El blog de 道


¿Quién está allí?
23/04/2017, 7:45 am
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Un diálogo de Tung-Shan fundador de la escuela Zen Soto (Ch’an Caodong):

Tung-shan preguntó al monje: “¿De donde has venido?”

El monje respondió: “Del viaje a una montaña”

Tung-shan preguntó: “¿Y llegaste a la cima?”

El monje dijo que sí.

Tung-shan preguntó: “¿Había alguien allí?”

El monje dijo que no.

Tung-shan dijo: “Entonces no alcanzaste la cima”

El monje replicó: “Si no alcancé la cima, ¿como podría saber que no había nadie allí?”

Tung-shan dijo: “Había dudado de este compañero”

– Tung-Shan, 洞山良价 (807-869)



El factor principal para el Despertar (y II)
22/08/2016, 7:06 am
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También el hecho de que el Despertar tenga como factor principal ese “investigarse a uno mismo” es la razón por la cual ningún dogma va a funcionar nunca. Es la razón por la que el Despertar es casi más escaso en las instituciones religiosas, sean budistas o hinduístas o de cualquier otro tipo que fuera de ellas: Investigar es justo lo contrario de asumir dogmas.

Investigar es poner todo en duda. Dogma es no poner cierta verdad en duda, sea la que sea.

Si te dicen que tu esencia está más allá del pensamiento consciente y simplemente te lo crees totalmente, ya nunca vas a preguntarte sobre ello. Y desgraciadamente ese no investigarte garantiza que no existirá ese cambio que llamamos Despertar. Solo un auto-convencimiento superficial que hay que refrescar continuamente.

Fíjate que da igual si lo que te dicen es cierto y estás de acuerdo con ello. Da igual…. Eso es así por la diferencia fundamental entre sabiduría conceptual y no-conceptual.  La conceptual es superficial, la no-conceptual, es profunda y no puede adquirirse con palabras.

Una creencia conceptual que impida o haga ver como innecesaria una verdadera investigación es, en este caso, un factor limitante ¡aunque la creencia sea cierta!!

Auto-indagarse por eso, no consiste solo en repetir frases al estilo mantra del tipo “¿Quién soy yo?” sino en preguntárselo e investigarse fehacientemente.

En el zen Rinzai se habla de “gran duda” y se enseña a encarar los koans con un tremendo ánimo inquisitivo y como si en su resolución te fuera la vida. Es una forma algo artificial (por excesivamente pautada) de intentar disparar realizaciones, pero aún así uno de los mejores ejemplos junto con la auto-indagación advaita vedanta que nos han dejado las religiones.

Un gran reto de la auto-indagación es que requiere de un individual notablemente maduro espiritualmente pues no hay camino marcado que maestro alguno pueda fijarte. Los maestros han sido desde hace milenios expertos en plantear más preguntas que respuestas, y eso es así no porque deseen torturarte, sino porque han entendido aunque sea intuitivamente que las respuestas no te harán despertar, pero las preguntas quizá sí.

Las respuestas son más alimento para engordar la mente conceptual y tu identificación con ella.

Las preguntas, con algo de suerte pueden llevarte a dudar de ti mismo.

La auto-indagación, al igual que el agotamiento de un koan (la palabra “resolver” no tiene sentido) no tiene método, eres tú el que debes ponerte a prueba a ti mismo. El maestro capacitado intentará ayudarte dándote nuevas preguntas o rectificando la situación cuando note desviación hacia terrenos estériles, pero no tiene más función aquí. El trabajo es todo tuyo.

Los textos clásicos inspiradores pueden hacer lo mismo, pero sigue siendo tuyo todo el trabajo. No hay truco y para cada persona es diferente.

¿Por qué crees que en casi 3 milenios no se ha dado ni un paso adelante en las formas de ayudar a Despertar?

Pues precisamente por esto, porque todo dogma/método/pauta etc… simplemente mata la auto-indagación y te deja más lejos en lugar de más cerca.

Recuerda, uno no aprende ni un ápice a patinar leyendo manuales de patinaje, aunque estos puedan ser útiles. Responder a un test teórico de patinaje a la perfección no te acerca ni un ápice a saber patinar… Da igual si tienes todas las respuestas teóricas, aún no tienes ni una sola respuesta real al problema real de cómo patinar…

Para nuestro caso la situación es más sútil porque cuanto más creas entender lo que te proponen los textos reputados, más lejos estás de plantearte dudas de principiante, y justo de eso va esto, de plantearte dudas de principiante. No me importa si acumulas 100.000 horas de meditación, si no has despertado aún no has resuelto las dudas de principiante, y para ti va a ser más dificil que para un principiante porque “ya sabes demasiado” y el saber conceptual no aporta nada aquí, solo molesta aportando su falsa idea de saber y engordando tu personalidad de “sabio”, pero aquí se habla de Saber, no de saber.

