El blog de 道


El deseo (I)
10/03/2018, 7:07 am
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Ampliado de un comentario:


Entre otras acepciones la RAE tiene una acepción de la palabra deseo que es interesante aunque raramente poética para ser un diccionario. Dice del deseo que es:

Movimiento afectivo hacia algo que se apetece.

Movimiento aquí, todos entendemos que se refiere a movimiento mental. La parte de “algo que se apetece” es redundante, pues parte del proceso mental que es el deseo es precisamente convertir un objeto en algo apetecible. Así que apetecer, así en genérico, es desear, en cierta manera.

La RAE es especialmente hábil en crear definiciones circulares, pero es que el lenguaje está notablemente vacío de significado real, por tanto es fácil que a la hora de definir un término se acabe en definiciones circulares y por tanto vacías.

Para intentar evitar definiciones vacías (aunque nunca son completamente reales), vamos a intentar definir con la máxima precisión posible que se entenderá por “deseo” en este blog.

Como siempre, no con la intención de plantear una definición con pretensión de verdad absoluta o aceptable por todos, sino simplemente para que se entienda con toda la precisión posible lo que se quiere decir cuando se habla de deseo en este blog (y de como este proceso mental es uno de los creadores de sufrimiento).

Así diremos que deseo es:

Todo proceso mental que prevee futuros placeres generando en nuestra mente (en lo que llamamos Alaya) una huella o recuerdo o memoria o tendencia, que resurgirá en uno o varios momentos futuros para comparar la realidad con lo previsto y entonces generará satisfacción o insatisfacción en función del resultado de la previsión.

Cuando hable de deseo aquí, se debe entender esa definición. Es importante entender que es un proceso mental. Da igual lo que hagas, por placentero que sea, si ese proceso mental no está presente no hay deseo tal como se entiende aquí. Se han de dar todos los aspectos de la definición comentados. Si no están todos, no hay deseo.

Eso que la RAE llama “movimiento” no es algo continuo.

El deseo queda almacenado con mayor o menor intensidad en Alaya y resurge solo de tanto en tanto, cuando por alguna asociación de ideas o situación tal deseo surge en la mente. Ni siquiera eres tú quién lo hace resurgir. Resurge cuando se dan las condiciones, por ejemplo ver a la persona deseada.

A veces se confunde deseo con obtener placer y no… Obtener placer no es aflictivo, apegarse a él sí. En eso la espiritualidad aquí tratada es bastante diferente a las religiones teistas… donde a menudo se penaliza el placer, y tiene sentido, porque no se dan herramientas para no apegarse a él y por tanto sentir placer es casi equivalente a volverse adicto a él.. Esas herramientas que faltan en las religiones teistas son lo que aquí llamamos entrenamiento mental y faltan porque asumen que es tu voluntad y libre albedrío los que operan y deciden, y que si fallas y caes en la tentación es culpa tuya.

A veces también se confunde deseo con simple pulsión/acción (sea caminar o hacer la digestión) y no… pues está ausente gran parte de la definición de deseo…

(continua)

 



Gradual, súbito y directo
07/03/2018, 7:07 am
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La diferenciación entre doctrinas graduales, súbitas y directas es ficticia y responde solo a categorizaciones arbitrarias obtenidas al poner el foco en uno u otro aspecto o etapa del camino espiritual que realmente las incluye todas.

Así ocurre que:

  • Las doctrinas puramente súbitas no existen porque nunca ha existido un evento puntual que convierta a un individuo en un buddha o jnani de forma perfecta y completa. Ningún evento puntual te va a liberar completamente, olvídate.
  • Las doctrinas puramente graduales no existen porque nunca ha existido una senda gradual, es decir sin realizaciones puntuales súbitas, que lleve a la liberación de forma completa y sólida.
  • Las doctrinas puramente directas no existen porque por perfecta que sea la situación mental en este ahora, el practicante solo podrá madurarla, estabilizarla y profundizarla con más práctica. Es dedcir, gradualmente.

Así pues:

  • Un practicante en exclusiva de una doctrina súbita, como mucho obtendría una realización súbita que nunca podría perfeccionar.
  • Un practicante en exclusiva de una doctrina gradual, como mucho obtendría un perfeccionamiento incremental que nunca llega totalmente a destino y se deshace con facilidad.
  • Un practicante en exclusiva de una doctrina directa como mucho obtendría momentos puntuales de completitud que no estabiliza ni profundiza.

Afortunadamente no existen practicantes que en exclusiva sigan una doctrina súbita, gradual, ni directa aunque lo afirmen, porque…

  • El practicante de una doctrina súbita, casi nunca puede evitar intentar perfeccionar su realización. Por tanto aplica a posteriori y con mayor o menor éxito, un método, probablemente informal y que no reconoce como método, que es gradual.
  • El practicante de una doctrina gradual no podrá evitar que la realización súbita suceda si las condiciones adecuadas se alcanzan. Por tanto, si se dan las condiciones, vivirá un evento súbito incluso aunque intelectualmente rechace tal idea.
  • El practicante de una doctrina directa, de forma parecida al de la doctrina súbita, no puede evitar volver una y otra vez a su estado de completitud, perfeccionándolo y llevándolo, si todo va bien, a la realización que lo haga permanente. Por tanto también aplica un método gradual para obtener una realización súbita.

Porque la realidad es que el camino espiritual, es gradual con eventos súbitos (como bien ha descrito Mahamudra), y cuya práctica más efectiva probablemente es la directa.



