El blog de 道


La inmortalidad
13/07/2011, 2:57 pm
Filed under: Contes

Z. se levantó como cada dia, como tantas y tantas veces. El despertador valoró el momento y forma de despertarlo para minimizar riesgos en su salud.

Hoy se cumplían 130 años. 130 años. No era mucho para lo que conseguía el resto de la gente, pero en su caso le pesaba terriblemente. Él que había sido tanto y ahora, ahora era un cobarde.

Hizo algo de ejercicio monitorizado por todos los sistemas para evitar el menor impacto sobre su organismo y optimizar la mejora física.

Subió al último piso de la casa y miró el amanecer de invierno tras las casas. Casas aisladas, una tras otra, colocadas al azar se perdían hasta el horizonte. No se veía a nadie.

Pensó en lo bonito que sería salir y disfrutar del aire fresco del dia, soñó en visitar algún viejo amigo pero no se atrevió, podría resfriarse o podría caer un rayo o coger una enfermedad, debía ser prudente.

Recordó que además hoy era el dia del mes en que le tocaba tomar la pastilla.

La pastilla. El mayor logro de la humanidad y su mayor condena.

Inventada ya hace siglos, detiene el proceso de envejecimiento humano, sólo es necesario tomarla una vez al mes y te volverás inmortal.

Bueno, inmortal no, porque nada te impide enfermar o sufrir un accidente o lesión crónica o una amputación o  morir.

¿Y quién va a arriesgarse lo más mínimo a enfermar o sufrir un accidente cuando lo que te juegas es la inmortalidad? Tienes un cuerpo que ha de durar para siempre, ¿cómo atreverte a dañarlo o ponerlo en riesgo por mínimo que este sea?

Recordó con nostalgía cuando fué joven, incluso había sido escalador. ¡Qué locura de juventud! ¡qué héroe! pero hay que entender que entonces lo que estaba en juego era una vida breve, tremendamente breve, casi un suspiro. Valía la pena arriesgar para vivirla con intensidad. Ahora las cosas han cambiado…

Sintió nostalgia de aquella época y mirando el horizonte intuyó formas esbeltas que le recordaron otros tiempos, el perfil de sierra de una montaña imposible. ¿Cómo se llamaba aquel lugar tan bello? Montserrat, creo, ¿cómo debe ser ahora? Tan cerca y a la vez tan lejos, quizá ya nunca lo visite de nuevo.

En fin, lo importante es seguir vivo. Se encogió de hombros, se tiró en el sofá y conectó una película en formato hiper realidad.

Hoy cumplía 130 años sin atreverse a salir de casa.


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: