El blog de 道


El Sistema-mente: esquema resumen

Se amplía al picar.



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (I)

Consciencia-qualia, el espacio multidimensional

La palabra consciencia en castellano tiene un problema y es que apunta tanto a “lo visto” (la representación) como a aquello que procesa “lo visto” y lo entiende. Es decir a Samantabhadra y a Samantabhadri según terminología tibetana.

En inglés tienen las palabras consciousness y awareness, y eso les permite (si así lo acuerdan) asociar a cada palabra uno de los dos polos (objetos-sujeto) y poder distinguirlos.

A estas alturas, ya se puede intuir que “el procesado” en este modelo, es la Inteligencia+atención (que veremos luego), así que reservaremos siempre la palabra consciencia para el otro polo: la representación.

Así que consciencia tal como la entendemos aquí es el conjunto de qualia de la neurociencia. Qualia (o qualias, da igual) es la palabra técnica para referirnos a la representación que aparece en la mente.

No es que la consciencia, tal como la definimos aquí, contenga o posea qualias, sino que es solamente qualias, es solo mundo interior auto-representado (de la mente y para la mente).

Incluso cuando hablamos de la consciencia como “espacio” estamos exagerando, pero es cómodo para expresarnos. Esa sensación espacial, por ejemplo como cuando oimos un ruido por la derecha, es construida, simulada. Pero a efectos de expresarnos sí que asociaremos el conjunto de qualias a un “espacio”.

Es decir es un conjutno de representación explícito, auto-visible (por tanto no dual, incluso ahora mismo, aunque no te lo parezca). Y no es otra cosa.

Esa es la definición que se usará aquí.

La forma de ver nuestros qualias es como el surgimiento autónomo de una manisfestación que puede ser o no ser procesada por los procesos cognitivos de la mente que vamos viendo.

Es decir, un ruido, te pase desapercibido o no, ha surgido en tu mente como qualia. Aunque no le hayas hecho el menor caso consciente, incluso aunque no tengas ni el recuerdo de que tal ruido se ha producido porque no has atendido a él y tu memoria no lo ha registrado.

En cierta manera, parece evidente que la mente genera mucho más qualia del que es capaz de procesar la inteligencia. Por eso no puedes estar atento a todo en todo momento. Así la atención también puede verse como la “selección” dirigida (intencional) de qué qualias son procesados por la inteligencia y cuales no. Pero me adelanto… la atención aún no la hemos visto.

Eso de no atender a qualias ocurre continuamente en tu experiencia, de hecho la mente es especialmente hábil para ignorar los ruidos, pero no es que no oigas, es que no escuchas. O dicho en nuestra terminología, no es que el qualia no surja, es que la atención no se dirige a él y por tanto la inteligencia no lo procesa.

Distinguir la sutileza entre oír y escuchar, es saber distinguir la sutileza de lo que en budismo a veces se llama “el contacto”. Hemos hablado sobre eso en el pasado.

Y cuando no escuchas (pero si oyes, pues no eres sordo), ¿cuál es el sujeto de ese ruido que se ha producido? ¿ninguno? ¿Y cómo podemos entender un ruido que aparece por y para sí mismo? ¿lo puedes imaginar?

La respuesta a esas preguntas definirá muchas cosas en tu camino espiritual si este tiende a la no-dualidad. La respuesta budista o de doctrinas no-duales será: no había sujeto porque el sujeto es una construcción mental y en ese caso estaba ausente. O mejor dicho ocupado en otras cosas…

Esta disyuntiva, por si te lo preguntas, es diferente a la de Berkeley cuando preguntaba si un árbol que cae, cuando nadie lo oye, genera ruido.

Obviamente no genera ruido, porque el ruido solo existe en nuestras mentes.

A partir de aquí los idealistas dirán que ni siquiera ha caído (hasta que lo mires).

Y los no idealistas dirán que no genera ruido, porque ruido es qualia y por tanto substancia mental (y ninguna mente estaba allí), sino que genera vibraciones en el aire. Pero ruido no genera en ningún caso, ruido solo genera tu mente a partir de los oidos.

Como decía Hui Neng (sexto patriarca zen) ante la discusión de dos monjes sobre si lo que ondeaba era la bandera o el aire, lo que ondea realmente son vuestras mentes.

Este “ Gran espejo” de la espiritualidad clásica (espejo que realmente no refleja nada) que llamaban a la consciencia-qualia de forma bastante inocente, es todo nuestro mundo interior, toda percepción sea del tipo que sea.

Si lo percibes “es qualia” y “es consciente”. Es decir toda experiencia sea interna o externa es qualia.