La espiral virtuosa de la espiritualidad práctica
27/02/2018, 7:07 am
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La senda espiritual es un círculo virtuoso infinito, una espiral, realmente.

La espiral ocurre cuando la fuerza de atracción de nuestra propia liberación y la de los demás, es más fuerte que nuestras ansias, miedos y ambiciones en la realidad manifiesta. Entonces cada paso nos acerca más a nuestro origen y a nuestra liberación.

Y al revés, cuando la fuerta de atracción de la realidad manifiesta es más fuerte, entonces la espiral sigue ocurriendo pero alejándonos de nuestro centro, cada vez más alienados respecto a lo que nos puede traer paz, serenidad y ecuanimidad.

La espiral virtuosa ocurre porque:

  • El entendimiento conceptual nos atrae y guía en el proceso, iniciándonos en el entrenamiento mental.
  • El entrenamiento mental nos ofrece la posibilidad de obtener sabiduría no conceptual.
  • La sabiduría no conceptual que es cambio mental profundo, nos permite ser efectivamente más íntegros y vivir realmente la propuesta teórica, es decir ese entendimiento conceptual queda realizado en una vida íntegra.
  • La integridad es intrínsecamente reducción del sufrimiento y junto con la sabiduría no conceptual nos permite profundizar más en el entrenamiento mental.

y el ciclo virtuoso sigue girando hasta…

la liberación:

  • Sin tendencias mentales en conflicto, no hay conflicto.
  • Sin conflicto no hay rechazo.
  • Sin rechazo no hay sufrimiento.
  • Sin sufrimiento hay liberación.



Los tres ejes de la espiritualidad práctica
24/02/2018, 7:07 am
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Los tres ejes de la espiritualidad práctica

Para unificar todas las tendencias en conflicto se propone una senda basada en tres ejes:

  • Entendimiento (conceptual) y sabiduría (no-conceptual).
  • Entrenamiento mental.
  • Integridad.

Entendimiento conceptual, para entender nuestra situación y la solución a nuestra situación.

Si la mente es el problema, la mente debe cambiar para solucionarse el problema. A ese cambio es a lo que se le llama sabiduría no-conceptual.

La sabiduría no-conceptual es cambio mental igual que lo es aprender a tocar el piano. Pero al igual que para tocar el piano, debemos practicar para que ese cambio ocurra.

Al método por el que hacemos que la mente cambie (adquiera sabiduría no conceptual) lo llamamos entrenamiento mental.

Por integridad entendemos la dirección en que se alinean tendencias mentales en conflicto.

La integridad marca la dirección de la evolución espiritual.

Integridad y sabiduría no-conceptual son camino y resultado. Y en última instancia, son directamente eliminación del sufrimiento.

Sabiduría no-conceptual e integridad son respectivamente, equivalentes a crear una mente con capacidad para no sufrir e implementar tal capacidad.

Como un vehículo y su itinerario.



Los tres sellos de la espiritualidad práctica
21/02/2018, 7:07 am
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Los tres sellos de la espiritualidad práctica

Primer sello: Todo es compuesto e impermanente.

  • Todo objeto es, realmente, un objeto compuesto. Luego intrínsecamente no es un objeto.
  • Los objetos, estrictamente solo existen como tales por y para designación (cuando hablamos de ellos y porque necesitamos hablar de ellos).
  • Son partes desgajadas intelectualmente del Todo y para el propio uso del intelecto.
  • Luego los objetos solo existen a nivel intelectual. La realidad es un todo.
  • Todo objeto es además impermanente, pues sus componentes tarde o temprano se separarán y disgregarán.
  • Así la realidad es que todo objeto es infinitesimalmente divisible y cambiante. Y no posee ninguna una parte más “nuclear” que otra que le dé valor intrínseco de “objeto” concreto alguno.
  • El etéreo objeto llamado “yo”, también está en la misma situación.
  • La yoidad no puede encontrarse en lugar alguno.
  • Luego tu mente no es una mente. Es un ente compuesto y cambiante. Un sistema-mente.

 

Segundo sello: La fragmentación mental

  • La mente está fragmentada. Por fragmentada queremos decir que los diversos procesos que operan en ella lo hacen de forma no alineada, en conflicto entre ellos. Y a menudo en oposición directa.
  • No hay un proceso mental que controle a los demás de forma permanente, coherente o estable. Y a eso se le llama anatman.
  • Precisamente porque no hay un controlador coherente o estable, se crean tendencias en conflicto.
  • Las tendencias en conflicto impiden la evolución espiritual y te mantienen en el Samsara (sufrimiento).

 

Tercer sello: El  origen interdependiente

  • Todo ocurre por combinación de causas y condiciones, y a esa propiedad de la realidad se la llama “origen inter-dependiente”.
  • Por tanto el libre albedrío no puede existir pues por definición actúa más allá de causas y condiciones sin ser aleatoriedad. Tal cosa no existe en nuestra realidad. Es una contradicción intrínseca. Como decir que algo no es blanco y ni no-blanco, sino lo que hay en medio.
  • Mientras creas que “tú haces algo” no prestas atención al origen real de problema y las soluciones aplicadas serán inefectivas. Por eso el problema del sufrimiento no puede solucionarse por un esfuerzo de voluntad.
  • Para cambiar algo se deben cambiar causas y condiciones.
  • La senda espiritual por tanto debe cambiar causas y condiciones del sufrimiento.

 




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