El blog de 道


La sutil diferencia entre disociación y trascendencia (y II)

Como hemos comentado en los apuntes sobre el sujeto (hace cuatro días) solo puede gestionarse algo cuando “se ve”, es decir cuando adquieres un pto de vista más elevado que permita a la inteligencia ponderarlo (que no al intelecto), y eso si os fijáis es básicamente el significado literal de trascendencia tal como hemos visto.

Para ponerse “más allá”, una técnica posible es la disociativa, ciertamente, pero ya hemos visto sus peligros o peculiaridades. Además siempre implicará “atman” pues no puede haber algo “no mío” sin que quede algo que posee.

Sin atman nada es tuyo, ni no tuyo, no aplica. Por eso en el budismo aplican nada o muy poco técnicas disociativas. Lo cual no significa que no haya budistas aplicándolas erróneamente. Los hay.

Una técnica más indirecta y sutil que la disociación, es la auto-liberación, que es la técnica favorita budista Mahayana (Zen, Dzogchen y Mahamudra la usan bajo este u otro nombre). Casi se podría decir que a nivel práctico la auto-liberación es la gran propuesta Mahayana, igual que los Jhanas concentrativos más la visión vipassana lo son en Theravada.

Por auto-liberación entendemos detectar el surgimiento de aquello que queremos trascender y “dejarlo ir” de la forma más ecuánime posible, es decir, sin darle carga emocional alguna, como si no existiera. Sin darle importancia alguna. El valor de la práctica aumenta cuanto menor carga emocional se añada a la auto-liberación.

Durante el proceso no concluimos que el pensamiento no sea mío, ni lo contrario tampoco. Solo lo auto-liberamos. Según la propuesta doctrinal budista porque “está vacío” (cuestión también muy discutible, pero cada doctrina tiene sus axiomas).

Así pues, la auto-liberación es un continuo “intentar ponerse más allá” del pensamiento. Y este es uno de los trabajos claves del primer yoga Mahamudra o los inicios de Dzogchen o el famoso Zazen, y debe hacerse hasta que ocurra el “click” (habrán diversos clicks menores antes) y quedes establecido de forma natural “más allá del pensamiento” cada vez que estés mindful. De hecho estrictamente en los inicios nunca estaremos más allá de ese pensamiento, pero se construye el espacio que nos permitirá estarlo poco a poco.

En ese momento el yoga de no-conceptualidad podrá ser ejercido y consistirá solo en mantenerse mindful sin bloquear ningún pensamiento, mientras que el yoga anterior, el de concentración solo permitía auto-liberarlos todavía no nos permitía trascenderlos (quizá a veces en meditación profunda ocurra) sino que cuando aplicamos mindfulness los bloqueamos, paramos la cadena argumental de forma brusca.

Es importante recalcar que aunque el pensamiento casi con seguridad parará al ser auto-liberado (si no lo hace, mejor) el objeto de la práctica no es pararlo (eso sería una técnica concentrativa) sino justo lo contrario, auto-liberarlo con ecuanimidad y si no para, mejor. Eso sí, siempre recordad que la atención ha de estar presente (mente mindful), el gran riesgo de la auto-liberación es que a veces se confunde con dejarnos ir con nuestros pensamientos y eso es justo no-meditar, es justo lo opuesto a lo que se propone, es sumergirnos en ellos y perder todo pto. de vista sobre ellos.

Pero trascender sigue teniendo un problema teórico para un budista, porque si buscamos un pto. de vista superior, ¿quien lo busca? ¿atman? ¿quién observa?

La respuesta no-budista es la inteligencia, que no es un atman (armada con su herramienta favorita, la atención) y es por eso que en la doctrinas Mahayanas en mucho ptos parece estar hablándose de un atman, como cuando se habla de “la base” o el “fondo” o incluso el Dharmakaya. Pero no debe olvidarse que para el budismo todo eso no es eterno, es compuesto, no es divino, etc… Y lo que puede afirmarse con la experiencia es que tampoco es el sujeto del teatro cartesiano (mucho menos el pensador de los pensamientos).

Como puede intuirse (y también se trató en los apuntes sobre el sujeto) a medida que trasciendas elementos cognitivos y perceptivos, “lo que queda” como pto de observación más elevado, se reduce, se va volviendo más profundo y sutil porque debes ir “más atrás” mentalmente para adquirir ese pto de vista.

Y ese mismo proceso es el que hace extremadamente sutil la sensación de un sujeto hasta que finalmente ya no puede aplicarse, lo que queda observando es tan sutil y tan desprovisto de la complejidad de un sujeto que solo podría llamarse sujeto por insistencia doctrinal (y hasta el Adv. Vedanta le cambia el nombre a Brahman).



Absorciones, jhanas y samadhi (PDF)

El mini PDF correspondiente:

Absorciones, jhanas y samadhi



Absorciones: jhanas y samadhis (y V)

Más cosas.

Esto ya es hablar por hablar, que nadie se lo tome como absolutamente cierto, aunque tampoco es especialmente relevante, pero aparentemente los estadios de absorción son básicamente cuatro. Igual que los jhanas con forma (4) y los jhanas sin forma (4).

Entonces son 8 ¿no? (y hay quién habla de 12)

No, porque son básicamente los mismos cuatro pero vividos desde diferentes situaciones (o mentes como se dice por aquí):.

En los 4 jhanas con forma (rupa jhana) nos hace falta un objeto porque quién los atraviesa es la mente mindful y ya hemos visto que la mente mindful siempre necesita un objeto mental para existir.

Los 4 sin forma (arupa jhana) ocurren sin objeto, es la propia mente realizada la que los atraviesa, por eso no necesita objeto.

¿Y desde la mente reactiva? ¿se atraviesan esos 4 jhanas de alguna manera?

Sí, y se llama ¿lo adivinas? dormirse. 🙂

Así que es importante darse cuenta de que “quién” atraviesa los estados de absorción es casi más importante que los propios estados de absorción, pues cada día tú ya atraviesas los 4 estados de absorción y alcanzas Nirodha Samadhi (cesación) y lo llamamos sueño profundo, luego emerges de él y sin conectar todavía mente con sentidos o cuerpo, tienes sueños (fase REM). Ese es el ciclo completo del sueño cada noche, que se repite cada pocas horas. Y sin embargo no tiene virtud alguna para ti. Porque lo relevante es que esos estadios los atraviesa la mente reactiva o inconsciente, y eso no nos sirve para aprender nada.

Otros maestros modernos, como Anadi, por caminos completamente diferentes también han llegado a la conclusión de que hay cuatro niveles de absorción. Por ejemplo Anadi los denomina: pure rest, no will, state of absence, and diamond mountain (4). Y también explica que esos cuatro niveles se atraviesan de diferente manera en función de diferentes prácticas pero siempre hay cuatro niveles de absorción.

Si recapitulamos lo visto antes, cuando hablábamos de Prajna, vimos que el Despertar es la aparición de la mente realizada.

Y ahora decimos que los niveles de absorción son cuatro y que lo que cambia para llegar a otras absorciones más profundas es que quién los atraviesa es la mente despierta y no la mindful o concentrativa.

Ahora, por fin, tras largaros tanto rollo puede empezar a verse porque hace falta ambas cosas: prajna y entrenamiento mental: vipassana y samatha.

Ambas dimensiones son necesarias y completan la senda. Si falta una de ellas, habrán resultados parciales.

Finalmente Nirodha samadhi, que a veces se llama el noveno jhana, no es estrictamente samadhi. Es cesación.

Nirodha samadhi es el estado en que la consciencia está ausente también (en cualquiera de sus tres mentes), viene a ser como sueño profundo inducido semi-consciente.

Y por tanto no es samadhi según la definición aquí propuesta, porque no hay presencia clara (no hay claridad), igual que dormirse no es samadhi.

No hay dualidad entre sujeto y objeto pero no por unión de ambos, sino por ausencia de ambos.

Tampoco hay memoria de tal evento, solo la sensación de que “estaba o algo ha estado presente durante ese tiempo”. Es decir más bien una pseudo-memoria de que “eso pasó”. Supongo que no hay memoria, porque no hay nada que registrar…

Para los más sensibles a las palabras, si se quiere llamar samadhi, llámesele, no hay problema, pero hay que ser conscientes de sus características y como dijo un notable monje Theravada: “allí no hay nada que aprender”. Así que es más fruición que práctica.

Ya por acabar, y por si no ha quedado claro, sin práctica exclusiva (meditación o cualquier otra, sea sentado o tumbado, pero no de pie) no hay absorciones. Este mensaje va especialmente dedicado a quién mantenga planteamientos de no-práctica o solo-mindfulness (en el día a día). En esas condiciones es inútil esperar absorción alguna (pero el Despertar es posible).

Y creo que eso es todo por ahora.



Absorciones: jhanas y samadhis (IV)

Aquí hablamos de una meditación samatha basada en un objeto muy concreto: la sensación de ser, de existir, de estar.

En este caso la dificultad (o la variabilidad en los resultados) es saber qué debe estar tomando el practicante como “sensación de Ser” porque estrictamente esta no existe (Ser no es una sensación) como tal, por tanto el practicante debe estar usando otra cosa y en función de cual use, pasarán cosas ligeramente diferentes.

Por ejemplo, si seguimos los consejos de Edji Muzika (hay una traducción aquí) lo que estamos es buscando un objeto emocional (una emoción) e intentamos mantener nuestra presencia/atención en él. Esa emoción puedes ser amor, compasión etc… Si es así, esta meditación es exactamente la misma, que la meditación en Metta budista. Curioso ¿no?

Hay muchas formas de saber si ese es tu caso. Por ejemplo si sientes la famosa sensación gozosa en el pecho que es donde sentimos esas emociones. De lo cual puedes deducir que también era la meditación favorita de Ramana… pero no de Nisargadatta…

La meditación en emociones positivas, la llames como la llames es casi lo contrario al Zazen, no solo no es dura sino que es casi adictiva (o sin el casi) y sus beneficios son bastante diferentes. Veamos.

Lo primero es la realimentación positiva, tendemos a querer volver a hacer lo que nos produce bienestar, por tanto esta familia de meditaciones son más fáciles de mantener en el tiempo porque cuando empieza a surgir la emoción positiva, el cuerpo querrá volver y volver a ella. Así que querremos meditar, nos atraerá volver a sentarnos de nuevo, porque ahí estamos muy bien.

Ese es también su peligro, claro. Que llevemos demasiado lejos nuestro desencadenamiento de neurotransmisores placenteros y solo queramos hacer eso el resto de nuestra vida… eso pasa… en cierta manera podemos decir que ese es el vehículo “menor” budista (Hinayana), el ser capaz de mi propio nirvana particular y al resto de les den. 🙂

Paréntesis.

Quizá esta no es una definición muy ortodoxa de Hinayana, pero tal como se usa aquí la palabra, el vehículo individual no es una cuestión de doctrina sino de actitud. Si buscas tu liberación personal, da igual si haces zazen, samatha, vipassana o te consideras Theravada, Zenista o Gelugpa, eso es Hinayana, porque es un vehículo individual (solo para ti).

Cerramos el paréntesis

La combinación de “genero bienestar químicamente” y además como estoy concentrado no hay conceptualidad, lleva a una profundización notable y probablemente más rápida de la meditación, el samadhi o jhana se puede obtener antes. Y es más placentero (no es solo mental, todo el cuerpo brilla de gozo).

Como con zazen, si cuando aparece la no-conceptualidad no forzada (los pensamientos callan de forma natural) rompemos brevemente la concentración en la sensación positiva y nos observamos para identificarnos como lo que somos en ese momento, estaremos uniendo samatha y vipassana.

Y al contrario, si perdemos hasta la presencia sumergidos en ese mar de gozo, pasaremos a estar en un trance. Aquí distinguimos trance de samadhi por la ausencia de “presencia”.

El trance no tiene la posibilidad de aportar casi ningún prajna, o casi ninguna sabiduría. Es solo disfrute. Una borrachera agradable e inútil. Peor aún, inútil y adictiva. Podríamos decir que la parte negativa de esta meditación es justo esa: apegarnos a ella y que eso bloquee todo progreso y nos convierta en poco más que adictos a meditar.

La post-meditación en estas meditaciones en emociones positivas también suele ser más larga gracias al estado ligeramente intoxicado de bienestar en que podemos situarnos. Recordad que ya vimos que las emociones perduran en el tiempo porque son química que tarda en consumirse.

Bien, esta es solo una posibilidad de la meditación “en la sensación de Ser”, es su vertiente emotiva.

Pero hay otros practicantes que eligen otros objetos como “el Ser”, una opción es que decidan que esa meditación es sentarse a “solo Ser”, y entonces básicamente estarán haciendo lo que en budismo es zazen, que ya hemos visto qué dinámicas sigue.

(continua)



Absorciones: jhanas y samadhis (III)

El Zazen es una práctica que podríamos llamar pre-samatha o a medio camino de samatha y vipassana, pero eso no tienen nada de malo. Ahora lo veremos.

Aquí la aproximación es bastante diferente a la práctica concentrativa.

Aquí pretendemos “solo estar”, es decir estar presentes y calmados, por tanto cumplimos con la idea tras samatha al 100%, pero sin concentrarnos en objeto alguno.

Y eso último, estar presente sin centrarnos en objeto alguno, es tremendamente retador, muy ambicioso. Lograr eso es shikantaza.

Porque como hemos visto la mente mindful, inicialmente no puede estar sin un objeto mental: es decir si estoy presente, mindful, tengo que estar “concentrado” en algo (o atendiendo a algo). Siempre hay un objeto (un dharma) presente en mi práctica, o eso o me pierdo en la mente reactiva y unos segundos después me doy cuenta de que ya estoy haciendo la compra de mañana en el super.

Así Zazen es más duro que la concentración pues es un fracaso continuo, porque no puedes hacer lo que te piden, no puedes “solo estar”.

Y sin embargo es una práctica rey, ¿Por qué?

Pues porque apunta directamente a la mente realizada (y por eso también decimos que es un método directo). Y por eso le encaja el nombre de práctica-realización.

Al sentarnos a solo-estar, sin objeto al que aferrarnos, nos vemos obligados a quedar enganchados y luego descartar pensamiento tras pensamiento. Eso ocurre porque no nos concentramos en ningún objeto determinado y cómo no estar apegado a un objeto no nos es posible, pues vamos saltando de objeto en objeto continuamente y continuamente lo detectamos y lo descartamos para poder seguir intentando “solo estar”.

Continuamente intentas ser la mente realizada y fallas.

Por eso es duro. Y por eso es fácil “tirar la toalla” y concluir que zazen es “dejar los pensamientos a su aire” lo cual es tan falso como que  eso no es ni meditación. Lo mismo podrías tirarte en la cama a soñar… casi mejor… porque no puedes dejar a los pensamientos a su aire sin quedar atrapado por ellos. Lo siento, por ahora no te es posible. Así que es un zazen degenerado que no es mejor, ni diferente a tu situación en el día a día… Básicamente no sirve para nada.

Pero si vas calmándote mientras vas descartando pensamientos, cada vez surgirán menos. Esa es otra dinámica que se ha de entender: más calma, menos pensamiento reactivo. Esta es una regla universal, aplica en toda situación. De nuevo la tensión en exceso también será negativa en zazen. Pero es negativa siempre, en cualquier momento de las 24 horas del día.

Ese bajón del pensamiento reactivo comentado, no es perfecto ni estable, ni dura mucho, aunque sí que es natural y no forzado, así que permite “saborear” la mente realizada o algo que se le parece. Podríamos decir que es empezar a “atisbar el buey”. La diferencia con un jhana es que no estamos concentrados en objeto alguno. Sin embargo la situación no es de samadhi, es de no-conceptualidad, pero es la mente despierta o lo más cercano a ella que se pueda estar pre-kensho.

En este momento, si hay lucidez y te observas a ti mismo “solo-estando” con ánimo de reconocerte como esa presencia lúcida separada de dharma alguno, estarás uniendo vipassana y samatha, que es otra cosa que se dice que es shikantaza (la unión de vipassana y samatha). Solo como dato al aire, tras el primer Bhumi (tras el despertar) ya no hay vipassana y samatha como meditaciones diferenciadas, todas las meditaciones son la unión de ambos, como en shikantaza.

O dicho en tibetano, el camino meditativo, el del bodhisattva, ya no se diferencia en vipassana y samatha, es solo meditación. Por eso a veces se dice que la meditación real solo ocurre entonces.

Hay incluso una tercera posibilidad que también es muy válida y a la que también se le llama a veces zazen, que es eso que se llama “consciencia mirando a consciencia”, y que en realidad es atención atendiendo a si estamos conscientes o no (mirando si estamos en la mente mindful). En este caso, es una práctica concentrativa pura, aunque con un objeto de concentración muy sutil y especial. Este es el método recomendado, por ejemplo, por M. Langford en su famoso texto.

Es lo mismo que hacemos en toda práctica cada vez que “confirmamos” que todo va bien mirándonos interiormente pero en este caso de forma mantenida.

Es una práctica concentrativa y aplica lo dicho para ellas, pero quizá, es algo más eficiente para inducir los jhanas sin forma al usar un objeto tan sutil. Aunque también es algo más dificil de ejecutar. De nuevo, como el resto de prácticas concentrativas, se debe poner el foco en no generar exceso de tensión.

Saltamos. En Zazen entendido como hemos comentado inicialmente, no hay samadhi hasta pasar el kensho definitivo (el Despertar). Solo puede haber samadhi tras el kensho. Ese es otro factor que lo hace duro… no hay mucha recompensa inicialmente. Un trabajo duro, poco agradecido y que es fácil equivocar.

Pero zazen tiene otra ventaja, cada vez que descartas un pensamiento de forma ecuánime (sin aceptar ni, importante, rechazar) estás rompiendo o debilitando el apego a esos dharmas (es decir, a los objetos, cosas, o situaciones a las que se refería ese pensamiento). Por tanto zazen además sutilmente y de forma gradual también te está liberando de apegos y purificando Alaya.

Visto así podeis ver cuan árido es el zazen, pero también cuantas virtudes tiene también.

Añadir que Mahamudra en algunas de sus prácticas, es bastante similar a zazen. Explicado de forma ligeramente diferente, de una forma más pautada, detallada y añadiendo prácticas complementarias (la complejidad técnica tibetana, normalmente muy detallada, frente al minimalismo zen). Y también tiene prácticas vipassana.

Trataremos ahora una tercera posibilidad que es la meditación en el Ser hinduista.

(continua)




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