El blog de 道


El «truco» de la liberación (I)

Ampliado a partir de un mail privado, hablando del hecho de que a veces se criticaba a Ramana Maharshi por dar respuestas diferentes a personas diferentes. En el mensaje anterior a este se decía que Ramana siempre dijo que cada respuesta era válida solo para la persona a la que se la hacía, y no para otros. Ese es el contexto de este mensaje. El receptor comentó que igual pudiera ser de interés para otros:

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Existe una creencia muy extendida de que la liberación consiste en «encontrar el truco» (o el maestro que sabe el truco) persistir en él y ya.

Nunca se expresa así pero está detrás de toda esa búsqueda espiritual probando y descartando… que tantos hacen. Y también está detrás de tanta discusión inútil sobre doctrinas, «la verdad» y «lo falso», discusiones estériles que parten de la idea de que hay solo «un truco» y que por tanto la base del camino espiritual es encontrarlo, discusiones que suelen ser más duras y radicales cuanto menos experiencia real tienen quienes debaten.

La cuestión es que, en mi opinión hay dos errores en ese razonamiento:

  • El primero es creer que «hay un truco». No lo hay. Hay multitud de prácticas correctas, pero todas requieren de perseverancia y partir de las condiciones kármicas correctas o bien trabajar para tenerlas, cosa esta última que no hace casi nadie en el mundo occidental (por ejemplo llevar una vida calmada, humilde y sin ambiciones). Y sobretodo está la dimensión de prajna (sabidruía conceptual y especialmente no-conceptual) donde ningún truco te va a servir más que tu propia investigación sobre ti mismo y como te auto-engañas. La filosofía del «truco» suele estar bastante asociada a individuales que basan en exceso su senda en la idea de estados alterados de consciencia y samadhis. Para más detalles también hay este texto del blog.
  • El segundo es creer que una vez encuentro lo que funciona hay que persistir en ello sin cambio alguno durante toda tu vida. Y tampoco es así. La auto-indagación será abandonada tras el Despertar por ejemplo, persistir en la auto-indagación tras el Despertar no es que no sirva, es que va a ser contraproducente, será como ir contra-corriente. Esto es solo un ejemplo, hay más.

Entonces, uno no debe extrapolar la respuesta que da un maestro a alguien concreto y asumirla como propia. No porque el maestro se equivoque o no, sino porque no era para ti. Es como estar aprendiendo a patinar, y tener problemas de equilibrio pero tomar los consejos del monitor que da a otro para poder coger más velocidad… No tiene sentido…

Hay al menos tres estadios (algunas doctrinas concretan mucho más) en los que se pueden dar respuestas muy diferentes al practicante:

  • Cuando el individual no tiene las condiciones kármicas posibles para auto-indagar de forma efectiva, en ese caso por ejemplo Ramana no se cortaba y les recomendaba mantras, rezos, ofrendas… otra opción más occidental consiste en sugerir acciones «en lo relativo» (vida, trabajo, carácter, relajación, incluso psicoterapia, etc…). Este punto corresponde al primer «camino» o estadio del budismo tibetano, el de la acumulación (de condiciones kármicas favorables).
  • Cuando el individual está en Camino, con firmes raices kármicas ancladas en él, pero no ha Despertado, se debe recomendar alternar prácticas de samadhi con sabiduría, indagación, investigación, etc… En esta fase el samadhi es un entrenamiento. Me temo, aunque no lo puedo confirmar ya, que ni tan siquiera es posible hacer shikantaza correctamente antes del Despertar, puesto que no se tiene acceso al «espacio» tras los pensamientos intelectuales de forma efectiva. Lo fundamental en esta fase es armonizar ambas dimensiones, que una no quede relegada respecto a la otra, pero multitud de prácticas son posibles y válidas. Lo fundamental en esta fase es prajna, entendimiento y es justo la que menos se suele trabajar. No en vano en el budismo Tibetano, este es el estadio de la preparación, el segundo estadio tibetano. Y su frontera con el tercero, el estadio del Ver, es justo el Despertar.
  • Cuando el individual ha Despertado y no se ha creido un Iluminado, y por tanto prosigue su camino de liberación como humilde Bodhisattva en lugar de seguir en el Samsara como maestro medio-liberado, lo que se recomendaría sería simplemente abandonarlo todo, el samadhi más radical y el abandono total durante las 24h. Cualquier teoría  intelectual, estudio o indagación conceptual ya es por pasar el rato… no a efectos de liberación y sobretodo no deberán guiar la práctica pues sería contraproducente. La sutileza de la investigación no conceptual es casi inexpresable en conceptos. No hay teoría. Solo hay práctica no conceptual de la que se puede hablar muy poco. Algo se puede ir comentando pero es todo muy difícil o casi imposible de expresar con palabras.

