El blog de 道


Meditar en condiciones difíciles
10/03/2020, 7:07 am
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Cuando nuestra conducta es lleva a cabo en lugares confortables y agradables, como monasterios y pueblos, las conexiones interdependientes internas y externas no están completas. Los pensamientos poderosos y las aflicciones mentales no aparecen en tu mente en esos lugares y, sin ellos, no tenemos nada retador para integrar en la senda Mahamudra. Durante la mayor parte del tiempo, nuestra mente simplemente permanecerá en un estado de pereza e inactividad. Incluso aunque meditemos muchos años o toda una vida, nuestra meditación no será efectiva en el punto adecuado. Cuando estemos felices y relajados, nuestra practica espiritual será algo que haremos colateralmente. Pero si una situación que trae aflicciones mentales ocurre, nos encontraremos de vuelta a nuestro estado ordinario. Así pues, se dice que invertir solamente un mes en practicar nuestra conducta mezclada con situaciones en lugares peligrosos o en terreno difícil es más efectivo para mejorar nuestra meditación que meditar tres años en pueblos y monasterios.

-Dakpo Tashi Namgyal



El problema del contacto en el Sistema-mente (I)

Anteriormente hemos hablado del problema del contacto. Es muy recomendable leer este texto antes de pasar al de hoy.

“El problema del contacto” es la forma en que nos referimos a la propuesta budista, en que expresado de una u otra manera, visto de una forma más o menos amplia, se propone que una forma de liberación del sufrimiento consiste en (o existe gracias a) la capacidad de no establecer cierto contacto entre la fenomenología o lo que se deriva de ella (por ejemplo: lo visto) que tradicionalmente se llama sajnna y cierta forma de “procesado mental” surgido de la mente (que tradicionalmente se llama vijnana).

Al no establecer ese “contacto” entre objeto y su procesado, no puede derivar de ese surgimiento fenoménico ningún tipo de reacción de apego o rechazo y no se deriva de ello un surgimiento emocional en forma de sufrimiento mental.

El ejemplo típico de algo que parece tan sofisticado y que no lo es, pues es trivial y que además todos vivimos cada día, es la diferencia entre oir y escuchar.

En el escuchar hay siempre “contacto” (entre lo oido y aquello que lo procesa).

Oir oímos siempre, las 24 horas del día (pues hasta en el sueño profundo un ruido suficientemente fuerte, nos despertará). Pero escuchar, solo escuchamos a veces (y a cierta parte de todo “lo oido”).

Todo el tiempo que oímos pero no escuchamos, “lo oido” sigue surgiendo pero no establecemos contacto-mental con él.

Igual que el ruido de los coches en la calle, nos pasa desapercibido todo lo que no escuchamos y obviamente su capacidad para provocarnos sufrimiento es casi nula.

Este hecho que igual nos pasaba desapercibido, ya era conocido en detalle por Sakyamuni hace casi tres milenios. La expresión primigenia de este hecho ampliado en un gran detalle es la famosa cadena de 12 eslabones del origen dependiente (del sufrimiento en este caso).

Más adelante, el budismo Mahayana profundizó en esta idea extendiéndola en el modelo de mente Yogacara y que tratamos en el texto que enlacé al principio y que, en mi opinión, es mucho más práctico que la definición de los 12 eslabones. Pues se centra en un eslabón concreto (el que une sajnna con vijnana). En ese sentido es una propuesta muy “práctica” y no tan teórica como los 12 eslabones tradicionales..

Esta idea es muy moderna, implícitamente nos dice que en la mente hay una cadena causal que lleva desde la percepción al sufrimiento (en el modelo primigenio de la ignorancia a la muerte, pero dentro de esos 12 eslabones se trata también la cadena causal anterior).

Como en un ordenador hay un input (por ejemplo del teclado) y una cadena causal muy concreta (algoritmo) que lleva a un resultado.

Lo relevante a efectos espirituales es que esa cadena puede romperse. Como siempre por el eslabón más débil y este caso el más débil es el comentado: el contacto entre Sajnna y Vijnana, porque ocurre en la consciencia y por ocurrir de forma consciente está sujeto a capacidad de cambio y evolución.

Así el nirvana-cesación primigenio podría verse como “La cesación del contacto” y no la cesación de la fenomenología como a veces se supone.

La principal diferencia pragmática del budismo primigenio con la propuesta Mahayana es que esa cesación se ve sobretodo como algo que será siempre imperfecto en este Samsara, a menudo incluso solo posible en meditación profunda, y se tornará perfecto tras él (parinirvana).

Y el budismo Mahayana afirma que existe una estrategia para que ese no-contacto también sea posible durante toda la vida en el Samsara, tornando Samsara en Nirvana.

Eso es así debido a las diferentes técnicas usadas por cada doctrina (o al menos esa es mi hipótesis).

