El blog de 道


De nuevo, el ahora

Ampliación de un texto de 2015.

El ahora, ahora, vive en el ahora, ahora.

Las modernas enseñanzas espirituales están llenas de referencias al Ahora. No me queda claro su origen pero lo vemos en E. Tolle, en Kabat-Zinn, en la mayoría de maestros neoadvaitas… podéis comentar si conoceis referencias anteriores de maestros que usaron de forma clara “el ahora” como práctica espiritual principal.

Sin embargo no es así en los textos clásicos.

No es que no se hable del Ahora en absoluto en los sutras, sastras o los textos de Shankara y otros vedanta, pero sin duda no tenía un lugar fundamental y costará encontrar referencias destacables.

No es que no conocieran el ahora. Los “tres tiempos” (presente, pasado y futuro) están muy presentes en muchos textos budistas y supongo que algo parecido debe ocurrir en los hinduistas.

Así, no es que tal concepto no existiera, como por ejemplo no existía el concepto de “cero” en los tiempos del Buddha histórico.

Incluso si uno repasa místicos del cercano siglo XX como Ramana o Nisargadatta o maestros zen o en general budistas recientes, encontrará pocas referencias al tan nombrado Ahora, hasta casi finales del XX.

Quizá el gran abanderado del Ahora haya sido E. Tolle porque es notablemente popular, su libro más famoso es casi mono-temático al respecto, y realmente ha creado una formulación nueva y fresca. En su momento el libro de E. Tolle me pareció muy interesante y motivador.

Podría decirse que si algo será destacado en el futuro, respecto a la evolución espiritual de nuestros tiempos, creo que será el uso de El Ahora como upaya (medio útil espiritual). Uno de los pocos conceptos nuevos introducidos recientemente y que es realmente certero y útil.

Lo primero decir que ese “vivir en El Ahora” no tiene nada que ver con una visión “new age” al estilo “Carpe Diem”: aprovecha el día que no volverá…

El Ahora, si lo entendemos como otra de las 48.000 puertas al despertar, nos propone algo diferente, muy diferente, no es un simple “aprovecha el día”, en realidad no tiene nada que ver.

El foco en el Ahora es otra formulación más, otro medio hábil, para romper con la tiranía del pensamiento discriminante o intelecto.

¿Cómo es eso?

En el ahora estás siempre, ¿cómo podrías no estar en el Ahora? ¿en que otro momento del tiempo podrías estar ahora? En ningún otro ¿no?

Así pues una formulación que te pida “centrarte en el Ahora” o “residir en el Ahora” en realidad no puede pedirte eso, pues eso es siempre así inevitablemente, siempre, siempre, siempre. No haría faltar cambiar, ni hacer nada.

¿Cómo podríamos perder ese supuesto “Ahora”?

No podemos, por eso es solamente un medio útil, una formulacion que nos llevará a… ¿a donde?

Hagamos al experimento: reside en el ahora, ahora, prueba, de forma intuitiva, aunque no te haya explicado qué es eso o como se hace, improvisa. Hazlo un rato. Y luego seguiremos (en dos días).

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Diferenciando emociones
10/07/2020, 7:07 am
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En realidad, cuando observamos, llegamos a la conclusión de que no es una emoción sino un conjunto de ellas. Lo que es posible entonces, es que tratemos de separar delicadamente, diferenciar las mismas, incluso aunque no haya una palabra para describirlas. Manteniendo en la conciencia cada una de ellas por turno, podemos prestarles atención, quizás cordialidad, o cualquier cosa que sea necesaria. El agobio que podamos experimentar con la situación puede aliviarse de esta manera e incluso ayudar a su resolución. Aún más importante, la diferenciación es una mayor simplificación del objeto de atención, porque en lugar de un enredo emocional tenemos que tratar con hebras de la maraña, más manejables, y de esta manera comenzamos a desenredar el nudo que forma parte de la compleja estructura de la abstracción y percepción.

Enfocando tan solo la sensación

A veces, ni tan siquiera es necesario prestar atención a la emoción, sino tan solo a un nivel mucho más simple, placentero, no placentero o ni lo uno ni lo otro, de las sensaciones corporales de la emoción en ese momento. Podemos descubrir una parte del cuerpo en donde sea fácil distinguir estas sensaciones. De forma suave y con una atención equilibrada seguimos su ritmo, placentera, no placentera, neutra, una tras otra. No es una práctica para ejercer habitualmente, pero permite en gran medida nuestro objetivo de simplificar la experiencia.

Trabajando de esa manera con las emociones, podemos ganar confianza en la tarea de encarar estados emocionales indeseables o complejos. Específicamente relacionados con la vacuidad, advertiremos como algunas veces es posible desenredar, debilitar y extraer energía de un entramado emocional y su construcción mental correspondiente que causa nuestro sufrimiento. En el proceso, el inicio del conocimiento liberador de la fabricación mental y la vacuidad tomará asiento en nuestra vida.