El individual caminará así los últimos estadios (del cultivo y de no-más-aprendizaje).

He nombrado el modelo tibetano solo a efectos de ejemplo. Otros modelos aplican de similar manera.

(continua)



Instrucciones esenciales Mahamudra (y II)
20/02/2017, 10:18 am
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En Mahamudra todos los pecados son incinerados;
en Mahamudra uno es liberado en la prisión del mundo.
Ésta es la suprema antorcha del Dharma.
Los que no creen en ella, son tontos que para siempre
se revuelcan en el sufrimiento y la miseria.

Para luchar por la liberación
uno debe depender de un gurú.
Cuando tu mente reciba sus bendiciones,
la emancipación estará a tu alcance.

De este modo, todas las cosas de este mundo
resultan insignificantes;
no son más que semillas de dolor.
Las pequeñas enseñanzas te llevan a actuar;
uno debe seguir sólo las grandes enseñanzas.
Trascender la dualidad es la visión del rey.
Conquistar las distracciones es la práctica de los reyes.
El camino de la no-acción es el camino de todos los Budas.
Aquél que recorre ese camino alcanza el estado del Buda.

Este mundo es transitorio,
como los fantasmas y los sueños, sin substancia alguna.
Renuncia a él y abandona a tus parientes,
corta los cordones de la lujuria y del odio
y medita en los bosques y montañas.

Si  dejas de luchar y permaneces relajado y natural,
pronto obtendrás el  Mahamudra
y alcanzarás lo inalcanzable.
Corta la raíz de un árbol y sus hojas se secarán;
corta la raíz de tu mente y el samsara se desvanecerá.
La luz de una lámpara dispersa instantáneamente
la oscuridad de largos kalpas;
la intensa luz de la Mente quemará, como un rayo,
el velo de la ignorancia.

Quien se aferra a la mente
no ve la verdad de lo que está más allá de la mente.
Quien se esfuerza en practicar el dharma
no encuentra la verdad que está más allá de la práctica.
Para conocer lo que está más allá de ambas, mente y práctica,
uno debe cortar de raíz la mente
y observarlo todo en total desnudez.
De esta forma, uno deja de lado toda distinción
y permanece tranquilo.

Uno no debe dar ni tomar, sino permanecer natural,
porque Mahamudra está más allá
de toda aceptación o rechazo.
Puesto que alaya (1) es no-nacido,
nadie puede obstruirlo, ni mancillarlo.
Al permanecer en el reino de lo no-nacido
toda apariencia se disolverá en el Dharmata,
y la voluntad y el orgullo se desvanecerán en la nada.

La comprensión suprema trasciende «esto» y «eso».
La acción suprema maneja todas las situaciones, sin apego.
La realización suprema es tomar consciencia de lo inmanente,
sin esperanza.

Al principio, el yogui siente que su mente
se precipita como una cascada;
a mitad de su curso fluye lenta y plácida,
como el Ganges;
al final es como un grandioso y vasto océano
donde las luces del hijo y de la madre se funden en una sola.

-Tilopa

(1) Consciencia almacén, octava, o base en el budismo Yogacara (Solo-Mente).



Instrucciones esenciales Mahamudra (I)
18/02/2017, 7:10 am
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Texto también conocido como El Ganges Mahamudra.

Autor Tilopa (988-1069)


Mahamudra trasciende las palabras y símbolos,
pero para ti, Naropa, he de decir esto:

La vacuidad no necesita apoyo;
Mahamudra no descansa en nada.
Sin hacer ningún esfuerzo;
permaneciendo relajado y natural
puede uno romper el yugo
y obtener de esta manera la Liberación.

Si ves la vacuidad cuando contemplas el espacio;
si con la mente observas la mente,
destruyes las distinciones
y alcanzas el estado de Buda.

