El blog de 道


EL “TRUCO” DE LA LIBERACIÓN (y II)

Y eso haciendo referencia solo a estadios de madurez.

Si valoramos otros aspectos respecto a las tendencias de cada individual, como por ejemplo la disyuntiva “yo” vs. “no-yo”, dado el camino medio budista, el maestro que vea en su discípulo tendencias al nihilismo le hablará de su ser, el maestro que vea en su discípulo tendencias al eternalismo o conceptualidad, le hablará del “no-ser”.

Y es perfecto, así debe ser.

Sin embargo al leer, el nihilista solo quiere leer sobre el no-ser y el eternalista sobre el ser, pervirtiendo completamente, dando completamente la vuelta, a lo que el maestro  intentaba. Y todo eso por escoger las respuestas que no son para ti… porque al escoger tú, escoges las respuestas que más te encajan y descartas las demás…

Es totalmente humano y comprensible, pero te mantiene dando vueltas en el Samsara.

El maestro va a darte las respuestas que no quieres oir… Es su función, detectar tus desviaciones y corregirlas. Pero tú, dejado a tu criterio pre-existente, vas a elegir las que quieres oir… e ignorar las otras… incluso aunque las leas de su puño y letra… es muy habitual.

Esa es la razón por la que se ha dicho de Ramana, que “no era coherente, que le decía cosas diferentes a cada persona”.  Y de hecho existen multitud de razones para ello. Es correcto que le diga cosas diferentes a personas diferentes. Reitero, la “queja” parte de un axioma incorrecto y es que todo el mundo debe recibir el mismo consejo en todo momento… Y eso como hemos visto es falso aunque es una idea muy extendida. Es otra prueba más de la progresiva pérdida del camino espiritual en una sociedad, disculpadme, cada vez más desorientada por el exceso de información y más simplista, en plena decadencia mental…

Una prueba de la degeneración del Dharma es ser capaz de ver que en el siglo XI en el Tíbet se escribían tratados Mahamudra de una complejidad y profundidad que hoy día pocos son capaces siquiera de entender, no ya escribir. Pero no es una carencia del budismo sino de la sociedad en general, ocurre exactamente igual con el Advaita Vedanta, la complejidad, detalle y riqueza de los textos de Shankara (siglo IX) está a años-luz de los modernos maestros neoadvaitas. Y el Dzogchen ya ha iniciado su declive de  hiper-simplificación hacia el neo-dzogchen, lo vamos a ver en los próximos años, como siempre ha empezado por USA… pero no se va a detener; y el Zen Soto no anda muy boyante, con la auto-complacencia en la ausencia de resultados del “nada que liberar” y “ya somos Buddhas“.

Las vías directas (Advaita, Dzogchen y el Zen de Dogen) tienen un gran potencial de degeneración, pues parecen ofrecer todo por nada, y finalmente, por ser los vehículos más sutiles, más elevados, si no se tienen las condiciones kármicas adecuadas suelen dar como fruto nada a cambio de nada.

Pero claro, hoy día ¿quién va a renunciar a los vehículos más elevados por otros menos directos y humildes? ¿acaso no estamos todos seguros de que somos seres excepcionales? 🙂

Volviendo al tema, quizá la doctrina que más trabajó está diferenciación de diferentes prácticas según los tipos de personas fue el budismo Vajrayana, con multitud de prácticas intentando adaptarse a todos los tipos de personas, por ejemplo distingue tres subcategorias de individuales: los seres ordinarios, los que se adelantan continuamente y saltan fases no consolidadas, y los extraordinarios de tipo instantáneo.

El error en la aplicación de las vías directas, es que solo son aplicables a individuales instantáneos o notablemente excepcionales, y de esos hay pocos. El éxito de uno, atrae a miles que probablemente no lo son.

El individual exitoso tampoco entiende la situación y, ascendido a maestro (cuando no lo es, pues un maestro no es alguien que ha despertado, sino alguien que sabe hacerte crecer espiritualmente), informa a todo el mundo de que no deben hacer nada concreto… y nada concreto cambia en los otros miles.

Por citar alguna cosa más, en Mahamudra podrás ver que se distinguen hasta doce estadios (4 yogas con 3 subdivisiones) muy concretos de evolución y aunque las prácticas no cambian radicalmente en cada estadio, sí que hay cambios, y es relevante conocerlos.

Y creo que ya se ha agotado lo que quería comentar al respecto.

