El blog de 道


Aproximación a Un Curso de Milagros (por JorgeYordy)
25/05/2022, 7:07 am
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Atendiendo a una propuesta de Oskar de hace unos días he escrito el siguiente texto sobre Un Curso de Milagros. Gracias a todos por leer y también a Diego por sus valiosas sugerencias. Espero que resulte de interés.


Aproximación a Un Curso de Milagros

Un Curso de Milagros es una enseñanza no dual escrita entre 1965 y 1972 por la psicóloga estadounidense Helen Schucman a través de un proceso de dictado interior (revelación). Catedrática de Psicología, expresamente atea, fue la encargada de transcribir el texto en colaboración con otro catedrático de su mismo departamento, William Thetford. Antes de dicha colaboración la relación entre ellos era difícil y tensa, lo que originaba fuertes conflictos que afectaban al trabajo que desarrollaban en el departamento. Su jefe expresó hartazgo ante el insoportable sufrimiento que provocaba tal situación con la siguiente frase: “Tiene que haber otro camino”. Como si hubiese estado esperando esa señal, la autora accedió a encontrar ese otro camino que enseguida comenzó a tomar la forma de Un Curso de Milagros.

Si nos aproximamos al curso desde la mirada del estudiante que explora sus páginas por primera vez, es toda una revolución. De entrada, UCDM va a proporcionar un vuelco radical en la forma en que dicho estudiante percibe la realidad. Habría que especificar que con el término “milagro” el curso se refiere a “cambio de percepción”; por tanto, el título podría traducirse perfectamente como “Un curso sobre cambios de percepción”. Su contenido presenta tres partes: «Texto», «Libro de Ejercicios» y «Manual para el Maestro”. El “Libro de Ejercicios» presenta 365 lecciones, una para cada día del año, con el propósito de integrar los postulados expuestos en la primera parte. Este binomio acompasado entre teoría y práctica hace de UCDM un camino espiritual especialmente vivo, muy dinámico.

El lenguaje cristiano empleado suele suponer un importante desafío debido a la reactividad que genera. Términos como culpa, pecado, milagro, expiación, Dios, Espíritu Santo, perdón y otros muchos se desarrollan a lo largo de todo el texto. Dichos términos, no obstante, llegarán a ser trascendidos en poco tiempo pues el propio desarrollo del curso los dotará de un significado muy diferente, aunque siempre es necesario cierta apertura inicial por parte del estudiante.

El texto en su conjunto constituye todo un tratado de adquisición de sabiduría espiritual. A medida que la mente va integrando la enseñanza, emprende un viaje fascinante de regreso a la Casa del Padre (equivalente a la consolidación de la mente no dual, utilizando términos del Blog de Tao). El punto de partida de dicho viaje es una percepción firmemente asentada en la creencia en la separación, es decir, partimos de una mente dual identificada con el cuerpo, el ego y el mundo. A medida que esta mente comprende y profundiza, se irá inclinando poco a poco hacia una nueva coherencia en consonancia con unos indicadores que se repiten con insistencia a lo largo del curso, señaladores que apuntan una y otra vez hacia la eseidad que somos. Se trata de un viaje desde el miedo al Amor o, lo que es lo mismo, desde la férrea creencia en la separación a la unidad en el Ser que en esencia somos (Dios en UCDM).

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Comentarios: La canción para distinguir los cuatro yogas
21/04/2022, 7:07 am
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Es la mente fijada en los objetos lo que causa el Samsara.

Este es una argumento típicamente Mahamudra. Esa «fijación» es lo contrario a lo que aquí se llama «trascendencia», es decir no hay fijación cuando hay lo que aquí se llama trascendencia. Quienes leen el blog y practican ya en el segundo yoga, ya saben perfectamente lo que es trascendencia del pensamiento. La budeidad es equivalente pero con todo fenómeno. No fijación. Trascendencia.

Si reconoces como espontánea
la luminosa auto-consciencia, libre de fijación,
probarás el fruto del primer yoga, concentración.

El fruto (completitud) del primer yoga, que se traduce en un experiencia súbita que se llama (por ejemplo) kensho en el zen, es reconocer la auto-consciencia libre de fijación en nada, quizá yo diría la atención libre de fijación en nada (por paradójico que suene tal cosa) salvo en sí misma, pues es algo más preciso.

Es decir, en el blog, sería la mente mindful libre de contenidos de forma natural que es lo mismo que la mente realizada. Lo que en otras religiones (pues pasan por la misma experiencia ) pueden llamar «Ser», porque no es más que esa actividad (no-acción): ser, existir, estar presente y nada más. Ese es el fruto.

La única diferencia con otras religiones (hinduismo, claro) es si crees que eso es «El Ser/testigo/atman» (y además es de otro plano y/o eterno) o simplemente es la mente ordinaria solo-siendo (ejerciendo una actividad que no es una actividad, es decir no-acción).

Si reconoces tu misma esencia siendo clara como el espacio.
probarás el fruto del segundo yoga, simplicidad.

Esto es algo confuso, incluso en los manuales de Dakpo Tashi dedica cierto tiempo a aclararlo y distinguirlo del anterior yoga pues la forma en que lo expresa Mahamudra es confusa.

En el blog decimos que durante el segundo yoga, siempre que estás presente eres la mente realizada, esa situación se hace permanente al completarlo, por tanto desaparece la mente reactiva como una mente separada y la esencia restante es esa claridad y espacio que es la misma mente realizada+reactiva pero ya permanente e integrada. Es ese reconocimiento. Ese es el fruto. 

En el cuerpo del Dharma, apariencia y vacuidad no son dos,
Samsara y Nirvana se experimentan como uno

En el tercer yoga deberemos reconciliarnos con el mundo fenoménico (aka Samsara). Ya no debe haber vacuidad (mental) gozosa y fenómenos que «molestan». Todo es uno. Todo es mente y debe ser visto como mente (y por ello, trascendido). Cuando el reconocimiento abarque cualquier percepción por perturbadora que sea, ese es el fruto.

Siendo coherentes con el primer párrafo de los comentarios, dado que se ha trascendido la fenomenología completamente, se ha obtenido este fruto que se considera «irreversible»: vas a ser un Buddha con seguridad (equivale pues al octavo bhumi).

Los pensamientos conceptuales tienen como naturaleza la gran consciencia;
causa y efecto son no-duales, espontáneos.
Esos son los Tres Cuerpos,
y saber esto es el fruto del cuarto yoga, no-meditación.

Refinar toda tendencia latente incorrecta es el cuarto yoga, que dicen que pasa muy deprisa (comparado con los otros tres). Eres la gran Mente. Y has entendido el origen dependiente y la co-emergencia. La espontaneidad surge de la trascendencia completa, nada ocurre o todo ocurre sin sujeto, como prefieras. Saber esto es el fruto. La ausencia de sujeto da lugar al surgimiento de los tres cuerpos de Buddha

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Estadio seis: No dualidad, un-sabor (I)

 

En este estadio, tras el colapso del teatro cartesiano, el pensamiento reactivo deja de pertenecer a otra mente, pues la mente inconsciente es absorbida en la realizada. El pensamiento reactivo, el poco que queda, ocurre dentro de la mente despierta. Dentro de La Gran Mente a partir de ahora, pues no hay otra. Y no hay nada que no lo sea. El pensamiento reactivo es otro proceso más. Por eso también se dice que en este estadio en la tradición Mahamudra, que ya no hay «mindfulness ni no-mindfulness», no hay dos mentes, no hay cambios de ese tipo…

Hay que decir que los primeros pasos en este estadio pueden ser algo desequilibrantes, puede costar encontrar la forma de encajar todo esto pues queda algo de sujeto y está totalmente fuera de lugar. Intuitivamente relaciono este momento (inicios de un-sabor) con el Bhumi «Difícil de dominar» (el quinto) pero quizá solamente fue mi experiencia. Aún así, ciertos maestros Kagyu sí ponen ese bhumi en esta etapa.

