El blog de 道


EL PROBLEMA DE LA PRÁCTICA EN LAS DOCTRINAS DE ILUMINACION SÚBITA (conclusiones III)

Todo este laberinto conceptual es lo que ha convertido el Zen en algo tan complicado de entender hasta por sus practicantes senior, incluso a veces auto-contradictorio. A menudo su complejidad surge por intentar armonizar principios demasiado radicalizados (y algunos claramente falsos), evitando con ello, otros que también son necesarios y razonables (y que están en casi todos los sutras y doctrinas budistas).

Ha habido también, debido al método koan, a toda la épica zen de sus maestros clásicos y sus respuestas paradójicas, un cierto «recrearse» en ese «no entender nada» que tampoco creo que sea demasiado positivo. Como si hubiera un concurso para ver quién es más paradójico y oscuro, en lugar de intentar aclarar términos a los practicantes. También a veces porque el propio maestro no podría dar una respuesta razonable que no contradiga esos principios insostenibles, luego se ve obligado a seguir con el lenguaje paradójico.

Y ha acabado también llevando a algunas sub-escuelas o linajes al extremo de ese Zen del «no explicar nada», es decir, siéntate a meditar y nada más, pues no hay nada que entender. Lo cual también será carencial pues hay ausencia de prajna.

Esta idea del «solo medita» ha encajado muy bien en occidente pues permite relajarse del día a día, vestirse de persona espiritual, pero no tener que comprometerse fuertemente con principios budistas que puedan ser molestos, sean los paramitas, la misma idea de anatman, la causalidad o incluso la necesidad de cierto estudio de sutras y textos que puedan ser beneficiosos. Pero esa gran carencia va a pasar factura en forma de no progreso o bien desviaciones. Incluso si ocurre un kensho casi por azar (eso pasa, pero también pasa fuera del Zen), el practicante estará perdido a posteriori.

De hecho en cierta manera ese sería un zen sin budismo a pesar de toda la parafernalia y folclore, como el mindfulness sin budismo, y dará resultados parecidos (pocos). Ya he leído por ahí de labios de alguien decir que «es que el zen no es budismo»… y no le falta razón en ciertos casos… pero eso no es algo positivo en mi opinión, ni era la idea original. También por eso se hace posible el Zen cristiano, pues ya no es budismo como tal y por tanto el alma (atman) cristiana o la creencia en un Dios omnipotente, la voluntad antes el pecado, etc… ya no son problema alguno…

¿Hay Mahamudra cristiano? No, lógicamente no, y es porque los principios budistas y los cristianos son incompatibles. Uno no puede creer y no creer en atmanes a la vez… y así con todo…

Y acabando con la evolución que caricaturizamos aquí, llegó el Zen del «no conseguir nada». Es ese Zen en que uno a veces incluso se recrea en no haber avanzado en la vía del Dharma en absoluto, porque afirma que no hay nada que lograr (se deriva de nuevo y siempre del error de «originalmente ya iluminado»), cuando la vida e historia del mismísimo Buddha está repleta de justo el mensaje contrario.

Además estos últimos aspectos, ese zen, es sorprendentemente coherente con propuestas como el neo-advaitismo más teórico (el de los Satsangs como forma de Camino). Cuyas características y trampas, tratamos aquí en el pasado (por cierto el artículo mejor valorado del blog es su tercera parte). Vale la pena leer y comparar.

Es decir, que ese Zen apenas budista del nada que hacer y nada que lograr, no es demasiado diferente de las doctrinas neo-advaitas menos operantes. Aunque al menos en el Zen se medita…

Resumiendo: al perder el Zen el punto medio o de equilibrio, y sobre todo caer en la trampa de la idea de «ya originalmente iluminado» todos los extremos tienen pegas y carencias pues el sendero budista es multi-dimensional necesariamente. No se pueden/debe quitar dimensiones y hay argumentos que son insostenibles aunque los sostenga alguien con reputación.

