El blog de 道


Los ocho principios vitales de los grandes seres ( y V)
14/06/2016, 7:35 am
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Estas fueron las últimas palabras del gran maestro Sakyamuni Budha; este es el corazón de la enseñanza Mahayana. En la medianoche del quinceavo día del segundo mes, dijo:

Monjes, buscad siempre la liberación con todo vuestro corazón. Todas las cosas en el mundo, se muevan o estén quietas, son impermanentes y están destinadas a la destrucción. Guardemos un momento de silencio. El tiempo pasa rápidamente. Ahora voy a entrar en el parinirvana. Estas son mis últimas palabras.

Después de haber pronunciado estas palabras, no proclamó ningún dharma más. Entonces entró en el parinirvana.

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En las eras del Dharma correcto y del Dharma aparente todos los discípulos de Buddha conocían estas enseñanzas y las practicaban. Pero, hoy día, los monjes que las conocen no llegan ni siquiera al uno o al dos por mil. ¡Qué lamentable! No obstante el verdadero Dharma prevalece en los mil millones de mundos y la enseñanza pura de Buddha sigue intacta, sin  haber sido erosionada por el tiempo. Por lo tanto deberíais empezar a practicar inmediatamente estos ocho principios.

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Terminado de copiar el segundo día del quinto mes lunar del año del mono de fuego. Pirineo de Andorra.



Los ocho principios vitales de los grandes seres (IV)
12/06/2016, 7:40 am
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El séptimo principio es el cultivo de la sabiduría. La sabiduría surge de la práctica del Dharma que uno ha oído, contemplado, practicado y realizado.

El Buddha dijo:

¡Monjes! si alcanzáis la sabiduría, os liberaréis de la codicia. Practicando la auto-observación evitaréis errores y alcanzaréis la libertad en el Dharma que os he enseñado. Si no cultiváis la sabiduría, no podréis ser considerados practicantes budistas, seáis monjes o laicos.

La sabiduría es una sólida nave que os permite atravesar el océano de la vejez, la enfermedad y la muerte; es una excelente medicina para todos los que están enfermos; es un hacha afilada que corta el tronco de la ilusión. Podéis profundizar en el despertar gracias a la sabiduría que surge de la escucha, de la consideración y de la práctica del Dharma. La luz de la sabiduría os permite tener una visión clara, aun utilizando los ojos físicos. Este es el sentido de “cultiva la sabiduría”.

El octavo principio consiste en evitar las discusiones vanas. Esto significa trascender el pensamiento discriminatorio y buscar seriamente la comprensión de la verdadera naturaleza de todas las cosas. A esto se le llama “evitar las discusiones vanas”.

El Buddha dijo:

¡Monjes! Si entráis en discusiones vanas, vuestra mente se nublará. De esta forma no alcanzaréis la liberación aunque seáis monjes. Por lo tanto, dejad inmediatamente de confundir vuestra mente con discusiones vanas. Si queréis alcanzar el gozo de la serenidad, tenéis que curaros las enfermedad de las discusiones vanas. A esto se le llama “evitar las conversaciones vanas”.

(continua)



Los ocho principios vitales de los grandes seres (III)

El quinto principio consiste en no descuidar la atención plena. A esto se le llama correcta atención plena. Esto es, preservar el Dharma y no extraviarlo. A esto se le llama “mantener la atención plena” o “no descuidar la atención plena”.

El Buddha dijo:

¡Monjes! Si buscáis un buen maestro y una buena protección, mantened la atención plena. Gracias a ella los deseos ladrones no os asaltarán. Mantened siempre vuestra mente en atención plena. Si no lo hacéis, perderéis todos los méritos. Si permanecéis en atención plena, nada podrá perjudicaos. Aunque vayáis al mundo de los cinco deseos, seréis como un soldado protegido por una armadura impenetrable. A esto se le llama “no descuidar la atención plena”.

El sexto principio es practicar meditación. Permanecer en el Dharma más allá de toda confusión es “meditación estable”.

El Buddha dijo:

¡Monjes! Aprended a recoger vuestra mente, puesto que esto os proporcionará estabilidad. Así podréis comprender el nacimiento y la muerte de todas las cosas del mundo. Sed además, diligentes en vuestra práctica de los diversos aspectos de la meditación. Un práctica así estabiliza la mente e impide las distracciones. Esto es parecido a un lugar en que el agua es escasa, así que se construyen diques para que no se pierda. La estabilidad es un dique que impide la fuga del agua de la sabiduría. A esto se le llama “meditación estable”.

(continua)



Los ocho principios vitales de los grandes seres (II)
08/06/2016, 9:34 am
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El tercer principio es la alegría serena. Esto significa vivir en soledad, lejos del ruido y de la confusión.

El Buddha dijo:

¡Monjes! si queréis vivir en la alegría serena debéis alejaros de las multitudes y morar en un lugar tranquilo. Indra y los demás dioses veneran los lugares tranquilos. Si dejáis atrás vuestra relaciones mundanas y vivís en un lugar apacible, podréis observar las condiciones del sufrimiento y liberaros de ellas. Aquellos que viven en medio de la muchedumbre sob como un árbol que se marchita cuando muchos pájaros se posan sobre él, o como un elefante viejo atrapado en el lodazal. A esto se le llama “serena alegría en soledad”.

El cuatro principio es el esfuerzo continuado. Esto significa esforzarse continuadamente en las prácticas saludables. También se le llama “esfuerzo diligente”, “entrega sin distracción”, “esfuerzo sin retroceso”.

El Buddha dijo:

¡Monjes! si haéis un esfuerzo continuado, nada os será difícil. Una pequeña corriente de agua, gracias a su persistencia, es capaz de desgastar la roca más dura. Si vuestro esfuerzo se relaja, os sucederá como cuando se frotan dos piedas de vez en cuando: jamás se producirá fuego de esa manera. Este es el significado de “esfuerzo continuado”.

(continua)



Los ocho principios vitales de los grandes seres (I)
06/06/2016, 7:39 am
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El primer principio es tener pocos deseos. No correr detrás de los objetos de los cinco sentidos que aún no se han experimentado es a lo que se le llama tener pocos deseos.

El Buddha dijo:

¡Monjes! Aquellos que tienen muchos deseos buscan ávidamente la fama y la riqueza y, por tanto, sufren enormemente. Por el contrario, aquellos que tienen  pocos deseos viven libres del sufrimiento y acumulan muchos méritos y virtudes. Es importante saber esto. Los que tienen pocos deseos no necesitan ganarse el favor de los demás ni están esclavizados por los órganos de los sentidos. Viven con mente serena y sin preocupaciones, ya que están satisfechos con lo que tienen y no sufren de carencia alguna. Así es como, finalmente experimentan el nirvana.

El segundo principio es cultivar el contentamiento, sabiendo cuánto es suficiente y usando con moderación aquello que se ha conseguido.

El Buddha dijo:

¡Monjes! si quereis escapar de los múltiples sufrimientos, debéis cultivar el contentamiento. De esta manera, podréis obtener la paz de espíritu, la tranquilidad, la libertad y la prosperidad. Aquellos que practican el contentamiento se sienten felices aunque tengan que domir en el suelo. Por el contrario, aquellos que viven en la insatisfacción son infelices aunque duerman en un palacio esplendoroso. Las personas insatisfechas, aunque sean ricas, se sienten pobres. Por el contrario, las personas que se dan por contentas, aunque sean pobre, se sienten ricas. A esto es a lo que se le llama “sentirse contento con lo que se tiene”.

(continua)




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