 Mediante las prácticas descritas y debido a su énfasis en la simplificación -atención focalizada, estando en contacto, escogiendo un objeto más simple para su observación’, lo que llamamos mindfulness detiene la construcción mental o la ralentiza. Y no solamente eso, es evidente que expone abiertamente algunas fabricaciones e ilusiones como lo que son, y debilita hasta cierto punto, la incuestionable creencia que tenemos en la realidad objetiva. Uno de los medios es especialmente interesante, y vamos a tratarlo a continuación.

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El Sistema-mente: esquema resumen

Se amplía al picar.



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (I)

Consciencia-qualia, el espacio multidimensional

La palabra consciencia en castellano tiene un problema y es que apunta tanto a “lo visto” (la representación) como a aquello que procesa “lo visto” y lo entiende. Es decir a Samantabhadra y a Samantabhadri según terminología tibetana.

En inglés tienen las palabras consciousness y awareness, y eso les permite (si así lo acuerdan) asociar a cada palabra uno de los dos polos (objetos-sujeto) y poder distinguirlos.

A estas alturas, ya se puede intuir que “el procesado” en este modelo, es la Inteligencia+atención (que veremos luego), así que reservaremos siempre la palabra consciencia para el otro polo: la representación.

Así que consciencia tal como la entendemos aquí es el conjunto de qualia de la neurociencia. Qualia (o qualias, da igual) es la palabra técnica para referirnos a la representación que aparece en la mente.

No es que la consciencia, tal como la definimos aquí, contenga o posea qualias, sino que es solamente qualias, es solo mundo interior auto-representado (de la mente y para la mente).

Incluso cuando hablamos de la consciencia como “espacio” estamos exagerando, pero es cómodo para expresarnos. Esa sensación espacial, por ejemplo como cuando oimos un ruido por la derecha, es construida, simulada. Pero a efectos de expresarnos sí que asociaremos el conjunto de qualias a un “espacio”.

Es decir es un conjutno de representación explícito, auto-visible (por tanto no dual, incluso ahora mismo, aunque no te lo parezca). Y no es otra cosa.

Esa es la definición que se usará aquí.

La forma de ver nuestros qualias es como el surgimiento autónomo de una manisfestación que puede ser o no ser procesada por los procesos cognitivos de la mente que vamos viendo.

Es decir, un ruido, te pase desapercibido o no, ha surgido en tu mente como qualia. Aunque no le hayas hecho el menor caso consciente, incluso aunque no tengas ni el recuerdo de que tal ruido se ha producido porque no has atendido a él y tu memoria no lo ha registrado.

En cierta manera, parece evidente que la mente genera mucho más qualia del que es capaz de procesar la inteligencia. Por eso no puedes estar atento a todo en todo momento. Así la atención también puede verse como la “selección” dirigida (intencional) de qué qualias son procesados por la inteligencia y cuales no. Pero me adelanto… la atención aún no la hemos visto.

Eso de no atender a qualias ocurre continuamente en tu experiencia, de hecho la mente es especialmente hábil para ignorar los ruidos, pero no es que no oigas, es que no escuchas. O dicho en nuestra terminología, no es que el qualia no surja, es que la atención no se dirige a él y por tanto la inteligencia no lo procesa.

Distinguir la sutileza entre oír y escuchar, es saber distinguir la sutileza de lo que en budismo a veces se llama “el contacto”. Hemos hablado sobre eso en el pasado.

Y cuando no escuchas (pero si oyes, pues no eres sordo), ¿cuál es el sujeto de ese ruido que se ha producido? ¿ninguno? ¿Y cómo podemos entender un ruido que aparece por y para sí mismo? ¿lo puedes imaginar?

La respuesta a esas preguntas definirá muchas cosas en tu camino espiritual si este tiende a la no-dualidad. La respuesta budista o de doctrinas no-duales será: no había sujeto porque el sujeto es una construcción mental y en ese caso estaba ausente. O mejor dicho ocupado en otras cosas…

Esta disyuntiva, por si te lo preguntas, es diferente a la de Berkeley cuando preguntaba si un árbol que cae, cuando nadie lo oye, genera ruido.

Obviamente no genera ruido, porque el ruido solo existe en nuestras mentes.

A partir de aquí los idealistas dirán que ni siquiera ha caído (hasta que lo mires).

Y los no idealistas dirán que no genera ruido, porque ruido es qualia y por tanto substancia mental (y ninguna mente estaba allí), sino que genera vibraciones en el aire. Pero ruido no genera en ningún caso, ruido solo genera tu mente a partir de los oidos.

Como decía Hui Neng (sexto patriarca zen) ante la discusión de dos monjes sobre si lo que ondeaba era la bandera o el aire, lo que ondea realmente son vuestras mentes.

Este “ Gran espejo” de la espiritualidad clásica (espejo que realmente no refleja nada) que llamaban a la consciencia-qualia de forma bastante inocente, es todo nuestro mundo interior, toda percepción sea del tipo que sea.

Si lo percibes “es qualia” y “es consciente”. Es decir toda experiencia sea interna o externa es qualia.