Así no es tanto que las doctrinas súbitas tengan un problema con la práctica ¿por qué iba a ser así? ¿no practican koans en el Zen Rinzai para obtener realizaciones? ¿hay algo más súbito que ese Zen Rinzai? ¿y no es gracias a la práctica y entrenamiento que se obtienen esas realizaciones?

Para ser exactos el problema con la práctica del Zen sobre todo Soto, proviene de la idea del «originalmente ya iluminado». Retirada esa idea, no queda problema alguno con las prácticas ni con la disyuntiva súbito-gradual o el entrenamiento sentado.

Seguimos (con lo positivo)



EL PROBLEMA DE LA PRÁCTICA EN LAS DOCTRINAS DE ILUMINACION SÚBITA (y V)

Aunque Shen-hui aboga por el no-pensamiento como la práctica de la enseñanza repentina, debemos argumentar que no podemos rechazar el enfoque gradual de la práctica. Mientras que la enseñanza súbita es una experiencia despierta, la práctica gradual es necesaria antes de la experiencia de iluminación.

Incluso en el acercamiento gradual a la práctica, cuando uno alcanza la iluminación siempre es repentina e inmediata en ese momento.

En la enseñanza repentina uno necesita comenzar con algo, una práctica de algún tipo, que en la práctica siempre es gradual, de lo contrario uno no hace nada. Por lo tanto, lo que defiende Shen-hsiu es realmente la experiencia de realización en sí misma después de pasar por prácticas graduales. Cuando uno finalmente abandona la práctica, que sólo puede hacerlo a través de la práctica, uno se da cuenta de su verdadera naturaleza. En este momento, la naturaleza de Buda se revela dentro de la mente de uno como el verdadero uno mismo. Pero es este método de la escuela del norte el que Shen-hui rechaza explícitamente.

El rechazo de Shen-hui a la escuela del norte parece haber sido el resultado de un serio conflicto entre las dos escuelas. Cualquiera que haya sido el conflicto real, Shen-hui puso demasiado énfasis en la enseñanza repentina que rechazaba el esfuerzo humano de la práctica gradual. Si bien es evidente que Shen-hui rechaza la práctica gradual como medio para alcanzar iluminación, todavía tenemos que examinar si él también rechaza la enseñanza gradual en términos de “iluminación gradual”.

La iluminación gradual puede entenderse como una serie de experiencias esclarecedoras que se vuelven más y más profundas a medida que uno se da cuenta o se despierta a uno mismo. La iluminación súbita, por otro lado, es la consciencia directa y final en este momento. Si Shen-hui rechaza la iluminación gradual en su crítica de la escuela del norte, entonces hay una contradicción en Shen-hui y la escuela del sur. En el Sutra de la Plataforma, por ejemplo, Hui-neng, el Sexto Patriarca, experimenta diferentes niveles de despertar. De joven, al escuchar el Sutra del diamante, Hui-neng recuerda que su mente se volvió clara y fue despertado—inicialmente despertado. Inmediatamente se despertó de nuevo cuando escuchó el Quinto Patriarca exponiendo el Sutra del Diamante. Cuando Hui-neng abandonó el templo después al recibir la túnica y el Dharma como el Sexto Patriarca, nuevamente se iluminó instantáneamente.

Estos episodios en la vida de Hui-neng evidencian una iluminación gradual e ilustran la contradicción dentro de la escuela sureña.

Una forma de explicar la iluminación gradual de Hui-neng es que el Sutra de la plataforma fue escrito mucho más tarde que las obras de Shen-hui. Cuando Shen-hui estaba predicando (o escribiendo) su sermón, tuvo que enfatizar la enseñanza súbita porque la escuela del norte era influyente. Sin embargo, en el momento de completar el Sutra de la Plataforma, el mensaje de Shen-hui había ganado ventaja sobre la escuela del norte. Por lo tanto, la escuela del sur podía adoptar el despertar gradual y profundo de Hui-neng, porque no había ninguna amenaza de ser criticado por la escuela del norte que había perdido influencia.

Se podría argumentar que la serie de despertares de Hui-neng fueron episodios de la misma iluminación, no un proceso gradual de profundización de su iluminación. También se podría argumentar que estas diferentes experiencias de iluminación se utilizaron para demostrar la superioridad de el Sutra del Diamante sobre el Lankâvatâra Sutra, el texto principal de la escuela del norte, ya que los episodios del despertar de Hui-neng se asociaron frecuentemente con el Sutra del Diamante. Si bien estas son posibles interpretaciones, aún permanece el hecho de que el texto relata diversas experiencias de iluminación de Hui-Neng.

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De nuevo, el ahora

Ampliación de un texto de 2015.

El ahora, ahora, vive en el ahora, ahora.

Las modernas enseñanzas espirituales están llenas de referencias al Ahora. No me queda claro su origen pero lo vemos en E. Tolle, en Kabat-Zinn, en la mayoría de maestros neoadvaitas… podéis comentar si conoceis referencias anteriores de maestros que usaron de forma clara «el ahora» como práctica espiritual principal.

Sin embargo no es así en los textos clásicos.

No es que no se hable del Ahora en absoluto en los sutras, sastras o los textos de Shankara y otros vedanta, pero sin duda no tenía un lugar fundamental y costará encontrar referencias destacables.

No es que no conocieran el ahora. Los «tres tiempos» (presente, pasado y futuro) están muy presentes en muchos textos budistas y supongo que algo parecido debe ocurrir en los hinduistas.

Así, no es que tal concepto no existiera, como por ejemplo no existía el concepto de «cero» en los tiempos del Buddha histórico.

Incluso si uno repasa místicos del cercano siglo XX como Ramana o Nisargadatta o maestros zen o en general budistas recientes, encontrará pocas referencias al tan nombrado Ahora, hasta casi finales del XX.

Quizá el gran abanderado del Ahora haya sido E. Tolle porque es notablemente popular, su libro más famoso es casi mono-temático al respecto, y realmente ha creado una formulación nueva y fresca. En su momento el libro de E. Tolle me pareció muy interesante y motivador.

Podría decirse que si algo será destacado en el futuro, respecto a la evolución espiritual de nuestros tiempos, creo que será el uso de El Ahora como upaya (medio útil espiritual). Uno de los pocos conceptos nuevos introducidos recientemente y que es realmente certero y útil.

Lo primero decir que ese “vivir en El Ahora” no tiene nada que ver con una visión “new age” al estilo “Carpe Diem”: aprovecha el día que no volverá…

El Ahora, si lo entendemos como otra de las 48.000 puertas al despertar, nos propone algo diferente, muy diferente, no es un simple “aprovecha el día”, en realidad no tiene nada que ver.

El foco en el Ahora es otra formulación más, otro medio hábil, para romper con la tiranía del pensamiento discriminante o intelecto.

¿Cómo es eso?

En el ahora estás siempre, ¿cómo podrías no estar en el Ahora? ¿en que otro momento del tiempo podrías estar ahora? En ningún otro ¿no?

Así pues una formulación que te pida “centrarte en el Ahora” o «residir en el Ahora» en realidad no puede pedirte eso, pues eso es siempre así inevitablemente, siempre, siempre, siempre. No haría faltar cambiar, ni hacer nada.

¿Cómo podríamos perder ese supuesto “Ahora”?

No podemos, por eso es solamente un medio útil, una formulacion que nos llevará a… ¿a donde?

Hagamos al experimento: reside en el ahora, ahora, prueba, de forma intuitiva, aunque no te haya explicado qué es eso o como se hace, improvisa. Hazlo un rato. Y luego seguiremos (en dos días).

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Las emociones en un camino no-dual, Principios de tantrismo, introducción

Hablemos ahora algo de tantra, aunque solo rozaremos la superficie.

Lo primero es que aquí consideraremos tántrico cualquier modelo de práctica que use las energías corporales (que hemos dicho que para nosotros son lo mismo que las emociones, por ejemplo gozo) para progresar en el camino espiritual y provocar cambios mentales.

