El blog de 道


Vipassana: adquisición de prajna (II) – La visión
23/09/2021, 7:07 am
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Hay que decir que esa actitud inquisitiva, que ha de ser casi obsesiva, es muy difícil de obtener forzadamente. Si no está en tu naturaleza o forma de ser actual, será complicado que la adquieras. Eso es lo que podría considerarse una condición kármica, es como eres ahora mismo debido a todo el pasado y no es fácil que eso cambie a corto plazo.

Eso es una limitación kármica, no absolutamente limitante, pero no es fácil de cambiar. Suele ir con tu carácter tal como se ha formado hasta este momento, y con los retos que te ha puesto la vida delante y que consideras fundamental resolver.

Si consideras fundamental en tu vida resolver algunas cuestiones espirituales, vamos bien.

Es por eso que, por ejemplo, el sufrimiento se considera un gran maestro, pues una vida cómoda y fácil normalmente no dará lugar a esas situaciones kármicas alineadas, pero el sufrimiento sí.

También es por eso que (lo veremos más adelante) soy relativamente excéptico respecto a las prácticas vipassanas formales y forzadas. Creo que si eres inquisitivo, lo eres casi todo el tiempo y que si no lo eres, hacer que te sientes a serlo durante una hora, no funcionará en muchos casos si no es tu inclinación natural, simplemente te aburrirás. A menudo ni entenderás qué te piden.

Esa actitud inquisitiva, si está, lógicamente, deberá ser al respecto de las verdades espirituales que estamos interesados en confirmar o realizar. Quiere decir estar sinceramente interesados en observarnos para descubrir si todo eso que nos cuentan es cierto o no en nosotros mismos.

Ese «al respecto de las verdades espirituales que estamos interesados en confirmar o realizar» es la definición de un concepto fundamental en vipassana: la visión (típicamente view en inglés) o también punto de vista, que se usa menos porque es muy largo pero es más correcto.

Sin visión no hay vipassana, siempre que dudes al respecto de tu práctica vipassana, pregúntate cual es la visión en tu práctica, qué es lo que vas a observar o confirmar, sobre qué va tu inquisición. Si la visión no es clara para ti, difícilmente habrá vipassana, estarás haciendo otra cosa o perdiendo el tiempo.

Esto de vipassana, es el trabajo de un analista de sí mismo que quiere investigarse, uno no investiga «en general» y sin dirección o materia, investiga sobre un tema concreto. Investigar «en general» no es nada, es no investigar, es salir a pasear por tu mente…

Para ver lo que queremos ver, hay que mirar y para mirar lo que queremos mirar, hay que dirigir la mirada hacia el lugar adecuado, eso es la visión. Sin la visión, queremos ver, pero miramos sin criterio y sin objetivo. ¿Queremos encontrar el cielo y miramos al suelo? Hay que tener dirección, hay que tener visión.

La visión suele ser «una propuesta espiritual a confirmar» o al menos un ámbito de investigación concretado. Por ejemplo, «yo no soy mis pensamientos» o expresiones expresiones genéricas como: «¿qué o quién soy?». También investigaciones más amplias del tipo «todo es mente» o si sigues el blog «determinar qué es la mente reactiva y la mindful en mi experiencia». etc.. cualquier investigación espiritual se puede expresar en forma de visión.

Si vas guiado, la visión viene establecida por el maestro o la doctrina, te son dadas. Pero si vas por libre, tendrás que construirlas tú.

Por ejemplo, los cuatro yogas Mahamudra se diferencian en muchos aspectos pero uno evidente es que en cada yoga Mahamudra se establece una visión diferente o si así lo quieres, todo un ámbito de investigación diferente. Es como si en el primer yoga estudiáramos mates, en el siguiente física, etc… pero no conceptualmente. Y el orden y las temáticas no son al azar, tiene un sentido, han sido refinados por grandes maestros, especialmente Gampopa en este caso, con el objeto de liberarte.

La visión será más efectiva cuanto más concretada, y menos cuanto más abierta, y ¿quién soy? es una pregunta muy abierta. En cambio si la propuesta fuera por ejemplo «no hay yo, por mucho que busques no lo encontrarás», son expresiones de posibles visiones mucho más concretas y por tanto más fáciles de trabajar. Y si ya entras en mirar si hay yo o no hay yo en un skandha concreto, pues más.

Vipassana es «ver con claridad», en inglés se usa para lo mismo también la palabra insight, palabra de difícil traducción en castellano podría ser «introspección» pero se usa poco. En todo caso sí que es eso lo que debemos hacer: «investigar hacia dentro o por dentro».

Vipassana es introspección mental orientada en una dirección concreta.

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Vipassana: Ese gran incomprendido (adquisición de prajna)
21/09/2021, 7:07 am
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Revisitamos, añadimos y consolidamos diversas entradas sobre vipassana, ese gran incomprendido:


Dice el sutralamkara:

Examina constantemente
las manifestaciones de la mente
diferencia sus aspectos constituyentes
determina el sabor único de todo pensamiento
y su naturaleza inatrapable.


En todas casi las formas de meditación que conozco, y sin duda en las tres familias de meditaciones «mentales» típicas: samatha, vipassana y no-acción; existe en los textos existentes un exceso de descripción formal (cómo sentarse, dónde mirar, cómo respirar) y una carencia (mayor o menor) de lo fundamental que es la actitud interna y otras sutilezas subjetivas.

Es algo así como describir como funciona un motor, explicando como se ve por fuera, su aspecto, el ruido que hace o el calor y humos que desprende. Y luego se te pide que construyas tú uno… Nada fácil ¿no?

Este desquilibrio puede llegar hasta el ridículo cuando se exagera lo formal en doctrinas tan queridas por mi como el Zen actual, donde parece que es más importante estar bien tieso como un palo de escoba que cualquier evolución personal interna o forma sabiduría. Linji repartiría bastonazos.

Cierto es que no es fácil describir los aspectos de la meditación que no son visibles externamente. Es, al contrario, todo un reto y en gran parte destinado al fracaso. Requiere no solamente dominar la práctica en cuestión tal cual se te pide que la ejercites, sino también tener la sensibilidad para entender qué estamos haciendo en última instancia, qué dinámicas se establecen para que dé frutos esa práctica; y aunque todo eso pueda parecer no ya fácil, sino evidente, no lo es en absoluto. Y luego, una vez sabido todo eso o al menos intuido, hay que encontrar las formas verbales adecuadas que lo permitan transmitir a los demás, cosa que es si cabe igual de difícil.

Vipassana también resulta especialmente afectada por ese fenómeno de focalizar en lo irrelevante y tratar poco lo fundamental. Y eso es así, es comprensible, porque eso es lo que es fácil de captar, entender, explicar y lo otro, no tanto, en absoluto…

Y aún así, como aquí somos algo lanzados, vamos a intentar ir a los fundamentos.

Primero definamos vipassana, yendo a lo básico o definición amplia, es toda práctica orientada a la adquisición de sabiduría no-conceptual espiritual o prajna. Es lo mismo.

Así como samatha está orientada a la obtención de estados no ordinarios de consciencia llamados jhanas (una forma de samadhi) y las meditaciones de no-acción a la trascendencia de los contenidos mentales.

De Prajna hemos hablado ya antes así que no insistiré mucho en su definición: sabiduría espiritual no conceptual o si lo quieres más poético, entendimiento o aprendizaje vital profundo, sin palabras, que cambia la forma en que existimos, la forma en que vemos el mundo y a nosotros mismos, y como interactuamos.

Para entender vipassana, hay que entender claramente la diferencia entre intelecto e inteligencia, u otras formas de interpretar La mente, pero siempre habrá que asumir que existe «algo» más allá del intelecto habitual, sin contemplar esa posibilidad, vipassana no tendría sentido. No podría funcionar.

En Vipassana, el intelecto ayuda a entender donde mirar y qué se espera ver, sirve para transmitir las instrucciones de la práctica y… fin.

Todo el aprendizaje lo hará la inteligencia, si es que hay algún aprendizaje. Y eso ya nos cuesta un poco más entender qué significa o cómo se hace.

El duo intelecto-inteligencia es aproximadamente equivalente al duo conceptualidad vs. no-conceptualidad. Lo conceptual es mero intelecto y la inteligencia, aunque lo abarca todo, la trataremos sobretodo en su aspecto no-conceptual.

El budismo afirma que el origen del sufrimiento es la ignorancia, por tanto el sufrimiento se cancela con sabiduría (no con samadhis, en esto puede diferir y mucho, de otras doctrinas). El resto son poco más que facilitadores. Por tanto no es poca la relevancia de adquirir sabiduría aunque vayamos siempre persiguiendo samadhis.

Esa sabiduría que buscamos es un tanto especial, por eso la llamamos prajna. Si se confunde prajna con «saber algo» o «aprender algo» al estilo convencional (conceptual) se falla en entender el poder transformador de prajna. Y entonces normalmente se insiste en los samadhis como camino prioritario, tremendamente atractivos y reparadores pero que cambian nuestra mente demasiado lentamente o nada, dependiendo de la persona o sutilezas. Ya el budismo primigenio vió claro que con samatha no se llegaba muy lejos y se añadió la idea de la adquisición de prajna, y a eso se le llama vipassana.

La adquisición de prajna siempre ocurre por la aplicación de la inteligencia que no por escuchar al intelecto, es decir, no es hablarnos internamente o leer. Es la aplicación de la mente no conceptual a la resolución de un problema o creencia concreta. Y la inteligencia no funciona argumentativamente (eso es intelecto) sino por observación y aprendizaje vital.

Aquí trataremos vipassana ampliamente, y no digo meditación vipassana porque no es solamente meditar. Por vipassana aquí no debemos entender solamente una forma de meditación, ni tan siquiera una familia de meditaciones, sino una actitud inquisitiva ante nuestra mente, que deberá ser casi permanente (ver el sutra al inicio).

Esta actitud, se puede ejercer de forma instintiva y no formalizada o puede hacerse como una práctica formal y será una práctica vipassana. Igual que con la compasión o con metta, por ejemplo, estas se pueden ejercer de forma instintiva y no formalizada o practicarlas formalmente siguiendo unas técnicas o instrucciones.

Por tanto hay muchísimas personas que hacen esa inquisición o investigación personal de forma natural y obtienen resultados. Y al revés, hay personas que creen estar haciendo vipassana porque formalmente es eso lo que se supone que hacen, pero si no hay actitud inquisitiva, no lo están haciendo o, en todo caso, no va a dar demasiados frutos.

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Las emociones en un camino no-dual, Principios de tantrismo, introducción

Hablemos ahora algo de tantra, aunque solo rozaremos la superficie.

Lo primero es que aquí consideraremos tántrico cualquier modelo de práctica que use las energías corporales (que hemos dicho que para nosotros son lo mismo que las emociones, por ejemplo gozo) para progresar en el camino espiritual y provocar cambios mentales.

Mientras que los modelos no tántricos (mentales, como el que se trata en este blog normalmente) funcionan justo al revés, es decir usan técnicas mentales, para provocar cambios mentales que finalmente pueden desembocar (pero también puede que no, lo hemos visto) en la activación de las energías corporales.

Fijaos como de nuevo aparece la «reversivibilidad» en todos los temas de la mente. Emoción cambia la mente y mente cambia la emoción.

El tantrismo tradicional incluye otras cuestiones que le son relevantes, como las visualizaciones en las fase de «generación» u otras, pero no trataremos aquí ese aspecto por no ser estrictamente emocional (aunque sí es indirectamente emocional).

Tantra significa solamente continuidad, es decir busca el objetivo de mantener la continuidad de una mente realizada o iluminada de cierto tipo, y sus orígenes son claramente hinduistas, es decir es una herramienta o medio útil, que puede usarse bajo diferentes posiciones teóricas y diferentes doctrinas (igual que la meditación realmente). De hecho se dice que los Jhanas eran hinduistas, pero en el hinduismo se perdieron y en el budismo se mantuvieron, de hecho a Buddha «le enseñaron» los jhanas, luego no pueden tener origen budista.

Todas las doctrinas clásicas dirán que «su meditación» o «su tantrismo» es claramente diferente, superior y acertado, cosa que no lo son los otros, pero en realidad son muy similares, difieren en matices y sus resultados también. Es otro caso ejemplarizante de como lo conceptual nos hace ver todo muy diferente, cuando luego se sientan y los practicantes hacen casi lo mismo. Pasa igual en meditación.

El tantra entendido ampliamente, o sus formas de hacer, no está solamente en el hinduismo o en el budismo tibetano, también está un poco en el taoismo o en el zen, aunque de forma mucho menos marcada. Pero, por ejemplo centrarse en el Tan Tien o Hara para obtener cierto samadhi, es tantrismo y de hecho el Hara es un Chakra (centro energético) muy conocido (de los dos más relevantes) tanto en hindismo como en budismo Vajrayana.

Así que si un meditador zen hace shikantaza, está realizando una práctica de no-acción mental, pero si se centra en el Hara y lo que de allí brota como emoción vibrante y energética, eso es un rudimento del tantrismo o un tantrismo rudimentario. En el Taoismo se practica también ampliamente sobre los centros energéticos.

Así en el tantrismo tratamos emociones totalmente o bastante disociadas de sentimientos, de forma directa, por eso parecen más energías que eso que normalmente llamamos emociones. Pero son lo mismo.

En el tantrismo también hay sentimientos propios, claro, como el gurú yoga (amor al maestro), la compasión tampoco se excluye, etc… de hecho son fundamentales porque como hemos dicho, son los «desencadenantes» de la emoción, pues son nuestro interruptor mental de las emociones.

Pero una vez desencadenada, se trata de forma aislada, no se le aporta componentes mentales. Y de hecho aunque se mantendrán esas prácticas de «sentimiento» en cuanto se puedan desencadenar de forma autónoma esas emociones-energía, se hará así, de forma directa.

El tantrismo no es que sea eso y nada más, incluye muchas más técnicas, por ejemplo el yoga del sueño (Nidra) y temas relacionados como la doctrina del cuerpo ilusorio, transferencia de consciencia, bardo… también visualizaciones (deidades y mandalas), todo ello también se considera tantrismo, y son básicamente ejercicio mental.

Seguimos



Las emociones en un camino no-dual (tres modelos emocionales)

No todas las doctrinas espirituales hablan con claridad o extensivamente de las emociones en su propuesta, ni concretan cual es su lugar durante la senda o en su culminación. Sin embargo estas son fundamentales para todo camino espiritual, siempre. Toda doctrina que no trate emociones es carencial, otra cosa es que las trate de una forma tan sutil que ni nos lo parezca. O que sin tratarlas la propia doctrina, tus emociones sean tratadas adecuadamente de forma natural por ti, y por tanto, tengamos meramente suerte o las condiciones kármicas oportunas ya inicialmente (es lo mismo).

Existe una tendencia inicial en casi todo practicante a ver las emociones como fuente de sufrimiento, como ocurre también con el pensamiento conceptual o intelecto. Ambas cosas no son ciertas del todo, aunque por razones diferentes.

El pensamiento conceptual solo es aflictivo en determinados casos, por ejemplo previendo una desgracia, pero no lo es mientras repasas mentalmente la receta de la paella, e incluso en los casos en que lo es, podrá dejar de serlo cuando se complete el yoga de noconceptualidad y se trascienda completamente. La represión consciente del intelecto, de acuerdo al modelo Mahamudra, es una práctica perteneciente en exclusiva al primer yoga.

Las emociones negativas (venenos) son, y lo son por definición, aquellas que nos aportan sufrimiento, o dicho mejor, el mecanismo por el cual surge el sufrimiento se llama emoción negativa. Por tanto las emociones negativas sí son intrínsecamente sufrimiento (se desencadenen por pensamiento o no, incluso si te la inyectaran sería sufrimiento).  De hecho son el único mecanismo por el que la mente puede crear sufrimiento en el cuerpo. Si no se desencadenan venenos, no hay sufrimiento.

Recordad que las emociones no son más que la autoinyección de substancias en el organismo. La selección natural y evolución encontró como forma de «movernos» en la dirección adecuada a nuestra supervivencia y reproducción, solamente esa ruda manera: hacernos sentir mal para que nos movamos, hacernos sentir mal hasta que logremos algo y hacernos sentir mal si no lo logramos, para que la siguiente vez lo logremos.

Pero, a pesar de que el mecanismo es el mismo o parecido, hay emociones que no nos hacen sufrir en absoluto, como la alegría. Sin embargo y aunque parezca una contradicción pueden no estar totalmente limpias de sufrimiento. El sufrimiento asociado a ellas surgirá (si surge) de ansiarlas cuando no estén. Cuando están no son en absoluto aflictivas, por tanto la aflictividad está en ese ansia (en la mente) y no en la emoción como tal, que es, como su propio nombre indica, positiva. Ese es el terreno del sentimiento (el ansiar una emoción).

A eso se refería el gran Naropa cuando decía «el disfrute no es el problema, el problema es el apego»  que por cierto es una de las bases del tantrismo: destruir el apego no solo, no eliminando las emociones positivas, sino potenciándolas al máximo. El apego, es lógicamente un sentimiento (una familia de ellos, realmente), uno clave para el sufrimiento.

Así la gran frase de Naropa (siglo XI, ninguna novedad) en nuestra terminología sería: La emoción positiva no es problema alguno, el problema es el sentimiento de apego/ansia que creas a su respecto.

Se podría decir que esta forma de ver «el disfrute» fue una revolución emocional en el budismo, tan revolucionario que prácticamente todo el resto del budismo, ve el budismo tibetano (que es la evolución del budismo indio, hoy perdido casi del todo, Naropa era indio) con grandes reticencias.

Sin embargo, probablemente sea el budismo más fructífero, gozoso y pleno que pueda practicarse. Y también por ello, a pesar de que el budismo del Tíbet es Mahayana en su concepción, se le puso el matiz «Vajrayana» por su gran diferenciación con el resto. Y todo eso, incluso en las vertientes no tántricas de ese budismo, por ejemplo Mahamudra que puede complementarse con prácticas tántricas, como los seis dharmas de Naropa, y de hecho suele hacerse, pero no es imprescindible.

Dicho esto, hay varias posibilidades de evolución de las emociones durante un camino espiritual.

Las veremos, de forma ordenada de menor a mayor madurez espiritual (en mi opinión, claro) y tengo la impresión de que aparecieron en este mundo justo también en este orden.

Seguimos.



Las emociones en un camino no-dual (introducción)

Por sugerencia de Diego (hace ya meses no sé si se acordará) ampliamos y consolidamos los textos del blog sobre las emociones y la senda espiritual.


Damasio nos los adelanta en la cita anterior: somos seres sensibles pensando ser racionales, y ese convencimiento es tan elevado que realmente el intelecto, un mal gobernante, ha tomado el control (emocional) de forma casi total, lo cual viene a significar que casi todas nuestras emociones diarias tienen en su origen un surgimiento intelectual, es decir son desencadenadas por fantasías intelectuales. Y no, no nos va bien así.

Se ha dicho que el camino espiritual es básicamente destronar ese mal gobernante. Bueno, eso serían los dos primeros yogas que hemos visto, pero eso no es poca cosa. Quién pare ahí ya habrá obtenido una liberación notable del sufrimiento (que está construido por emociones negativas). No sufrirás más que mi gato pero tampoco mucho menos.

Pero no nos adelantemos, vamos como siempre a hacer algunas definiciones para que quede claro que queremos decir por emoción y sentimiento. Y como siempre, no es palabra divina, solo un acuerdo en los términos para pueda expresarse todo esto y llegue. Otras definiciones son también absolutamente válidas. Simplemente cuando hablemos en el blog o usamos esta o aclarad que queréis decir por esas palabras, sino es una pérdida de tiempo.

Como siempre, hay bastante lío lingüístico al respecto, el habitual caos surgido de sobre-conceptualizar usando además palabras ambiguas. Nada nuevo, ocurre en todos los ámbitos de la espiritualidad. De hecho estos dos términos se usan en espiritualidad con la misma imprecisión que en el día a día… es decir de forma muy genérica.

En neurociencia han avanzado un poco más en esto, y vamos a aprovechar algo de su rigurosidad aunque la definición neurocientífica probablemente varíe en algunos matices de esta que se usa en el blog, que tiene el foco (como el Sistema-Mente) en ser útil a practicantes espirituales, por eso puede variar.

Empezaremos distinguiendo emociones de sentimientos como también hace la neurociencia:

 •Emoción: es un conjunto de respuestas neuroquímicas, eléctricas y/o hormonales (a menudo muy rápidas) que nos llevan a reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo o interno. Son respuestas relativamente directas de sistemas fisiológicos. Para tener emociones no hace falta más que cerebro relativamente básico (o en todo caso saber que los lagartos las tienen), la parte más primitiva de nuestro cerebro. Emoción viene de «movernos», todo lo que hace que nos movamos (también mentalmente) es una emoción. En el Tíbet los llaman vientos (o al menos en inglés lo traducen por «winds») y es una palabra muy bella para el caso, porque el viento hace ondear las banderas (y las emociones hacen ondear la mente). Cuando hablemos de energías también hablamos de emociones, son lo mismo. Acepto que tú opines diferente pero aquí se consideran lo mismo. Luego una práctica energética es una práctica emocional, aunque suene raro, es así. Y cuando te sientes «energético» eso es emocional.

Sentimiento: es el resultado de la evaluación mental (incluso conceptual) de una emoción o conjunto de ellas creando un resultado permanente de esa evaluación (y que por tanto se queda en Alaya). Por evaluación quiero decir que la inteligencia se hace consciente de la emoción o emociones, y les asigna características adicionales (que son conceptos) com su origen, la forma de volver a sentir, etc… Eso permite que exista una gestión inteligente y a menudo conceptual de las emociones y en general caracteriza y explica (o lo intenta) un conjunto de emociones que ocurren en distintos momentos en el tiempo. Para tener sentimientos, por tanto seguramente hace falta neocortex (la parte más evolucionada del cerebro) muy probablemente todos los mamíferos y otras especies superiores, los tengan.

Un ejemplo:

  • Si viendo a alguien siento mariposas en el estómago. Eso es le surgimiento de una emoción, viento, o energía.
  • Si tras ocurrir eso o mientras ocurre, o cuando ocurre por tercera vez, concluyo que estoy enamorado de él o ella (eso que estoy viendo). Eso es la creación de un sentimiento (y es una construcción mental).

Las emociones surgen de forma bastante directa, los sentimientos se construyen (mentalmente).

No me he tomado suficiente tiempo como para ver si estas definiciones coinciden mucho o poco con la neurociencia, sin duda se parecen y coinciden al menos en parte. Estas definiciones son las que me han parecido útiles para describir la parte emocional de una senda espiritual.

Seguimos.




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