El blog de 道


El anti-sistema koan

El sistema Koan como tal nace básicamente con Hakuin, pero su origen es mucho más antiguo, uno casi podría decir que gran parte del Tao Te King es una colección de koanes, y eso es nada menos que seis siglos antes de Cristo (es decir casi a la vez que Buddha pisaba la tierra).

En los momentos dorados del Ch’an, hacia el siglo IX, los mondos y koans eran frases absolutamente espontáneas que el maestro lanzaba como provocación al discípulo. Entendamos que se la lanzaba solo a ese discípulo, y solo en ese momento, y el discípulo no hacía nada concreto con ella, o entendía o no entendía, o le daba por pensar más tarde en ella o no le daba por pensar más tarde en ella.

No había ningún método. Estamos hablando simplemente de conversaciones entre maestro y discípulo en las que el primero intentaba, lanzando una provocación única, personalizada y paradójica de un aspecto de lo inexplicable que el discípulo no estaba captando hasta el momento, redirigir al discípulo hacia ella.

Durante siglos nunca se dio dos veces el mismo koan ni al mismo estudiante, ni a nadie más, puesto que era una simple conversación entre dos personas cuyo único objetivo era arrastrar al discípulo a una compresión directa más allá de las palabras.

Imaginad la genialidad de Huang-bo, Lin-Ji y otros (incluso seguramente Dogen), para poder dar esas respuestas de forma espontánea y directa… continuamente… Sin preparación y probablemente cada día daban varias.

¿Qué ocurrió después?

Con el tiempo la tradición degeneró… Quizá no había maestros con ese nivel de genialidad (ni probablemente de realización) y se substituyó esa forma de proceder por un pálido reflejo… una simple imitación. Antes de la llegada de Dogen a China, el sistema mondo-koan ya se había transformado casi en un chiste respecto a lo que fue y las crónicas de la época criticaban a los monjes ch’an interesados solo en dar respuestas sin sentido… casi una competición para ver quién sonaba más sorprendente, paradójico o misterioso… y sin apenas sabiduría real tras ellas. Dogen aparentemente fue testigo de esa degeneración.

La reacción a ese ch’an degenerado, fue concluir que realmente eso era sólo “cháchara” y que los únicos koan válidos eran los clásicos. Entonces esos maravillosos diálogos espontáneos fueran recogidos en textos y congelados, convertidos en piedra. De nuevo lo natural y espontáneamente humano se pervirtió y se convirtieron en fetiches admirables, casi mágicos… como se ha hecho con “mu” al transformarlo en un mantra, pues da igual si  recitas Mu o Om… Las provocaciones iniciales de los maestros como Lin-Ji no tenían nada que ver con recitar nada…

Mucha gente ignora que Dogen mismo llevó a Japón colecciones de esos mondos, ya elevados a la categoría de sabiduría perenne escrita, a pesar de que más tarde la secta Soto se convirtió en un sistema anti-koan… por buenas razones… la pena es que el proceso se renunció en exceso al prajna a cambio del solo-samadhi-zazen.

Y como tales fetiches se trataron durante siglos, como objetos de estudio tanto erudito como meditativo.

El estudio erudito es absolutamente innecesario y prescindible. No hay nada que estudiar ahí. Da igual la respuesta correcta al Koan. Es como saber la respuesta correcta a cuentas ruedas tiene un patín o de qué material están hechas cuando lo que uno quiere es aprender a patinar. Una pérdida de tiempo, útil solo a nivel de cultura general…

Después de congelarlos,  los categorizaron y crearon un sistema con la intención, admirable, pero fallida desde el inicio, de construir un sistema que disparara realizaciones en el discípulo de forma progresiva y guiada, de tal manera que pudiera determinarse el estado de realización de la persona, así como proponerle un “currículum” de estudio que lo lleve hasta la “graduación”.

Llegados aquí, es fácil ver la diferencia entre lo que eran en su inicio los koans respecto a este sistema en la secta Rinzai.

A pesar de que a ambas cosas se las llama “koans” poco tiene que ver un diálogo espontáneo y personalizado de Lin-Ji con Huang-Bo, con el estudio meditativo de esas frases dentro de una especie de “guión curricular” hacia la iluminación.

En el terreno de la subjetividad absoluta 2+2 pueden ser 3 o 5, o incluso 0. Justo son las mismas palabras pero su influencia sobre el practicante es radicalmente diferente.

No es lo mismo, y no tiene nada que ver a nivel psicológico lo que hacía Lin-Ji o Huang-Bo con el sistema Koan Rinzai actual. No tiene nada que ver un curriculum escolar standarizado y congelado de frases paradójicas, con una provocación espontánea, casi barriobajera, justo, justo lanzada contra tu ignorancia sutilmente detectada por el maestro.

Lo de Hakuin es un sistema rígido y congelado, lo de Lin-Ji es un anti-sistema, la pura espontaneidad lanzada solo para ti y nunca igual.

Quizá podemos encontrar mayor similitud con el sistema de Lin-Ji, en el fondo (que no en la forma) en las admoniciones de sabios como Nisargadatta cuando dejaba perdidos y confundidos a sus visitantes con sus frases cortantes…

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