El blog de 道


Las sensaciones (y V)
03/11/2017, 7:18 am
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También hay prácticas guiadas por emociones, y como la emoción incluye sensación en cierta manera trabajamos con sensaciones, por ejemplo de inmenso gozo, pero como la base es una emoción (por ejemplo Metta) tampoco las trataremos ahora en profundidad.

Pero en todos los casos la idea tras ellas es parecida: desencadenar la emoción como una chispa y fundirse con ella para hacerla crecer y asociarla de forma cada vez más intensa a nuestra propia presencia. De tal manera que en su estadio maduro, por ejemplo si trabajamos con metta, llegamos al punto en que : Ser, es ser metta. Estar presente, es estar presente con metta. Y ambas cosas son inseparables. Presencia y metta pasan a estar indisociablemente unidas.

Volvamos a la sensación de ser para acabar.

Es paradójico que la “idea de yo” queremos reducirla (o más bien matizarla) y la “sensación de ser” sin embargo, tal como aciertan algunas doctrinas es una tesoro a cultivar.

De confundir ambas cosas puede nacer un tremendo lio espiritual, pues como se ve el tratamiento que deberían recibir es antagónico. Y es habitual confundirlas porque realmente, como siempre decimos, la literatura espiritual es un desbarajuste notable.

La práctica sobre la sensación de ser o existir o estar o como queráis es una práctica especialmente interesante.

El principal problema para que esta práctica dé sus frutos, ya lo hemos dicho otras veces, es que el practicante sea capaz de identificar qué se quiere decir por la sensación de ser, qué, dentro de su mundo interior, cuando se observa a sí mismo, es la sensación de ser de estar, de existir.

Esto es paradójico como han repetido los maestros, pues es la sensación más obvia de todas. Nadie duda de su propia existencia… y no como teoría de la mente, sino de forma absolutamente directa. Estoy aquí y ahora.

El pienso luego existo de Descartes no es la base. Sin pensar también estás seguro de existir, ¿o no?

Más bien debería decirse:

Siento que existo, haya o no pensamiento presente, pero ¿de dónde surge esa sensación?

Bien, decimos que debemos identificar la sensación de ser. Pero es tan cercana a nosotros mismos, tanto, tanto que es básicamente “nosotros mismos” y por eso suele pasarse por alto o incluso, sin pasarla por alto concluimos que el maestro no puede referirse a “eso tan ordinario”. Pero sí, es eso y es ordinario. 🙂

La atención no puede llevarnos realmente a la sensación de ser. Al menos no inicialmente. Está incluso demasiado cerca de la atención para que pueda hacerse eso. Quizá por eso decir que “debemos identificar esa sensación” no es del todo correcto.

Solo puedes ser la sensación de ser. ¿No suena obvio?

Luego lo que debe aprenderse realmente es a ser de una determinada manera.

A sentir, a ser realmente un ser sintiente. Y nada más.

¿Y que se siente al estar consciente descartando todo estímulo sea externo o interno?

Se siente que uno es. Que existe.

Siéntete, siéntete a ti mismo una vez descartado todo estímulo sea interno o externo y ya está.

Eso es. Eso eres.

 



Las sensaciones (IV)
01/11/2017, 7:49 am
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Como siempre en estos textos comenzamos con lo téorico, sentando bases sobre lo que van a querer decir los conceptos y finalizamos en lo práctico. Vamos a ello.

Hemos visto que el trabajo sobre las sensaciones de forma vipassánica teóricamente ayuda al practicante budista a entender la ausencia de un yo nuclear en ellas y sin duda, de pasada la reducción de la identificación con el cuerpo y sus sensaciones.

De hecho, la técnica vipassana, en realidad, en última instancia, deshace totalmente la solidez de toda sensación o percepción en base a su observación quasi-microscópica.

Esa falta de solidez en toda sensación o percepción lleva al practicante al entendimiento de los skandhas como vacíos, no ya por su ausencia de yo-nuclear en ellos, tal como dice la ortodoxia, sino por su vacuidad intrínseca tal como también comparte la tradicion Theravada con la Mahayana y Vajrayana.

Es decir, las técnicas vipassana no solo “vacían de yo” las percepciones, sino que las vacían completamente. Y de hecho, ese vaciado último es realmente lo que produce sus frutos y no tanto el ver que no hay yo nuclear en, por ejemplo, el oir o en la respiración, cosa que es bastante evidente.

Casi nadie cree que “el oir” tenga yoidad… pero el poder ver experimentalmente el sonido como algo vacuo y solo como mente vibrando, es tremendamente relevante.

Es decir, las técnicas vipassánicas al estilo Goenka deshacen la solidesz de las sensaciones y con ello abren la posbilidad de una nueva dimensión de desapego a su respecto.

Cambiamos ahora de tercio a una práctica radicalmente diferente pero también guiada por las sensaciones. En este caso por una sola sensación: la sensación de ser.

Esta práctica es de origen hinduista y ha sido adoptada con interés por muchos maestros modernos. Y es tambien una de esas prácticas a menudo poco definidas y que dejan al practicante a menudo despistado sobre lo que debe hacerse.

Lo primero que debemos decir es que existe “la sensación de ser” y “la idea de yo”. Y son cosas radicalmente diferentes.

Lo primero es tal como dice: una sensación.

Lo segundo es también tal como dice: una idea, o mejor una creencia o como suele decirse por aquí, una teoría de la mente o si lo quereis aún más budista es parte de Alaya, nuestro almacén kármico. Es decir una conclusión a la que se llega, sea para afirmarla o negarla, en base a experiencia, inteligencia, sabiduría…

No profundizaremos demasiado en “la idea de yo” puesto que no es una sensación, pero baste con esbozar que una creencia falsa se rebate con sabiduría experimental (no-conceptual). Por tanto quién pretenda librarse de “la idea de yo” solo en base a samadhi tiene por delante un largo y potencialmente poco productivo camino.

Ocurre exactamente lo mismo, y creo que debería atacarse antes, la idea de que “yo soy mis pensamientos”. De nuevo tratamos con una teoría de la mente y debe cambiarse o descreerse en base a sabiduría experimental (prajna no conceptual). Detalles al respecto hay en el mini-libro sobre la presencia, que por cierto ahora ya, pasados algunos años cada vez me parece más necesario que sea actualizado.

(continua)



Las sensaciones (III)
30/10/2017, 7:44 am
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Pasamos ahora a responder otra pregunta, ¿cual es la relación entre emoción (tal como se definía hace unos días) y sensación? ¿son lo mismo?

No, no son exactamente lo mismo.

Las emociones son percibidas eso es cierto.

Aunque de hecho potencialmente es posible tener emociones no percibidas, pero se nos hará raro llamarlas emociones. Serían formas de movernos que nos son completamente desconocidas, como cuando hacemos algo y no sabemos por qué. Una pulsión, un impulso de origen desconocido.

Eso ocurre sin duda y no tenemos un nombre claro para ello, precisamente porque no lo percibimos y no sabemos qué ocurre, pero dejando eso de lado, podemos asumir que toda emoción es percibida de una manera u otra. Y es una percepción interna al cuerpo.

Por tanto toda emoción tieneasociada una sensación  o varias. Por ejemplo: el miedo puede sentirse como un malestar en el estómago o como intranquilidad, como sudor frío, etc…

Y de hecho es lo que suele llamarse “emoción” pero es interesante ver que solo es su expresión consciente… El miedo no es malestar en el estómago, es la liberación de ciertas substancias internas que nos moverán…

Porque la característica principal de la emoción es que nos mueve a hacer cosas. Por tanto la emoción es algo más que pura sensación.

Una sensación pura sería, por ejemplo, nuestra percepción de la temperatura actual.

Si ahora atiendes a eso, puedes concluir si estas en un lugar templado o frío o algo cálido, con mucha humedad ambiental o seco, etc… Eso sin duda es una sensación pero no es una emoción porque no nos mueve, no es como sentir miedo. Es neutra.

Ya en el texto sobre las emociones estuvimos hablando de aspectos como el dolor, que están a caballo entre ambos mundos.

Están a caballo porque aunque nos mueven, lo hacen de una manera mucho más primitiva y directa que las emociones. Desencadenan actos reflejos casi instantáneos y que no son demasiado gestionables. Se parece más bien a la misma situación que ocurre cuando te tiran un a pelota hacia la cara, se desencadena un acto reflejo casi instantáneo para desviarla. Y eso no convierte a la visión en una emoción…

Probablemente estas reacciones a la velocidad de la luz surgen principalmente de la parte más primitiva de nuestro sistema nervioso mientras que las emociones están en el sistema límbico, más evolucionado (y lento) pero en realidad el cerebro ha evolucionado sin diseño prefijado y aparentemente está todo bastante repartido y mezclado. No es una separación categórica.

Y también por surgir de lugares muy primitivos del cerebro, nuestro control sobre esas reacciones es casi nula o en todo caso muy difícil.

(continua)



Las sensaciones (II)
27/10/2017, 7:32 am
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Es decir la sensación de tener un cuerpo, como una globalidad, algo atómico o nuclear, es realmente una construcción mental, una entelequía que la mente crea, haya o no haya un cuerpo realmente ahí y por supuesto no siendo nuclear ni atómico…

Esto es apasionante y además es científico, no hace muchos días leíamos sobre el experimento de la mano de goma.

El experimento básicamente consiste en convencer a tu mente de que una mano de goma es realmente tu mano. Y lo sorprendente es que no es demasiado complicado…  la construcción mental de tu cuerpo ni tan siquiera es demasiado sofisticada y es relativamente fácil de falsear.

Aquí teneis más información sobre el mismo:

https://psicologiaymente.net/neurociencias/ilusion-mano-goma

Otro ejemplo que nos enseña como de construida es la sensación de tener un cuerpo integrado, es el fenómeno conocido de los miembros fantasmas y que tanto interesó al neurocientifico A. Damasio.

En este caso lo que ocurre es que seguimos sintiendo un miembro que nos ha sido amputado, que ya no está… a menudo dolorosamente.

Más detalles:

https://es.wikipedia.org/wiki/Miembro_fantasma

Un ejemplo pero en la linea contraria es la patología que hace que un desgraciado  individuo vea un miembro propio como si fuera ajeno, y desee que se lo extirpen.

Esta patología tan extraña es absolutamente real y se denomina Desorden de la identidad de la integridad corporal:

https://es.wikipedia.org/wiki/Desorden_de_identidad_de_la_integridad_corporal

Así pues, visto que la sensación global de tener un cuerpo es construida por la mente y de forma relativamente simplista y dinámica, parece teóricamente factible, en base a entrenamiento mental, “objetivizar las sensaciones corporales”. Hacer justo el camino inverso, es decir, en base a una observación desapasionada, inquisitiva, ver nuestras sensaciones de propiocepción como un objeto ajeno a nosotros o en cualquier caso, como se insiste en el budismo, como objetos que “no soy yo”.

En ese caso lo que ocurriría sería justo lo contrario que con la mano de goma o el miembro fantasma. Nuestra sensación de tener un cuerpo se reduciría.

(continua)



Las sensaciones (I)
24/10/2017, 7:31 am
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Me pregunta mi visitante habitual sobre las sensaciones.

¿Qué son las sensaciones? ¿cual es su papel en la espiritualidad?

La duda surge en relación con las emociones y el texto de hace unos días, junto con el interés que parece tener la práctica vipassana en desentrañarlas (sensaciones).

¿Es lo mismo emoción que sensación? ¿en que se parecen o diferencian? ¿o es una un subconjunto de la otra?

Primero a la básico: las sensaciones son percepción. Lo cual no es raro pues casi todo es percepción con algunas honrosas excepciones (como por ejemplo la atención o la inteligencia).

La RAE es incluso más genérica de lo que lo seremos aquí y dice:

1. f. Impresión que percibe un ser vivo cuando uno de sus órganos receptores es estimulado. Sensaciones olfativas, visuales, táctiles. Sensación de dolor.

Pero aquí, más modestos, entederemos por sensaciones, no cualquier percepción sino aquellas percepciones que atribuimos a nuestro cuerpo, a nuestro interior físico.

Excluimos por tanto los sentidos externos: lo visto, lo oído, etc… que seguiremos llamando percepciones.

Dejaremos aparte una percepción interna algo especial: el intelecto. Que por su relevancia damos categoría propia, aunque es interesante reflexionar sobre qué ocurriría si intentamos ver el intelecto como sensaciones…

Así pues tenemos una sensación de estar de pie o tumbados, si nos duele la barriga eso es una sensación, igual que si nos duele la cabeza o la rodilla, el placer es una sensación, estar inquietos es una sensación, sentir frío o calor, lo que hoy día se llama propiocepción y hasta una sensación muy, muy especial, sutil, esquiva y que es fundamental en espiritualidad: la sensación de existir.

Sí, la sensación de ser o de existir, como su nombre indica (por una vez y sin que sirva de precedente la palabra acierta), es una sensación. Un sensación esquiva, sutil y misteriosa a pesar de su simplicidad y… obviedad.

Las sensaciones son un gran área de trabajo para las técnicas vipassanas porque forman parte de los skandhas o agregados budistas. Es decir, forman parte de los ladrillos que construyen nuestra idea de poseer un de “yo nuclear”. Las técnicas vipassanas pretenden deshacer esta idea de “yo nuclear” en base al análisis intensivo de esos agregados o skandhas.

Si definimos las sensaciones como solo las percepciones que tenemos de nuestro cuerpo, todas ellas, pero solo esas percepciones y no por ejemplo la vista u oído, entonces, es fácil ver que sensaciones y cuerpo son equivalentes a efectos últimos.

Es decir, de mi cuerpo lo único que conozco de primera mano son sus sensaciones. Sin sensaciones no hay cuerpo. Y no hay más cuerpo que mis sensaciones.

Ambas cosas son equivalentes.

Podríamos decir que también veo mi cuerpo e incluso puedo oirlo, pero esa ya es una información de segunda mano. Antes de incluso abrir nuestros ojos sabemos que tenemos cuerpo y eso es porque lo sentimos, por que siempre hay alguna sensación corporal presente, normalmente infinitud de ellas.

Sin sensaciones no habría percepción subjetiva de un cuerpo. Podríamos afirmar que vemos un cuerpo (aunque hay partes que nunca veremos, como la cabeza) y por tanto debo tenerlo, pero no sería más que una teoría de la inteligencia.

Así pues las sensaciones globalmente construyen otra más compleja que es nuestra sensación de tener un cuerpo.

(continua)




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