El blog de 道


Las emociones en un camino no-dual, Principios de tantrismo, introducción

Hablemos ahora algo de tantra, aunque solo rozaremos la superficie.

Lo primero es que aquí consideraremos tántrico cualquier modelo de práctica que use las energías corporales (que hemos dicho que para nosotros son lo mismo que las emociones, por ejemplo gozo) para progresar en el camino espiritual y provocar cambios mentales.

Mientras que los modelos no tántricos (mentales, como el que se trata en este blog normalmente) funcionan justo al revés, es decir usan técnicas mentales, para provocar cambios mentales que finalmente pueden desembocar (pero también puede que no, lo hemos visto) en la activación de las energías corporales.

Fijaos como de nuevo aparece la “reversivibilidad” en todos los temas de la mente. Emoción cambia la mente y mente cambia la emoción.

El tantrismo tradicional incluye otras cuestiones que le son relevantes, como las visualizaciones en las fase de “generación” u otras, pero no trataremos aquí ese aspecto por no ser estrictamente emocional (aunque sí es indirectamente emocional).

Tantra significa solamente continuidad, es decir busca el objetivo de mantener la continuidad de una mente realizada o iluminada de cierto tipo, y sus orígenes son claramente hinduistas, es decir es una herramienta o medio útil, que puede usarse bajo diferentes posiciones teóricas y diferentes doctrinas (igual que la meditación realmente). De hecho se dice que los Jhanas eran hinduistas, pero en el hinduismo se perdieron y en el budismo se mantuvieron, de hecho a Buddha “le enseñaron” los jhanas, luego no pueden tener origen budista.

Todas las doctrinas clásicas dirán que “su meditación” o “su tantrismo” es claramente diferente, superior y acertado, cosa que no lo son los otros, pero en realidad son muy similares, difieren en matices y sus resultados también. Es otro caso ejemplarizante de como lo conceptual nos hace ver todo muy diferente, cuando luego se sientan y los practicantes hacen casi lo mismo. Pasa igual en meditación.

El tantra entendido ampliamente, o sus formas de hacer, no está solamente en el hinduismo o en el budismo tibetano, también está un poco en el taoismo o en el zen, aunque de forma mucho menos marcada. Pero, por ejemplo centrarse en el Tan Tien o Hara para obtener cierto samadhi, es tantrismo y de hecho el Hara es un Chakra (centro energético) muy conocido (de los dos más relevantes) tanto en hindismo como en budismo Vajrayana.

Así que si un meditador zen hace shikantaza, está realizando una práctica de no-acción mental, pero si se centra en el Hara y lo que de allí brota como emoción vibrante y energética, eso es un rudimento del tantrismo o un tantrismo rudimentario. En el Taoismo se practica también ampliamente sobre los centros energéticos.

Así en el tantrismo tratamos emociones totalmente o bastante disociadas de sentimientos, de forma directa, por eso parecen más energías que eso que normalmente llamamos emociones. Pero son lo mismo.

En el tantrismo también hay sentimientos propios, claro, como el gurú yoga (amor al maestro), la compasión tampoco se excluye, etc… de hecho son fundamentales porque como hemos dicho, son los “desencadenantes” de la emoción, pues son nuestro interruptor mental de las emociones.

Pero una vez desencadenada, se trata de forma aislada, no se le aporta componentes mentales. Y de hecho aunque se mantendrán esas prácticas de “sentimiento” en cuanto se puedan desencadenar de forma autónoma esas emociones-energía, se hará así, de forma directa.

El tantrismo no es que sea eso y nada más, incluye muchas más técnicas, por ejemplo el yoga del sueño (Nidra) y temas relacionados como la doctrina del cuerpo ilusorio, transferencia de consciencia, bardo… también visualizaciones (deidades y mandalas), todo ello también se considera tantrismo, y son básicamente ejercicio mental.