Por ejemplo: el intelecto es qualia y es consciente porque “aparece”. La inteligencia ni es qualia ni es consciente porque “no aparece”, no se ve por sitio alguno y sin embargo sabemos que existe porque percibimos sus resultados en forma de qualia.

La consciencia es la creación (no el reflejo) de un universo a partir de los sentidos internos y externos, añadiendo además algo un poco diferente: el intelecto, que ya hemos visto. La sexta consciencia que dicen los budistas. El sexto tipo de qualia (simplificando).

Todo ello crea nuestro universo interno (interno sobra, pues no hay otro en tu experiencia, pero ayuda a entendernos) formado por percepciones, intelecto, memorias, sensaciones, emociones, etc… cualquier cosa que percibas, sientas, veas, notes, etc… es consciente y es qualia.

El por qué existe la consciencia, es un misterio para todos (científicos y místicos). Hay creencias, pero no hay nada claro.

Aparentemente podría hacerse todo procesado mental conocido, sin que aparecieran qualias, sin que surgiera esa representación explícita.

Esa es la llamada teoría neurocientífica de los zombies, seres sin representación interna alguna pero aparentemente podrían ser totalmente “normales”. ¿Existen tales personas? No sé sabe… aparentemente no… aparentemente todos tenemos representación interna ¿o no?

Un ejemplo de procesado “zombie” es la inteligencia (ya vista), que trabaja constantemente (y mucho) pero que no aparece por lado alguno, solo aparecen sus decisiones y acciones…

¿Por qué en cambio aparece el resto?

Seguimos



La sutil diferencia entre disociación y trascendencia (y II)

Como hemos comentado en los apuntes sobre el sujeto (hace cuatro días) solo puede gestionarse algo cuando “se ve”, es decir cuando adquieres un pto de vista más elevado que permita a la inteligencia ponderarlo (que no al intelecto), y eso si os fijáis es básicamente el significado literal de trascendencia tal como hemos visto.

Para ponerse “más allá”, una técnica posible es la disociativa, ciertamente, pero ya hemos visto sus peligros o peculiaridades. Además siempre implicará “atman” pues no puede haber algo “no mío” sin que quede algo que posee.

Sin atman nada es tuyo, ni no tuyo, no aplica. Por eso en el budismo aplican nada o muy poco técnicas disociativas. Lo cual no significa que no haya budistas aplicándolas erróneamente. Los hay.

Una técnica más indirecta y sutil que la disociación, es la auto-liberación, que es la técnica favorita budista Mahayana (Zen, Dzogchen y Mahamudra la usan bajo este u otro nombre). Casi se podría decir que a nivel práctico la auto-liberación es la gran propuesta Mahayana, igual que los Jhanas concentrativos más la visión vipassana lo son en Theravada.

Por auto-liberación entendemos detectar el surgimiento de aquello que queremos trascender y “dejarlo ir” de la forma más ecuánime posible, es decir, sin darle carga emocional alguna, como si no existiera. Sin darle importancia alguna. El valor de la práctica aumenta cuanto menor carga emocional se añada a la auto-liberación.

Durante el proceso no concluimos que el pensamiento no sea mío, ni lo contrario tampoco. Solo lo auto-liberamos. Según la propuesta doctrinal budista porque “está vacío” (cuestión también muy discutible, pero cada doctrina tiene sus axiomas).

Así pues, la auto-liberación es un continuo “intentar ponerse más allá” del pensamiento. Y este es uno de los trabajos claves del primer yoga Mahamudra o los inicios de Dzogchen o el famoso Zazen, y debe hacerse hasta que ocurra el “click” (habrán diversos clicks menores antes) y quedes establecido de forma natural “más allá del pensamiento” cada vez que estés mindful. De hecho estrictamente en los inicios nunca estaremos más allá de ese pensamiento, pero se construye el espacio que nos permitirá estarlo poco a poco.

En ese momento el yoga de no-conceptualidad podrá ser ejercido y consistirá solo en mantenerse mindful sin bloquear ningún pensamiento, mientras que el yoga anterior, el de concentración solo permitía auto-liberarlos todavía no nos permitía trascenderlos (quizá a veces en meditación profunda ocurra) sino que cuando aplicamos mindfulness los bloqueamos, paramos la cadena argumental de forma brusca.

Es importante recalcar que aunque el pensamiento casi con seguridad parará al ser auto-liberado (si no lo hace, mejor) el objeto de la práctica no es pararlo (eso sería una técnica concentrativa) sino justo lo contrario, auto-liberarlo con ecuanimidad y si no para, mejor. Eso sí, siempre recordad que la atención ha de estar presente (mente mindful), el gran riesgo de la auto-liberación es que a veces se confunde con dejarnos ir con nuestros pensamientos y eso es justo no-meditar, es justo lo opuesto a lo que se propone, es sumergirnos en ellos y perder todo pto. de vista sobre ellos.

