El blog de 道


Revisitando el «nada que hacer» y el «ya eres Eso» (IV)
25/05/2017, 7:25 am
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La propuesta «nada que obtener» o «nada que lograr» o «nada que perseguir» o «nada que buscar» no es que sea errónea, no lo es. Simplemente la persona comúnmente no puede llevarla a cabo de buen principio.

Quizá ciertas personas muy, muy pocas, sí pueden, lo desconozco. No es mi caso ni el de nadie que conozca, pero si ha surgido este mito igual es que sí… Pero vaya, que si alguien tiene esa capacidad, seguramente ya es perfectamente feliz desde siempre y ve la espiritualidad como una “frikada innecesaria”.

Pero en general, para todos los demás, ojalá todo fuera tan sencillo como decir «quiero dejar de ansiar» y ya está…Si tal fuera el caso no existiría camino espiritual alguno, no serían necesarios. Que es más o menos el planteamiento de estos neo-maestros.

Lo que ocurre simplemente es que no puedes… sabes que no puedes hacer tal cosa ni con uno solo de tus problemas… ni siquiera con uno solo de ellos… decides no obsesionarte con él (sea el que sea) y a los cinco minutos estás obsesionado con él…

En realidad, en parte, todo el camino espiritual es una evolución para poder hacer eso: poder decir «quiero dejar de ansiar» y que eso ocurra. Es decir, en cierta manera, el slogan es el destino… pero no nos explican como llegar… quizá porque no saben cómo llevarte allí…

Y eso no es en absoluto raro. Es otro mito de la espiritualidad, que una persona que vive cierto estado de consciencia puede enseñar a otros a llegar a él.

Casi es matemático que si alguien obtiene un estado de consciencia no habitual (a veces ni eso) se haga maestro. Y eso genera un notable caos, sin duda, porque raramente están capacitados para ello.

Incluso en el  caso que su situación sea realmente recomendable, la tenga consolidada y entendida, que ya es raro, incluso en ese caso, que sepa acompañar a otros a su situación es casi siempre falso, como debería sernos obvio a todos: discípulos y maestros.

Pero a menudo en los primeros falta espíritu crítico y en los segundos auto-sinceridad al respecto.

Todo se pervierte cuando además convierten esas enseñanzas en su forma de subsistencia, y la comida de sus hijos  y su techo empiezan a depender de tener discípulos o vender libros.

Quiero aclarar que creo que una situación muy diferente es cuando una de estas personas, como hacia Nisa o Ramana, simplemente se ponen a disposición de los demás por si pueden ayudar, o responder sus dudas sin pedir nada a cambio, se les llame maestros o no (lo que seguro que sí son, es buenos consejeros).

El problema de la propuesta del «nada que hacer» dada así, sin más, es que, a pesar de lo que te dice no es erróneo, no te da ni una sola herramienta para cumplir con ello, porque asume implícitamente, lo cual es obviamente falso y por tanto sorprendentemente poco sabio, asume, repito que puedes hacerlo ya o bastante fácilmente solo con proponértelo o sugestionarte para ello, y que si no lo hacías es porque no querías o porque nadie te lo había contado antes…

¿No es eso tremendamente inocente?

(continua)



Revisitando el «nada que hacer» y el «ya eres Eso» (III)
23/05/2017, 7:24 am
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Bien, paremos y busquemos, pues, un plan B, para entender bien a estos neo-maestros, pues por ese camino no parece que podamos llegar a ninguna parte sin práctica…

Igual lo estoy haciendo mal, quizá no tengo que hacer nada nuevo, nada de nada, si me angustio por el futuro es que eso es lo que toca, si persigo mi placer o ser millonario, es que eso es lo que me une a la realidad, si revierto a mis patrones de reacción aflictivos es que eso es lo correcto, etc, etc…

Eso sí que sería «no hacer ninguna práctica», fíjate que para «no hacer nada nuevo»,  realmente nada nuevo, la única opción que te queda es «seguir como siempre». No hay otra…

Cualquier intento de que cambie algo mínimamente profundo dentro tuyo va a requerir un cierto nivel de disciplina y entrenamiento mental.

Pero realmente ese «lo dejo todo y que sea lo que dios quiera» relaja… inicialmente… igual que normalmente relaja salir del trabajo.

Nos hemos quitado un peso de encima, tanta ansia por conseguir «iluminarme» se relaja…

Pero en el largo plazo vas a ver que en realidad lo que has hecho es «volver a seguir haciendo lo mismo» que antes y notarás que, por puro sentido común, nada ha cambiado, te enfadas como siempre, te frustras como siempre, ansías como siempre… ¿entonces? ¿tanto viaje para esto?

El alivio momentáneo existe, especialmente para personas que han ansiado en exceso esa «iluminación». La liberación de cualquier ansia relaja y si habías convertido ese ansia en algo central en tu vida eso va a relajarte mucho, y hacerte sentir mejor…

Pero eso es momentáneo, igual que nos relaja pagar una deuda que nos agobiaba pero eso no nos hace más sabios, no nos libera, ni evita que a la semana siguiente ya estemos sufriendo por otra cosa.

De lo que no se ha dado cuenta el ex-practicante que aplica este supuesto remedio neo-espiritual, es que en realidad lo que ha hecho es simplemente abandonar el camino espiritual, porque el ansía de logro le había mantenido sufriendo dentro él, aunque sea un sufrimiento de baja intensidad. Y eso libera temporalmente.

Este abandono es algo así como la liberación que uno obtiene de dejar de hacer ejercicio cuando ve que no se adelgaza… tiras la toalla y dices «pues me conformo con mi cuerpo actual». Eso libera… sin duda.. temporalmente… pero sigues estando obeso (con perdón) y quizá en breve vuelvas a lamentarte de ello, por ejemplo cuando una cita no salga como tú deseabas.

El alivio es temporal, y es interesante ver que sus razones son tremendamente simples, a eso se refieren muchas personas cuando critican estos métodos como simple auto-sugestión. Y la auto-sugestión nunca dura en exceso… es demasiado superficial y basada en circunstancias. No es fácil de sostener porque debe ser sostenida forzadamente.

Mucha gente se lamenta que con estas propuestas neo-espirituales logró un gran alivio, pero que en cuanto llegaron «malos tiempos» todo desapareció.

Normal, justo eso era lo que previsiblemente debería pasar si es auto-sugestión.

Y eso es así porque no hay un cambio profundo en tu interior.

Siguiendo con el símil de sentirme mal por estar obeso, no se ha atacado el fondo del problema, que puede estar muy profundamente enterrado en tu psique, y es por qué te sientes mal siendo obeso. Ese sí es un camino sensato y no engañarte a ti mismo pensando que sin cambiar nada «ya no te va a preocupar estar obeso». Solo porque sí, porque lo has decidido… Encima tu alivio ni siquiera fue por eso, fue por librarte de la presión que te imponía el gimnasio…

Así pues desgraciadamente esto simplemente no funciona.

(continua)



Revisitando el «nada que hacer» y el «ya eres Eso» (II)
21/05/2017, 7:22 am
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El planteamiento base de muchos de estos maestros es que “si te relajas y dejas de buscar, el despertar/liberación o lo que sea, llegará”.

Esta propuesta es tremendamente atractiva, pues ofrece todo a cambio de nada, por tanto no es extraño su éxito comercial, pero tiene el problema de base ya comentado, que, en realidad, el 99% de la población actual, que no está interesada en la espiritualidad, ya está haciendo eso todo el tiempo y desde luego no despiertan a nada, al contrario, cada vez están más perdidos…

Ahora bien, podemos matizar el mensaje, quizá es que no es tan simplista o directo, quizá lo que nos están diciendo es que debemos relajarnos más que la media de la población y dejar de buscar, no solo espiritualmente sino en general, abandonarnos a todo y dejar que la realidad nos llevé de un lugar a otro sin oponer resistencia.

Bien, eso tiene bastante mejor pinta, suena más razonable, eso realmente no lo hace nadie más que la gente espiritual, y entonces explicaría porque el resto de la población no va despertando como palomitas en una olla caliente: pop, pop, en una proporción de 99 a 1 respecto a las personas que meditan.

Ahora bien, llegados aquí hemos de reflexionar: ¿Soy yo capaz de abandonarme completamente a esta realidad y dejar de oponer resistencia y querer cosas de una forma consistente?»

Al final bajo mensajes sencillos del tipo «abandona la búsqueda» si los entendemos como hemos dicho, de forma amplia, en realidad no se está diciendo nada demasiado diferente a cuando por ejemplo, un maestro zen te dice que «dejes de aferrar y rechazar», simplemente fluye…

Por tanto el mensaje igual tendría sentido hasta para un budista si se expresa así. ¿Estaríamos encontrando un punto de encuentro? ¿Entonces?

Entonces volvemos al punto de partida:

«Mira que fácil, todo consiste en abandonarme y dejar que todo fluya»

Perfecto, el mensaje puede ser hasta común, lo que no son comunes son los medios, porque permanece en pie la misma pregunta:

¿Soy yo capaz de abandonarme a esa realidad y dejar de querer cosas de forma compulsiva?

La respuesta es muy fácil de obtener:

Prueba… y observa los resultados.

Pero ¿cómo lo intentas?

Pues normalmente lo que harás, dado que te han dicho que no has de meditar ni nada por el estilo, es aplicar interés y consciencia a tu día a día, pues sino en pocos segundos verás que te vuelves a encontrar rechazando la realidad presente o persiguiendo pensamientos del tipo que sean, pero que de abandono, nada de nada…

A la que te despistas, de lo de entregarte a la realidad no queda nada, nada de nada… reviertes a los patrones mentales de siempre… De repente te encuentras de nuevo o enfadado o entristecido o resentido o …

¿No es eso lo que te pasa? Me extrañaría lo contrario.

Es decir, que para, tan siquiera empezar a aplicar eso que te dicen, ya estás empezando a hacer una práctica, eso es mindfulness, estar atento a aceptar, fluir y no ansiar, ser consciente de lo que haces, piensas, y en especial a las reacciones emocionales que eso genera. Atento a no enredarte de nuevo con lo de siempre…

Eso es una práctica, y nada fácil por cierto. Es dura. Y tu maestro no te ha preparado para ella porque en realidad seguramente “oficialmente” la rechaza…

Pronto comprobaremos en nuestra vida, que esa práctica es muy difícil de ser mantenida siquiera un par de horas, no estamos preparados para ello, ¡No soy capaz de fluir por mi vida!!!

Entonces ¿aplicamos más prácticas para mejorar en eso? ¿para aumentar nuestra capacidad de «no aferrarnos»? ¿Cómo entrenar la concentración, por ejemplo?… uy, uy, nos estamos volviendo casi-budistas con tanta práctica…

Si no es eso ¿qué?

(continua)



Revisitando el «nada que hacer» y el «ya eres Eso» (I)
19/05/2017, 7:20 am
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Surgió el tema en forobudismo y aquí está el resultado:


Existen toda una serie de maestros espirituales, todos ellos recientes, es difícil encontrar algo parecido antes del finales del siglo XX y el XXI cuyas propuestas, con muchísimos matices van en la línea de lo que prodríamos resumir con frases del estilo:

“Tú ya eres Eso”
“Abandona toda búsqueda”
“No hay nada que hacer”

etc…

Habitualmente estos maestros, sea cual sea su estadio de sabiduría actual, afirman haberlo obtenido espontánamente y por ello, su sentido común les lleva a predicar en la misma línea.

Quede claro, que no hago afirmación alguna sobre ese “estado de sabiduría actual” obtenido pues lo desconozco y no suelen dar muchos detalles.

También es interesante aclarar que en muchos casos sí realizaron prácticas meditativas o de otros tipos e intensa búsqueda espiritual antes de ese “despertar” del tipo que sea, pero que ellos atribuyen a la espontaneidad, a relajarse o incluso al abandonar esas prácticas, su auto-realización.

Lo que no ocurre, aunque a veces parece afirmarse que pudiera ocurrir, como una especie de loteria universal, es que alguien que no se ha preocupado nunca por la espiritualidad despierte espontáneamente.

Si el cambio espiritual no dependiera de la búsqueda, dado que solo se preocupan por la espiritualidad, pongamos que el 1% de la población o menos, pues el 99% de la gente que despierta, pertenecerían al colectivo del 99% de los que no se preocupa en absoluto por la espiritualidad.

Y tal cosa no ocurre. No ocurre en absoluto.

Siempre, ante un despertar, ha habido una exposición previa a doctrinas espirituales o bien una auto-indagación personal no guiada notablemente intensa. Siempre.

Esto puede parecer obvio pero a menudo está implícito lo contrario en las enseñanzas del «no hay nada que hacer» y es de sentido común que «hay algo que hacer», más que nada porque es imposible “no hacer nada”, eso es totalmente imposible, y que eso que haremos, pues no podemos estar quietos, debe ser diferente a «seguir haciendo lo mismo de siempre»… pues como decía Einstein es estúpido repetir lo mismo y esperar resultados diferentes… pero lo vamos viendo poco a poco…

Más aclaraciones, estos maestros, a menudo, no suelen considerar como “práctica” lo que yo llamo auto-indagación informal o no guiada, es decir, el simple hecho estar obsesionado o reflexionar a menudo sobre la propia identidad y la naturaleza de la mente.

Al no considerar esto como “práctica” dado que no es formal, concluyen que no hace falta práctica alguna, y por eso, en general tampoco invitan a sus seguidores a reproducir esa auto-inquisición informal casi obsesiva, o intensa, que estoy casi seguro que ellos sí hicieron, pues tienen bastantes escritos sobre temas de ese tipo y sobre su búsqueda…

Así pues reflexionaron (y reflexionan) y mucho, al respecto… Pero no piden a sus seguidores que lo hagan… De hecho algunos piden a sus seguidores que no lo hagan… lo cual es preocupante.

Bueno, hay que decir, en su defensa, que la auto-indagación informal no la considera “práctica” casi nadie, tampoco el budismo actual… y así se pierde, en mi opinión por supuesto, una posibilidad adicional de ayudar en el progreso espiritual.

En realidad todo el fenómeno koan zen es la degeneración de la invitación de maestros como LinJi a la indagación no guiada. Esa degeneración ha ido de lo no guiado a lo totalmente pautado, haciendo perder a esas frases casi todo su valor en el proceso.

(continua)




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