Por ejemplo: el intelecto es qualia y es consciente porque “aparece”. La inteligencia ni es qualia ni es consciente porque “no aparece”, no se ve por sitio alguno y sin embargo sabemos que existe porque percibimos sus resultados en forma de qualia.

La consciencia es la creación (no el reflejo) de un universo a partir de los sentidos internos y externos, añadiendo además algo un poco diferente: el intelecto, que ya hemos visto. La sexta consciencia que dicen los budistas. El sexto tipo de qualia (simplificando).

Todo ello crea nuestro universo interno (interno sobra, pues no hay otro en tu experiencia, pero ayuda a entendernos) formado por percepciones, intelecto, memorias, sensaciones, emociones, etc… cualquier cosa que percibas, sientas, veas, notes, etc… es consciente y es qualia.

El por qué existe la consciencia, es un misterio para todos (científicos y místicos). Hay creencias, pero no hay nada claro.

Aparentemente podría hacerse todo procesado mental conocido, sin que aparecieran qualias, sin que surgiera esa representación explícita.

Esa es la llamada teoría neurocientífica de los zombies, seres sin representación interna alguna pero aparentemente podrían ser totalmente “normales”. ¿Existen tales personas? No sé sabe… aparentemente no… aparentemente todos tenemos representación interna ¿o no?

Un ejemplo de procesado “zombie” es la inteligencia (ya vista), que trabaja constantemente (y mucho) pero que no aparece por lado alguno, solo aparecen sus decisiones y acciones…

¿Por qué en cambio aparece el resto?

Seguimos



LA LUCIDEZ Y EL SUEÑO (y V)

En el Advaita Vedanta la formulación es muy diferente, pero planteo aquí que se habla de justo lo mismo.

En el Adv. Vendata se dice que existe un cuarto estado llamado Turiya, que una vez realizado o reconocido por el practicante cubre los tres estados de vigilia, sueño y sueño con sueños.

Tal estado además se relaciona con la idea de Atman, de testigo eterno o de consciencia eterna. Y por ello se ha de afirmar que está siempre presente .

¿Cómo se entiende aquí el cuarto estado que el Vedanta Advaita llama Turiya? ¿qué tiene que ver Turiya con todo eso que hemos hablado?

Turiya se supone que es un estado mental que se superpone sobre los otros tres.

Es decir que es un estado que trasciende los otros tres, que los observa de forma continuada. La observación desapegada es una constante en la práctica del A. Vedanta y su perfección es este estado.

Lo primero que hay que ver es que la denominación de cuarto estado es confusa. No es un cuarto estado estrictamente. Es una situación en la que los otros tres estados son trascendidos.

Por tanto no pertenece a su misma jerarquía, sino que es “otra cosa”. No es un cuarto estado que ocurra determinadas horas al día como los otros tres, sino “otra cosa” que cubre las 24 horas.

Eso coincide plenamente con nuestra idea de “bardo” que hemos visto anteriormente.

Hemos visto que es viable tanto estar siempre, día y noche, en el bardo o estado mental de observador inconsciente, como en el de observador consciente o mindful, o en un tercer bardo trascendente.

Hemos dicho también que lo primero no requiere entrenamiento, lo segundo requiere  entrenamiento y lo tercero requiere Despertar y  entrenamiento.

Es decir todos estos estados o bardos (hemos identificado tres por simplicidad) son realmente como Turiya, pueden cubrir potencialmente las 24 horas del día con excepción del sueño profundo los dos primeros.

Con seguridad Turiya no hace referencia al testigo inconsciente pues de testigo no tiene nada. Si una característica tiene el testigo inconsciente es que está 100% implicado en la realidad externa y sus pensamientos, en el Samsara.

Pero sí podría hacer referencia a ambos bardos “espirituales” el de testigo consciente y el de yo-consciente cuando se han llevado a las 24 horas del día.

Es decir, la visión A. Vedanta no es que sea radicalmente diferente, simplemente es que hace mayor foco en alargar uno de esos dos bardos a las 24 horas del día.

Creo que leí una vez en Nisargadatta que decía que “el primer testigo es falso”. Es decir es solo mental.

De esa frase concluyo que se refería a la posibilidad de estabilizar totalmente el testigo consciente, el testigo del mindfulness, la única forma en que sabemos “estar conscientes” inicialmente… Así que él también veía claro que ese “bardo” no es “atman”.

El verdadero Atman o testigo del A. Vedanta, es, como en el budismo su naturaleza búdica, ese tercer o terceros bardos de los que hablamos y que solo aparece tras el Despertar.

Así Turiya es la estabilización 24 horas de lo que aquí llamamos el yo-consciente, y que el budismo llama naturaleza búdica, y que en Dzogchen llaman rigpa, etc…

Y esa estabilización durante la noche, el budismo Vajrayana la llama “sueño de luz clara” y es el primer momento en el que parece, aunque de forma muy, muy rudimentaria (sin memoria, ni cognición, es solo una impresión vaga) que estamos presentes hasta en el sueño profundo, completando lo que Dzogchen llama “el ciclo del dia y la noche” y Vedanta llama el cuarto estado.

Gracias por leer.




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