Pero trascender sigue teniendo un problema teórico para un budista, porque si buscamos un pto. de vista superior, ¿quien lo busca? ¿atman? ¿quién observa?

La respuesta no-budista es la inteligencia, que no es un atman (armada con su herramienta favorita, la atención) y es por eso que en la doctrinas Mahayanas en mucho ptos parece estar hablándose de un atman, como cuando se habla de “la base” o el “fondo” o incluso el Dharmakaya. Pero no debe olvidarse que para el budismo todo eso no es eterno, es compuesto, no es divino, etc… Y lo que puede afirmarse con la experiencia es que tampoco es el sujeto del teatro cartesiano (mucho menos el pensador de los pensamientos).

Como puede intuirse (y también se trató en los apuntes sobre el sujeto) a medida que trasciendas elementos cognitivos y perceptivos, “lo que queda” como pto de observación más elevado, se reduce, se va volviendo más profundo y sutil porque debes ir “más atrás” mentalmente para adquirir ese pto de vista.

Y ese mismo proceso es el que hace extremadamente sutil la sensación de un sujeto hasta que finalmente ya no puede aplicarse, lo que queda observando es tan sutil y tan desprovisto de la complejidad de un sujeto que solo podría llamarse sujeto por insistencia doctrinal (y hasta el Adv. Vedanta le cambia el nombre a Brahman).



Las neo-filosofías y el budismo (II)
06/05/2019, 7:07 am
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Os confesaré, que ni siquiera tengo claro que quieren decir con eso de que todos somos Buddha, pues si todos somos Buddha y no hay no-Buddhas, la palabra no contiene información, es equivalente a decir “personas”, todos somos personas. Ambos términos serían equivalentes, luego no aporta nada… ni dice nada usado de esa manera extensiva…

El problema de extender demasiado un concepto, es que, como todo concepto es discriminante, cuando ese lo abarca todo ya no discrimina y deja de servir para algo. Es inútil.

Si quieren decir “todos podemos llegar a ser Buddhas”, entonces su capacidad de redacción es pésima porque no es lo que están diciendo. Sería una frase indemostrable pero con la que podría estar de acuerdo el budismo, si se asume tiempo infinito y renacimiento, como hemos visto antes.

Al final, me temo que es solo un slogan vacío aunque atractivo y motivante… es lo que tiene la espiritualidad del siglo XXI… Pues como veis, mirado fríamente no tiene pies ni cabeza… no es que pueda ser falso o cierto, es que no dice nada concreto…

Otra forma de intentar entenderles es, que lo que quieren decir es que “ya eres uno con todo” o que “ya eres sin-yo” o “ya eres Atman o Anatman” o “ya eres Brahman” (un Jnani es obvio que no eres pues está liberado). Y eso lo confunden con Buddha, o bien no lo confunden pero han decidido que eso es ser un Buddha en su doctrina personal.

La respuesta a todo eso, de una persona sensata debería ser: “De acuerdo ¿y?”

Quiero decir que esa afirmación tiene el mismo valor espiritual que decir a alguien que sufre: “tú ya estás compuesto de átomos”.

¿Y en que me ayuda eso a resolver el problema del sufrimiento?

En poco realmente… estamos simplemente haciendo una afirmación filosófica o metafísica… nada más. Y por oírla o incluso mantenerla, incluso opinar que es cierta, no va a cambiar nada…

De hecho si ya eres “eso”, y aún así sufres, es obvio que no es “ser eso” lo que va a resolver el problema del sufrimiento, ¿no?. De nuevo vemos como se contrapone con fuerza una posición teórica con una práctica…

Existe una confusión recurrente entre lo que es realizar algo y lo que es “charlar al respecto de algo”. La diferencia es no-conceptual y es por eso que creerse algo conceptualmente no desencadena casi nunca una realización ni nos libera en absoluto de nada.

Es decir son afirmaciones, que aún siendo ciertas (las que lo sean), no tienen efectos prácticos.

El budismo va a estar de acuerdo con muchas de ellas, así está escrito. Pero no se va a quedar ahí, eso es solo el capítulo uno de sus manuales (estaría en la parte de “visión”).

Lo comentado, son posiciones conceptuales aceptables, visiones aceptables, pero solo eso. Y ya sabéis que el intelecto ayuda poco en este camino… no es que no ayude nada, es cierto, pero no te llevará muy lejos si no añadimos más ingredientes a la receta.

El problema adicional es que en estas neo-filosofías las expresiones se usan, no para indagar sino para lo contrario. como diciendo: “¿ves? ya eres no-dual, no es necesario que hagas nada, vete a casa y relájate”. Esta última instrucción es la única útil aunque muy insuficiente; existen muchas personas relajadas en este mundo y ninguna se convierte en Buddha de forma espontánea.

Y entonces, el sufrimiento causado por el espejismo, continua… Lo cual es normal, dado que no has hecho nada, todo sigue igual. Lo mismo te podrían haber dicho que estás hecho de polvo de estrellas (que es cierto) para intentar animarte.

Y aquí abro otro inciso, gran parte de los beneficios de estas técnicas modernas basadas en la escucha, son mera auto-sugestión. Que no implica que no haya beneficio alguno (como también lo produce el efecto placebo) pero un cambio espiritual es mucho más.

Podrás distinguir realización de auto-sugestión por diversos indicadores, esbozo algunos.

Las emociones positivas surgidas de la auto-sugestión casi siempre tienen sus causas claras (soy más feliz por tal cosa, por ejemplo porque me han dicho que ya soy un Buddha) porque para auto-sugestionarse uno ha de auto-convencerse de algo. El gozo de las realizaciones no siempre tiene sus causas claras hasta que nos inventamos una (hay gozo sin objeto. sin razón, incluso sorprende estar gozando y buscamos la razón).

Las realizaciones siempre implican cambios en cómo funciona nuestra mente. La auto-sugestión nunca. Quién ha pasado por una realización ya sabe de sobras a qué me refiero. Este punto es clave, porque este cambio es lo que permite seguir evolucionando, el resto (la experiencia puntual) es accesorio.

Las realizaciones suelen sorprender en su aparición y en sus efectos. La auto-sugestión raramente (aunque dependerá del grado de ignorancia de ti mismo) pues es un efecto buscado. Ya dijo Nisa hace tiempo, que una garantía de que una realización es genuina, es que no se parece en nada a como creías que sería antes de que ocurriera.

Los cambios mentales de las realizaciones consolidadas son permanentes o en todo caso lleva años de indolencia revertirlos, pero el bienestar de la auto-sugestión raramente dura mucho. Y nunca dura para siempre. Está solo esperando al siguiente evento que te haga sufrir…

Cierro el paréntesis.

Seguimos



Una nueva aproximación científica a la consciencia (y VI)
14/09/2017, 7:29 am
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Estos hallazgos nos llevan de camino de regreso a Descartes. La experiencia específica de ser tú (o yo) no es más que la mejor suposición del cerebro sobre las causas de las señales de sensibilidad sensorial relacionada con uno mismo.

Hay un giro final a esta historia. Los modelos predictivos son buenos no sólo para averiguar las causas de las señales sensoriales, sino que también permiten al cerebro controlar o regular estas causas, cambiando los datos sensoriales para ajustarse a las predicciones existentes (esto a veces se llama “inferencia activa”). Cuando se trata del yo, especialmente en sus aspectos profundamente asumidos, la regulación efectiva es  más importante que la percepción exacta. Mientras nuestros latidos cardíacos, presión arterial y otras cantidades fisiológicas permanezcan dentro de límites viables, podría no importar si carecemos de representaciones perceptuales detalladas. Esto podría tener algo que ver con el carácter distintivo de las experiencias de “ser un cuerpo”, en comparación con las experiencias de los objetos en el mundo – o del cuerpo como un objeto.
Y esto nos devuelve una última vez a Descartes. Al disociar la mente del cuerpo, argumentó que los animales no humanos no eran más que “máquinas bestiales” sin ningún universo interior. En su opinión, los procesos básicos de regulación fisiológica tenían poco o nada que ver con la mente o la consciencia. He llegado a pensar lo contrario. Ahora me parece que los aspectos fundamentales de nuestras experiencias de la personalidad consciente pueden depender de la percepción predictiva orientada al control de nuestra fisiología desordenada, de nuestra sangre y tripas animales. Somos seres conscientes porque también nosotros somos máquinas bestiales – sacos de carne autosostenibles que se preocupan por su propia persistencia.

 

Anil K. Seth is professor of cognitive and computational neuroscience at the University of Sussex, and co-director of the Sackler Centre for Consciousness Science. He is also editor-in-chief of Neuroscience of Consciousness. He lives in Brighton.

Artículo completo en inglés:

https://aeon.co/essays/the-hard-problem-of-consciousness-is-a-distraction-from-the-real-one




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