Seguimos



Las emociones en un camino no-dual (tres modelos emocionales)

No todas las doctrinas espirituales hablan con claridad o extensivamente de las emociones en su propuesta, ni concretan cual es su lugar durante la senda o en su culminación. Sin embargo estas son fundamentales para todo camino espiritual, siempre. Toda doctrina que no trate emociones es carencial, otra cosa es que las trate de una forma tan sutil que ni nos lo parezca. O que sin tratarlas la propia doctrina, tus emociones sean tratadas adecuadamente de forma natural por ti, y por tanto, tengamos meramente suerte o las condiciones kármicas oportunas ya inicialmente (es lo mismo).

Existe una tendencia inicial en casi todo practicante a ver las emociones como fuente de sufrimiento, como ocurre también con el pensamiento conceptual o intelecto. Ambas cosas no son ciertas del todo, aunque por razones diferentes.

El pensamiento conceptual solo es aflictivo en determinados casos, por ejemplo previendo una desgracia, pero no lo es mientras repasas mentalmente la receta de la paella, e incluso en los casos en que lo es, podrá dejar de serlo cuando se complete el yoga de noconceptualidad y se trascienda completamente. La represión consciente del intelecto, de acuerdo al modelo Mahamudra, es una práctica perteneciente en exclusiva al primer yoga.

Las emociones negativas (venenos) son, y lo son por definición, aquellas que nos aportan sufrimiento, o dicho mejor, el mecanismo por el cual surge el sufrimiento se llama emoción negativa. Por tanto las emociones negativas sí son intrínsecamente sufrimiento (se desencadenen por pensamiento o no, incluso si te la inyectaran sería sufrimiento).  De hecho son el único mecanismo por el que la mente puede crear sufrimiento en el cuerpo. Si no se desencadenan venenos, no hay sufrimiento.

Recordad que las emociones no son más que la autoinyección de substancias en el organismo. La selección natural y evolución encontró como forma de “movernos” en la dirección adecuada a nuestra supervivencia y reproducción, solamente esa ruda manera: hacernos sentir mal para que nos movamos, hacernos sentir mal hasta que logremos algo y hacernos sentir mal si no lo logramos, para que la siguiente vez lo logremos.

Pero, a pesar de que el mecanismo es el mismo o parecido, hay emociones que no nos hacen sufrir en absoluto, como la alegría. Sin embargo y aunque parezca una contradicción pueden no estar totalmente limpias de sufrimiento. El sufrimiento asociado a ellas surgirá (si surge) de ansiarlas cuando no estén. Cuando están no son en absoluto aflictivas, por tanto la aflictividad está en ese ansia (en la mente) y no en la emoción como tal, que es, como su propio nombre indica, positiva. Ese es el terreno del sentimiento (el ansiar una emoción).

A eso se refería el gran Naropa cuando decía “el disfrute no es el problema, el problema es el apego”  que por cierto es una de las bases del tantrismo: destruir el apego no solo, no eliminando las emociones positivas, sino potenciándolas al máximo. El apego, es lógicamente un sentimiento (una familia de ellos, realmente), uno clave para el sufrimiento.

Así la gran frase de Naropa (siglo XI, ninguna novedad) en nuestra terminología sería: La emoción positiva no es problema alguno, el problema es el sentimiento de apego/ansia que creas a su respecto.

Se podría decir que esta forma de ver “el disfrute” fue una revolución emocional en el budismo, tan revolucionario que prácticamente todo el resto del budismo, ve el budismo tibetano (que es la evolución del budismo indio, hoy perdido casi del todo, Naropa era indio) con grandes reticencias.

Sin embargo, probablemente sea el budismo más fructífero, gozoso y pleno que pueda practicarse. Y también por ello, a pesar de que el budismo del Tíbet es Mahayana en su concepción, se le puso el matiz “Vajrayana” por su gran diferenciación con el resto. Y todo eso, incluso en las vertientes no tántricas de ese budismo, por ejemplo Mahamudra que puede complementarse con prácticas tántricas, como los seis dharmas de Naropa, y de hecho suele hacerse, pero no es imprescindible.

Dicho esto, hay varias posibilidades de evolución de las emociones durante un camino espiritual.

Las veremos, de forma ordenada de menor a mayor madurez espiritual (en mi opinión, claro) y tengo la impresión de que aparecieron en este mundo justo también en este orden.

Seguimos.



Las emociones en un camino no-dual (introducción)

Por sugerencia de Diego (hace ya meses no sé si se acordará) ampliamos y consolidamos los textos del blog sobre las emociones y la senda espiritual.


Damasio nos los adelanta en la cita anterior: somos seres sensibles pensando ser racionales, y ese convencimiento es tan elevado que realmente el intelecto, un mal gobernante, ha tomado el control (emocional) de forma casi total, lo cual viene a significar que casi todas nuestras emociones diarias tienen en su origen un surgimiento intelectual, es decir son desencadenadas por fantasías intelectuales. Y no, no nos va bien así.

Se ha dicho que el camino espiritual es básicamente destronar ese mal gobernante. Bueno, eso serían los dos primeros yogas que hemos visto, pero eso no es poca cosa. Quién pare ahí ya habrá obtenido una liberación notable del sufrimiento (que está construido por emociones negativas). No sufrirás más que mi gato pero tampoco mucho menos.

Pero no nos adelantemos, vamos como siempre a hacer algunas definiciones para que quede claro que queremos decir por emoción y sentimiento. Y como siempre, no es palabra divina, solo un acuerdo en los términos para pueda expresarse todo esto y llegue. Otras definiciones son también absolutamente válidas. Simplemente cuando hablemos en el blog o usamos esta o aclarad que queréis decir por esas palabras, sino es una pérdida de tiempo.

Como siempre, hay bastante lío lingüístico al respecto, el habitual caos surgido de sobre-conceptualizar usando además palabras ambiguas. Nada nuevo, ocurre en todos los ámbitos de la espiritualidad. De hecho estos dos términos se usan en espiritualidad con la misma imprecisión que en el día a día… es decir de forma muy genérica.

En neurociencia han avanzado un poco más en esto, y vamos a aprovechar algo de su rigurosidad aunque la definición neurocientífica probablemente varíe en algunos matices de esta que se usa en el blog, que tiene el foco (como el Sistema-Mente) en ser útil a practicantes espirituales, por eso puede variar.

Empezaremos distinguiendo emociones de sentimientos como también hace la neurociencia:

 •Emoción: es un conjunto de respuestas neuroquímicas, eléctricas y/o hormonales (a menudo muy rápidas) que nos llevan a reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo o interno. Son respuestas relativamente directas de sistemas fisiológicos. Para tener emociones no hace falta más que cerebro relativamente básico (o en todo caso saber que los lagartos las tienen), la parte más primitiva de nuestro cerebro. Emoción viene de “movernos”, todo lo que hace que nos movamos (también mentalmente) es una emoción. En el Tíbet los llaman vientos (o al menos en inglés lo traducen por “winds”) y es una palabra muy bella para el caso, porque el viento hace ondear las banderas (y las emociones hacen ondear la mente). Cuando hablemos de energías también hablamos de emociones, son lo mismo. Acepto que tú opines diferente pero aquí se consideran lo mismo. Luego una práctica energética es una práctica emocional, aunque suene raro, es así. Y cuando te sientes “energético” eso es emocional.

Sentimiento: es el resultado de la evaluación mental (incluso conceptual) de una emoción o conjunto de ellas creando un resultado permanente de esa evaluación (y que por tanto se queda en Alaya). Por evaluación quiero decir que la inteligencia se hace consciente de la emoción o emociones, y les asigna características adicionales (que son conceptos) com su origen, la forma de volver a sentir, etc… Eso permite que exista una gestión inteligente y a menudo conceptual de las emociones y en general caracteriza y explica (o lo intenta) un conjunto de emociones que ocurren en distintos momentos en el tiempo. Para tener sentimientos, por tanto seguramente hace falta neocortex (la parte más evolucionada del cerebro) muy probablemente todos los mamíferos y otras especies superiores, los tengan.

Un ejemplo:

  • Si viendo a alguien siento mariposas en el estómago. Eso es le surgimiento de una emoción, viento, o energía.
  • Si tras ocurrir eso o mientras ocurre, o cuando ocurre por tercera vez, concluyo que estoy enamorado de él o ella (eso que estoy viendo). Eso es la creación de un sentimiento (y es una construcción mental).

Las emociones surgen de forma bastante directa, los sentimientos se construyen (mentalmente).

No me he tomado suficiente tiempo como para ver si estas definiciones coinciden mucho o poco con la neurociencia, sin duda se parecen y coinciden al menos en parte. Estas definiciones son las que me han parecido útiles para describir la parte emocional de una senda espiritual.

Seguimos.



Un camino espiritual no-dual: el yoga de no-conceptualidad, sencillez (y II)

El primer yoga puede ser completado sin considerar en absoluto en los principios de vacuidad budistas o de “el mundo es un sueño” del hinduismo. Solo requiere cierta capacidad de atención, mindfulness, meditativa, prajna y una buena orientación sobre lo que debe hacerse.

Entender que existimos más allá de los pensamientos no suena tan raro y ni siquiera te obliga a renunciar a nada o tener una determinada ética, tampoco te obliga a creer más planteamiento teórico que “soy algo más que un pensador”, lo cual suena hasta de sentido común.

Los subsiguientes yogas son diferentes y es en ellos (en el segundo y tercero) donde deberemos trascender todo el universo conocido nada menos. No es poco.

Así que deberás tener las condiciones kármicas adecuadas para que eso se dé pues no es ni mucho menos habitual que alguien se sienta capaz de hacerlo (vamos, que no quiere hacerlo). De hecho cuando hablo del yoga de no-conceptualidad con practicantes noveles suelo obtener respuestas de rechazo pues para ellos “su intelecto es muy importante”.

Bien, en esas condiciones no habrá progreso alguno en este yoga. Es una mera cuestión de apego, no hay elemento (qualia) alguno que pueda ser trascendido mientras no haya una completa, o al menos muy avanzada, ecuanimidad a su respecto. Ni el intelecto ni ningún otro. Y por desgracia no hay categorías, no puedes trascender el intelecto que te molesta y no hacerlo con aquel que tanto te gusta y que te hace sentir tan listo o sabio.

Así, el bloqueo en este yoga puede ser o bien el apego al intelecto o bien, no lo hemos dicho aún, que nos empeñemos en seguir con las prácticas del primer yoga, es decir parando el pensamiento intelectual (esto aparentemente me costó algún que otro año entenderlo bien, algún que otro año perdido… porque no conocía Mahamudra aún).

Todo surgimiento intelectual debe ser trascendido y para ello debe retirársele toda relevancia. Podríamos decir que debe haber un “abandono” del intelecto. No una negación del intelecto, mucho menos una represión, no ha, ni tan siquiera, de aparecer menos. Y si tu vida es agitada, no lo hará… seguirá apareciendo a menudo.

Es decir, uno no puede trascender algo que no está, no puede trabajar la trascendencia del intelecto en su ausencia. Sin intelecto no hay práctica del segundo yoga, por paradójico que parezca. Por supuesto en cada sesión, seguramente, acabaremos finalmente también en esa mente silenciosa, gozosa y presente, pero el trabajo de trascendencia del intelecto se realiza mientras este está presente.

Todo esto que hemos dicho, no es necesario forzarlo especialmente pues es la práctica en sí misma si se hace correctamente. Ocurre de forma natural si “nosotros” no pretendemos influir en exceso.

Cada vez que abandonamos (auto-liberamos) un pensamiento debe haber compromiso y sinceridad, no lo abandono porque sí o porque quiero ser un Buddha o como un autómata porque me lo han dicho, sino porque veo con claridad que ahora mismo es irrelevante para mi y cualquier conexión emocional con él es fuente de sufrimiento. Esto es parte de la vertiente vipassánica en las prácticas de solo-ser. Ver en tu experiencia, que lo que se dice es cierto.

Es decir, el contenido, la semántica de ese pensamiento también debe ser trascendida, no solo el pensamiento como tal (forma y contenido han de ser trascendidos).

La situación no es “Me descubro pensando en como resolver tal problema que me preocupa por N-sima vez, lo dejo ir pero el tema no es poco importante, me preocupa y me preocupa aún más no estar pensando en él”.

Eso no será suficientemente efectivo. Esa situación puede ser suficiente en el primer yoga, pero no será suficiente en el segundo.

En cambio: “Me encuentro pensando en como resolver tal problema que me preocupa por N-sima vez, lo dejo estar a su aire porque soy consciente de que no me aporta nada pensar por N-sima vez en ello, puedo abandonarme con tranquilidad a lo que deba pasar y seguir adelante solo-siendo”. Será efectivo. Ha de haber confianza en los principios elegidos pues ahora nos lanzamos al vacío, y no lo vamos a soportar a menos que haya confianza. Es la situación de saltar al abismo y esperar que nos crezcan las alas, hace falta mucha confianza en ello.

Es decir, no es suficiente con cumplir con cualquier práctica que se nos dé como si fuéramos un robot. Si los principios a aplicar no son vistos o realizados (y creídos), el progreso no ocurrirá. Por tanto en este yoga y subsiguientes, tu situación kármica será aún más relevante, tus creencias deberán alinearse si no lo estaban. Y para ello la herramienta es visión clara (vipassana). Ver realmente que eso es cierto y convencerte de ello. No es necesaria ninguna práctica formal vipassana al estilo Goenka, lo que es necesario es que te auto-observes y descubras si eso es cierto.

En algún momento cuando hablábamos de la meditación de no acción hemos dicho que en realidad estamos entrenando la desconexión de la emocionalidad reactiva respecto a la fenomenología, es decir la ecuanimidad absoluta. En este yoga debe consolidarse la ecuanimidad absoluta respecto al intelecto, para que en el siguiente se consolide la ecuanimidad completa (es decir respecto al resto de la fenomenología).

Durante este yoga también empiezan a ocurrir otros cambios relevantes. El principal quizá es que la fenomenología ya no se dividirá en “interna y externa” (por ejemplo pensamiento y lo visto) sino que esa frontera cae a mitad de este yoga más o menos.

No cae el teatro cartesiano porque sigue habiendo fenomenología por un lado y sujeto por el otro, pero cae la sensación construida de que hay fenómenos fuera y fenómenos dentro. Lo visto no me parece mas interno que el dolor de barriga, ambas cosas están ahí y no son ni internas ni externas.

No hay fuera ni dentro, pues todo es mente y eso se ve a mitad de este yoga porque (supongo) era también una sutil construcción intelectual.

La completitud de este yoga sí que ocurre con el colapso del teatro cartesiano, justo ese sujeto que “mira” los contenidos fenoménicos que ya no tienen dentro ni fuera, es el que desparecerá para dar lugar al yoga de no-dualidad o un-sabor.

En terminología Mahamudra es realizar la naturaleza o características de la mente (no su esencia que ya ha sido realizada, sino como es realmente: no-dual).

Seguimos



Meditar en condiciones difíciles
10/03/2020, 7:07 am
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Cuando nuestra conducta es lleva a cabo en lugares confortables y agradables, como monasterios y pueblos, las conexiones interdependientes internas y externas no están completas. Los pensamientos poderosos y las aflicciones mentales no aparecen en tu mente en esos lugares y, sin ellos, no tenemos nada retador para integrar en la senda Mahamudra. Durante la mayor parte del tiempo, nuestra mente simplemente permanecerá en un estado de pereza e inactividad. Incluso aunque meditemos muchos años o toda una vida, nuestra meditación no será efectiva en el punto adecuado. Cuando estemos felices y relajados, nuestra practica espiritual será algo que haremos colateralmente. Pero si una situación que trae aflicciones mentales ocurre, nos encontraremos de vuelta a nuestro estado ordinario. Así pues, se dice que invertir solamente un mes en practicar nuestra conducta mezclada con situaciones en lugares peligrosos o en terreno difícil es más efectivo para mejorar nuestra meditación que meditar tres años en pueblos y monasterios.

-Dakpo Tashi Namgyal




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