El blog de 道


La mariposa de Hakuin
11/07/2017, 8:43 am
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Un día en la provincia de Ming observé una mariposa cambiando su piel en la sombra.

Logró liberar su cabeza y luego sus manos y pies emergieron uno tras otro. Solo su ala izquierda quedaba dentro, todavía atrapada en su vieja piel. Parecía como si nunca fuera a poder liberar esa ala. Viéndola luchar por liberarse, un sentimiento de pena me movió a ayudarla con mi uña.

Excelente, pensé, ya eres libre, ya puedes seguir tu camino. Pero el ala que toqué permaneció cerrada y no se abrió. La mariposa nunca fue capaz de volar como hubiera debido. Mirándola, me sentí avergonzado y me arrepentí profundamente de lo hecho.

Cuando lo piensas, los maestros Zen de hoy día, actúan de la misma manera cuando intentan guiar a sus estudiantes. He visto y oído como toman estudiantes de talento excepcional – aquellos destinados a ser los pilares y columnas de nuestra escuela – y con sus métodos extremadamente equivocados e inoportunos acaban convirtiéndolos en algo tibio e inacabado.

Esta es la causa directa de la decadencia de nuestra escuela Zen, la razón por la que los jardines Zen se marchitan.

– Hakuin, siglo XVIII

Mariposas en Yangshuo (China), 2.013


Baizhang Huaihai (la palabrería)
17/05/2017, 8:18 am
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Alguien preguntó: Si interpretamos los sutras correctamente, los Budas de los Tres Mundos odian los sutras, cada palabra, como si fuera la charla de demonios. ¿Qué hay de esto?

Baizhang dijo: “Si nos ceñimos a las circunstancias, los Budas de los Tres Mundos los odian; Y si buscamos en cualquier otro lugar fuera de ellos, es la charla de los demonios”

百丈懷海 Baizhang Huaihai (720-814)



¿Quién está allí?
23/04/2017, 7:45 am
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Un diálogo de Tung-Shan fundador de la escuela Zen Soto (Ch’an Caodong):

Tung-shan preguntó al monje: “¿De donde has venido?”

El monje respondió: “Del viaje a una montaña”

Tung-shan preguntó: “¿Y llegaste a la cima?”

El monje dijo que sí.

Tung-shan preguntó: “¿Había alguien allí?”

El monje dijo que no.

Tung-shan dijo: “Entonces no alcanzaste la cima”

El monje replicó: “Si no alcancé la cima, ¿como podría saber que no había nadie allí?”

Tung-shan dijo: “Había dudado de este compañero”

– Tung-Shan, 洞山良价 (807-869)



Si amas lo sagrado
17/04/2017, 7:38 am
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Si amas lo sagrado pero rechazas lo mundano, seguirás luchando y hudiéndote en el oceáno de la vida y la muerte.

爾若愛聖憎凡、生死海裏浮沈。

-LinJi Yixuan, 臨済義玄 (¿?-866)



El silencio y el pensamiento
24/03/2017, 8:31 am
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Un bello y acertado texto (post-kensho) de Daido en forobudismo, que en cierta manera encuentro complementario al texto anterior del blog:

En este momento, no veo la necesidad de dejar de hacer ruido dentro de mí, ni veo que surja nadie a quien seguir. Hay un silencio intenso de fondo, eso sí, el cual no interfiere con ningún sonido. Sonido y silencio, parecen convivir sin problemas.

No veo que haga falta ninguna técnica de meditación para entrar en el silencio. Más bien, al contrario, cualquier técnica que aplicase, sería contraproducente. Realmente, la meditación tal y como yo la veo, no es una técnica, sino un reposar en el momento presente. Ni siquiera veo que haga falta dejar ir a los pensamientos. Se puede mirar más allá (o más acá) de los pensamientos, simplemente poniendo la atención en el sonido de la nevera, el sonido del aire que entra por la nariz, o el sonido intenso del silencio. No es necesario ponerse en una postura especial tampoco. Sentarse sobre un cojín puede ser un buen ejercicio psico físico, altamente recomendable, pero se puede practicar la meditación recostado en un sillón con un ordenador en el regazo.

No hay ningún yo del que librarse, en realidad. Hay, por supuesto, pensamientos que tienen que ver con un “yo”, pero ni son buenos ni son malos.

El silencio lo abarca todo, en este momento. Es fácil darse cuenta de ello. No es necesario ser un meditador excepcional, para oírlo. Es un silencio intenso, por así decir. Puedo preguntarme ¿Quién es el que oye el silencio? lo cual acentúa el sonido del silencio aún más. Y al mismo tiempo que se afina mi oído, para captar (pues quizás no sea escuchar) el silencio, oigo el leve sonido de la nevera con más nitidez. Mi atención no se divide entre sonido y silencio. Puede estar en ambos sin problemas. Y puedo notar la saliva que entra en mi esófago cuando trago.

Y si aparece el pensamiento de ver qué voy a escribir a continuación, el silencio vuelve a aparecer y a envolverme son su misterio. No es necesario seguir el pensamiento, pero no es necesario tampoco que se vaya. Puede seguir ronroneando a mi alrededor si tal es su deseo. Otro pensamiento viene. Y otro, y otro… Pero el silencio siempre está presente. Y el ruido de la nevera, o los pasos del gato en el piso de arriba.

Y así por los siglos de los siglos, amen.

Algunos libros de Daido (con precio simbólico o gratis) aquí.

Y su canal de youtube, aquí.

 




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