El blog de 道




Una conversción informal sobre presencia-ser
20/10/2016, 7:00 am
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Sí, es difícil de explicar ya sabes, pero cuento que compartimos muchas experiencias, así quizá sea más fácil. Lo que quiero decir es que cuando el pensamiento grueso (el consciente y conceptual) va reduciendo su presencia, pero mantenemos la observación interior, entonces poco a poco vamos alcanzando a percibir procesos mentales más sutiles, del tipo “intenciones” o incluso “aquel que aferra”, cuando se pueden ver esos procesos con claridad, sin esfuerzo alguno en cierta manera pierden toda su capacidad de moverte.

Por ejemplo el paso del observador centralizado a la observación sin centro ocurrió en una sentada justo cuando la consciencia fue capaz de percibir su aparición y desaparación y entender que es lo que hacía ese proceso. Eso lo vuelve casi totalmente inofensivo, inoperante excepto cuando no hay atención. [Y con el tiempo ya ni eso]

Llegados a este punto, lo que ocurrió es que esa consciencia se orientó hacia el interior, hacia el sentir, hacia la sensación de Ser. Podría decirse que fue un proceso natural, puesto que hasta aquí la dirección del proceso la guiaba la detección de “dukkha” y su origen [para erradicarla], pero ahora no, o no tanto…

Ese cambio del observar, incluso transparente, al ser, sentir… se ve como natural, necesario y trascendental. El “sentir” carece de cierta dualidad que el observar siempre tiene. Ese “ser” en esta vida, es una forma de mindfulness (o samadhi) diferente, no solo menos dual, sino más profunda. Se abre una paz aún mayor, una presencia más profunda y un entendimiento más completo de las dinámicas que nos mueven.

Es como si el camino a nuestro interior, hacía nuestra esencia tuviera estaciones y estas fueran el pensamiento grueso, la percepción exterior, otros procesos mentales más sutiles, los sentimientos y sensaciones y finalmente solo la sensación de ser. En cada paso se trasciende una y se incorpora a la consciencia (o atención sería más correcto). Todo se va incluyendo en la atención hasta que esta abarca todo (a la vez) pero esa atención ya es atención-ser… sin dualidad evidente.

Existe un sutil desplazamiento de la sensación de donde estás, que ya no eres dentro de tu cabeza, sino más centrado, quizá en el pecho pero nada definido, la cabeza pierde peso, encaras el mundo de forma abierta y sin miedo desde tu centro, que lo abarca todo. Y durante el dia a dia, realmente el mindfulness es una especia de conexión gozosa con tu esencia. Mientras se mantenga esa conexión “estás presente”, pero en realidad deberíamos decir “presencia-ser”, es algo difícil de explicar, es algo más que consciencia habitual. Y uno empieza a sentir aquello de Nisa[rgadatta] de “más allá de la consciencia”, se empieza a sentir que realmente estás yéndote allí, más allá de la consciencia, que estás anclado fuera, como si un hilo te anclara a otra realidad no manifestada, y ese hilo está siempre tirando de ti hacia lo no manifestado mientras la atención-ser se auto-reconoce. Y cuando no, la realidad manifestada tira hacia el otro lado, pero el hilo siempre está ahí, aunque realmente parece más un vórtice que quiere engullirte y llevarte a lo que desde aquí, sí, realmente parece el nirvana… pero todavía no me dejo engullir del todo…



La manta

En el metro, de vuelta de la clase de sumi-e tras la jornada laboral, ya algo cansado, ligeramente pegajoso, música en los oidos, suena Antistar. Me encanta.

Mucha gente, muchos turistas, un ambiente cargado lleno de desconocidos apretándose contra ti, un lugar en el que ningún animal puede sentirse a gusto respirando. Incomodidad.

Pero la ausencia atenta vuelve con fuerza, quizá por la música. Entonces esa atención depurada, estable, inamovible, tan fina que es más ausencia que presencia, lo envuelve todo, pensamiento, sentimiento, intención, visión, oido, tacto, calor, energía. Todo diferente, legión, pero todo patente, nada inconsciente.

A ratos los ojos se cierran y desaparece el universo sumergido en la música.

Pero a ratos miras alrededor y un pensamiento en tu mente dice “mira, la manta”, un chiste privado. Y miro y veo de nuevo La Manta. Lo visto es a la vez totalmente vivo y profundo, brillante y claro, pero sin distancia. Miro una niña y es mi inocencia, a un personaje rudo y es mi rudeza, a una anciana y es mi vejez, miro a un perro algo asustado y es mi indefensión y mis miedos. Todo intimamente propio. Dentro, fuera, mio, tuyo, yo, otro, bueno, malo, simple, complicado, fuerte, débil, bello, feo. Nada deja de ser mío, oh, digo mal, no es mío, no es ajeno, no soy yo, no soy todo, no soy nada tampoco ¿cómo podría? ¿no son todas esas, finalmente frases sin sentido? Es La Manta, porque somos La Manta, porque no somos La Manta. Y me hace sonreir esa estúpida broma privada. Y ahora…

Es mi parada.

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Feliz dia de letras y flores



La atención (y IV)

Llevar el concepto de no-intervención o no-esfuerzo o incluso de no-yo al extremo, lleva a ciertas prácticas carentes de atención y que no generan frutos permanentes. Y que además son bastante agradables en general, con lo cual son muy atrayentes, algunas casi adictivas.

A veces intuyo que hay muchas personas creyendo que practican shikantaza (u otras meditaciones similares) y están haciendo eso, porque se exagera el factor de no-intervención o no-esfuerzo.

Y además en el shikantaza se da un consejo de doble filo: “que si hay pensamientos no pasa nada”. Y es cierto, no pasa nada si los ves (atención) y no te identificas con ellos, simplemente dejas que se auto-liberen. Pero si no estás vigilante y los sigues y persigues y te identificas (lo notarás, por ejemplo, por la reacción emotiva que te produzcan) entonces no estás practicando nada… Típicamente el practicante de este tipo, reacciona solo cuando llega la sensación negativa, se está agobiando de nuevo por el trabajo o la familia… pero quizá lleva cinco minutos perdido en sus pensamientos. Son cinco minutos perdidos por falta de atención… Y lo peor es si además cree que eso es shikantaza.

Este tipo de errores se potencian porque hoy día se quiere practicar desde el principio “la técnica más elevada”, como si hubieran categorías… 🙂 y a menudo se rechazan las prácticas preliminares que son las que van a construir nuestra habilidad para poder meditar consistentemente.

Quién sabe si  a veces por no fortalecer la atención durante unos meses luego uno pierde años en una práctica incorrecta, inconstante, sin atención al no estar maduro para ella.

Hay una forma muy intuitiva de distinguir la situación de prácticas sin atención: ¿estás presente? ¿te sientes presente en tu práctica? ¿mucho más presente que en el día a día? ¿O por el contrario sientes que “no estás”? ¿que desapareces? ¿y qué tu mente divaga libremente mientras tanto? ¿mucho más ausente que en el día a día? ¿o si ocurren ambas cosas? ¿cuanto tiempo en cada situación?

Eso te dará una idea de tu necesidad de reforzar la atención y, no lo olvidemos, todos tus hábitos diarios que hagan que llegues a la sesión de meditación con un ánimo relajado y adecuado.

Recuerda, cuando hablamos de estar presente, hablamos de estar presente, no tendrás ninguna duda al respecto. El Buddha no es que no esté presente, es la presencia en su máxima pureza, simplemente no hay concepto de yo allí, ¿no lo entiendes? No te preocupes, no se entiende…

Una anécdota: recuerdo que alguien me comentó que un día pudo saludar al Dalai Lama, me dijo que lo que más le sorprendió es que parecía que mientras le hablaba a él (que igual fueron 30 segundos) parecía como si para el Dalai Lama solo existiera él, como si no hubiera nada más en el mundo. Su presencia y atención era total. Eso es.

La atención no es el “yo” ¡¡fundamental error!!!! sino que es la principal herramienta que puede llevarte más allá del engaño de un núcleo autónomo y decisor que llamas “yo”. Es principal porque es requisito para muchas otras, como por ejemplo la obtención del prajna (sabiduría) necesario/a.

También es muy diferente no-intervención a no-atención, y es muy diferente no-intencionalidad a no-atención.

Puede haber atención no-intrusiva y puede haber atencion no-intencional (léelo con atención, por favor).

Y justo eso es lo que debe haber.

Respecto al no-esfuerzo… pues que sin esfuerzo, entendiéndolo como que la atención se cansa o como tranquila perseverancia, pero no como tensión o ambición, nada se consigue.

Reitero no hay que pasarse de frenada, atención no significa ni exceso de volición, ni exceso de intención, ni exceso de tensión. La actitud, como siempre, ha de ser de una suave y amable perseverancia ausente de objetivos concretos.

¿Es todo esto demasiado sutil? Sí, lo es, nadie dijo que fuera fácil… Los factores clave no son las horas sentado o el nivel de tensión o sensación de esfuerzo, o si te sientas recto… sino estas sutilezas y la actitud…

Cuanto más sutil, tranquila y delicada se vuelve la atención más fácil es penetrar en capas profundas de la mente sin interferir (pero aprendiendo). Y esa penetración nos abre al espacio en el que pueden producirse cambios aún más profundos en nuestra mente.

Y llegados aquí creo que el tema se ha agotado a sí mismo. Ha quedado un texto largo, quizá el más largo hasta ahora en el blog, espero que sea de utilidad.

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