El blog de 道


Los cinco rangos de Dogen (II)

Los cinco rangos (de Tozan):

Los términos Personal y Universal usados ​​a continuación fueron elegidos para describir los mundos de lo Relativo y lo Absoluto, respectivamente. Otros estudios utilizan una variedad de designaciones del par dualista como Aparente y Real, Forma y Vacío, Diferencia y Unidad, Individual y Colectivo, Diversidad y Universalidad, etc. Todos ellos y otros son similares en significado deben ser considerados intercambiables (*).

1. Lo Personal dentro de lo Universal: En este estadio, lo Universal, la Naturaleza Original de uno, amanece dentro de la Personalidad. Se revela una nueva forma de vivir en el mundo, basada en la experiencia. certeza, observación e indagación.

2. Lo Universal dentro de lo Personal: Aquí lo Universal es la esfera dominante actuando como contenedor de los pensamientos, sentimientos y aspiraciones de lo Personal.

3. Viniendo desde lo Universal: La mente inconcebible viene compulsivamente a la vanguardia introduciendo, el nuevo mundo de unidad de lo Personal y Universal. El universal es reflejado en el Personal.

4. Llegada de la integración: Dentro de este rango, lo Universal y lo Personal interactúan beneficiosamente, refinando los atributos de lo Personal. La expresión única de cada fenómeno de lo Universal es íntimamente percibido.

5. Logro de la unidad: La unidad de lo Personal y lo Universal es logrado, de modo que respondan en armonía sin obstrucciones entre sí y con todo el mundo.

Los rangos primero y segundo preparan la mente para el tercer rango donde el punto de pivote de la práctica Zen, lo Universal plenamente revelado, penetra e imbuye la vida con su principio de omnipresencia. El cuarto rango integra lo Personal y lo Universal, cultivando su reciprocidad. El quinto rango establece la libertad perfecta como norma.


Nota del blogger: existen otras interpretaciones posibles que realmente cambian un poco el significado global y el orden de los cambios acaecidos. En mi caso:

  1. Lo personal dentro de lo universal habla de la situación previa a cualquier realización. Somos aparentes individuos en lo universal (dentro de lo universal sin saberlo, igual que el pez no sabe que está en el agua). Tozan en este rango habla de «no reconocimiento», justo eso determina que hablamos de un estadio pre-realización (antes de «Ver»)
  2. Lo universal dentro de lo personal: nuestro primer contacto con lo universal (por ejemplo vía kensho) sin duda aparece como que desde dentro nuestro, dentro «de lo personal» algo acaece… el aparente sujeto sigue intocado pero ha contacto con lo universal, aunque se interpretará la realización de forma personal. Tozan en este rango habla de «reconocimiento». Esta fase es la del sujeto espiritual, sin características.
  3. Viniendo desde lo universal: explica el proceso de incremento y estabilización de esta realización si se sigue la senda adecuada. Poco a poco, viniendo desde lo universal, «algo» va suplantando progresivamente al sujeto. Tozan en este rango habla de «camino». Coincide con el Camino meditativo tibetano (el estadio dos ya hemos visto que es el del «Ver»).
  4. Llegada de la integración: Cuando el proceso concluya solo quedará «una mente», queda integrado relativo y absoluto. Sin embargo resta un «algo», un perfume de sujeto. Tozan habla de dos espadas chocando y que no hay que retirarse. No-dualidad.
  5. Logro de la unidad: Un paso más queda, ni ser, ni no-ser (dice Tozan), esa no-dualidad se refina para acabar en vacuidad plena y en la vuelta al mercado. Tozan habla de sentarse sobre las brasas y cenizas (de nuestra exaltación y la de otros).

(*) Bueno, es posible que no todos sean exactamente lo mismo, pero casi. 🙂


Seguimos

 

 



Dogen y los cinco rangos (traducción)

Traducimos ahora (sin permiso) este corto ensayo de Dale Verkuilen sobre Dogen y los cinco rangos de Tung-shan [Tozan].


DŌGEN Y LOS CINCO RANGOS

Estudiar el Camino de Buda es estudiarse a uno mismo.
Estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo.
Olvidarse de uno mismo es ser actualizado por la miríada de cosas.
Cuando eres actualizado por la miríada de cosas, tu cuerpo y tu mente, así como los cuerpos y las mentes de los demás desaparecen.
La realización es sin rastro, y este no dejar rastro continúa sin cesar.