Las nubes que vagan por el cielo no tienen raíces, ni hogar,
ni tampoco los diversos pensamientos que flotan en la mente.
Una vez contemplas la propia mente,
cesa la discriminación.

En el espacio se forman figuras y colores,
pero ni el negro ni el blanco tiñen el espacio.
Todo emerge de la propia Mente;
la Mente no es manchada ni por virtudes ni por vicios.

La oscuridad de siglos no puede ocultar el brillante sol,
ni tampoco los largos kalpas del samsara
pueden ocultar la esplendorosa luz de la Mente.

Aunque se utilizan palabras para explicar la vacuidad,
La vacuidad como tal no puede ser nunca expresada.
Aunque decimos: «La Mente es tan brillante como la luz»,
ésta trasciende palabras y símbolos.
Aunque la Mente es en esencia vacuidad,
contiene y abarca todas las cosas.

No hagas nada con el cuerpo; sólo relájalo.
Cierra la boca firmemente y guarda silencio.
Vacía tu mente y céntrate en el vacío.
Como un bambú hueco relaja tu cuerpo.
Sin dar ni recibir, pon tu mente a descansar.
Mahamudra es como una mente que a nada se apega.
Practicando así, a su tiempo alcanzarás el estado de Buda.

Ni la práctica de mantras, ni de las perfecciones,
ni la instrucción en sutras y preceptos,
ni las enseñanzas de escuelas y escrituras,
proporcionan la realización de la Verdad innata.
Si la mente llena de deseo busca una meta,
solamente logra ocultar la Luz.

Aquél que observa los preceptos tántricos
y sin embargo hace discriminaciones,
traiciona el espíritu del samaya (1).
Cesa toda actividad,  abandona todo deseo,
deja que los pensamientos surjan y desaparezcan
como las olas del océano.

Aquél que nunca traiciona el no-morar-en-nada,
ni el principio de no-distinción,
cumple los preceptos tántricos.
Aquél que abandona sus deseos
y no se aferra ni a esto ni a aquello,
percibe el verdadero significado que expresan las escrituras.

(continua)

(1) Votos de iniciación tántrica Vajrayana



Aquel que mira hacia abajo

Este es para Diego:


Mira hacia abajo, continuamente mira hacia abajo.

Y ve la realidad moverse, mutar y cambiar continuamente. En esa maravillosa red de joyas, unas brillan con mayor luz. Las observa surgir, resplandecer, a veces atenuarse para brillar más tarde con más fuerza, a veces apagarse…

Son seres sintientes.

Mirados de cerca los ve sufrir, luchando como por desembarazarse de la red, como si estuvieran atrapados en ella, como sin darse cuenta de que la red son ellos y ellos son la red. Y no hay nada que no sea red, y que no sea ellos.

De vez en cuando, ya raramente, mucho menos que en kalpas anteriores, en su samadhi logra acercarse a alguno de ellos que ve brillar con especial intensidad, que ve luchar con especial desesperación para liberarse de la red. Intenta llegar hasta él.

En kalpas anteriores, hubo la ignorancia.

No podía todavía llegar a ellos. Sus susurros no llegaban,  no podían oirle. Por fin su samadhi fue suficientemente profundo y pudo llegar a ellos, algunos pudieron escuchar y ser liberados.

Pero ahora, en la red, en estos kalpas, es la edad de la confusión.

Él susurra suavemente al oido de los seres sintientes, ya puede llegar hasta ellos con facilidad, pero miríadas de voces se levantan gritando, todas gritan en su sufrimiento: «¡No, tú no!», oye que grita una, «¡Falso, es todo falso!», «¡la única verdad es la mía!», «¡Ignorantes!», «¡No es así», «¡Está escrito!. Todas gritan, es un griterio tan elevado tan alimentado por el sufrimiento, que sus susurros no son escuchados. Su voz no es suficientemente fuete, su voz no es suficientemente convincente.

A pesar de ello todavía hace algunos intentos muy de tanto en tanto, de kalpa en kalpa alguien parece poder escuchar entre el griterio. Pero son pocos.

Así que la mayor parte del tiempo, desde el cielo de Tusita, solo observa la red, y ve los maravillosos puntos de luz, increiblemente más bellos que la más bella joya, encenderse y apagarse, agonizando en su pelea con la red de Indra sin entender que no hay nada más allá y que no puede escaparse de lo que uno es. Sin entender.

