El blog de 道


Tres definiciones para karma (y II)

3. El karma son solo las marcas y patrones de comportamiento fijados en Alaya (llamado almacén kármico) que son generadas por las conclusiones obtenidas respecto a las situaciones que vivimos. Podríamos llamar a este karma, karma mental (o subjetivo).

Por tanto una acción o situación con contenido kármico sería una acción que “toca” y cambia a Alaya. Entonces tu karma actual es solo la situación de tu almacén kármico en un momento dado. Si haces algo que te haga sentir culpable, ese es tu karma, porque te sientes así. Da igual si finalmente fue algo bueno o malo para el receptor, lo único relevante es tu marca kármica que además tiene como única influencia los cambios en tus patrones de comportamiento a partir de ese momento.

Purificar el karma no sería tanto hacer buenas acciones como seguir la disciplina mental adecuada para limpiar a Alaya o como se dice aquí, ser íntegro, para evitar generar esas marcas en Alaya.

En este caso el libre albedrío no queda excluido aunque tampoco es necesario. Esta definición de karma no dice nada respecto a su existencia.

Los renacimientos, caso de existir, y tal como indica el Bardo Thodol, se guiarían más por nuestra actitud durante el bardo de la muerte que por otras cuestiones. Esa actitud será una consecuencia de nuestras marcas kármicas al morir, es decir de como es nuestro Alaya al morir. Así que los renacimientos no se guiarían tanto por nuestro karma ético (según en Bardo Thodol) como por la pureza de nuestra mente que en el bardo de la muerte elige no renacer o renacer de una manera u otra en función de sus tendencias kármicas. Así que curiosamente implícitamente el Bardo Thodol usa esta definición de karma y no el karma ético. Lo cual puede parecer sorprendente.

También es en este paradigma donde se puede decir que “un Buddha no genera karma (haga lo que haga)” puesto que por su situación mental no genera marcas nuevas en Alaya. En los otros dos casos no tendría demasiado sentido, incluso podría parecer insultante que en el escenario de un karma ético el Buddha quede excluido, por algún privilegio universal, de recibir castigo a pesar si hiciera el “mal”.

Cuando se habla de karma en el blog y no se dice nada más, se estará hablando normalmente de esta tercera opción (karma mental, subjetivo o situación de Alaya)

En diferentes sutras budistas se cambia la orientación entre karma ético, universal y mental, a veces incluso dentro de un mismo texto inadvertidamente… Aunque es cierto que el que predomina es el ético (sobretodo en el budismo primigenio) y luego los otros dos aparecen con más fuerza en los sutras y textos posteriores (Mahayanas) pero sin renunciar al karma ético y siempre tratándolos de forma más indirecta (no se dice explícitamente que el karma sea eso pero queda claro que no es solo el ético).

En todo caso, cuando hablemos o leamos sobre karma, es interesante tener claro a cual de las tres opciones se está hablando o si se están mezclando todas ellas.



Tres definiciones para karma (I)

Me preguntaron por el karma y sus dinámicas.

El karma puede verse, al menos desde tres puntos de vista que, según el texto que estemos leyendo aparece solo uno de ellos o se mezclan.

Estas posibilidades podrían ser:

1. Karma como alguna especie de fuerza universal que recompensa o castiga las acciones éticas, tanto respecto a lo que te pasa en este mundo como afectando a tus renacimientos.

Este es “el karma” más habitual en budismo e hinduismo entendidos como religión. Y esta es el significado más usado para karma. Purificar el karma, en este caso, consiste en hacer “buenas” acciones y evitar las “malas”. Y ese purificar ayuda a renacimientos más auspiciosos y en general a un vida más plena.

Este karma que llamaremos ético plantea dudas interesantes. Si hago el bien a otro sin saberlo, ni tener intención ¿recibo recompensa? Si creo estar haciendo el mal pero resulta en bien, ¿recibo recompensa o castigo?

Pero hay otras incluso más complejas como ¿quién o qué o como se decide que está bien y qué mal? Eliminando los extremos éticos (por ejemplo matar por placer) la cosa no está tan clara, de hecho el budismo no define una ética concreta.

Pero es que incluso en los extremos éticos como “matar por placer” hay dudas. Para un vegano eso de “matar por placer”, es simplemente comer carne y para mucha gente no lo es en absoluto… Hay budistas que comen carne, lo cual esta aceptado en sus sociedades pero a mi me parece tremendamente cruel, por generar tanto dolor de forma gratuita. ¿Están realizando karma negativo o no? ¿quién lo decide, cómo y por qué?