El famoso pasaje de Dōgen sobre el yo del Genjo Koan citado anteriormente revela una visión ampliada de su intento de comprensión introspectiva. Con el fin de derribar suposiciones profundamente arraigadas e incuestionables al respecto de la naturaleza del yo, Dōgen insiste en una introspección profunda. La introspección contenida en estas cinco declaraciones apunta hacia una introspección de penetrante perspicacia, no un análisis intelectual, que demuestre cómo estructurar el estudio y la práctica de enseñanzas budistas. Las cinco afirmaciones son un esbozo de la práctica zen y, de forma subrepticia, reflejan los Cinco Rangos sin mencionarlos por su nombre.

Los Cinco Rangos se originaron en el Zen [en el Ch’an realmente] en las enseñanzas de Tung-shan [Tozan], el fundador de la escuela Soto Zen. Sin embargo, su fórmula dialéctica se inspiró en el I Ching, el antiguo Libro chino de Cambios, e hizo su entrada en el Zen a través de la escuela filosófica Hua-yen. Tung-shan adaptó la metafísica de los Cinco Rangos a un medio práctico para enseñar el Budhadharma. Los cinco rangos son esencialmente una expresión china del camino indio hacia la iluminación.

Los Cinco Rangos de Tung-shan se extendieron a través de las escuelas Zen de China y Japón. El prominente maestro japonés Rinzai, Hakuin, los tenía en alta estima y escribió un comentario sobre su relación con la práctica del koan. Dōgen rechazó exteriormente el enfoque formuláico y estructurado de Los Cinco Rangos como método de enseñanza. Sin embargo, encubiertamente los insertó en muchas áreas de sus escritos, especialmente el Shobogenzo, porque comprendió su valor para socavar conceptos erróneos a pesar de que consideraba que las formas sistemáticas y académicas no eran consistentes con enseñanzas tradicionales del Buddhadharma.

Lo que sigue a continuación es una comparación de los Cinco Rangos de Tung-shan y las cinco declaraciones de Dōgen en el cuarto párrafo del Genjo Koan. Una breve descripción de los Cinco Rangos se presentará primero y luego se contrastarán sus significados con los cinco enunciados.

(seguimos)

 



Dahui
28/10/2022, 7:07 am
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Si quieres entender fácilmente, simplemente conoce antes del sonido y la forma, así no serás confundido por la miríada de objetos. Naturalmente no velado, naturalmente no afectado. Pasa tu vida antes del sonido y la forma y serás libre. Serás como una masa de fuego, que quema todo lo que la toca. Entonces ¿qué más preocupaciones tendrás?

¿Acaso no has oído el dicho? «No es que los objetos no atosiguen, es que no les presto atención».

  • Dahui (publicado nuevo libro: Treasury of the eye of true teaching)


El Zen no es súbito (de Dharma wheel) y otras reflexiones sobre Dogen
24/06/2022, 7:07 am
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Traduzco del inglés al castellano una aportación propia en Dharmawheel y alguna respuesta de valor, por si tiene interés


¿El Zen realmente apunta a un despertar repentino en lugar de a etapas graduales?

¿Por qué la gente dice eso?

Hay docenas de koans. Entonces no hay un despertar repentino en Rinzai (Hakuin), tal vez un despertar múltiple… un camino con despertares.

Soto es práctica-realización (entonces ¿se espera un despertar repentino?) un poco como Dzogchen, entienden que ya estás despierto, así que no hay despertar (auque depende de a quién le preguntes).

Caodong (Tungshan) declaró cinco rangos (etapas).

La doma del buey tiene 10 fases (como 10 bhumis o etapas)

Linji declaró cuatro posiciones (pero que tal vez no sean etapas)

Y así todo…

Muchas enseñanzas sobre etapas en Zen (y sobre ningún despertar en el Soto moderno).

Incluso en tradiciones repentinas tenemos kensho pero luego ¿satori? (¿es eso dos etapas?)

Entonces, ¿por qué el enfoque del zen se centra en un evento repentino y no en etapas y gradualidad ¿por qué esa idea tiene una difusión tan amplia?

Dogen fue directo en su propuesta, no súbito, Hakuin es gradualista en forma de múltiples koans, Caodong declaró cinco etapas, Linji jugó en cuatro posiciones, la tradición habla de diez fases de doma del buey, Huineng en su sutra tuvo tres despertares, etc.

Entonces, ¿zen se trata de un evento repentino o súbito único? ¿de donde sale eso?

Creo que el Zen puede ser directo, repentino y gradual, esa es la idea que saco de los textos… De hecho, el Zen se ve muy diferente de un maestro a otro. La posición más dudosa de todas es que un solo despertar repentino puede convertirte en Buda. No lo sé, pero incluso Huineng hizo una progresión relativamente gradual en su sutra.

Entonces, para mí, el zen parece gradual con algunos «momentos eureka» o realizaciones, que creo que probablemente nunca sean solo uno. Lo cual creo que es la progresión habitual en Mahayana (como ocurre en Mahamudra y está bien concretado).

Excepto Soto que es directo y se parece mucho a Dzogchen en sus argumentos lo cual es coherente ya que ambas son doctrinas directas. Y en ellas no hay nada que despertar [aunque esto también tiene cierta trampa, pero lo podemos tratar en otro texto]


Astus aporta hablando de Dogen y cita otros autores:

‘El uso de «atajos» del tipo Dahui, o huatou (literalmente, palabra principal), o método de trabajo con koans también era conocido en Japón en ese momento [vida de Dogen]. Este método enfatizaba concentrarse en el punto principal o la frase crítica de un koan para minimizar las distracciones innecesarias o los pensamientos discursivos engañosos que podrían surgir al estudiar todo el intercambio.

En contraste con estos puntos de vista formulados, el enfoque de Dogen hacia los koans fue amplio. Abordó puntos clave de cada caso, así como puntos secundarios menores. Examinó con frecuencia los koans desde la perspectiva de los «Cinco Rangos de lo Universal y lo Particular» de Dongshan. También señaló las preguntas que debían abordarse, desafiando al practicante a examinarlas y, en ocasiones, también brindando sus respuestas.’ (Dogen y Koans por John Daido Loori, en Dogen’s Extensive Record – A Translation of the Eihei Koroku, p 62-63)

La aparente crítica de Dogen a los koans fue paralela a su condena de los Cinco Rangos de Dongshan. Y tenía un propósito similar. Dogen no se opuso a los principios transmitidos por Cinco Rangos. Criticó la forma muy intelectual, estilizada e intranscendente en que llegaron a usar en su época.’ (pág. 63) ‘Un aspecto inusual del tratamiento de Dogen de los koans es su uso de los Cinco Rangos y, más que probablemente, la enseñanza del Cuádruple Dharmadhatu de Huayan (*). Nunca habló explícitamente sobre ninguno de los dos sistemas, excepto para descartar sumariamente a los Cinco Rangos, pero definitivamente los involucró [en sus enseñanzas] de una manera que reflejaba una profunda comprensión y aprecio por su método. (pág. 64)


(*) Trataremos esta, poco conocida, escuela casi pre-zen en breve.

Aquí lo que se trata es la disyuntiva eterna entre contar mucho o contar poco a los aspirantes. ¿Deben conocer las etapas? ¿deben ignorarlas? ¿qué les va a aportar más? ¿o depende de la persona? (todo eso asumiendo un maestro que les acompaña, pues sin él, no veo otra opción que saber todo lo que se pueda, aunque sea contraproducente en parte).

Lo que sostiene pues, Astus (vía el libro comentado, pues las palabras no son suyas), es que Dogen no rechaza que esos Rangos o etapas existan, sino la conveniencia de explicarlos a los discípulos o hacer demasiado foco en ellos, pues eso puede provocar también problemas en el aspirante (foco en obtener) y la comunidad (rivalidades, etc…).

De igual manera a los Rangos o etapas en general, no es que el método koan no funcionase para Dogen, sino que no puede ser pautado y congelado, no puede rer totalmente curricular, como lecciones de física, tal como casi propuso más tarde Hakuin en su re-fundación de la secta Rinzai, sino libre y espontáneo, adaptado al practicante concreto al que se le comenta, como hacía Linji.

Así pues, Dogen no vería como falsos o inútiles tanto Rangos como Koans, sino que entendería que no se deben publicitar o hacer explícitos, en el primer caso no debemos darles demasiada importancia tampoco pues puede degenerar nuestra práctica. También se ha dicho siempre que el Shobogenzo está repleto de koans no explicitados, lo cual yo creo que es cierto, cada capítulo del Shobogenzo suele ser un inmenso koan, luego la idea subyacente era aceptada. No tanto la forma concreta en que proponían aplicarlos.

De hecho, tengo entendido (a confirmar) que todo el Shobogenzo durante mucho tiempo fue un texto sincrético o esotérico, es decir texto al que los aspirantes no tenían acceso hasta determinado nivel de madurez bastante elevado. Eso encajaría con la idea de que el problema no eran los koans o los Rangos en sí, sino la forma en que se publicitaban y comentaban.

¿Opiniones alternativas?

Si pueden estar basadas en textos de Dogen, perfecto, hecho en falta en el argumento anterior de Astus, alguna «prueba» derivada de algún texto concreto de Dogen que le de soporte.

 



EL PROBLEMA DE LA PRÁCTICA EN LAS DOCTRINAS DE ILUMINACION SÚBITA (conclusiones III)

Todo este laberinto conceptual es lo que ha convertido el Zen en algo tan complicado de entender hasta por sus practicantes senior, incluso a veces auto-contradictorio. A menudo su complejidad surge por intentar armonizar principios demasiado radicalizados (y algunos claramente falsos), evitando con ello, otros que también son necesarios y razonables (y que están en casi todos los sutras y doctrinas budistas).

Ha habido también, debido al método koan, a toda la épica zen de sus maestros clásicos y sus respuestas paradójicas, un cierto «recrearse» en ese «no entender nada» que tampoco creo que sea demasiado positivo. Como si hubiera un concurso para ver quién es más paradójico y oscuro, en lugar de intentar aclarar términos a los practicantes. También a veces porque el propio maestro no podría dar una respuesta razonable que no contradiga esos principios insostenibles, luego se ve obligado a seguir con el lenguaje paradójico.

Y ha acabado también llevando a algunas sub-escuelas o linajes al extremo de ese Zen del «no explicar nada», es decir, siéntate a meditar y nada más, pues no hay nada que entender. Lo cual también será carencial pues hay ausencia de prajna.

Esta idea del «solo medita» ha encajado muy bien en occidente pues permite relajarse del día a día, vestirse de persona espiritual, pero no tener que comprometerse fuertemente con principios budistas que puedan ser molestos, sean los paramitas, la misma idea de anatman, la causalidad o incluso la necesidad de cierto estudio de sutras y textos que puedan ser beneficiosos. Pero esa gran carencia va a pasar factura en forma de no progreso o bien desviaciones. Incluso si ocurre un kensho casi por azar (eso pasa, pero también pasa fuera del Zen), el practicante estará perdido a posteriori.

De hecho en cierta manera ese sería un zen sin budismo a pesar de toda la parafernalia y folclore, como el mindfulness sin budismo, y dará resultados parecidos (pocos). Ya he leído por ahí de labios de alguien decir que «es que el zen no es budismo»… y no le falta razón en ciertos casos… pero eso no es algo positivo en mi opinión, ni era la idea original. También por eso se hace posible el Zen cristiano, pues ya no es budismo como tal y por tanto el alma (atman) cristiana o la creencia en un Dios omnipotente, la voluntad antes el pecado, etc… ya no son problema alguno…

¿Hay Mahamudra cristiano? No, lógicamente no, y es porque los principios budistas y los cristianos son incompatibles. Uno no puede creer y no creer en atmanes a la vez… y así con todo…

Y acabando con la evolución que caricaturizamos aquí, llegó el Zen del «no conseguir nada». Es ese Zen en que uno a veces incluso se recrea en no haber avanzado en la vía del Dharma en absoluto, porque afirma que no hay nada que lograr (se deriva de nuevo y siempre del error de «originalmente ya iluminado»), cuando la vida e historia del mismísimo Buddha está repleta de justo el mensaje contrario.

Además estos últimos aspectos, ese zen, es sorprendentemente coherente con propuestas como el neo-advaitismo más teórico (el de los Satsangs como forma de Camino). Cuyas características y trampas, tratamos aquí en el pasado (por cierto el artículo mejor valorado del blog es su tercera parte). Vale la pena leer y comparar.

Es decir, que ese Zen apenas budista del nada que hacer y nada que lograr, no es demasiado diferente de las doctrinas neo-advaitas menos operantes. Aunque al menos en el Zen se medita…

Resumiendo: al perder el Zen el punto medio o de equilibrio, y sobre todo caer en la trampa de la idea de «ya originalmente iluminado» todos los extremos tienen pegas y carencias pues el sendero budista es multi-dimensional necesariamente. No se pueden/debe quitar dimensiones y hay argumentos que son insostenibles aunque los sostenga alguien con reputación.

Así no es tanto que las doctrinas súbitas tengan un problema con la práctica ¿por qué iba a ser así? ¿no practican koans en el Zen Rinzai para obtener realizaciones? ¿hay algo más súbito que ese Zen Rinzai? ¿y no es gracias a la práctica y entrenamiento que se obtienen esas realizaciones?

Para ser exactos el problema con la práctica del Zen sobre todo Soto, proviene de la idea del «originalmente ya iluminado». Retirada esa idea, no queda problema alguno con las prácticas ni con la disyuntiva súbito-gradual o el entrenamiento sentado.

Seguimos (con lo positivo)




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