La técnica concentrativa (para la obtención de Jhanas) del budismo primigenio y que equivale aproximadamente al primer yoga Mahamudra (no es cierto, pero es a lo que más se parece) trata el problema del contacto de una forma muy diferente a las meditaciones de no-acción (en el Ser, Shikantaza, segundo yoga Mahamudra, etc…)

Luego veremos cuales son esas diferencias, pero lo veremos desde el prisma del sistema-mente por tanto primero mapearemos al sistema-mente el “problema del contacto”.

Seguimos



El Sistema-mente: esquema resumen

Se amplía al picar.



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (I)

Consciencia-qualia, el espacio multidimensional

La palabra consciencia en castellano tiene un problema y es que apunta tanto a “lo visto” (la representación) como a aquello que procesa “lo visto” y lo entiende. Es decir a Samantabhadra y a Samantabhadri según terminología tibetana.

En inglés tienen las palabras consciousness y awareness, y eso les permite (si así lo acuerdan) asociar a cada palabra uno de los dos polos (objetos-sujeto) y poder distinguirlos.

A estas alturas, ya se puede intuir que “el procesado” en este modelo, es la Inteligencia+atención (que veremos luego), así que reservaremos siempre la palabra consciencia para el otro polo: la representación.

Así que consciencia tal como la entendemos aquí es el conjunto de qualia de la neurociencia. Qualia (o qualias, da igual) es la palabra técnica para referirnos a la representación que aparece en la mente.

No es que la consciencia, tal como la definimos aquí, contenga o posea qualias, sino que es solamente qualias, es solo mundo interior auto-representado (de la mente y para la mente).

Incluso cuando hablamos de la consciencia como “espacio” estamos exagerando, pero es cómodo para expresarnos. Esa sensación espacial, por ejemplo como cuando oimos un ruido por la derecha, es construida, simulada. Pero a efectos de expresarnos sí que asociaremos el conjunto de qualias a un “espacio”.

Es decir es un conjutno de representación explícito, auto-visible (por tanto no dual, incluso ahora mismo, aunque no te lo parezca). Y no es otra cosa.

Esa es la definición que se usará aquí.

La forma de ver nuestros qualias es como el surgimiento autónomo de una manisfestación que puede ser o no ser procesada por los procesos cognitivos de la mente que vamos viendo.

Es decir, un ruido, te pase desapercibido o no, ha surgido en tu mente como qualia. Aunque no le hayas hecho el menor caso consciente, incluso aunque no tengas ni el recuerdo de que tal ruido se ha producido porque no has atendido a él y tu memoria no lo ha registrado.

En cierta manera, parece evidente que la mente genera mucho más qualia del que es capaz de procesar la inteligencia. Por eso no puedes estar atento a todo en todo momento. Así la atención también puede verse como la “selección” dirigida (intencional) de qué qualias son procesados por la inteligencia y cuales no. Pero me adelanto… la atención aún no la hemos visto.

Eso de no atender a qualias ocurre continuamente en tu experiencia, de hecho la mente es especialmente hábil para ignorar los ruidos, pero no es que no oigas, es que no escuchas. O dicho en nuestra terminología, no es que el qualia no surja, es que la atención no se dirige a él y por tanto la inteligencia no lo procesa.

Distinguir la sutileza entre oír y escuchar, es saber distinguir la sutileza de lo que en budismo a veces se llama “el contacto”. Hemos hablado sobre eso en el pasado.

Y cuando no escuchas (pero si oyes, pues no eres sordo), ¿cuál es el sujeto de ese ruido que se ha producido? ¿ninguno? ¿Y cómo podemos entender un ruido que aparece por y para sí mismo? ¿lo puedes imaginar?

La respuesta a esas preguntas definirá muchas cosas en tu camino espiritual si este tiende a la no-dualidad. La respuesta budista o de doctrinas no-duales será: no había sujeto porque el sujeto es una construcción mental y en ese caso estaba ausente. O mejor dicho ocupado en otras cosas…

Esta disyuntiva, por si te lo preguntas, es diferente a la de Berkeley cuando preguntaba si un árbol que cae, cuando nadie lo oye, genera ruido.

Obviamente no genera ruido, porque el ruido solo existe en nuestras mentes.

A partir de aquí los idealistas dirán que ni siquiera ha caído (hasta que lo mires).

Y los no idealistas dirán que no genera ruido, porque ruido es qualia y por tanto substancia mental (y ninguna mente estaba allí), sino que genera vibraciones en el aire. Pero ruido no genera en ningún caso, ruido solo genera tu mente a partir de los oidos.

Como decía Hui Neng (sexto patriarca zen) ante la discusión de dos monjes sobre si lo que ondeaba era la bandera o el aire, lo que ondea realmente son vuestras mentes.

