El blog de 道


Dalai Lama y deidades

Todos los elementos de una pintura religiosa tibetana tienen un valor simbólico. Estos símbolos sirven como ayudas para desarrollar cualidades internas en el camino espiritual. Se considera que las deidades mismas representan características particulares de la iluminación.

Por ejemplo, Manjushri encarna la sabiduría y Avalokiteshvara (Chenrezig) encarna la compasión.

Por lo tanto, el respeto a tales deidades tiene el efecto de respetar la sabiduría y la compasión, que a su vez funciona como una inspiración para adquirir esas cualidades dentro de nosotros mismos.


All the elements of a Tibetan religious painting have a symbolic value. These symbols serve as aids to developing inner qualities on the spiritual path. The deities themselves are regarded as representing particular characteristics of enlightenment.

For example, Manjushri embodies wisdom and Avalokiteshvara (Chenrezig) embodies compassion.

Paying respect to such deities therefore has the effect of paying respect to wisdom and compassion, which in turn functions as an inspiration to acquire those qualities within ourselves.

  • 14º Dalai Lama


Deidades, mandalas y cuerpos (y II)

La vacuidad y la conciencia pura nos permiten hacer esto. La visualización de deidades puede parecer artificial, y así se reconoce (1), pero la realidad de que creamos nuestra propia versión de la realidad es ampliamente aceptada, es bastante razonable. Percibimos el agua como algo para beber, un pez como algo donde vivir. Percibimos el mundo ahora como impuro, pero pudiéramos verlo también como puro, que está más cerca de la verdad si uno considera su naturaleza esencial. Las divinidades son formas que muestran la inmanencia de Buda en todo. Las diferentes formas con las que nos relacionamos con las divinidades son maneras con las que nos relacionamos con nuestras experiencias. En este sentido, la práctica de la meditación con divinidades es una hábil estratagema para debilitar nuestro erróneo y cotidiano sentido de una realidad sólida y movernos un poco más cerca de un modo de percepción más real. (2)

La matriz natural de sentimientos y percepciones cotidianas pueden ser consideradas de forma diferente mediante esta práctica con deidades. Por ejemplo, si el deseo aparece, lo hace como deidad y nos relacionamos con ella o con nosotros mismos de esta forma. La deidad comparte algunas características familiares con el deseo, tiene la misma energía, pero es por su naturaleza una manifestación pura, carente de complicaciones egoicas. El proceso por sí mismo muestra que la naturaleza esencial del pensamiento neurótico no es otra que la naturaleza de Buda, sea cual sea su revestimiento. Al usar de forma creativa formas que nos recuerden la pureza innata, el error habitual de considerar los pensamientos y emociones impuros se transforma.

Esto no significa que las deidades tántricas son meramente abstracciones, formas simbólicas representando algo diferente que dichas deidades. Esto sería un concepto dualista. Son formas de iluminación, y parte intrínseca de la naturaleza de Buda. Son parte de la conciencia integral. Dimensiones diferentes o manifestaciones de este principio de iluminación, son de otra forma llamados cuerpos (kaya). La división más común habla de tres cuerpos:

  • El cuerpo de realidad (Dharmakaya) es la naturaleza real última, más allá de todo concepto. La naturaleza de Buda se refiere a lo mismo cuando no está ofuscada por los velos fortuitos de los seres sintientes. Aunque sin forma en sí mismo, este cuerpo de realidad se manifiesta espontáneamente en formas beneficiosas para los seres, de igual modo que la consciencia intrínseca resplandece naturalmente desde la vacuidad. Sus manifestaciones son denominadas cuerpos con forma (rupakaya).
  • El cuerpo de éxtasis (Sambhogakaya), tan solo visible a aquellos que han alcanzado una sublime realización.
  • El cuerpo de emanación (Nirmanakaya), la manifestación del Buda a las percepciones normales. (4)

Se enseña que la práctica de visualizar deidades planta, en el momento de la iluminación, la semilla de nuestra manifestación posterior en cuerpos para el beneficio de los seres. Esto es por lo que el aparentemente procedimiento simple de aprehender la vacuidad, la naturaleza refulgente de la mente no es suficiente. El cuerpo de realidad podría ser el resultado de dicha realización. Pero, en cierto sentido, sería vacuidad sin forma, y únicamente resultaría en un logro que no sería accesible al resto de los seres en los que permanece escondido. Esa es la función de las manifestaciones con forma ya que todavía es necesario trabajar con el mundo fenoménico, forma y vacuidad inseparables.    

  • Jamgön Kongtrül  (traducido por Juan)

(1) Quién asume que las deidades tibetanas son tomadas como “reales” por los meditadores, no tiene ni idea de tantrismo. Así que la crítica habitual al budismo tibetano como degenerado por contemplar dioses, es ridícula y fruto de la ignorancia. Sería algo ridículo suponer que “todo es mente”, hasta lo más creíble, y los dioses, precisamente, no, no son mente, son reales :). Nótese sin embargo, que el pueblo llano tibetano sí puede y suele, tomarlos como reales o casi.

(2) La trascendencia de todo lo fenoménico es un pre-requisito a la budeidad, pero distintas escuelas usan distintas estrategias para ello. Cuando decimos que “todo es un sueño o como un sueño” o “todo es mente”, estamos usando una estrategia equivalente a esta, aunque sea diferente. En tantrismo se usa el sueño y las ensoñaciones (y visualizaciones) para este debilitamiento de la realidad percibida como algo sólido u objetivo y por tanto deseable o detestable.

Dado que lo importante es que la estrategia sea convincente, recomiendo usar la que apele más a nuestra inteligencia. Ese es el único criterio que hace a una técnica mejor que la otra: Tú. Y podemos olvidarnos de su realidad o no realidad metafísica o científica, pues todo ello son upaya (medios útiles). Cuantas discusiones y pérdidas de tiempo se ahorrarían si se entendiera esto.

(3) Otra forma equivalente de verlo: Dharmakaya es la sabiduría y modificaciones mentales adquiridas durante la senda, por eso todo el resto deriva de ese cuerpo, Sambhogakaya son las experiencias internas de los Buddhas, sean gozo, visiones o cualquier otra experiencia interna que tengan, Nirmanakaya es justo el otro lado, la visión externa que da un Buddha a los demás. Su apariencia en este mundo y sus enseñanzas, la acción externa.

Y se llaman “cuerpos” porque el Buddha no tiene “un centro”, “un yo”, por tanto se ven claramente como funciones diferenciadas. Unos emanan de otros (es decir, existen porque existe el anterior), pero no hay un “líder” y el Buddha es la suma de todos ellos.

Podrían llamarse simplemente dimensiones, y entonces quedaría algo del tipo: las tres dimensiones del Buddha son el perfecto entendimiento de su mente (o de la mente) no-dual, la liberación perfecta de toda forma de emociones negativas (amén de acceso a procesos mentales vetados al individuo común) y comportamiento mundano alineado con todo lo anterior. Así puede verse como de la primera dimensión emana la segunda y de ambas la tercera..




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