El blog de 道


El presente (y II)
23/10/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized | Etiquetas: , , , ,

Hablemos ahora del tiempo como experiencia fenoménica (cómo lo sientes)

Tradicionalmente en espiritualidad se ha dicho que el pasado y el futuro no existen, solo el presente.

Eso sin dejar de ser cierto no da respuesta alguna, ahora no existe el pasado pero ¿existió antes? lo que recuerdo ¿fue presente en su momento aunque no lo recuerde con precisión? ¿o es falso que tal cosa pasó?

Y si fue real, si pasó, podemos decir tranquilamente que ese pasado existió (cuando era presente), luego ¿a qué decir que es falso?

Uno, cuando ha pasado de largo un objeto caminando no dice que ya no existe. Eso puede sostenerse pero es idealismo puro (afirmar que solo existe lo que veo). No es muy razonable, para ver a donde nos llevaría esto es muy divertido leerse Tlon, Uqbar, Orbis Tertius (del gran Borges).

Así aunque es cierto que tal cosa como demostrar que tu pasado ha existido tal como lo recuerdas no es fácil, suena razonable a menos que seas idealista puro. Y en ese caso te sobra todo texto o razonamiento, pues todo es imaginado, nada es sólido, todo vale :). Cualquier razonamiento que hagas no tiene sentido.

Para tener más claro la difícil demostrabilidad de un pasado podeis recurrir a Phillip K. Dick (Blade Runner o Total Recall, por ejemplo). Es una forma entretenida de verlo. Pero que sea difícilmente demostrable no significa que no sea la hipótesis más razonable, sino ¿cual?

La realidad se distingue del idealismo por su coherencia. Si me insertan memorias de vacaciones en Tenerife la semana pasada, puede que yo no me dé cuenta y me lo crea, pero algún amigo puede encontrarse conmigo y contarme como cenamos en Barcelona esa misma semana. Esa incoherencia nos muestra que alguno de los dos “pasados” no fue real. No todo pasado vale.

Precisamente sabemos que nuestra memoria es muy floja e imprecisa, porque podemos hacer esas comprobaciones. Luego paradójicamente, si sabemos que nuestra memoria es débil es precisamente porque podemos comprobar poco o mucho, depende del caso, ese pasado.

Porque se oye mucho ese cliché de “solo existe el presente” pero no se parece reparar en estas obviedades ni plantea alternativa alguna a por qué tenemos memorias biográficas (aunque unos más que otros) coherentes (las mías con las tuyas). Que sabemos que son inexactas, cierto, pero eso es diferente a totalmente inventadas, de esas también hay, se sabe, pero no son todas, por suerte y son detectables por su incoherencia con el resto de registros del pasado que nos llegan.

Si no, tu supuesta “vida” sería una mera fantasía completa como las vacaciones en Total Recall.

Sobre el futuro lo tenemos más fácil, aparentemente no nos ha llegado y todo lo que sobre él elucubremos es solo eso, imaginación, no hay dudas. No es una visión inexacta como la del pasado o dudamos sobre si existió o no. En este caso es imaginación pura, aquí no tenemos demasiadas dudas.

No hay futuro en nuestra experiencia ni lo ha habido nunca, solo pensamientos o imágenes al respecto. Nuestra experiencia es presente y recuerdos (una forma de qualia que lógicamente ocurre en el presente). Nada de futuro.

Creo que es diferente, muy diferente, decir que nuestra experiencia es solamente presente, que afirmar que el pasado no existió. Lo primero me parece razonable, lo segundo todo lo contrario.

Luego ¿Y el presente? ¿existe? ¿tiene dimensión? ¿tamaño? si lo tuviera habría presentes más cercanos y otros menos, luego ha de ser puntual, a-dimensional y un punto (en el tiempo en este caso) se define por su ausencia de partes o componentes, luego ¿cómo podría tener el presente vivido toda esta riqueza fenoménica? No puede ser un punto a-dimensional.

Existe una contradicción importante entre argumentar que el presente es el punto a-dimensional donde se cruzan pasado y futuro, y pretender que a la vez es “todo esto” que se presenta ante nosotros. En un lugar a-dimensional no es posible nada, ni razonamientos, ni seguir la melodía de una canción, detectar movimiento, ni nada, pues todo ello requerirá un mínimo de tiempo para ser construido.

Luego, el presente efectivo (el que percibimos) paradójicamente no puede ser puntual.

Es decir nuestra mente no funciona en un presente a-dimensional sino que construye una experiencia fenoménica a partir de, aparentemente, un buen trocito de pasado (eso que algunos afirman que no existe).

No estoy hablando de recordar el pasado, sino de que incluso para que puedas entender una sola palabra que te digan, necesitas ir más allá de esa supuesta a-dimensionalidad del presente. Si solo tuvieras presente, solo podría detectar en cada momento la presión del aire puntual, pues un sonido requiere de tiempo para ocurrir. Una onda requiere tiempo. Puntualmente, en un punto del tiempo o espacio, una onda no es una onda. Pero el sonido son ondas, la luz son ondas…

También sabemos que los sentidos llegan temporalmente desordenados al cerebro y este los sincroniza. Si alguien tiene las referencias neurocientíficas al hecho, puede ponerlas en los comentarios, lo leí hace tiempo y ahora no las tengo a mano. Existen algunos experimentos visuales muy divertidos al respecto de cómo no existe un orden temporal estricto en la fenomenología. Algunos son tremendamente perturbadores… 🙂 Este no es el que más, pero lo encontré el primero y da una idea. 😀 (necesita audio)

Nuestro supuesto presente pues, no es tal.

Es una construcción mental de “pasados recientes variables” (ni siquiera de los mismos tiempos exactos) basada en procesado mental, y ni tan siquiera es necesario que toda esa construcción se te muestre “a la vez”, bien podría ser una ilusión que oigo el ruido a la vez que veo el golpe. Es por eso que si intentamos verlo como puntual o no-puntual, en ambos casos obtenemos paradojas.

Viene a ser una alucinación bien construida.

Luego nuestro aparente presente es ilusorio, construido, compuesto, mental, etc… al igual que ya dijimos para la… consciencia.

Es una especie de espejismo razonable bien construido, parte del teatro cartesiano. Y no hay pruebas de que ni tan siquiera se te muestre todo a la vez, así pues no es exactamente como una película en un cine, es más complejo. Es cierto que lo vives como si todo se te mostrara a la vez y de forma íntegra pero la realidad experimental parece ser otra, luego es un engaño.

Así pues, tu sensación de tiempo es un engaño. Una alucinación construida y útil.

Entonces el misterio no es tanto el presente de la física que vimos hace dos días, que tendrá sus intringulis pero no nos afecta en exceso a nosotros como experiencia vital que somos, sino entender como ocurre todo esto de lo que hablamos hoy, como surge toda esa experiencia que llamamos “presente” o “paso del tiempo”, y así nos damos de bruces de nuevo con los qualia, eso que nadie sabe como surge ni por qué. Pues toda la experiencia del “presente” se construye con qualia y nada más que qualia.

Nuestro supuesto presente es meramente el surgimiento de qualia y sus procesos asociados. Y el cambio en esos qualias es el supuesto paso del tiempo. Y nada más.

Nada más.

Es decir, básicamente el paso del tiempo, siempre en una dirección concreta, es consciencia cambiando, entendida ampliamente (qualia y su reconocimiento, en un espacio sincronizado).

Sin consciencia no hay paso del tiempo. Sin qualia no hay paso del tiempo y sin algo que perciba los cambios en ese qualia no hay paso del tiempo y sin un orden que sincronice esos qualias, no hay paso del tiempo.

No es que hayamos logrado mucho hasta ahora (ni lo lograremos) pero hemos roto con el espejismo de la física: el tiempo ya no es una cuestión física sino mental o fenoménica si quieres.

Y encima asociada al otro gran misterio: la consciencia.

Así podemos concluir que el paso del tiempo y la consciencia no son dos grandes misterios, son uno.

Y como todo buen gran misterio, no tengo la respuesta a su “¿por qué?”, pero podemos acabar con un texto sobre el tiempo que siempre me ha gustado.