Este “ Gran espejo” de la espiritualidad clásica (espejo que realmente no refleja nada) que llamaban a la consciencia-qualia de forma bastante inocente, es todo nuestro mundo interior, toda percepción sea del tipo que sea.

Si lo percibes “es qualia” y “es consciente”. Es decir toda experiencia sea interna o externa es qualia.

Por ejemplo: el intelecto es qualia y es consciente porque “aparece”. La inteligencia ni es qualia ni es consciente porque “no aparece”, no se ve por sitio alguno y sin embargo sabemos que existe porque percibimos sus resultados en forma de qualia.

La consciencia es la creación (no el reflejo) de un universo a partir de los sentidos internos y externos, añadiendo además algo un poco diferente: el intelecto, que ya hemos visto. La sexta consciencia que dicen los budistas. El sexto tipo de qualia (simplificando).

Todo ello crea nuestro universo interno (interno sobra, pues no hay otro en tu experiencia, pero ayuda a entendernos) formado por percepciones, intelecto, memorias, sensaciones, emociones, etc… cualquier cosa que percibas, sientas, veas, notes, etc… es consciente y es qualia.

El por qué existe la consciencia, es un misterio para todos (científicos y místicos). Hay creencias, pero no hay nada claro.

Aparentemente podría hacerse todo procesado mental conocido, sin que aparecieran qualias, sin que surgiera esa representación explícita.

Esa es la llamada teoría neurocientífica de los zombies, seres sin representación interna alguna pero aparentemente podrían ser totalmente “normales”. ¿Existen tales personas? No sé sabe… aparentemente no… aparentemente todos tenemos representación interna ¿o no?

Un ejemplo de procesado “zombie” es la inteligencia (ya vista), que trabaja constantemente (y mucho) pero que no aparece por lado alguno, solo aparecen sus decisiones y acciones…

¿Por qué en cambio aparece el resto?

Seguimos



Tres definiciones para karma (y II)

3. El karma son solo las marcas y patrones de comportamiento fijados en Alaya (llamado almacén kármico) que son generadas por las conclusiones obtenidas respecto a las situaciones que vivimos. Podríamos llamar a este karma, karma mental (o subjetivo).

Por tanto una acción o situación con contenido kármico sería una acción que “toca” y cambia a Alaya. Entonces tu karma actual es solo la situación de tu almacén kármico en un momento dado. Si haces algo que te haga sentir culpable, ese es tu karma, porque te sientes así. Da igual si finalmente fue algo bueno o malo para el receptor, lo único relevante es tu marca kármica que además tiene como única influencia los cambios en tus patrones de comportamiento a partir de ese momento.

Purificar el karma no sería tanto hacer buenas acciones como seguir la disciplina mental adecuada para limpiar a Alaya o como se dice aquí, ser íntegro, para evitar generar esas marcas en Alaya.

En este caso el libre albedrío no queda excluido aunque tampoco es necesario. Esta definición de karma no dice nada respecto a su existencia.

Los renacimientos, caso de existir, y tal como indica el Bardo Thodol, se guiarían más por nuestra actitud durante el bardo de la muerte que por otras cuestiones. Esa actitud será una consecuencia de nuestras marcas kármicas al morir, es decir de como es nuestro Alaya al morir. Así que los renacimientos no se guiarían tanto por nuestro karma ético (según en Bardo Thodol) como por la pureza de nuestra mente que en el bardo de la muerte elige no renacer o renacer de una manera u otra en función de sus tendencias kármicas. Así que curiosamente implícitamente el Bardo Thodol usa esta definición de karma y no el karma ético. Lo cual puede parecer sorprendente.

También es en este paradigma donde se puede decir que “un Buddha no genera karma (haga lo que haga)” puesto que por su situación mental no genera marcas nuevas en Alaya. En los otros dos casos no tendría demasiado sentido, incluso podría parecer insultante que en el escenario de un karma ético el Buddha quede excluido, por algún privilegio universal, de recibir castigo a pesar si hiciera el “mal”.

Cuando se habla de karma en el blog y no se dice nada más, se estará hablando normalmente de esta tercera opción (karma mental, subjetivo o situación de Alaya)

En diferentes sutras budistas se cambia la orientación entre karma ético, universal y mental, a veces incluso dentro de un mismo texto inadvertidamente… Aunque es cierto que el que predomina es el ético (sobretodo en el budismo primigenio) y luego los otros dos aparecen con más fuerza en los sutras y textos posteriores (Mahayanas) pero sin renunciar al karma ético y siempre tratándolos de forma más indirecta (no se dice explícitamente que el karma sea eso pero queda claro que no es solo el ético).

En todo caso, cuando hablemos o leamos sobre karma, es interesante tener claro a cual de las tres opciones se está hablando o si se están mezclando todas ellas.




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