¿Qué mecanismos o fuerzas en el universo realizarían tales acciones de recompensa y cómo? (el budismo no las describe en absoluto)

Es una opción que nos plantea muchas dudas no resueltas. Esta teoría parece pertenecer al campo de la fé: o crees o no crees en ella. Y si es una cuestión de creer, entonces no hay unas respuestas mejores que otras, será lo que tú creas que es…

Pero veamos otras definiciones de karma.

2. Karma, simplemente como el funcionamiento del origen-interdependiente. Podríamos llamarlo karma universal.

Es decir, que todo lo que te pasa depende de las acciones realizadas antes por ti, pero también por el resto del universo y esto no tiene valoración o dirección ética alguna mas que la que marquen las fuerzas ciegas del universo. Esta es una visión del karma básicamente científica y por tanto muy budista. No necesariamente materialista, nadie ha dicho que el origen interdependiente tome en consideración solo aspectos materiales. Caso que existan tomará en consideración inevitablemente también los aspectos no materialistas.

Pero el karma visto así, sí que borra de un plumazo “el juicio” ético sobre las acciones realizadas y también borra de un plumazo cualquier expectativa de recompensa, lo cual además es tremendamente adecuado para la no acción (Wu Wei) o acción no intencional. O para la compasión pura del budismo Mahayana. Hacemos acciones virtuosas esperando NO obtener recompensa. 🙂

En este caso el karma “es ciego” (éticamente). Es decir no recompensa ni castiga a nadie personalmente por sus acciones. Sino que el universo en su globalidad tenderá a ir en un sentido u otro en función de toda la red de Indra. En ese sentido es bastante menos dual que el karma ético que es bastante “personal” (distingue entre mi karma y el de otro) y por ello el primer karma visto antes, parece tener más sentido en doctrinas “con atman” (como el hinduismo) que en doctrinas “sin atman” como el budismo, donde realmente el karma ético y los renacimientos influenciados por él parecen encajados algo forzadamente.

Tampoco hay nada que demostrar en esta teoría, pues sabemos que el universo funciona así hasta donde hemos podido comprobar científicamente. Podemos creer que hay más fuerzas o substancias de las que contemplan los científicos, algunas no materiales, o creer que todo es lo material, pero la idea básica de que esas fuerzas sean las que sean mueven el universo es el razonamiento sensato de base.

Pero así se llega a una conclusión que tienden a negar incluso muchos científicos, así de arraigada está esa extraña entelequia: el libre albedrío quedaría excluido. Si para ti el libre albedrío es imprescindible entonces el origen interdependiente no sería tu teoría… Este karma no te aplica.

Y queda una tercera opción al menos.

(continúa)



Tipos de meditación (PDF)

Como siempre que un tema se hace excesivamente largo, para facilitar la lectura y distribución:

Meditaciones: una posible clasificación.



Tipos de meditación (y V)

Hasta aquí hemos hablado de meditación samatha con objeto, aunque este sea mental o sutil. Ahora hablaremos de la meditación samatha sin objeto y como ésta en realidad está conectada, aunque no lo parezca y realmente no lo he leido nunca en otro lugar, como está conectada con el Shikantaza o las meditaciones Mahamudra sin objeto.

Tradicionalmente se ha hablado de cuatro Jhanas con objeto (con forma) y cuatro sin él. El cuatro es un número que se repite en múltiples doctrinas al referirse a estados nuevos de consciencia, incluso entre maestros que poco tienen que ver con el budismo, como Anadi, y esto no es casual.

Ahora hablemos de Shikantaza y de forma parecida de cierto tipo de meditación Mahamudra sin objeto.

En estas dos meditaciones hermanas lo que nos piden es que nos coloquemos de alguna manera más allá del pensamiento intelectual.

Para ello debemos haber reconocido ese espacio más allá del pensamiento intelectual donde reposar, sea de forma estable o solo temporalmente durante la sesión. Si no ¿dónde vas a reposar?

Es por ello que no se puede hacer shikantaza así de buenas a primeras.

Se puede intentar, pero básicamente lo que se hace incialmente es ir descartando pensamientos uno tras otro hasta que realicemos ese espacio, en cierta manera estás en tierra de nadie hasta que realices ese espacio.

Como decía hace unos dias Anadi en este blog, una carencia del Zen Soto, es que no da herramientas claras para el reconocimiento de ese espacio o estado de consciencia. Se ha focalizado demasiado en el solo-shikantaza.

Esto solo puede ser una hipótesis, pero la hipótesis de trabajo aquí, es que ese reconocimiento de ese espacio cuando se hace estable y se vuelve un nuevo estado de consciencia permanente, debería ser equivalente al primer estado de consciencia permanente obtenido en meditación samatha y del que hablamos hace unos dias, aunque interpretado de otra manera.

En Zen, abrise a este espacio, se llama Kensho (temporal o permanente), literalmente “ver tu naturaleza/esencia”. En Mahamudra sería la entrada al segundo yoga, y el trabajo previo en esta doctrina, algo menos conocida, es bastante parecido aunque más variado y detallado que en el Zen.

Así pues el meditador avanzado en estas doctrinas, cuando tiene acceso al espacio más allá del pensamiento intelectual y puede reposar en él, pasa a realizar una meditación sin visión y que es básicamente samatha sin objeto.

Ya no hay pensamientos a descartar, pues o bien no están o bien no nos afectan en absoluto y podemos reposar en una base mental vacua.

En este punto la atención gana una propiedad fundamental que no tenía antes: podemos estar atentos pero sin estar atentos a nada.

Creo que esta es la forma de explicarlo más sencilla, se entienda o no, también a veces se habla de atención pura.

No es que no estemos despistados y que la atención se vaya moviendo de un objeto a otro, no, no es eso. Tampoco es que abramos nuestra atención para intentar cubrir gran parte nuestra experiencia. Todo eso es posible, pero no es eso.

Es que podemos estar atentos pero sin estar atentos a nada. Podemos activar la atención y simplemente permanecer ahí, totalmente ecuánimes y relajados con la atención activa.

En este punto puede empezar nuestro viaje por los estados de absorción sin forma, los samadhis más elevados.

Aquí conectamos (de nuevo solo puede ser una hipótesis) con los jhanas sin forma tradicionales. Estaremos básicamente haciendo lo mismo: atención o concentración pero sobre nada… o si quereis en la vacuidad.

Así pues, en cierta manera pareciera que estas meditaciones permiten llegar a los samadhis sin forma por otro camino, sin pasar antes por los jhanas con forma u objeto, los concentrativos.

Con todo esto, podemos entender uno de los textos esotéricos de LinJi, uno que siempre ejerció una gran atraccion sobre mi: sus famosas cuatro posiciones y por eso la cuarta y última es una definición perfecta de shikantaza maduro.

Dijo Linji, en su cuarta posición:

A veces no elimino completamente ni la persona ni el entorno.

[…]

El monje dijo:
“¿Puedes decir algo más sobre no eliminar ni persona ni entorno?”

El maestro dijo:
“El rey asciende al palacio enjoyado. Los  campesinos cantan en el campo”.

 


¿Qué es el Rey? La atención, la reina.

¿Qué es el palacio enjoyado? El espacio tras el pensamiento intelectual, ¿hay algo más brillante?

¿Qué son los campesinos? Los pensamientos intelectuales, burdos e ignorantes.

¿Por qué cantan en el campo? Porque ya no me afectan en absoluto. Fuera, en el campo, dejadlos que canten…

El rey asciende al palacio enjoyado. Los  campesinos cantan en el campo.




殿



 



Tipos de meditación (IV)

Bien, pasamos a tipos de meditación sin visión.

La madre de todas ellas es la mítica meditación samatha, de pacificación o concentración, lo primero es el resultado lo segundo la técnica.

No es una meditación exclusivamente budista, ha existido desde hace milenios y a Buddha le fue enseñada por místicos hinduistas.

Tiene poco misterio o complejidad sobre el papel porque su técnica es sencilla (que no fácil) concentración o atención absoluta sobre el objeto de meditación con exclusión de absolutamente todo otro objeto físico o mental.

Cualquier meditación que siga esa técnica podemos calificarla de samatha, independientemente de que además se le dé otro nombre.

Por ejemplo, en algunos casos he oido a practicantes zen hablar de la concentración en el TanTien o Hara. En ese caso, esa atención exclusiva al hara será meditación samatha independientemente de lo que crea el practicante o que se le dé otro nombre en esa tradición.

Lo que varía en una meditación samatha a otra es el objeto en el que nos concentramos y según cual sea puede hacer que los resultados que florezcan sean ciertamente muy diferentes.

Dado que la meditación samatha no es exclusiva del budismo, ni tan siquiera originaria de él, la encontraremos en otras doctrinas. Por ejemplo las meditaciones Advaita Vedantas, como hinduistas que son, suelen ser samatha, y con seguridad son casi siempre “sin visión”.

Por ejemplo una atención exclusiva e intensa al cuerpo, a la posición (también muy típica zen, a pesar de que muchos zenistas creen que no practican samatha) o a “la sensación de ser” son meditaciones samatha.

En algunos casos, “el reto” de algunas meditaciones samatha sutiles, no está tanto en la capacidad de mantener la concentración, que siempre va a poder construirse con el tiempo, sino en que el objeto de concentración sea tan sútil que no sepamos encontrarlo, o peor aún, que creamos haberlo encontrado pero no sea cierto. Por ejemplo, es un caso típico y suele generar bastantes preguntas y dudas, de las meditaciones Vedantas en “la sensación de ser”. Es decir, que lo difícil en este caso no es tanto mantener la concentración. que tampoco es fácil, como saber si estamos concentrándonos en la sensación correcta o no.

¿Y cual es el resultado de las meditaciones samatha?

Podemos hablar de dos, el que ocurre durante la sesión y el que ocurre después de la sesión.

Durante la sesión típicamente vamos a obtener estados alterados de consciencia o quizá mejor decir estados nuevos (para nosotros) de consciencia. Son apasionantes y adictivos, y suelen generar sensaciones notablemente agradables, lo cual tiene su virtud y su peligro. Los podemos llamar jhanas aunque en genérico prefiero hablar de simplemente estados de absorción o samadhi.

La virtud surge del hecho de que, un estado placentero nos va a motivar a volver a meditar más, con más frecuencia y profundidad. Somos animalitos y funcionamos por refuerzos positivos y negativos, por tanto no se puede, no se debe, despreciar el bienestar que provocan.

El peligro, es que, como cualquier otro refuerzo positivo, como ocurre con las drogas, nos volvamos adictos a ellos, y la ecuanimidad que ganamos por un lado la perdamos por el otro. Lo notarás si te pone de mal humor, te deja poco ecuánime, el no poder meditar un día o varios… Síndrome de abstinencia… O si sientes que lo único que desearías hacer en esta vida es estar ahí, absorto en tu mundo interior… Ese quizá es un objetivo Hinaya razonable (que no Theravada) es decir la cesación personal, pero desde luego no es la budeidad Mahayana.

Así pues, cuidado, algo de prudencia, la adicción a la meditación samatha puede convertirte en un individuo que ya no pueda, ni quiera funcionar en sociedad. Y eso pasa.

Más: estos estados de consciencia (temporales) son obtenidos por la profundización de lo que, a falta de un mejor nombre, en literatura espiritual a veces se llama “canal”, una canal, un túnel, que nos lleva cada vez más profundamente y más cerca de “la base” de nuestra mente o consciencia.

En ese profundizar hacemos que además el canal quede más abierto en el día a día, de tal manera que incluso fuera del cojín nos es más fácil acceder a parte de esos estados, aunque sea de forma más superficial y, por supuesto, siempre que mantengamos nuestra atención al menos parcialmente en nuestro interior. Eso hasta que el canal quede abierto completa y naturalmente, entonces se produce el cambio permanente de consciencia. Pasamos a sentir que “somos otra cosa”, algo más profundo que el intelecto ruidoso.

Otro tipo de “meditación” sin visión sería la basada en mantras. En este caso el budismo también la hereda del hinduismo y es una técnica muy anciana.

Podemos encontrar escuelas que usan mantras sobretodo en Tíbet, pero también es técnicamente un mantra la recitación que se hace en el budismo de Tierra Pura, el Nembutsu.

Puse anteriormente meditación entre comillas porque es discutible si tal cosa lo es, de hecho las propias doctrinas hablan a veces de ello como “un rezo”.

La verdad es que como no es un tema que domine, no profundizaré más, en todo caso si se considera meditación pertenecería a esta familia (sin visión) y su principal dinámica de transformación es el hecho de que el pensamiento intelectual queda totalmente en suspenso durante el rezo, y eso junto con el estímulo de oir y recitar el rezo produce un cierto efecto “samatha”, produce una situación de absorción (samadhi).

(continua)




A %d blogueros les gusta esto: