El blog de 道


Hardware, sistema operativo, software y resultados (los tuyos)
02/03/2021, 7:07 am
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Una metáfora muy pobre, notablemente pobre porque en nuestra mente hardware y software están unidos de forma inextricable, pero veamos esa comparativa entre un ordenador y nuestra mente. Solo a efectos de entretenimiento.

A veces para muchas personas no es clara la diferencia entre experiencia, realización, entendimiento conceptual y no-conceptual, etc…

Vamos a explicarlas con esta metáfora. Siempre que no se cometa el error de llevarla demasiado lejos, pues no encajaría, puede ser útil.

Empezando por el principio vamos a suponer que tenemos una mente con una configuración determinada, la de partida, la que sea, por ejemplo tu mente ahora.

Lo que ocurre en ella, por ejemplo el surgimiento del pensamiento o incluso lo visto, los razonamientos, las emociones, todo lo que construye nuestra experiencia, todo eso asumiremos que es el resultado de la ejecución de un programa.

Es decir asumimos que existe un programa que produce todo eso, toda nuestra fenomenología. También el pensamiento, por eso en budismo ésta se incluye como un “sexto sentido”. También por eso aquí siempre decimos que el intelecto no piensa, es el resultado de haber pensado. Verlo así es relevante para la práctica, no es algo baladí.

Así el planteamiento “toda la fenomenología es mente” aquí queda reflejada como “toda la fenomenología es el resultado del procesado de este ordenador”.

Como hemos dicho siempre, eso no significa que el ordenador “se invente” todo, eso sería idealismo puro o como cuando alguien se cree muy, muy en serio que “todo es un sueño”.

Como armonizar que toda experiencia es mente pero no es idealismo puro se ha tratado aquí.

Este planteamiento de “ordenador-mente” es por tanto Mahayana al 100%.

Una variante budista (la Theravada, por ejemplo) que considere que “lo visto” es auténticamente existente como tal, diría que esa fenomenología es el resultado directo de la recepción de “lo-visto” tal cual, por ejemplo vía red o desde un disco.

Eso no pasa en los ordenadores, los ordenadores no reciben peces o gatos, ni tan siquiera letras, por tanto la metáfora no sería demasiado adecuada para ellos.

Si ves un pez en la pantalla, puedes suponer que el pez te ha llegado por la red tal cual y eso es un planteamiento de “exterior” auto-existente tal cual lo conocemos y que es el planteamiento habitual de la mayoría de las personas (veo un pez, porque hay un pez ahí fuera) y también Theravada.

O suponer que nos llega “otra cosa” (datos) y con ellos y nuestro programa podemos construir un pez que es lo que finalmente vemos: planteamiento Mahayana o incluso neuro-científico si quieres.

Hoy día, se sabe que es así como funciona la fenomenología, no hay mucho a discutir. El naranja no existe en la naturaleza, existe solamente en nuestras mentes. En la naturaleza existen vibraciones de diferente energía y frecuencia…

El embrión del pez-visto son los datos recibidos, muy cierto, pero eso es muy diferente a decir que el ya pez existe antes de que te lo muestre tu ordenador.

Incluso si te enviaran texto, el texto no va por la red, van datos y luego se te mostrarán en forma de letras, además ese texto será de mayor tamaño o diferente aspecto (eso que llaman tamaño y fuente del texto) o color para cada persona en su propio ordenador. Eso es, así pues, variable y subjetivo, tu lees los mails con font Arial y yo Verdana, tú pequeñitos y yo gigantes porque soy miope. No vemos “el mundo” igual…

Lo visto son gráficos, no datos. Y se crean en tu pantalla. No antes. Y tienen un elemento muy elevado de subjetividad (y eso que aún no hemos ni añadido nuestras creencias a ese pack).

Luego el pez o el texto concreto solo existe, en la pantalla del ordenador y en ningún otro lugar previo del proceso.

En terminología Mahayana, el pez es co-emergente gracias a ambas cosas (datos y ordenador propio) y otras, solo habrá ese pez o texto concreto en tu pantalla si todo eso ocurre (que hay red, que se transmiten datos, que se procesan, etc…). Y siempre tendrá una parte subjetiva, que le pones tú, en este caso la fuente del texto o el aspecto del texto o el pez. Cada actor del proceso, añade un parte… De ahí el término co-emergencia (emergencia compartida).

El pez es el resultado de todo eso y no hay otro pez como tal en la red o en la memoria o en los programas, allí hay bits (ni eso, finalmente son electrones) y más cosas raras de esas, pero no peces… Eso (esos bits) sería el noúmeno kantiano. Y nos queda tan lejos como poder ver como van los datos por los cables (más lejos, realmente, mucho más lejos).

El pez, ya lo sabemos, es qualia, la representación interna en nuestra mente. Y que se suele asumir como “lo que hay ahí fuera” cuando en realidad no lo es.

La pantalla, el famoso “espejo” (que no refleja nada). Eso es qualia. Y como nuestra consciencia, no es un espejo. Es un creador (pero no crea de la nada, ni al azar).

Básicamente es tu mundo interior completo (interior sobra, pues no hay otro, pero se pone como ayuda al entendimiento.

El intelecto es qualia también porque “lo oímos”, es decir, tiene representación interna o es representación interna, mejor dicho. Sería ese texto que nos llega, vete a saber de donde…

Luego todo, todo lo que compone nuestra experiencia es creado por toda esa co-emergencia y de ahí que siempre se compare nuestra mente con Matrix. Es más o menos ¿no?

Seguimos



Awareness watching awareness (I)
31/01/2021, 7:07 am
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Hoy hablaremos de una práctica de formulación no-budista bastante conocida que a veces se lee como: “Awareness watching awareness”

Uno de sus difusores creo que es M. Langford que escribió un excelente libro neo-advaita del que puede encontrarse mucha información en el gran blog de Toni  dado que lo tradujo al castellano.

O en castellano sería “consciencia observando consciencia” porque no tenemos la palabra awareness que sería “aquello que se da cuenta”.

Un problema del castellano es que solo tiene la palabra consciencia como un bloque, no queda claro si se refiera a aquello “que aparece” o aquello “que observa” o a la suma de ambos (esto último parece lo más sensato leyendo a la RAE en su principal acepción).

Pero en este caso, como tenemos awareness en inglés, sabemos que se refiere a aquello que se da cuenta u observa. No a todo, ni a los qualia.

Entonces la práctica sería “aquello-que-se-da-cuenta mirando a aquello-que-se-da-cuenta”.

A ver si podemos aclarar qué es esta práctica.

El nombre de la práctica parece indicar que hay algo que se mira a sí mismo, lo cual es imposible. Sí, en este caso también. Siempre.

Awareness no mira a Awareness, nunca, never, no puede, it can’t. 🙂

La única manera en que podría hacerlo es si cada “Awareness” de la frase, se refiere a cosas diferentes, es decir una especie de trampa, de hecho solo con que pusiera “Awareness watching consciousness” ya me parecería algo más razonable. Pues aunque son sinónimos aparentes, el hecho de usar palabras diferentes ya nos da una pista sobre si el autor quería decir dos cosas diferentes.

Pero esto, siendo cierto, no significa mucho, pues “awareness” siempre “mira” a la “consciencia”. No hay otra opción. Pues todo “lo visto” es consciencia.

¿A donde va a mirar si no? ¿mirará a algo no-consciente? (que es, por definición, algo que no puede verse). No tiene sentido. Siempre estás mirando algo consciente, y si tú eres esa “awareness”, entonces siempre cumples con la frasecita. Hagas lo que hagas.

Eso, es nuestra nomenclatura particular del Sistema Mente (que sigo pensando que es mucho más clara), sería la “Inteligencia/atención mirando qualia”. Lo cual es básicamente su función, es lo que hace siempre. Luego no aporta nada.

Así que seguramente no quieren decir eso, pues ponerte a ver la televisión también cumple con esa instrucción.

La versión inicial propuesta (awareness watching awareness), en nuestro particular lenguaje sería “inteligencia mirando a inteligencia”, cosa que tampoco tiene sentido pues la inteligencia no solo no es perceptible, sino que como hemos dicho, nada se mira a sí mismo.

En alguna descripción de la práctica se deja intuir que por “awareness” se quiere decir el sujeto o atman (a deshacer o no, según tus creencias, pero todavía presente en su virtualidad), eso tampoco tiene sentido pues tal cosa tampoco puede verse. Atman no puede ver a Atman. Nada místico ni raro, Tao tampoco puede ver a Tao, ni Oskar a Oskar, como máximo puede ver su reflejo en un espejo.

El sujeto es aquello ve, nunca aquello que es visto, puesto que entonces ya sería objeto de ese “ver” (que no sabemos quién ejercería pero sería otro). Básicamente es su definición… Lo-visto nunca es el sujeto de “ese” ver, en todo caso puede ser sujeto de “otro ver” pero no de ese ver concreto.

A menudo encontraremos instrucciones sobre esta práctica bastante inocentes, como esta:

Just look at an object in the room.
Notice the awareness that is looking through your eyes. (bueno, no mira a través de tus ojos pero lo dejamos)
Now shut your eyes and notice that you are still aware.
It is the same awareness that was a moment ago looking at the room. (hasta aquí, fácil)
Now, with your eyes still closed, observe your awareness. (!!!!!)

Dejando de lado el paradigma de “fenomenología realmente existente” que es obviamente falso (segunda frase)…

Bien, al cerrar los ojos, ¿qué observas? Pues lo-visto, igual que antes, da igual si los ojos están abiertos o no ¿no crees? Hasta aquí estamos todos de acuerdo.

También podemos considerar que por “observar” igual no quiere decir “mirar” literalmente sino “investigar” pero no, veremos que tampoco es eso.

Porque más adelante acierta un poco, y dice:

Awareness is empty, so there is no object you are trying to observe.

Ok, luego, ¿a qué tanta milonga? Tal como decíamos anteriormente no puedes mirar al observador. No hay nada que observar…

Además no es porque awareness sea vacía como dice.

Es que sea vacía o sea llena, da igual, el sujeto no puede mirarse a sí mismo. Punto. Nunca. Never.

Luego Awareness nunca mira Awareness… vaya con la frasecita… justo te pide que hagas lo contrario a lo que va a pasar. Awareness no mira Awareness (ni lo hará).

Bien, resumiendo que nuestra práctica ahora parece ser mirar y no ver nada…  Esto parece también relativamente fácil ¿o tampoco es eso?

No, claro…

Pero bueno, descartado ya lo obvio, vamos a la práctica real…

Seguimos



Las emociones en un camino no-dual, Principios de tantrismo, introducción

Hablemos ahora algo de tantra, aunque solo rozaremos la superficie.

Lo primero es que aquí consideraremos tántrico cualquier modelo de práctica que use las energías corporales (que hemos dicho que para nosotros son lo mismo que las emociones, por ejemplo gozo) para progresar en el camino espiritual y provocar cambios mentales.

Mientras que los modelos no tántricos (mentales, como el que se trata en este blog normalmente) funcionan justo al revés, es decir usan técnicas mentales, para provocar cambios mentales que finalmente pueden desembocar (pero también puede que no, lo hemos visto) en la activación de las energías corporales.

Fijaos como de nuevo aparece la “reversivibilidad” en todos los temas de la mente. Emoción cambia la mente y mente cambia la emoción.

El tantrismo tradicional incluye otras cuestiones que le son relevantes, como las visualizaciones en las fase de “generación” u otras, pero no trataremos aquí ese aspecto por no ser estrictamente emocional (aunque sí es indirectamente emocional).

Tantra significa solamente continuidad, es decir busca el objetivo de mantener la continuidad de una mente realizada o iluminada de cierto tipo, y sus orígenes son claramente hinduistas, es decir es una herramienta o medio útil, que puede usarse bajo diferentes posiciones teóricas y diferentes doctrinas (igual que la meditación realmente). De hecho se dice que los Jhanas eran hinduistas, pero en el hinduismo se perdieron y en el budismo se mantuvieron, de hecho a Buddha “le enseñaron” los jhanas, luego no pueden tener origen budista.

Todas las doctrinas clásicas dirán que “su meditación” o “su tantrismo” es claramente diferente, superior y acertado, cosa que no lo son los otros, pero en realidad son muy similares, difieren en matices y sus resultados también. Es otro caso ejemplarizante de como lo conceptual nos hace ver todo muy diferente, cuando luego se sientan y los practicantes hacen casi lo mismo. Pasa igual en meditación.

El tantra entendido ampliamente, o sus formas de hacer, no está solamente en el hinduismo o en el budismo tibetano, también está un poco en el taoismo o en el zen, aunque de forma mucho menos marcada. Pero, por ejemplo centrarse en el Tan Tien o Hara para obtener cierto samadhi, es tantrismo y de hecho el Hara es un Chakra (centro energético) muy conocido (de los dos más relevantes) tanto en hindismo como en budismo Vajrayana.

Así que si un meditador zen hace shikantaza, está realizando una práctica de no-acción mental, pero si se centra en el Hara y lo que de allí brota como emoción vibrante y energética, eso es un rudimento del tantrismo o un tantrismo rudimentario. En el Taoismo se practica también ampliamente sobre los centros energéticos.

Así en el tantrismo tratamos emociones totalmente o bastante disociadas de sentimientos, de forma directa, por eso parecen más energías que eso que normalmente llamamos emociones. Pero son lo mismo.

En el tantrismo también hay sentimientos propios, claro, como el gurú yoga (amor al maestro), la compasión tampoco se excluye, etc… de hecho son fundamentales porque como hemos dicho, son los “desencadenantes” de la emoción, pues son nuestro interruptor mental de las emociones.

Pero una vez desencadenada, se trata de forma aislada, no se le aporta componentes mentales. Y de hecho aunque se mantendrán esas prácticas de “sentimiento” en cuanto se puedan desencadenar de forma autónoma esas emociones-energía, se hará así, de forma directa.

El tantrismo no es que sea eso y nada más, incluye muchas más técnicas, por ejemplo el yoga del sueño (Nidra) y temas relacionados como la doctrina del cuerpo ilusorio, transferencia de consciencia, bardo… también visualizaciones (deidades y mandalas), todo ello también se considera tantrismo, y son básicamente ejercicio mental.

Seguimos



Las emociones en un camino no-dual (tres modelos emocionales)

No todas las doctrinas espirituales hablan con claridad o extensivamente de las emociones en su propuesta, ni concretan cual es su lugar durante la senda o en su culminación. Sin embargo estas son fundamentales para todo camino espiritual, siempre. Toda doctrina que no trate emociones es carencial, otra cosa es que las trate de una forma tan sutil que ni nos lo parezca. O que sin tratarlas la propia doctrina, tus emociones sean tratadas adecuadamente de forma natural por ti, y por tanto, tengamos meramente suerte o las condiciones kármicas oportunas ya inicialmente (es lo mismo).

Existe una tendencia inicial en casi todo practicante a ver las emociones como fuente de sufrimiento, como ocurre también con el pensamiento conceptual o intelecto. Ambas cosas no son ciertas del todo, aunque por razones diferentes.

El pensamiento conceptual solo es aflictivo en determinados casos, por ejemplo previendo una desgracia, pero no lo es mientras repasas mentalmente la receta de la paella, e incluso en los casos en que lo es, podrá dejar de serlo cuando se complete el yoga de noconceptualidad y se trascienda completamente. La represión consciente del intelecto, de acuerdo al modelo Mahamudra, es una práctica perteneciente en exclusiva al primer yoga.

Las emociones negativas (venenos) son, y lo son por definición, aquellas que nos aportan sufrimiento, o dicho mejor, el mecanismo por el cual surge el sufrimiento se llama emoción negativa. Por tanto las emociones negativas sí son intrínsecamente sufrimiento (se desencadenen por pensamiento o no, incluso si te la inyectaran sería sufrimiento).  De hecho son el único mecanismo por el que la mente puede crear sufrimiento en el cuerpo. Si no se desencadenan venenos, no hay sufrimiento.

Recordad que las emociones no son más que la autoinyección de substancias en el organismo. La selección natural y evolución encontró como forma de “movernos” en la dirección adecuada a nuestra supervivencia y reproducción, solamente esa ruda manera: hacernos sentir mal para que nos movamos, hacernos sentir mal hasta que logremos algo y hacernos sentir mal si no lo logramos, para que la siguiente vez lo logremos.

Pero, a pesar de que el mecanismo es el mismo o parecido, hay emociones que no nos hacen sufrir en absoluto, como la alegría. Sin embargo y aunque parezca una contradicción pueden no estar totalmente limpias de sufrimiento. El sufrimiento asociado a ellas surgirá (si surge) de ansiarlas cuando no estén. Cuando están no son en absoluto aflictivas, por tanto la aflictividad está en ese ansia (en la mente) y no en la emoción como tal, que es, como su propio nombre indica, positiva. Ese es el terreno del sentimiento (el ansiar una emoción).

A eso se refería el gran Naropa cuando decía “el disfrute no es el problema, el problema es el apego”  que por cierto es una de las bases del tantrismo: destruir el apego no solo, no eliminando las emociones positivas, sino potenciándolas al máximo. El apego, es lógicamente un sentimiento (una familia de ellos, realmente), uno clave para el sufrimiento.

Así la gran frase de Naropa (siglo XI, ninguna novedad) en nuestra terminología sería: La emoción positiva no es problema alguno, el problema es el sentimiento de apego/ansia que creas a su respecto.

Se podría decir que esta forma de ver “el disfrute” fue una revolución emocional en el budismo, tan revolucionario que prácticamente todo el resto del budismo, ve el budismo tibetano (que es la evolución del budismo indio, hoy perdido casi del todo, Naropa era indio) con grandes reticencias.

Sin embargo, probablemente sea el budismo más fructífero, gozoso y pleno que pueda practicarse. Y también por ello, a pesar de que el budismo del Tíbet es Mahayana en su concepción, se le puso el matiz “Vajrayana” por su gran diferenciación con el resto. Y todo eso, incluso en las vertientes no tántricas de ese budismo, por ejemplo Mahamudra que puede complementarse con prácticas tántricas, como los seis dharmas de Naropa, y de hecho suele hacerse, pero no es imprescindible.

Dicho esto, hay varias posibilidades de evolución de las emociones durante un camino espiritual.

Las veremos, de forma ordenada de menor a mayor madurez espiritual (en mi opinión, claro) y tengo la impresión de que aparecieron en este mundo justo también en este orden.

Seguimos.



Las emociones en un camino no-dual (introducción)

Por sugerencia de Diego (hace ya meses no sé si se acordará) ampliamos y consolidamos los textos del blog sobre las emociones y la senda espiritual.


Damasio nos los adelanta en la cita anterior: somos seres sensibles pensando ser racionales, y ese convencimiento es tan elevado que realmente el intelecto, un mal gobernante, ha tomado el control (emocional) de forma casi total, lo cual viene a significar que casi todas nuestras emociones diarias tienen en su origen un surgimiento intelectual, es decir son desencadenadas por fantasías intelectuales. Y no, no nos va bien así.

Se ha dicho que el camino espiritual es básicamente destronar ese mal gobernante. Bueno, eso serían los dos primeros yogas que hemos visto, pero eso no es poca cosa. Quién pare ahí ya habrá obtenido una liberación notable del sufrimiento (que está construido por emociones negativas). No sufrirás más que mi gato pero tampoco mucho menos.

Pero no nos adelantemos, vamos como siempre a hacer algunas definiciones para que quede claro que queremos decir por emoción y sentimiento. Y como siempre, no es palabra divina, solo un acuerdo en los términos para pueda expresarse todo esto y llegue. Otras definiciones son también absolutamente válidas. Simplemente cuando hablemos en el blog o usamos esta o aclarad que queréis decir por esas palabras, sino es una pérdida de tiempo.

Como siempre, hay bastante lío lingüístico al respecto, el habitual caos surgido de sobre-conceptualizar usando además palabras ambiguas. Nada nuevo, ocurre en todos los ámbitos de la espiritualidad. De hecho estos dos términos se usan en espiritualidad con la misma imprecisión que en el día a día… es decir de forma muy genérica.

En neurociencia han avanzado un poco más en esto, y vamos a aprovechar algo de su rigurosidad aunque la definición neurocientífica probablemente varíe en algunos matices de esta que se usa en el blog, que tiene el foco (como el Sistema-Mente) en ser útil a practicantes espirituales, por eso puede variar.

Empezaremos distinguiendo emociones de sentimientos como también hace la neurociencia:

 •Emoción: es un conjunto de respuestas neuroquímicas, eléctricas y/o hormonales (a menudo muy rápidas) que nos llevan a reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo o interno. Son respuestas relativamente directas de sistemas fisiológicos. Para tener emociones no hace falta más que cerebro relativamente básico (o en todo caso saber que los lagartos las tienen), la parte más primitiva de nuestro cerebro. Emoción viene de “movernos”, todo lo que hace que nos movamos (también mentalmente) es una emoción. En el Tíbet los llaman vientos (o al menos en inglés lo traducen por “winds”) y es una palabra muy bella para el caso, porque el viento hace ondear las banderas (y las emociones hacen ondear la mente). Cuando hablemos de energías también hablamos de emociones, son lo mismo. Acepto que tú opines diferente pero aquí se consideran lo mismo. Luego una práctica energética es una práctica emocional, aunque suene raro, es así. Y cuando te sientes “energético” eso es emocional.

Sentimiento: es el resultado de la evaluación mental (incluso conceptual) de una emoción o conjunto de ellas creando un resultado permanente de esa evaluación (y que por tanto se queda en Alaya). Por evaluación quiero decir que la inteligencia se hace consciente de la emoción o emociones, y les asigna características adicionales (que son conceptos) com su origen, la forma de volver a sentir, etc… Eso permite que exista una gestión inteligente y a menudo conceptual de las emociones y en general caracteriza y explica (o lo intenta) un conjunto de emociones que ocurren en distintos momentos en el tiempo. Para tener sentimientos, por tanto seguramente hace falta neocortex (la parte más evolucionada del cerebro) muy probablemente todos los mamíferos y otras especies superiores, los tengan.

Un ejemplo:

  • Si viendo a alguien siento mariposas en el estómago. Eso es le surgimiento de una emoción, viento, o energía.
  • Si tras ocurrir eso o mientras ocurre, o cuando ocurre por tercera vez, concluyo que estoy enamorado de él o ella (eso que estoy viendo). Eso es la creación de un sentimiento (y es una construcción mental).

Las emociones surgen de forma bastante directa, los sentimientos se construyen (mentalmente).

No me he tomado suficiente tiempo como para ver si estas definiciones coinciden mucho o poco con la neurociencia, sin duda se parecen y coinciden al menos en parte. Estas definiciones son las que me han parecido útiles para describir la parte emocional de una senda espiritual.

Seguimos.




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