En esta etapa es en la primera en que podemos hablar de La Gran Mente del Zen, en mayúsculas y que substituye a la idea de «sujeto». Hay La Mente y no hay dualidad notable basada en la existencia de un sujeto dentro de esa Mente. Esa situación de no-sujeto aporta alta cotas de ecuanimidad a la hora de enfrentar el Samsara, pues aunque es evidente que yo no soy tú, cierta magia ocurre y las necesidades personales tienden a quedar en el mismo nivel que las ajenas o bastante cerca.

Que el pensamiento reactivo acontezca ya no debe preocuparnos, recordad que la mente despierta no tiene por qué apegarse a él… Acontece o no en función de causas y circunstancias,  condicionalidad, igual que vemos u oímos por origen inter-dependiente.

En ese momento todos los contenidos mentales deben verse como un-sabor: iguales, sin mayor relevancia, pues todos ocurren de la misma manera y tienen la misma capacidad de absorbernos: Ninguna o casi ninguna, y cuando la tengan, deberemos dejar caer ese apego, cosa que ahora es sencilla, no hay impedimentos en eso para la gran mente, todo es mente. Deberemos acostumbrarnos a otra manera de existir, pero nada más.

La ausencia de centro y sensación de ser todo el contenido mental también son indicadores que se usan para la realización de Brahman, así que en mi opinión sería la misma situación. También en hinduismo se usa la palabra Samarasa (no confundir con samsara) para lo mismo, de hecho samarasa significa literalmente un-sabor. Es lo mismo en sanscrito y se usa en hinduismo y shivaismo.

Aquí, por primera vez podemos quizá decir con cierto criterio que alcanzamos lo que tradicionalmente se llama no-dualidad. No antes. Aquí no hay teatro cartesiano posible. Colapsó justo al empezar este estadio. Y por tanto entramos de lleno en la no-dualidad fenoménica (que es la no-dualidad que trata el budismo Mahayana). No hay yo y luego fenómenos, hay fenómenos y procesos, pero no hay otra cosa. Puedes entender Anatman así. La tradición Mahamudra dice que aquí se realiza anatman (en el yoga de un-sabor, el tercero).

Realmente ahora el sujeto apenas existe, o al menos es ilocalizable, algunos maestros «atmánicos» pero muy sabios, como Anadi, hablan de «sujeto transparente» que es decir lo mismo pero no le parece oportuno decir que no lo hay por ninguna parte, pero bueno… no pasa nada…

La situación es de igualdad de todos los contenidos mentales. Eso definiría la perfección de este estadio. Eso y la elevada ecuanimidad ante los eventos externos. No es de extrañar que el «uno» sea el concepto más repetido en este estadio.

Seguimos



Sobre la consciencia (monólogo)
15/06/2021, 7:07 am
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¿Sabes caminar?

Dices sí, y das un paso. Eso es consciente.¿Sabes qué músculos usas para caminar y en qué orden?

No, eso es inconsciente.

¿Cómo puedo ser consciente e inconsciente de caminar?

¿Eres consciente de respirar?

Dices sí, y respiras. Eso es consciente.

Sin embargo y por suerte casi ningún momento del día respiras conscientemente, sería agotador.

¿Cómo puedo ser consciente e inconsciente de respirar?

¿Sabes lo que es la visión ciega? Son personas que afirman no ver debido a una lesión cerebral, pero hechas pruebas, los científicos descubren que pueden esquivar objetos al caminar. ¿cómo pueden?

No ven conscientemente, pero ven.

¿Cómo puede ser eso?

Pista: asumimos que «aquello consciente» es lo que sabe, lo que decide y lo que percibe.

Todo eso parece ser falso. Al menos parcialmente falso.

Luego ¿para qué sirve?

Del andar, hay parte consciente e inconsciente.

Del respirar, hay parte consciente e inconsciente.

Incluso del ver (¡sorprendente!), hay parte consciente e inconsciente.

Y sin duda del pensar, hay parte consciente e inconsciente como demuestra el llamado «efecto Eureka».

Que ilusorio, pues, cuando en espiritualidad se dice «todo es consciencia».

Apenas nada lo es.

Siendo la consciencia una parte (de la mente), ¿qué parte es y qué aporta?

Hace días se hablaba aquí del libre albedrío, y se recordaban dos cosas:

1. Se ha observado que las decisiones pueden tomarse antes de que la parte consciente lo sepa, luego pueden ser inconscientes.

2. Pero se ha observado también que la consciencia puede vetar una decisión tomada, o dicho de otra manera que una decisión tomada inconscientemente puede ser vetada conscientemente.

Luego, qué cosas, las decisiones también son conscientes e inconscientes.

A ese efecto (el punto 2 sobretodo) se le ha llamado de forma bastante inocente «free wont», y digo inocente porque sigue sin haber rastro algo de que ese «won’t» se tome libremente o basado en ese elusivo libre albedrío.

Luego solo es un «won’t», no un «free won’t», pero es un Won’t que aparece tras un Will.

Es decir que la consciencia es algo que suele ir «después» de la inconsciencia.

Es, como dicen los informáticos, «un double check». Una comprobación adicional. ¿Por qué?

Se sabe además que los eventos fenoménicos tardan en surgir en la consciencia diversas décimas de segundo, puede parecer poco, pero implica que la consciencia siempre llegará tarde a los eventos muy rápidos, llegará cuando ya sea tarde para hacer nada al respecto.

Por suerte eso no importa mucho, porque lo inconsciente se encarga de eso.

Cuando te tiran algo a la cara y lo paras, no ha sido una acción consciente. No ha dado tiempo. Ha sido como estornudar, algo sobre lo que «tú» no tienes control. Y por eso suele hacerse notablemente bien…

Así pues tenemos un «double.check» lento que puede competir contra cursos de acción ya tomados por la parte no-consciente y vetarlos. Siempre que sean lentos.

Pero ¿para que necesitamos un double.check? ¿por qué dos capas mentales? una consciente y una que no ¿Aún siendo tan lenta, la consciencia sirve para algo? ¿para qué? ¿qué sentido tiene un double-check si es la misma mente quien lo ejecuta todo?

Pero antes de eso ¿es LA Consciencia? (como un «yo», con su esencia y unidad) ¿o es un espejismo y realmente no hay tal cosa sino montones de procesos disgregados que construyen una experiencia unificada solo aparentemente? una especie de simulación.

Eso ya ha sido demostrado por la ciencia, auque se quiera ignorar.

La pista es el experimento Molyneux.

Continua



Hardware, sistema operativo, software y resultados (los tuyos)
02/03/2021, 7:07 am
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Una metáfora muy pobre, notablemente pobre porque en nuestra mente hardware y software están unidos de forma inextricable, pero veamos esa comparativa entre un ordenador y nuestra mente. Solo a efectos de entretenimiento.

A veces para muchas personas no es clara la diferencia entre experiencia, realización, entendimiento conceptual y no-conceptual, etc…

Vamos a explicarlas con esta metáfora. Siempre que no se cometa el error de llevarla demasiado lejos, pues no encajaría, puede ser útil.

Empezando por el principio vamos a suponer que tenemos una mente con una configuración determinada, la de partida, la que sea, por ejemplo tu mente ahora.

Lo que ocurre en ella, por ejemplo el surgimiento del pensamiento o incluso lo visto, los razonamientos, las emociones, todo lo que construye nuestra experiencia, todo eso asumiremos que es el resultado de la ejecución de un programa.

Es decir asumimos que existe un programa que produce todo eso, toda nuestra fenomenología. También el pensamiento, por eso en budismo ésta se incluye como un «sexto sentido». También por eso aquí siempre decimos que el intelecto no piensa, es el resultado de haber pensado. Verlo así es relevante para la práctica, no es algo baladí.

Así el planteamiento «toda la fenomenología es mente» aquí queda reflejada como «toda la fenomenología es el resultado del procesado de este ordenador».