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El “truco” de la liberación (I)

Ampliado a partir de un mail privado, hablando del hecho de que a veces se criticaba a Ramana Maharshi por dar respuestas diferentes a personas diferentes. En el mensaje anterior a este se decía que Ramana siempre dijo que cada respuesta era válida solo para la persona a la que se la hacía, y no para otros. Ese es el contexto de este mensaje. El receptor comentó que igual pudiera ser de interés para otros:

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Existe una creencia muy extendida de que la liberación consiste en “encontrar el truco” (o el maestro que sabe el truco) persistir en él y ya.

Nunca se expresa así pero está detrás de toda esa búsqueda espiritual probando y descartando… que tantos hacen. Y también está detrás de tanta discusión inútil sobre doctrinas, “la verdad” y “lo falso”, discusiones estériles que parten de la idea de que hay solo “un truco” y que por tanto la base del camino espiritual es encontrarlo, discusiones que suelen ser más duras y radicales cuanto menos experiencia real tienen quienes debaten.

La cuestión es que, en mi opinión hay dos errores en ese razonamiento:

  • El primero es creer que “hay un truco”. No lo hay. Hay multitud de prácticas correctas, pero todas requieren de perseverancia y partir de las condiciones kármicas correctas o bien trabajar para tenerlas, cosa esta última que no hace casi nadie en el mundo occidental (por ejemplo llevar una vida calmada, humilde y sin ambiciones). Y sobretodo está la dimensión de prajna (sabidruía conceptual y especialmente no-conceptual) donde ningún truco te va a servir más que tu propia investigación sobre ti mismo y como te auto-engañas. La filosofía del “truco” suele estar bastante asociada a individuales que basan en exceso su senda en la idea de estados alterados de consciencia y samadhis. Para más detalles también hay este texto del blog.
  • El segundo es creer que una vez encuentro lo que funciona hay que persistir en ello sin cambio alguno durante toda tu vida. Y tampoco es así. La auto-indagación será abandonada tras el Despertar por ejemplo, persistir en la auto-indagación tras el Despertar no es que no sirva, es que va a ser contraproducente, será como ir contra-corriente. Esto es solo un ejemplo, hay más.

Entonces, uno no debe extrapolar la respuesta que da un maestro a alguien concreto y asumirla como propia. No porque el maestro se equivoque o no, sino porque no era para ti. Es como estar aprendiendo a patinar, y tener problemas de equilibrio pero tomar los consejos del monitor que da a otro para poder coger más velocidad… No tiene sentido…

Hay al menos tres estadios (algunas doctrinas concretan mucho más) en los que se pueden dar respuestas muy diferentes al practicante:

  • Cuando el individual no tiene las condiciones kármicas posibles para auto-indagar de forma efectiva, en ese caso por ejemplo Ramana no se cortaba y les recomendaba mantras, rezos, ofrendas… otra opción más occidental consiste en sugerir acciones “en lo relativo” (vida, trabajo, carácter, relajación, incluso psicoterapia, etc…). Este punto corresponde al primer “camino” o estadio del budismo tibetano, el de la acumulación (de condiciones kármicas favorables).
  • Cuando el individual está en Camino, con firmes raices kármicas ancladas en él, pero no ha Despertado, se debe recomendar alternar prácticas de samadhi con sabiduría, indagación, investigación, etc… En esta fase el samadhi es un entrenamiento. Me temo, aunque no lo puedo confirmar ya, que ni tan siquiera es posible hacer shikantaza correctamente antes del Despertar, puesto que no se tiene acceso al “espacio” tras los pensamientos intelectuales de forma efectiva. Lo fundamental en esta fase es armonizar ambas dimensiones, que una no quede relegada respecto a la otra, pero multitud de prácticas son posibles y válidas. Lo fundamental en esta fase es prajna, entendimiento y es justo la que menos se suele trabajar. No en vano en el budismo Tibetano, este es el estadio de la preparación, el segundo estadio tibetano. Y su frontera con el tercero, el estadio del Ver, es justo el Despertar.
  • Cuando el individual ha Despertado y no se ha creido un Iluminado, y por tanto prosigue su camino de liberación como humilde Bodhisattva en lugar de seguir en el Samsara como maestro medio-liberado, lo que se recomendaría sería simplemente abandonarlo todo, el samadhi más radical y el abandono total durante las 24h. Cualquier teoría  intelectual, estudio o indagación conceptual ya es por pasar el rato… no a efectos de liberación y sobretodo no deberán guiar la práctica pues sería contraproducente. La sutileza de la investigación no conceptual es casi inexpresable en conceptos. No hay teoría. Solo hay práctica no conceptual de la que se puede hablar muy poco. Algo se puede ir comentando pero es todo muy difícil o casi imposible de expresar con palabras.

El individual caminará así los últimos estadios (del cultivo y de no-más-aprendizaje).

He nombrado el modelo tibetano solo a efectos de ejemplo. Otros modelos aplican de similar manera.

(continua)




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