Mientras que los modelos no tántricos (mentales, como el que se trata en este blog normalmente) funcionan justo al revés, es decir usan técnicas mentales, para provocar cambios mentales que finalmente pueden desembocar (pero también puede que no, lo hemos visto) en la activación de las energías corporales.

Fijaos como de nuevo aparece la «reversivibilidad» en todos los temas de la mente. Emoción cambia la mente y mente cambia la emoción.

El tantrismo tradicional incluye otras cuestiones que le son relevantes, como las visualizaciones en las fase de «generación» u otras, pero no trataremos aquí ese aspecto por no ser estrictamente emocional (aunque sí es indirectamente emocional).

Tantra significa solamente continuidad, es decir busca el objetivo de mantener la continuidad de una mente realizada o iluminada de cierto tipo, y sus orígenes son claramente hinduistas, es decir es una herramienta o medio útil, que puede usarse bajo diferentes posiciones teóricas y diferentes doctrinas (igual que la meditación realmente). De hecho se dice que los Jhanas eran hinduistas, pero en el hinduismo se perdieron y en el budismo se mantuvieron, de hecho a Buddha «le enseñaron» los jhanas, luego no pueden tener origen budista.

Todas las doctrinas clásicas dirán que «su meditación» o «su tantrismo» es claramente diferente, superior y acertado, cosa que no lo son los otros, pero en realidad son muy similares, difieren en matices y sus resultados también. Es otro caso ejemplarizante de como lo conceptual nos hace ver todo muy diferente, cuando luego se sientan y los practicantes hacen casi lo mismo. Pasa igual en meditación.

El tantra entendido ampliamente, o sus formas de hacer, no está solamente en el hinduismo o en el budismo tibetano, también está un poco en el taoismo o en el zen, aunque de forma mucho menos marcada. Pero, por ejemplo centrarse en el Tan Tien o Hara para obtener cierto samadhi, es tantrismo y de hecho el Hara es un Chakra (centro energético) muy conocido (de los dos más relevantes) tanto en hindismo como en budismo Vajrayana.

Así que si un meditador zen hace shikantaza, está realizando una práctica de no-acción mental, pero si se centra en el Hara y lo que de allí brota como emoción vibrante y energética, eso es un rudimento del tantrismo o un tantrismo rudimentario. En el Taoismo se practica también ampliamente sobre los centros energéticos.

Así en el tantrismo tratamos emociones totalmente o bastante disociadas de sentimientos, de forma directa, por eso parecen más energías que eso que normalmente llamamos emociones. Pero son lo mismo.

En el tantrismo también hay sentimientos propios, claro, como el gurú yoga (amor al maestro), la compasión tampoco se excluye, etc… de hecho son fundamentales porque como hemos dicho, son los «desencadenantes» de la emoción, pues son nuestro interruptor mental de las emociones.

Pero una vez desencadenada, se trata de forma aislada, no se le aporta componentes mentales. Y de hecho aunque se mantendrán esas prácticas de «sentimiento» en cuanto se puedan desencadenar de forma autónoma esas emociones-energía, se hará así, de forma directa.

El tantrismo no es que sea eso y nada más, incluye muchas más técnicas, por ejemplo el yoga del sueño (Nidra) y temas relacionados como la doctrina del cuerpo ilusorio, transferencia de consciencia, bardo… también visualizaciones (deidades y mandalas), todo ello también se considera tantrismo, y son básicamente ejercicio mental.

Seguimos



Las emociones en un camino no-dual (tres modelos emocionales)

No todas las doctrinas espirituales hablan con claridad o extensivamente de las emociones en su propuesta, ni concretan cual es su lugar durante la senda o en su culminación. Sin embargo estas son fundamentales para todo camino espiritual, siempre. Toda doctrina que no trate emociones es carencial, otra cosa es que las trate de una forma tan sutil que ni nos lo parezca. O que sin tratarlas la propia doctrina, tus emociones sean tratadas adecuadamente de forma natural por ti, y por tanto, tengamos meramente suerte o las condiciones kármicas oportunas ya inicialmente (es lo mismo).

Existe una tendencia inicial en casi todo practicante a ver las emociones como fuente de sufrimiento, como ocurre también con el pensamiento conceptual o intelecto. Ambas cosas no son ciertas del todo, aunque por razones diferentes.

El pensamiento conceptual solo es aflictivo en determinados casos, por ejemplo previendo una desgracia, pero no lo es mientras repasas mentalmente la receta de la paella, e incluso en los casos en que lo es, podrá dejar de serlo cuando se complete el yoga de noconceptualidad y se trascienda completamente. La represión consciente del intelecto, de acuerdo al modelo Mahamudra, es una práctica perteneciente en exclusiva al primer yoga.

Las emociones negativas (venenos) son, y lo son por definición, aquellas que nos aportan sufrimiento, o dicho mejor, el mecanismo por el cual surge el sufrimiento se llama emoción negativa. Por tanto las emociones negativas sí son intrínsecamente sufrimiento (se desencadenen por pensamiento o no, incluso si te la inyectaran sería sufrimiento).  De hecho son el único mecanismo por el que la mente puede crear sufrimiento en el cuerpo. Si no se desencadenan venenos, no hay sufrimiento.

Recordad que las emociones no son más que la autoinyección de substancias en el organismo. La selección natural y evolución encontró como forma de «movernos» en la dirección adecuada a nuestra supervivencia y reproducción, solamente esa ruda manera: hacernos sentir mal para que nos movamos, hacernos sentir mal hasta que logremos algo y hacernos sentir mal si no lo logramos, para que la siguiente vez lo logremos.

Pero, a pesar de que el mecanismo es el mismo o parecido, hay emociones que no nos hacen sufrir en absoluto, como la alegría. Sin embargo y aunque parezca una contradicción pueden no estar totalmente limpias de sufrimiento. El sufrimiento asociado a ellas surgirá (si surge) de ansiarlas cuando no estén. Cuando están no son en absoluto aflictivas, por tanto la aflictividad está en ese ansia (en la mente) y no en la emoción como tal, que es, como su propio nombre indica, positiva. Ese es el terreno del sentimiento (el ansiar una emoción).

A eso se refería el gran Naropa cuando decía «el disfrute no es el problema, el problema es el apego»  que por cierto es una de las bases del tantrismo: destruir el apego no solo, no eliminando las emociones positivas, sino potenciándolas al máximo. El apego, es lógicamente un sentimiento (una familia de ellos, realmente), uno clave para el sufrimiento.

Así la gran frase de Naropa (siglo XI, ninguna novedad) en nuestra terminología sería: La emoción positiva no es problema alguno, el problema es el sentimiento de apego/ansia que creas a su respecto.

Se podría decir que esta forma de ver «el disfrute» fue una revolución emocional en el budismo, tan revolucionario que prácticamente todo el resto del budismo, ve el budismo tibetano (que es la evolución del budismo indio, hoy perdido casi del todo, Naropa era indio) con grandes reticencias.

Sin embargo, probablemente sea el budismo más fructífero, gozoso y pleno que pueda practicarse. Y también por ello, a pesar de que el budismo del Tíbet es Mahayana en su concepción, se le puso el matiz «Vajrayana» por su gran diferenciación con el resto. Y todo eso, incluso en las vertientes no tántricas de ese budismo, por ejemplo Mahamudra que puede complementarse con prácticas tántricas, como los seis dharmas de Naropa, y de hecho suele hacerse, pero no es imprescindible.

Dicho esto, hay varias posibilidades de evolución de las emociones durante un camino espiritual.

Las veremos, de forma ordenada de menor a mayor madurez espiritual (en mi opinión, claro) y tengo la impresión de que aparecieron en este mundo justo también en este orden.

Seguimos.




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