Observa y solo observa. Mira hacia abajo. Y aún de forma gozosa, llora por todos los seres sintientes. Las lágrimas en forma de lluvia aún apagando algunos fuegos efímeros, no pueden liberar.

Pero sabe, que no importa cuantos kalpas pasen, tarde o temprano la edad de la confusión pasará, así que Aquel (Ishvara) que mira (lokita) abajo (ava), cumple con su voto y sigue mirando hacia abajo.

Namo Ratna Trayaya,
Namo Arya Jnana
Sagara, Vairochana,
Byuhara Jara Tathagataya,
Arahate, Samyaksam Buddhaya,
Namo Sarwa Tathagate Bhyay,
Arhata Bhyah,
Samyaksam Buddhe Bhyah,
Namo Arya Avalokite
shoraya Bodhisattvaya,
Maha Sattvaya,
Maha Karunikaya,
Tadyata, Om Dara Dara,
Diri Diri, Duru Duru
Itte We, Itte Chale Chale,
Purachale Purachale,
Kusume Kusuma Wa Re,
Ili Milli, Chiti Jvalam, Apanaye Shoha

 



¿Volición o mushotoku? el fatalismo, el deseo y el libre albedrío (y IV)

Bien, ¿entonces que lugar tiene Wu-Wei(no intencionalidad) y Mushotoku en todo este embrollo ? ¿y cómo aplica todo esto a las vías directas?

¿Cómo encaja en todo esto la petición Taoista o Zen de no-intencionalidad?

La meditación shikantaza (o la contemplación Dzogchen) es práctica-realización, es decir, es una vía directa de revelación del estado de liberación aquí y ahora, tal como vimos hace unos días.

La propuesta en este caso es, que hacer shikantaza es ser un Buddha sentado (y callado), es ser un Buddha en condiciones de «laboratorio», en condiciones «fáciles». Por tanto mientras practiques shikantaza (correctamente) no deben haber deseos y no habrá intención alguna. Eso es muy correcto.

Pero cuando te levantes, si tienes deseos y volición aflictiva, deberás mantener tu perseverancia. No eres del tipo instantáneo… lo siento…

En otra via directa. como el Dzogchen, dado que la propuesta es mantener el reconocimiento de rigpa durante todo el día, la necesidad de volición es más que obvia… Debe re-aparecer cada vez que se pierde ese reconocimiento. Ocurre lo mismo en las propuestas Advaita vedanta que nos piden mantener el reconocimiento del «yo-soy» permanentemente. Sin volición tal cosa será imposible.

No tiene sentido que seamos radicales con la idea de «no-volición en el camino espiritual» mientras mantenermos un montón de deseos e intenciones al respecto de miles de cosas más mundanas. Esta situación es absolutamente incoherente y contraproducente: renunciamos a la volición que nos puede sacar del Samsara y nos recreamos en las voliciones hedonistas…

Es como el que tiene problemas mentales serios que le llevan a gastar todo su dinero a lo loco y cuando le recomiendas que se ponga en manos de un psicólogo dice que «mejor no, porque sería gastar más dinero»… 🙂

Una forma de formular todo esto para una doctrina directa sería: mientras eres Buddha (shikantaza, reconocimiento de rigpa etc…) toda intención está ausente y de hecho lo está porque la propia definición de lo que es la budeidad incluye esa ausencia. Pero cuando «caes» de nuevo de vuelta al Samsara, la única forma de continuar es aplicar volición. Eso será así hasta que seas siempre y a todas horas Buddha.

La paradoja es que debemos aplicar volición espiritual (y de hecho al principio bastante) que sea idealmente no-aflicitiva, para ir habituándonos y ampliando nuestro tiempo sin volición no-espiritual aflictiva en un proceso extremadamente sutil.

Hasta que nuestra única volición sea el propio camino espiritual, en ese momento estás preparado para ser realmente Buddha, solo has de dar el último paso… o no…


Epílogo:

Wuzu Fayan (五祖 法演) dijo, «Es como un búfalo de agua que pasa por una ventana enrrejada. Su cabeza, cuernos, y cuatro patas todo pasa. Pero la  minúscula cola no puede pasar ¿por qué?“

Wumen comentó: «Si pasa, caerá en una zanja, si se gira, será destruido. Esa minúscula cola ¡qué cosa más extraña y maravillosa es!!»

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