Pregúntate si piensas tus pensamientos, si es así ¿cómo podrían hacerte sufrir? ¿acaso te consideras masoquista? ¿hay un pensador tras ellos o surgen en función de cada situación? Preguntate qué queda cuando observas una bella puesta de sol y te relajas y no piensas, solo disfrutas ¿qué queda? ¿quién eres?

¿Por qué ciertos pensamientos pareces pensarlos tú y otros parecen aparecen incluso a tu pesar? ¿cual es la diferencia entre ambos casos? ¿qué hay y qué no hay presente en cada uno de ellos? ¿qué marca la diferencia? ¿ese eres tú? ¿apareces y desapareces?

¿Cómo puedes reaccionar certeramente ante cualquier evento súbito incluso cuando estas pensando en otra cosa? ¿hay un núcleo realmente en algún sitio?

¿Cómo podría la mente tener un centro? ¿cómo sientes ese centro? Busca ese centro, búscate, encuéntralo, defínelo.

Simplemente eso ¿Quién o qué eres?

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El factor principal para el Despertar (I)
20/08/2016, 7:38 am
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Hace unos días charlábamos en forobudismo sobre cual pensábamos que era el factor fundamental para el Despertar.

La conclusión es que todos los factores conocidos en las experiencias de despertar que nos han llegado o que hemos vivido, solo tenían un punto en común:

  • Una intenso trabajo auto inquisitivo  sobre la propia identidad, sobre aquello que uno es (o no es).

Un trabajo tanto conceptual como especialmente no conceptual, un trabajo de auto-indagación, un trabajo que debe uno encarar sin apenas ayudas exteriores.

Así pues aquí solo hablaremos, quede claro, de una de las dimensiones de la liberación: el despertar o auto-realización, pero es sin duda el más escurridizo e incomprendido de los dos (la otra dimensión es el depurado gradual).

Pues bien, es así de escurridizo precisamente por su naturaleza y por su factor desencadenante.

El factor desencadenante no es misterio alguno ni extraña si entendemos que el Despertar es precisamente un cambio en el proceso mental de identificación de nuestra mente. La mente cree ser algo y pasa a creer ser otra cosa, o en el caso más auspicioso,  pasa a no creer ser nada concreto…

Dice el Lankavatara sutra que es “un cambio en el asiento profundo de nuestra consciencia”. Dicen los maestros advaitas que es realizar que “somos consciencia pura”. Algunos maestros modenos dicen que es dejar de creenos la historia de nuestra vida que hemos creado. Y por aquí a veces decimos, negando sin afirmar, que es ver de forma permanente y natural que “no somos nuestros pensamientos (conscientes o conceptuales o discriminativos, como desees)”.

Debes entender, aunque cueste, que una persona realizada, lo es porque esa es su vivencia presente, pero no tiene por qué tener ni idea de por qué despertó y de hecho es así casi siempre… Es por eso que muchos maestros están aplicando métodos de “dejar ir” (de depuración gradual) para intentar hacer despertar y eso no va a funcionar casi nunca, porque esas prácticas no ayudan a despertar. Recomiendan la medicina incorrecta, que no es que no cure, pero no aplica a esa enfermedad.

Un caso que he citado alguna vez es el de E. Tolle, no porque le tenga especial manía sino porque casi todo el mundo lo conoce. Él despertó ante una fuerte crisis de personalidad (lo cual encaja completamente con la necesidad de preguntarte sobre ti mismo y lo que eres de forma casi obsesiva) pero sus enseñanzas actuales se basan en “el poder del ahora” que básicamente es una forma de abandono y “dejar-ir” (en el presente) y por tanto para él, ya despierto, son las prácticas ideales, pero quizá no para ti…

Otro ejemplo es el solo-shikantaza, que de nuevo es una forma de abandono y “dejar-ir” en la práctica, pero que no crea caldo de cultivo para el Despertar, y es por eso que me temo que el Zen Soto actual está plagado de maestros con cero experiencia en realizaciones (pero muy duchos en como “dejar-ir”).

Por la misma razón ocurre lo mismo con la meditación samatha y los Jhanas (que no ayudan demasiado), y también por ello las técnicas vipassana bien encaradas sí potencian el Despertar y no es raro que el budismo Theravada las acabara incorporando entre sus prácticas.

(continua)

 



El anti-sistema koan

El sistema Koan como tal nace básicamente con Hakuin, pero su origen es mucho más antiguo, uno casi podría decir que gran parte del Tao Te King es una colección de koanes, y eso es nada menos que seis siglos antes de Cristo (es decir casi a la vez que Buddha pisaba la tierra).

En los momentos dorados del Ch’an, hacia el siglo IX, los mondos y koans eran frases absolutamente espontáneas que el maestro lanzaba como provocación al discípulo. Entendamos que se la lanzaba solo a ese discípulo, y solo en ese momento, y el discípulo no hacía nada concreto con ella, o entendía o no entendía, o le daba por pensar más tarde en ella o no le daba por pensar más tarde en ella.

No había ningún método. Estamos hablando simplemente de conversaciones entre maestro y discípulo en las que el primero intentaba, lanzando una provocación única, personalizada y paradójica de un aspecto de lo inexplicable que el discípulo no estaba captando hasta el momento, redirigir al discípulo hacia ella.

Durante siglos nunca se dio dos veces el mismo koan ni al mismo estudiante, ni a nadie más, puesto que era una simple conversación entre dos personas cuyo único objetivo era arrastrar al discípulo a una compresión directa más allá de las palabras.

Imaginad la genialidad de Huang-bo, Lin-Ji y otros (incluso seguramente Dogen), para poder dar esas respuestas de forma espontánea y directa… continuamente… Sin preparación y probablemente cada día daban varias.

¿Qué ocurrió después?

Con el tiempo la tradición degeneró… Quizá no había maestros con ese nivel de genialidad (ni probablemente de realización) y se substituyó esa forma de proceder por un pálido reflejo… una simple imitación. Antes de la llegada de Dogen a China, el sistema mondo-koan ya se había transformado casi en un chiste respecto a lo que fue y las crónicas de la época criticaban a los monjes ch’an interesados solo en dar respuestas sin sentido… casi una competición para ver quién sonaba más sorprendente, paradójico o misterioso… y sin apenas sabiduría real tras ellas. Dogen aparentemente fue testigo de esa degeneración.

La reacción a ese ch’an degenerado, fue concluir que realmente eso era sólo “cháchara” y que los únicos koan válidos eran los clásicos. Entonces esos maravillosos diálogos espontáneos fueran recogidos en textos y congelados, convertidos en piedra. De nuevo lo natural y espontáneamente humano se pervirtió y se convirtieron en fetiches admirables, casi mágicos… como se ha hecho con “mu” al transformarlo en un mantra, pues da igual si  recitas Mu o Om… Las provocaciones iniciales de los maestros como Lin-Ji no tenían nada que ver con recitar nada…

Mucha gente ignora que Dogen mismo llevó a Japón colecciones de esos mondos, ya elevados a la categoría de sabiduría perenne escrita, a pesar de que más tarde la secta Soto se convirtió en un sistema anti-koan… por buenas razones… la pena es que el proceso se renunció en exceso al prajna a cambio del solo-samadhi-zazen.

Y como tales fetiches se trataron durante siglos, como objetos de estudio tanto erudito como meditativo.

El estudio erudito es absolutamente innecesario y prescindible. No hay nada que estudiar ahí. Da igual la respuesta correcta al Koan. Es como saber la respuesta correcta a cuentas ruedas tiene un patín o de qué material están hechas cuando lo que uno quiere es aprender a patinar. Una pérdida de tiempo, útil solo a nivel de cultura general…

Después de congelarlos,  los categorizaron y crearon un sistema con la intención, admirable, pero fallida desde el inicio, de construir un sistema que disparara realizaciones en el discípulo de forma progresiva y guiada, de tal manera que pudiera determinarse el estado de realización de la persona, así como proponerle un “currículum” de estudio que lo lleve hasta la “graduación”.

Llegados aquí, es fácil ver la diferencia entre lo que eran en su inicio los koans respecto a este sistema en la secta Rinzai.

A pesar de que a ambas cosas se las llama “koans” poco tiene que ver un diálogo espontáneo y personalizado de Lin-Ji con Huang-Bo, con el estudio meditativo de esas frases dentro de una especie de “guión curricular” hacia la iluminación.

En el terreno de la subjetividad absoluta 2+2 pueden ser 3 o 5, o incluso 0. Justo son las mismas palabras pero su influencia sobre el practicante es radicalmente diferente.

No es lo mismo, y no tiene nada que ver a nivel psicológico lo que hacía Lin-Ji o Huang-Bo con el sistema Koan Rinzai actual. No tiene nada que ver un curriculum escolar standarizado y congelado de frases paradójicas, con una provocación espontánea, casi barriobajera, justo, justo lanzada contra tu ignorancia sutilmente detectada por el maestro.

Lo de Hakuin es un sistema rígido y congelado, lo de Lin-Ji es un anti-sistema, la pura espontaneidad lanzada solo para ti y nunca igual.

Quizá podemos encontrar mayor similitud con el sistema de Lin-Ji, en el fondo (que no en la forma) en las admoniciones de sabios como Nisargadatta cuando dejaba perdidos y confundidos a sus visitantes con sus frases cortantes…

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