Como hemos dicho siempre, eso no significa que el ordenador «se invente» todo, eso sería idealismo puro o como cuando alguien se cree muy, muy en serio que «todo es un sueño».

Como armonizar que toda experiencia es mente pero no es idealismo puro se ha tratado aquí.

Este planteamiento de «ordenador-mente» es por tanto Mahayana al 100%.

Una variante budista (la Theravada, por ejemplo) que considere que «lo visto» es auténticamente existente como tal, diría que esa fenomenología es el resultado directo de la recepción de «lo-visto» tal cual, por ejemplo vía red o desde un disco.

Eso no pasa en los ordenadores, los ordenadores no reciben peces o gatos, ni tan siquiera letras, por tanto la metáfora no sería demasiado adecuada para ellos.

Si ves un pez en la pantalla, puedes suponer que el pez te ha llegado por la red tal cual y eso es un planteamiento de «exterior» auto-existente tal cual lo conocemos y que es el planteamiento habitual de la mayoría de las personas (veo un pez, porque hay un pez ahí fuera) y también Theravada.

O suponer que nos llega «otra cosa» (datos) y con ellos y nuestro programa podemos construir un pez que es lo que finalmente vemos: planteamiento Mahayana o incluso neuro-científico si quieres.

Hoy día, se sabe que es así como funciona la fenomenología, no hay mucho a discutir. El naranja no existe en la naturaleza, existe solamente en nuestras mentes. En la naturaleza existen vibraciones de diferente energía y frecuencia…

El embrión del pez-visto son los datos recibidos, muy cierto, pero eso es muy diferente a decir que el ya pez existe antes de que te lo muestre tu ordenador.

Incluso si te enviaran texto, el texto no va por la red, van datos y luego se te mostrarán en forma de letras, además ese texto será de mayor tamaño o diferente aspecto (eso que llaman tamaño y fuente del texto) o color para cada persona en su propio ordenador. Eso es, así pues, variable y subjetivo, tu lees los mails con font Arial y yo Verdana, tú pequeñitos y yo gigantes porque soy miope. No vemos «el mundo» igual…

Lo visto son gráficos, no datos. Y se crean en tu pantalla. No antes. Y tienen un elemento muy elevado de subjetividad (y eso que aún no hemos ni añadido nuestras creencias a ese pack).

Luego el pez o el texto concreto solo existe, en la pantalla del ordenador y en ningún otro lugar previo del proceso.

En terminología Mahayana, el pez es co-emergente gracias a ambas cosas (datos y ordenador propio) y otras, solo habrá ese pez o texto concreto en tu pantalla si todo eso ocurre (que hay red, que se transmiten datos, que se procesan, etc…). Y siempre tendrá una parte subjetiva, que le pones tú, en este caso la fuente del texto o el aspecto del texto o el pez. Cada actor del proceso, añade un parte… De ahí el término co-emergencia (emergencia compartida).

El pez es el resultado de todo eso y no hay otro pez como tal en la red o en la memoria o en los programas, allí hay bits (ni eso, finalmente son electrones) y más cosas raras de esas, pero no peces… Eso (esos bits) sería el noúmeno kantiano. Y nos queda tan lejos como poder ver como van los datos por los cables (más lejos, realmente, mucho más lejos).

El pez, ya lo sabemos, es qualia, la representación interna en nuestra mente. Y que se suele asumir como «lo que hay ahí fuera» cuando en realidad no lo es.

La pantalla, el famoso «espejo» (que no refleja nada). Eso es qualia. Y como nuestra consciencia, no es un espejo. Es un creador (pero no crea de la nada, ni al azar).

Básicamente es tu mundo interior completo (interior sobra, pues no hay otro, pero se pone como ayuda al entendimiento.

El intelecto es qualia también porque «lo oímos», es decir, tiene representación interna o es representación interna, mejor dicho. Sería ese texto que nos llega, vete a saber de donde…

Luego todo, todo lo que compone nuestra experiencia es creado por toda esa co-emergencia y de ahí que siempre se compare nuestra mente con Matrix. Es más o menos ¿no?

Seguimos




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