Es todo un reto, vamos a uno de los maestros más crípticos que ha existido dentro de la doctrina budista más críptica: Dogen y el Zen. Quizá esta última conclusión (que el tiempo vivido es consciencia) os ayude en la lectura.

Y si no se entiende, por lo menos obtienes una buena dosis de poesía.

 



Todo es mente o todo es consciencia ¿es lo mismo? ¿y es cierto?

Este texto corto solo pretende aclarar el título.

Y existe precisamente porque, no, no son lo mismo.

En este blog (y en casi todo budismo serio) la consciencia no es vista como un absoluto, ni tan siquiera como un “algo”, a diferencia de lo que sí hacen en Vedanta o casi todo el neoadvaitismo: consciencia eterna, soy consciencia, todo es consciencia, consciencia pura, etc…

De hecho ya en el budismo primigenio, la consciencia era solo un skandha, es decir un componente genérico de esos que construyen la idea de un “yo” (entendido como lo entiende el budismo). Luego ni tan siquiera es una idea solamente Mahayana.

Más adelante se depuró la teoría (y la práctica, en mi opinión) y ya se hablaba de las seis consciencias, aunque este agrupamiento es arbitrario, y hay en realidad muchos más sentidos (frío-calor, por ejemplo es un sub-sentido del tacto, etc…). Pero sí, la consciencia es compuesta, eso es lo relevante de la definición Yogacara de seis vijnanas.

Es justo entonces cuando surge uno de los puntales Mahayana y que el budismo primigenio (en forma de doctrina Theravada actualmente), en este caso, sí que rechaza de una forma algo sorprendente pues como veremos ni tan siquiera la ciencia lo hace:

Todo es mente.

Es decir, una diferencia entre el budismo primigenio y el tardío, es que el primero asume que lo visto es “la realidad externa”, y el tardío dice que lo visto/qualia es mente .

Esto no significa idealismo puro, todo puede ser mente y sin embargo existir el noúmeno, u otros elementos o fuerzas “más allá del fenómeno” y por tanto no habría idealismo radical.

El idealismo puro viene a decir, mal dicho, que toda nuestra experiencia sensorial es ideada… sin ninguna base detrás más que nuestra imaginación (que no queda claro como imagina, en base a qué). Pero además el idealismo puro lleva de forma bastante directa al solipsismo (solo existo yo), pues asumir que existe otro, implicaría que no es ideado por ti… luego ya no es idealismo puro.

Hay personas que sostienen en espiritualidad una forma de idealismo “parcial” extraño, como cuando te dicen “todo es un sueño, date cuenta” y tú piensas “¿estás pidiendo a tu sueño que se de cuenta de algo?”. Poco coherente… pero es que mantener una actitud coherentemente solipsista no es nada fácil.

Por otro lado, para entender como se podría armonizar la postura en que todo es mente pero hay noúmeno u otras cuestiones que ayudan a co-generar nuestro mundo fenoménico, me vuelvo a referir a este diálogo gatuno.

Ayudan o colaboran es la palabra correcta, pues reitero, el mundo fenoménico (nuestro mundo) depende de nuestros sentidos y mente, igual que del noúmeno si existiera o las fuerzas que activen esos sentidos. Pero con otros sentidos, habrá otro mundo fenoménico. Por tanto no debemos caer en el error de creer que el mundo fenoménico es construido solamente por algo externo a los sentidos que viene a ser la propuesta del budismo primigenio y la creencia “razonable” de casi todo el mundo (por eso sorprende tanto que un vestido se vea azul o blanco según la persona, lo cual no es nada sorprendente).

Hay que decir que estrictamente, el budismo Mahayana no postula siempre la existencia del noúmeno para evitar postular cosas permanentes (aunque el noúmeno no tiene por qué ser permanente, ni los átomos lo son).

Hay al menos tres posibilidades y la segunda es la mas común: primero la comentada de que exista el noúmeno, que sería la postura científica tradicional, después una algo compleja de entender que afirma que todo es un juego de interacciones pero sin nada concretable (opción muy sensata a la luz de la mecánica cuántica), éste sería un universo de fuerzas en interrelación y por último, sí, hay budismos o más bien, budistas que, básicamente son idealistas o casi, acercándose a la postura comentada antes del Advaitismo.

Pero como eso es metafísica y el budismo es eminentemete práctico, tampoco se calientan mucho la cabeza… 😀

El hecho de que se postule que “todo es mente” aún siendo cierto, se hace por su aplicación a la liberación. No por un interés especial metafísico.

Vuelvo ahora a la consciencia.

Seguimos



¿Qué es Qualia?
10/11/2016, 7:25 am
Filed under: Descripcions | Etiquetas: , , ,

Ultimamente en el blog se ha usado el termino qualia, así que creo que es interesante aclarar qué es qualia en el contexto de la consciencia vista desde la neurociencia.

Si asumimos que el cerebro es un órgano corporal mas, complejo pero un órgano mas, como indica el paradigma materialista, entonces para explicar qué queremos decir por qualia podemos hacer un paralelismo con otro órgano, por ejemplo el riñón.

Imaginemos que la ciencia, creo que no anda lejos, pudiera construir un órgano artificial que haga las mismas funciones que el riñón. Si a alguien se le transplantan esos riñones artificiales, asumiremos que nada ha cambiado notablemente en esa persona. Los riñones artificiales cumplen con su función y eso es suficiente.

Ahora bien, construyamos un sistema que razone, ya tenemos algunos bastante buenos en ello, quizá en el futuro tengamos uno lo suficientemente perfecto para pasar el famoso test de Turing, que básicamente es lograr que ninguno de nosotros seamos capaces de distinguir desde fuera, interactuando con ese sistema, si es una persona o una máquina. Cuidado, esto no es una imposibilidad teórica, ni mucho menos una fantasía, ya hay sistemas cercanos a pasar el test de turing….

Bien, en ese caso tendremos una simulación más o menos buena de un cerebro. Es decir una maquina que al igual que el riñón artificial cumple perfectamente con su función.

Ahora bien contrariamente a lo que nos pasa con el riñón, no nos parecera que eso es un cerebro como el nuestro. Lo primero que diremos es que no, no, eso no es como mi cerebro, igual funciona perfectamente igual pero no tiene… ¿Qué? Si, eso, consciencia.

La palabra es confusa porque por supuesto nuestro cerebro artificial detectará el exterior y reaccionará a él, que eso es la definición de ser consciente de algo.

Sin embargo seguiremos diciendo que le falta algo.

Por decirlo de alguna manera le falta ese mundo interior que creemos tener. Lo que solemos llamar consciencia quizá erróneamente, pero que claramente es parte de nuestra mente. A eso nos referimos cuando hablamos de qualia.

Esa cerebro artificial quizá cuando vea algo naranja podrá decir naranja, pero dentro de su cabeza artificial no aparecerá el naranja… ¿o si?

En todo caso a eso nos referimos cuando hablamos de qualia y es lo que parece distinguir el cerebro del resto de órganos. Eso es lo que lo hace radicalmente diferente.

También es a eso a lo que se refiere la neurociencia cuando habla de “zombies”, ¿podrían existir personas aparentemente normales pero sin ese qualia?, ¿sin ese mundo interior? Aparentemente no es necesario que el qualia surja para poder reaccionar correctamente como hace un ordenador, ¿o si? Al igual que la maquina antes comentada o que los replicantes en Blade Runner, no parece necesario y ni siquiera sabemos como hacer, que surja un color naranja en el mundo interior de ese robot para que sea capaz de distinguir el naranja de los otros colores, y de hecho distinguir colores ya lo hacen las maquinas hoy día sin problema alguno y no tienen mundo interior, ¿o si?

Este es realmente el problema duro de la consciencia y sobre el que la ciencia por ahora aun no ha podido decir ni una palabra. Esa es realmente la frontera mas ambiciosa de la ciencia hoy día:

¿Por qué  y para qué existe, y especialmente cómo surge ese “mundo interior” que llamamos consciencia?

Eso querremos decir cuando hablemos de qualia.

thumb_P1160830_1024




A %d blogueros les gusta esto: