El blog de 道


Vasubandhu’s Trimśikā-kārikā, 30 versos – Introducción
06/09/2019, 7:07 am
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Lo que aquí se presenta ahora es un nuevo texto que Diego ofrece generosamente a todos. En este caso una traducción de una obra principal de un gran maestro budista, co-fundador de Yogacara: Vasubandhu.


Vasubandhu’s Trimśikā-kārikā, “30 versos”

Introducción

Vasubandhu es una de las figuras más importantes en la historia del budismo en general y del zen, en particular. Está incluido en todos los linajes Zen en China y Japón, además de ser reverenciado y citado en textos de otras escuelas Tibetanas, Indias y del Sudeste Asiático. En la tradición Soto Zen la importancia de Vasubandhu se constata durante el antiguo ritual del canto de los nombres del ancestral linaje que se remonta hasta Buddha, siendo los seis principales: Buddha, Nagarjuna, Vasubhandu, Bodhidarma, Hui-Neng y Dogen.

Nació en el siglo IV como brahman, y fue monje y filósofo. Junto a su hermano Asanga, fueron los iniciadores de la escuela Yogācāra (practicantes de yoga), Citta-mātra (solo mente) o Vijñānavāda (escuela de conciencia). En base a estos términos algunos han llegado a la conclusión de que esta escuela postula un idealismo filosófico: “sólo existe la mente”. Pero analizados en profundidad sus escritos y teniendo en cuenta el espíritu pragmático budista, tendente a la radical eliminación del sufrimiento, lo que esta escuela transmitía era que el origen de todo sufrimiento se encuentra en la mente. Cualquier cosa que experimentemos es mediada por la consciencia. En el Dammapada se dice: “La mente da forma a nuestra vida”. Sólo se insiste en que todos nuestros esfuerzos deben ser dirigidos a LO UNICO que podemos hacer: conocer, cuidar y entrenar la mente al objeto de eliminar nuestras oscurecimientos, incrementar nuestra luz interior y definitivamente acceder a la verdadera naturaleza de la misma sin obstrucciones de ningún tipo. Sutras relacionados con esta escuela son el Samdhinirmocana Sutra y el Lankavatara Sutra.

Resulta digno de reflexión el hecho de que en el siglo IV DC -cuando el cristianismo se consolidó como la religión oficial del Imperio Romano y la filosofía occidental comenzó su progresivo declive para pasar a ser un útil servidor de la religión durante muchos siglos- existieran en Oriente estudios de la psicología humana tan profundos y, bajo mi humilde opinión, tan certeros.

Una de las principales obras de Vasubandhu son los “30 Versos sobre Sólo Consciencia”, la cual recoge la esencia de las enseñanzas  Yogacara. Es necesario resaltar que a pesar de que el Mahayana aboga por la vacuidad del yo y de los fenómenos, en la historia del budismo nunca existió disenso sobre el primer aspecto (el yo), pero no es el caso del segundo aspecto, ya que en el Budismo temprano se creía en  la realidad de los fenómenos. Tal como decía el monje theravada Buddhaghosa (s. V D.C.)  : “existe el sufrimiento pero no el sufridor…”. El talante de Vasubandhu era conciliador, tratando de llegar a un punto de encuentro y armonizar ideas más que aplastar argumentos opuestos. Los 30 versos abordan dos vertientes: el estudio del funcionamiento de la consciencia y el estudio de la naturaleza de los fenómenos, aunque en última instancia se sugiere que no existe separación entre ambos. Los yogacarines hablan a menudo de dos barreras u obstáculos: el obstáculo de las emociones aflictivas y el obstáculo del autoengaño, de la ignorancia. En los primeros quince versos se aborda la primera vertiente y en los otros quince la segunda.

En la traducción y comentarios me he basado fundamentalmente en el libro de Ben Conelly, “Inside Vasubandhu’s Yogacara”, pero se han barajado varias traducciones al inglés y se ha tratado hacer una traducción al español lo mejor posible partiendo de la base de que mis buenas intenciones son tan grandes como mi falta de pericia. No puedo dejar de mencionar que sin la colaboración de Tao, con su mejor conocimiento del inglés pero, sobre todo, su mejor comprensión del budismo, esto hubiera sido imposible.  Todos los errores o falta de claridad son responsabilidad mía.

Seguimos



La sutil diferencia entre disociación y trascendencia (y II)

Como hemos comentado en los apuntes sobre el sujeto (hace cuatro días) solo puede gestionarse algo cuando “se ve”, es decir cuando adquieres un pto de vista más elevado que permita a la inteligencia ponderarlo (que no al intelecto), y eso si os fijáis es básicamente el significado literal de trascendencia tal como hemos visto.

Para ponerse “más allá”, una técnica posible es la disociativa, ciertamente, pero ya hemos visto sus peligros o peculiaridades. Además siempre implicará “atman” pues no puede haber algo “no mío” sin que quede algo que posee.

Sin atman nada es tuyo, ni no tuyo, no aplica. Por eso en el budismo aplican nada o muy poco técnicas disociativas. Lo cual no significa que no haya budistas aplicándolas erróneamente. Los hay.

Una técnica más indirecta y sutil que la disociación, es la auto-liberación, que es la técnica favorita budista Mahayana (Zen, Dzogchen y Mahamudra la usan bajo este u otro nombre). Casi se podría decir que a nivel práctico la auto-liberación es la gran propuesta Mahayana, igual que los Jhanas concentrativos más la visión vipassana lo son en Theravada.

Por auto-liberación entendemos detectar el surgimiento de aquello que queremos trascender y “dejarlo ir” de la forma más ecuánime posible, es decir, sin darle carga emocional alguna, como si no existiera. Sin darle importancia alguna. El valor de la práctica aumenta cuanto menor carga emocional se añada a la auto-liberación.

Durante el proceso no concluimos que el pensamiento no sea mío, ni lo contrario tampoco. Solo lo auto-liberamos. Según la propuesta doctrinal budista porque “está vacío” (cuestión también muy discutible, pero cada doctrina tiene sus axiomas).

Así pues, la auto-liberación es un continuo “intentar ponerse más allá” del pensamiento. Y este es uno de los trabajos claves del primer yoga Mahamudra o los inicios de Dzogchen o el famoso Zazen, y debe hacerse hasta que ocurra el “click” (habrán diversos clicks menores antes) y quedes establecido de forma natural “más allá del pensamiento” cada vez que estés mindful. De hecho estrictamente en los inicios nunca estaremos más allá de ese pensamiento, pero se construye el espacio que nos permitirá estarlo poco a poco.

En ese momento el yoga de no-conceptualidad podrá ser ejercido y consistirá solo en mantenerse mindful sin bloquear ningún pensamiento, mientras que el yoga anterior, el de concentración solo permitía auto-liberarlos todavía no nos permitía trascenderlos (quizá a veces en meditación profunda ocurra) sino que cuando aplicamos mindfulness los bloqueamos, paramos la cadena argumental de forma brusca.

Es importante recalcar que aunque el pensamiento casi con seguridad parará al ser auto-liberado (si no lo hace, mejor) el objeto de la práctica no es pararlo (eso sería una técnica concentrativa) sino justo lo contrario, auto-liberarlo con ecuanimidad y si no para, mejor. Eso sí, siempre recordad que la atención ha de estar presente (mente mindful), el gran riesgo de la auto-liberación es que a veces se confunde con dejarnos ir con nuestros pensamientos y eso es justo no-meditar, es justo lo opuesto a lo que se propone, es sumergirnos en ellos y perder todo pto. de vista sobre ellos.

Pero trascender sigue teniendo un problema teórico para un budista, porque si buscamos un pto. de vista superior, ¿quien lo busca? ¿atman? ¿quién observa?

La respuesta no-budista es la inteligencia, que no es un atman (armada con su herramienta favorita, la atención) y es por eso que en la doctrinas Mahayanas en mucho ptos parece estar hablándose de un atman, como cuando se habla de “la base” o el “fondo” o incluso el Dharmakaya. Pero no debe olvidarse que para el budismo todo eso no es eterno, es compuesto, no es divino, etc… Y lo que puede afirmarse con la experiencia es que tampoco es el sujeto del teatro cartesiano (mucho menos el pensador de los pensamientos).

Como puede intuirse (y también se trató en los apuntes sobre el sujeto) a medida que trasciendas elementos cognitivos y perceptivos, “lo que queda” como pto de observación más elevado, se reduce, se va volviendo más profundo y sutil porque debes ir “más atrás” mentalmente para adquirir ese pto de vista.

Y ese mismo proceso es el que hace extremadamente sutil la sensación de un sujeto hasta que finalmente ya no puede aplicarse, lo que queda observando es tan sutil y tan desprovisto de la complejidad de un sujeto que solo podría llamarse sujeto por insistencia doctrinal (y hasta el Adv. Vedanta le cambia el nombre a Brahman).



Más allá de la existencia (III)
24/05/2019, 7:07 am
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En esta entrada repetimos cosas ya dichas anteriormente, quién domine Sunyata puede saltársela. 🙂

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Ahora bien, en cuanto nos movemos hacia la existencia volvemos a meternos en la niebla. Veo algo y digo “es una pila de tierra” (el ejemplo clásico por n-sima vez 😀 )

¿Existe?

Sí, dirás, mírala está ahí, puedes hasta tocarla.

Bueno lo que sabemos que hay con seguridad es que hay “lo visto” como materia mental y con cierto aspecto. Y eso que vemos lo etiquetamos mentalmente como “pila de tierra” pero por ahora no ha pasado nada más.

Asignar existencia a la pila de tierra es razonable, el problema es que con el concepto de existencia solemos arrastrar el de esencia u objeto sólido.

Es decir asumimos que eso “es algo concreto en sí mismo, un objeto con esencia de pila de tierra”, y no la tiene. Que es un objeto más o menos permanente, y no lo es.

Podemos ver claramente que “no es nada concreto” deshaciendo la pila de tierrra en agua y cemento.

¿Dónde fue la pila? ¿está su esencia en alguna de sus partes? ¿o repartida por sus partes? No, ya no está en lugar alguno. Y ya no está en lugar alguno porque nunca estuvo en lugar alguno.

Había una configuración contingente del universo y la hemos etiquetado como “pila” pero como solo era una configuración impermanente con una etiqueta mental asociada, pues cambió rápidamente y ya no encontraremos esa “pila” más que como la etiqueta mental que ha quedado vacía, que ha perdido su objeto de referencia porque éste era contingente.

Así que uno se queda con la etiqueta “pila de tierra” y cara de tonto sin saber donde ponerla, pues lo que creiamos una pila sólida, un objeto existente, ya no está, se ha ido. Solo nos queda la etiqueta y la duda de a donde ha ido la pila de tierra, y todo por creernos una mera etiqueta mental (o verbal)…

La pila nunca tuvo esencia de pila  o nada que sea intrínseco a ella como pila, y por eso esta esencia de pila no ha de ir a lugar alguno. La pila ya no es pila en absoluto porque nunca tuvo nada intrínseco como pila… por eso al transformarla no queda nada de pila… y nada de tierra…

El único problema es que junto con la desaparición de esa pila de tierra no desaparece la etiqueta, porque no está en la pila sino en nuestra mente, y la mente se empeña en que eso (la etiqueta) tiene alguna forma de solidez aparte de ser un mero pensamiento-apuntador, ya inútil porque ha caducado. Y por tanto queda descolocada.

Si consideramos los conceptos como meros apuntadores a situaciones contingentes, entonces no son problema o confusión alguna. Al contrario, son una herramienta mental increiblemente poderosa.

Entender profundamente esto que hemos explicado para todos los objetos, es Sunyata y es la perfección de la no-conceptualidad. Y entenderlo para uno mismo es Anatman y es la perfección de la auto-imagen.

Aclaro que siempre que se habla de “entender” a nivel espiritual, significa realizar, y significa también que ese entendimiento es tan profundo que cambia tu mente y cómo actúas en el mundo.

Así que cualquier objeto designado mentalmente no existe como objeto por lo visto anteriormente, pero obviamente está ahí como configuración contingente del universo (perecedera y sin más esencia que otra configuración cualquiera) y por tanto no se puede decir tampoco que no existe. Simplemente no existe como objeto, pues los objetos no existen como tales, pues son, de nuevo, configuraciones contingentes de la realidad global, etiquetadas.

El concepto de objeto sólido permanente y/o autónomo (en el caso de seres vivos) simplemente no existe. Para ningún objeto. Pero la realidad está ahí, con sus características de impermanencia y interrelación (co-emergencia y origen inter-dependiente).

De nuevo nos quedamos en tierra de nadie, más allá de las ideas habituales de existencia e inexistencia. A medio camino…

Pero hemos obtenido una definición de “objeto” bastante interesante: es el etiquetado mental de una parte arbitraria de la realidad en determinado estado contingente.

Seguimos



Las neo-filosofías y el budismo (II)
06/05/2019, 7:07 am
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Os confesaré, que ni siquiera tengo claro que quieren decir con eso de que todos somos Buddha, pues si todos somos Buddha y no hay no-Buddhas, la palabra no contiene información, es equivalente a decir “personas”, todos somos personas. Ambos términos serían equivalentes, luego no aporta nada… ni dice nada usado de esa manera extensiva…

El problema de extender demasiado un concepto, es que, como todo concepto es discriminante, cuando ese lo abarca todo ya no discrimina y deja de servir para algo. Es inútil.

Si quieren decir “todos podemos llegar a ser Buddhas”, entonces su capacidad de redacción es pésima porque no es lo que están diciendo. Sería una frase indemostrable pero con la que podría estar de acuerdo el budismo, si se asume tiempo infinito y renacimiento, como hemos visto antes.

Al final, me temo que es solo un slogan vacío aunque atractivo y motivante… es lo que tiene la espiritualidad del siglo XXI… Pues como veis, mirado fríamente no tiene pies ni cabeza… no es que pueda ser falso o cierto, es que no dice nada concreto…

Otra forma de intentar entenderles es, que lo que quieren decir es que “ya eres uno con todo” o que “ya eres sin-yo” o “ya eres Atman o Anatman” o “ya eres Brahman” (un Jnani es obvio que no eres pues está liberado). Y eso lo confunden con Buddha, o bien no lo confunden pero han decidido que eso es ser un Buddha en su doctrina personal.

La respuesta a todo eso, de una persona sensata debería ser: “De acuerdo ¿y?”

Quiero decir que esa afirmación tiene el mismo valor espiritual que decir a alguien que sufre: “tú ya estás compuesto de átomos”.

¿Y en que me ayuda eso a resolver el problema del sufrimiento?

En poco realmente… estamos simplemente haciendo una afirmación filosófica o metafísica… nada más. Y por oírla o incluso mantenerla, incluso opinar que es cierta, no va a cambiar nada…

De hecho si ya eres “eso”, y aún así sufres, es obvio que no es “ser eso” lo que va a resolver el problema del sufrimiento, ¿no?. De nuevo vemos como se contrapone con fuerza una posición teórica con una práctica…

Existe una confusión recurrente entre lo que es realizar algo y lo que es “charlar al respecto de algo”. La diferencia es no-conceptual y es por eso que creerse algo conceptualmente no desencadena casi nunca una realización ni nos libera en absoluto de nada.

Es decir son afirmaciones, que aún siendo ciertas (las que lo sean), no tienen efectos prácticos.

El budismo va a estar de acuerdo con muchas de ellas, así está escrito. Pero no se va a quedar ahí, eso es solo el capítulo uno de sus manuales (estaría en la parte de “visión”).

Lo comentado, son posiciones conceptuales aceptables, visiones aceptables, pero solo eso. Y ya sabéis que el intelecto ayuda poco en este camino… no es que no ayude nada, es cierto, pero no te llevará muy lejos si no añadimos más ingredientes a la receta.

El problema adicional es que en estas neo-filosofías las expresiones se usan, no para indagar sino para lo contrario. como diciendo: “¿ves? ya eres no-dual, no es necesario que hagas nada, vete a casa y relájate”. Esta última instrucción es la única útil aunque muy insuficiente; existen muchas personas relajadas en este mundo y ninguna se convierte en Buddha de forma espontánea.

Y entonces, el sufrimiento causado por el espejismo, continua… Lo cual es normal, dado que no has hecho nada, todo sigue igual. Lo mismo te podrían haber dicho que estás hecho de polvo de estrellas (que es cierto) para intentar animarte.

Y aquí abro otro inciso, gran parte de los beneficios de estas técnicas modernas basadas en la escucha, son mera auto-sugestión. Que no implica que no haya beneficio alguno (como también lo produce el efecto placebo) pero un cambio espiritual es mucho más.

Podrás distinguir realización de auto-sugestión por diversos indicadores, esbozo algunos.

Las emociones positivas surgidas de la auto-sugestión casi siempre tienen sus causas claras (soy más feliz por tal cosa, por ejemplo porque me han dicho que ya soy un Buddha) porque para auto-sugestionarse uno ha de auto-convencerse de algo. El gozo de las realizaciones no siempre tiene sus causas claras hasta que nos inventamos una (hay gozo sin objeto. sin razón, incluso sorprende estar gozando y buscamos la razón).

Las realizaciones siempre implican cambios en cómo funciona nuestra mente. La auto-sugestión nunca. Quién ha pasado por una realización ya sabe de sobras a qué me refiero. Este punto es clave, porque este cambio es lo que permite seguir evolucionando, el resto (la experiencia puntual) es accesorio.

Las realizaciones suelen sorprender en su aparición y en sus efectos. La auto-sugestión raramente (aunque dependerá del grado de ignorancia de ti mismo) pues es un efecto buscado. Ya dijo Nisa hace tiempo, que una garantía de que una realización es genuina, es que no se parece en nada a como creías que sería antes de que ocurriera.

Los cambios mentales de las realizaciones consolidadas son permanentes o en todo caso lleva años de indolencia revertirlos, pero el bienestar de la auto-sugestión raramente dura mucho. Y nunca dura para siempre. Está solo esperando al siguiente evento que te haga sufrir…

Cierro el paréntesis.

Seguimos



Atman, Anatman y Brahman (I)
09/12/2018, 7:07 am
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Derivado de un comentario reciente:

En este texto, veremos someramente una posible armonización entre los conceptos de Atman, Anatman y Brahman del budismo Mahayana y el Advaita Vedanta a pesar de que parecen conceptos opuestos y doctrinas enfrentadas.

Hay que decir, para dar sentido a esa armonización, que algunas meditaciones Mahayana y las Advaita Vedanta son muy, muy parecidas, tanto las samatha (que llaman meditar o reposar en el ser en A.V.) como las vipassana (que llaman auto-indagación).

Así que el sentido común dice que los meditadores de ambas doctrinas deberían transitar sendas parecidas si hacen prácticas parecidas. Sin embargo pareciera, si leemos la teoría doctrinal en cada caso, que los meditadores realizan hechos, no solo no demasiado parecidos, sino opuestos.

Desde mi punto de vista hay al menos cuatro posibles respuestas a ese hecho:

  • Una es que todo sea auto-sugestión, por tanto “si crees X” realizas X, y si “crees no-X” realizas no-X.
  • La otra es que las prácticas sean sutilmente diferentes y eso marque una diferencia gigantesca con el tiempo. En cualquier eso significaría que “si medito así, realizo X” pero “si medito un poco diferente, realizo no-X”.

Estamos diciendo en el primer caso que, conceptualmente y en el segundo que no conceptualmente, es posible “influir” sobre las realizaciones y que estas ocurren “a la carta”. Una idea inquietante.

Estas dos opciones no se pueden descartar de saque simplemente porque no nos gusten, será tarea de cada mediador reflexionar sobre ellas y decidir.

Descarto, por supuesto, el razonamiento naive habitual de “mi doctrina es cierta, por eso he podido realizarla y lo de los demás es auto-sugestión”. No suena razonable, dado que meditadores de ambas doctrinas opinan de igual manera en el 100% de los casos (o casi), es decir estadísticamente ocurre que el 100% de personas que opinan diferente a ti son todas sugestionables, lo cual es ridículo. Sobretodo porque en general hablamos en todos los casos de personas notablemente sabias.

Pero hay una cuarta posibilidad y es que a pesar de que realmente las experiencias sean muy parecidas (parecidas, pues tampoco parecen ser exactamente iguales ni entre miembros de la misma doctrina) el filtro de nuestro dogma y de nuestro lenguaje haga que las expliquemos de la manera en que “nos han enseñado” que deben explicarse y por tanto suenen muy diferentes.

Si eso fuera así, finalmente todo sería una cuestión de “cómo transmitimos y mediatizamos con el lenguaje y el dogma esa realización” más que de que la realización fuera diferente.

Pero ¿es eso posible?

Esta cuarta posibilidad es la que se usa como base para este texto.

Seguimos




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