El blog de 道


Máquinas inteligentes
30/01/2013, 4:04 pm
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , ,

Cuando la informática empezó, empezó también la idea de crear artificialmente algo parecido a nosotros. Si una máquina podía contar o sumar, ¿era inteligente? Pronto se llegó a la conclusión de que no, Esas máquinas no eran inteligentes, solo seguían un programas y reaccionaban a inputs.

Más de uno teorizó que cuando una máquina pudiera ganar a un ser humano al ajedrez, entonces sería inteligente (IA lo llaman, inteligencia artificial).

Pero se hicieron máquinas que podían ganar a cualquier ser humano al ajedrez y vimos que no, no era eso. Esas máquinas no eran inteligentes, solo seguían un programa y reaccionaban a inputs.

Entonces Turing, uno de los padres de la informática sentenció: una máquina será inteligente cuando interactuando con ella sin verla (hablando) no puedas distinguirla de un ser humano.

Pero se hiceron máquinas que podía pasar el test de Turing y vimos que no, no era eso. Esas máquinas no eran inteligentes, solo seguían un programa y reaccionaban a inputs.

Entonces vimos que el aprendizaje era clave. Aprender y adapatarse era la inteligencia.

Pero se hiceron máquinas que podían aprender y vimos que no, no era eso. Esas máquinas no eran interligentes, solo seguían un programa y reaccionaban a inputs (pudiendo con ello modificar su propio programa).

Ahora vemos claro que la consciencia es clave y se trabaja en máquinas con consciencia, es decir que puedan reconocer sus procesos internos y externos y reaccionar a ellos.

¿Pero sabeis qué? Ya lo intuís. Esas máquinas no serán interligentes, solo siguen un programa y reaccioan a inputs (también internos).

Entonces el siguiente paso será crear una máquina con libre albedrío, que pueda tomar decisiones pero ¿cómo se toman las decisiones si no es siguiendo un programa y reaccionando a inputs?

Y muy bajito alguien dice “¿Pero entonces que es lo que tenemos nosotros que nos diferencia de esa máquina? Yo no creo en Dios ni en un alma ni en nada mágico o más allá de este universo…”

¿Es posible que una máquina nunca pueda reproducir la mente del ser humano?

Auque quizá la verdad es más inquietante, quizá el error no es la máquina, quizá el error está en el otro lado…

Quizá si no podemos imaginar una máquina que reaccione como nosotros, quizá es porque estamos equivocados respecto a lo que somos realmente nosotros…

Estamos intentando crear una máquina a nuestra imagen y semenjaza pero imagina que tú no eres lo que crees ser. Imagina que lo que tú crees ser no existe realmente, es una ilusión, no hay por ejemplo libre albedrío alguno, entonces obviamente nunca podrás recrear tal cosa en este univeso.

Si eso es así, todo tiene sentido, la inteligencia artificial nunca va a poder recrear un ser a imagen y semejanza de lo que el ser humano cree que es un ser humano, simplemente porque lo que creemos que es un ser humano es un error, una invención, un equívoco, un espejismo.

Buscamos reproducir la imagen que tenemos de lo que es un ser humano, sin plantearnos si realmente esa imagen es real o incluso puede existir.

Pero no existe y no puede existir en este universo, tanto da si lo quiere construir un hombre o un dios.



The Vanguard
27/08/2012, 7:49 am
Filed under: Cuentos propios | Etiquetas: ,

La primera vez que aterricé en el sitio web de The Vanguard no podía creer lo que estaba leyendo.

Como agente de la policía informática no es fácil engañarme y sé distinguir fácilmente una web con fantasías muy bien orquestadas de la realidad.

Y esto era real.

Lo que leía era absolutamente alucinante no podía creer que existiera una sociedad secreta así, pero sobretodo era increíble una web así: pública, sin ni siquiera necesidad de registrarse en ella. Con todos esos contenidos y pruebas colgados a la vista de todos.

El objetivo del plan era sencillo: cambiar el mundo, no dominarlo pero sí dirigirlo en la dirección que ellos creían que era la correcta. Y a medida que leía descubría la sutileza de las técnicas y herramientas que estaban empleando. Sin duda una mente maestra, un ser o varios de una genialidad impensable estaban detrás de todo esto.

Pronto me di cuenta del por qué tenían una web pública con todo lo que podía incriminarles, con cada detalle de su plan, tanto su planificación como su ejecución. Se sentían tranquilos con ella, era inexpugnable.

Me di cuenta de que para llegar a su web durante meses había estado leyendo textos y siguiendo enlaces relacionados con sus principios, razones y motivaciones, páginas de la wiki te llevaban a webs con información y punteros a otros donde profundizar, una intervención en un foro con una firma que incluía un blog te hacía llegar a nuevos artículos y lugares, un perfil de facebook dirigía a una web de protesta social que enlazaba a unas páginas de filosofía y ética, etc…

Ninguna de esas webs estaban indexadas en los buscadores de internet. Para llegar a cada página debías haber leído la anterior y haber tenido ganas de seguir profundizando en el tema, en su ética, e ir siguiendo los enlaces que te llevaban a nuevas webs con contenidos siempre un poquito más profundos, más radicales. Pero siempre sin mostrar nada que pudiera despertar la curiosidad de alguien no interesado por el tema de forma académica, los textos eran suficientemente grises como para no llamar la atención más que de los ya motivados sinceramente en el asunto.

Llegar a su web si no era a través de todas esas lecturas y enlaces era absolutamente imposible. Nada puede encontrarse en internet de forma directa sin los buscadores… Es una verdad obvia que a menudo olvidamos. Nadie puede encontrar el web de The Vanguard si no es siguiendo los enlaces adecuados.

Y para leer todo eso e ir siguiendo el hilo hasta el final te ha de interesar el tema. Mucho.

Así que cada enlace que sigues es una prueba de motivación, cada click a una nueva web (no indexada en ningún sitio) es un examen que pasas. Una prueba de admisión.

Estaba analizando el sistema de reclutamiento más sutil y perfecto que jamás había visto. Una extensa red de webs con contenidos estudiados al milímetro que como un gigantesco embudo virtual te acaban llevando a los cuarteles virtuales de The Vanguard, donde el mismo hecho de ir siguiendo el camino se transforma en una prueba de confianza, de que estás interesado en lo mismo que ellos, que piensas como ellos. Incluso es una fase de formación y preparación para ser simpatizante de su organización.

El reclutamiento se auto realiza, tú te reclutas para The Vanguard, tú llegando hasta su web sin saber que es eso lo que estás haciendo demuestras que estás de acuerdo con sus principios. Tú solo te formas y te reclutas para su movimiento.

Este sistema de reclutamiento era una muestra innegable de su genialidad.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Y esta era solo una de las docenas de estrategias increíblemente sutiles que estaban aplicando al mundo.

Esa noche leí y leí y me convencí de que su plan podría funcionar. Era demasiado perfecto y demasiado sutil para ser detectado o neutralizado. Algo debía hacerse.

Escribí un informe para mis superiores, pensé incluso en llamarles en plena noche y activar el dispositivo necesario. Pero no había necesidad de correr, no vendría de un día. Mañana presentaría el informe y empezaríamos a actuar sobre ellos.

Me fui a dormir con una extraña sensación, la perfección de su sistema de reclutamiento me mareaba. ¿Y cómo había podido llegar yo hasta ellos? ¿Qué extraño azar o motivación me había hecho leer y seguir todos esos enlaces? ¿el sistema no era acaso perfecto entonces?

Esa noche no dormí bien.

Al despertarme por la mañana, con la mente fresca, tuve que admitir con una sonrisa que su sistema de reclutamiento era realmente perfecto.

Borré el informe para mis superiores.

Yo ya era uno de ellos.




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