El blog de 道


El quinto patriarca Zen nunca tuvo naturaleza búdica
26/02/2021, 7:07 am
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El cuarto Patriarca saludó al chico diciendo: ¿Cuál es tu apellido?

El niño respondió: Aunque tengo un apellido, no es un apellido convencional.

Entonces el Patriarca preguntó: ¿Y cuál es ese nombre?

Respondió: Es la naturaleza de Buda.

El Patriarca dijo: Tú no tienes la naturaleza de Buda.

El niño respondió: Debido a que la naturaleza de Buda no tiene nada que pueda ser poseído, por tanto, dices que yo no la tengo.

El patriarca sonrió.

– Extracto del Shobogenzo


El niño tenía siete años y acabó siendo el quinto patriarca.

Y es también la respuesta conceptual al problema del koan Mu (pero no la resolución del koan)



Los cinco rangos de Dongshan Liangjie
15/01/2021, 7:07 am
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Hemos hablado antes de los cinco rangos de Dongshan Liangjie en el blog, ahora vamos a ver si podemos profundizar un poco más en ellos y ver si tienen coherencia con otros modelos budistas de evolución espiritual.

Primero hablemos de Dongshan Liangjie pues toda propuesta, en parte, además de por su coherencia o verificabilidad, tiene parte de su valor en la reputación de quién la sostiene.

Dongshan Liangjie vivió en el siglo IX y quizá os suene más por el nombre “japonizado” Tozan.

Dado que el Ch’an llegó a Europa a través del Zen, casi todos los nombres de los maestros chinos que fundaron el Ch’an (que luego sería Zen en Japón) se usan japonizados. El caso más conocido es Rinzai que es realmente Lin-Ji.

A los 52 años funda su propia escuela Ch’an, la Caodong, que japonizada es Soto.

Esta escuela llega a considerarse una de las “Cinco casas del ch’an”, es decir una de las cinco escuelas de Ch’an de las cuales finalmente sobrevivirían dos: Caodong/Soto y LinJi/Rinzai.

Cabe decir que Dogen nace en el siglo XIII (casi cuatro siglos después). Viaja  de Japón a China y aprende del maestro Caodong Rujing durante solamente cuatro años.

Vuelve a Japón con su entendimiento de la secta, que se transformaría con el tiempo (y por gran influencia de su obra escrita, el Shobogenzo) en lo que hoy se considera el Zen Soto japonés ortodoxo, que no necesariamente coincide en todo con el Ch’an actual o pasado. Incluso de la secta Caodong,

Hoy día la secta Soto tiene sus propias formas de ver la liberación, en algunos puntos bastante diferentes de las propuestas de  Dongshan (que por cierto, como era habitual en la época, no es su nombre de nacimiento sino el nombre de la montaña más cercana a su templo).

Uno de los textos más conocido de Dongshan, son sus cinco rangos, una propuesta poética (como era habitual en la época) de evolución espiritual, que hasta donde yo sé, no se usa hoy día en la secta Zen Soto, cuya propuesta actual, más basada en los planteamientos posteriores de Dogen, tiende a considerar el shikantaza un vehículo directo y por tanto sin etapas. Es aquello de “práctica-realización”.

En ese sentido, el Zen Soto actual es quizá parecido a Dzogchen, donde su equivalente sería permanecer en Rigpa, pues de igual manera se considera que eso ya es realización. Otro día podemos charlar si queréis de las pegas y ventajas de un vehículo directo, aunque ya lo hemos hecho en el pasado. Interesante no confundir la polémica súbito-gradual con esta propuesta de “directizidad”.

Bien, en todo caso, Dongshang definió o percibió cinco rangos o situaciones, de evolución espiritual y los mostró de forma poética. Hay muchas interpretaciones de ellos, incluso las traducciones varían bastante, cosa nada rara proviniendo del chino que es notablemente “interpretable”.

No es un problema de “calidad” de la traducción, muchas de ellas son de eruditos chinos de gran conocimiento de la lengua. EL problema surge de la ambigüedad intrínseca de toda traducción complicada por ser el chino especialmente “espartano” en detalles (no tiene ni plural, ni tiempos verbales, etc…), más el contenido metafórico de los versos.

Vayamos ahora al grano, primer rango:

Seguimos



El Sistema-mente: esquema resumen

Se amplía al picar.



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (I)

Consciencia-qualia, el espacio multidimensional

La palabra consciencia en castellano tiene un problema y es que apunta tanto a “lo visto” (la representación) como a aquello que procesa “lo visto” y lo entiende. Es decir a Samantabhadra y a Samantabhadri según terminología tibetana.

En inglés tienen las palabras consciousness y awareness, y eso les permite (si así lo acuerdan) asociar a cada palabra uno de los dos polos (objetos-sujeto) y poder distinguirlos.

A estas alturas, ya se puede intuir que “el procesado” en este modelo, es la Inteligencia+atención (que veremos luego), así que reservaremos siempre la palabra consciencia para el otro polo: la representación.

Así que consciencia tal como la entendemos aquí es el conjunto de qualia de la neurociencia. Qualia (o qualias, da igual) es la palabra técnica para referirnos a la representación que aparece en la mente.

No es que la consciencia, tal como la definimos aquí, contenga o posea qualias, sino que es solamente qualias, es solo mundo interior auto-representado (de la mente y para la mente).

Incluso cuando hablamos de la consciencia como “espacio” estamos exagerando, pero es cómodo para expresarnos. Esa sensación espacial, por ejemplo como cuando oimos un ruido por la derecha, es construida, simulada. Pero a efectos de expresarnos sí que asociaremos el conjunto de qualias a un “espacio”.

Es decir es un conjutno de representación explícito, auto-visible (por tanto no dual, incluso ahora mismo, aunque no te lo parezca). Y no es otra cosa.

Esa es la definición que se usará aquí.

La forma de ver nuestros qualias es como el surgimiento autónomo de una manisfestación que puede ser o no ser procesada por los procesos cognitivos de la mente que vamos viendo.

Es decir, un ruido, te pase desapercibido o no, ha surgido en tu mente como qualia. Aunque no le hayas hecho el menor caso consciente, incluso aunque no tengas ni el recuerdo de que tal ruido se ha producido porque no has atendido a él y tu memoria no lo ha registrado.

En cierta manera, parece evidente que la mente genera mucho más qualia del que es capaz de procesar la inteligencia. Por eso no puedes estar atento a todo en todo momento. Así la atención también puede verse como la “selección” dirigida (intencional) de qué qualias son procesados por la inteligencia y cuales no. Pero me adelanto… la atención aún no la hemos visto.

Eso de no atender a qualias ocurre continuamente en tu experiencia, de hecho la mente es especialmente hábil para ignorar los ruidos, pero no es que no oigas, es que no escuchas. O dicho en nuestra terminología, no es que el qualia no surja, es que la atención no se dirige a él y por tanto la inteligencia no lo procesa.

Distinguir la sutileza entre oír y escuchar, es saber distinguir la sutileza de lo que en budismo a veces se llama “el contacto”. Hemos hablado sobre eso en el pasado.

Y cuando no escuchas (pero si oyes, pues no eres sordo), ¿cuál es el sujeto de ese ruido que se ha producido? ¿ninguno? ¿Y cómo podemos entender un ruido que aparece por y para sí mismo? ¿lo puedes imaginar?

La respuesta a esas preguntas definirá muchas cosas en tu camino espiritual si este tiende a la no-dualidad. La respuesta budista o de doctrinas no-duales será: no había sujeto porque el sujeto es una construcción mental y en ese caso estaba ausente. O mejor dicho ocupado en otras cosas…

Esta disyuntiva, por si te lo preguntas, es diferente a la de Berkeley cuando preguntaba si un árbol que cae, cuando nadie lo oye, genera ruido.

Obviamente no genera ruido, porque el ruido solo existe en nuestras mentes.

A partir de aquí los idealistas dirán que ni siquiera ha caído (hasta que lo mires).

Y los no idealistas dirán que no genera ruido, porque ruido es qualia y por tanto substancia mental (y ninguna mente estaba allí), sino que genera vibraciones en el aire. Pero ruido no genera en ningún caso, ruido solo genera tu mente a partir de los oidos.

Como decía Hui Neng (sexto patriarca zen) ante la discusión de dos monjes sobre si lo que ondeaba era la bandera o el aire, lo que ondea realmente son vuestras mentes.

Este “ Gran espejo” de la espiritualidad clásica (espejo que realmente no refleja nada) que llamaban a la consciencia-qualia de forma bastante inocente, es todo nuestro mundo interior, toda percepción sea del tipo que sea.

Si lo percibes “es qualia” y “es consciente”. Es decir toda experiencia sea interna o externa es qualia.

Por ejemplo: el intelecto es qualia y es consciente porque “aparece”. La inteligencia ni es qualia ni es consciente porque “no aparece”, no se ve por sitio alguno y sin embargo sabemos que existe porque percibimos sus resultados en forma de qualia.

La consciencia es la creación (no el reflejo) de un universo a partir de los sentidos internos y externos, añadiendo además algo un poco diferente: el intelecto, que ya hemos visto. La sexta consciencia que dicen los budistas. El sexto tipo de qualia (simplificando).

Todo ello crea nuestro universo interno (interno sobra, pues no hay otro en tu experiencia, pero ayuda a entendernos) formado por percepciones, intelecto, memorias, sensaciones, emociones, etc… cualquier cosa que percibas, sientas, veas, notes, etc… es consciente y es qualia.

El por qué existe la consciencia, es un misterio para todos (científicos y místicos). Hay creencias, pero no hay nada claro.

Aparentemente podría hacerse todo procesado mental conocido, sin que aparecieran qualias, sin que surgiera esa representación explícita.

Esa es la llamada teoría neurocientífica de los zombies, seres sin representación interna alguna pero aparentemente podrían ser totalmente “normales”. ¿Existen tales personas? No sé sabe… aparentemente no… aparentemente todos tenemos representación interna ¿o no?

Un ejemplo de procesado “zombie” es la inteligencia (ya vista), que trabaja constantemente (y mucho) pero que no aparece por lado alguno, solo aparecen sus decisiones y acciones…

¿Por qué en cambio aparece el resto?

Seguimos



¿Quién está allí?
23/04/2017, 7:45 am
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Un diálogo de Tung-Shan fundador de la escuela Zen Soto (Ch’an Caodong):

Tung-shan preguntó al monje: “¿De donde has venido?”

El monje respondió: “Del viaje a una montaña”

Tung-shan preguntó: “¿Y llegaste a la cima?”

El monje dijo que sí.

Tung-shan preguntó: “¿Había alguien allí?”

El monje dijo que no.

Tung-shan dijo: “Entonces no alcanzaste la cima”

El monje replicó: “Si no alcancé la cima, ¿como podría saber que no había nadie allí?”

Tung-shan dijo: “Había dudado de este compañero”

– Tung-Shan, 洞山良价 (807-869)




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