El blog de 道


Tratado de las tres naturalezas – Vasubandhu
09/05/2022, 7:07 am
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Vasubandhu se considera el fundador de la doctrina Yogacara junto son Asanga.

Yogacara es sin duda, junto con Madiamika (de Nargajuna) las dos doctrinas que han construido totalmente todas las escuelas Mahayana. Toda doctrina Mahayana, aparte de seguidora de las enseñanzas de Buddha es siempre un cóctel con ciertas partes de Yogacara y otras de Madiamika. El resultado final en cada caso dependerá de las predominancia  de cada doctrina y de sus influencias locales (Bon, Hinduismo, Taoismo…)

Si podemos decir que Madiamika es el culmen del pensamiento filosófico budista, Yogacara lo es del estudio de la mente. No soy imparcial pero me da la impresión que tras ellos, el budismo degeneró un tanto, especialmente tras madurar el tercer giro de la rueda del dharma y la idea loca del «ya originalmente iluminado». Renunciada esa idea, el budismo que queda es tremendamente efectivo y certero. Esto es solamente una opinión, por supuesto.

Hoy trataremos el texto de «Las tres naturalezas» de Vasubandhu, a ver qué podemos aprender de él.

El texto inicial en castellano se obtiene del tratado de Fernando Tola y Carmen Dragonetti con el mismo título (Trivabhavanirdesa), mil gracia a ellos, también se refuerza con algunas versiones existente en inglés en caso de duda.


Se postula que las tres naturalezas propias:
la imaginada, la dependiente y la absoluta
son el objeto profundo
del conocimiento de los sabios.

Lo que aparece es la naturaleza dependiente;
cómo esta aparece es la naturaleza imaginada.
La primera se llama así porque funciona sujeta a causas.
La segunda porque su existencia es mera creación mental.

El eterno no existir tal como aparece
de aquello que aparece, ha de ser conocido
como la naturaleza propia absoluta
en razón de su inalterabilidad.

Al respecto de ¿qué aparece? La imaginación irreal.
¿Cómo aparece? Con dualidad.
¿Qué es su no-existencia?
consiste en que su esencia es la inexistencia de la dualidad.


Empezamos fuerte 🙂

Vasubandhu postula tres naturalezas que podríamos llamar:

  • Lo que eres convencionalmente (causal)
  • Lo que crees ser (que es ideación)
  • Lo que realmente eres (sunyata)

Y dice, que lo relevante para el sabio (budista) es el estudio de esas naturalezas.

Quizá con ejemplos sea más fácil entender esas tres naturalezas.

Cuando digo «yo soy listo», o contemplo cualquier característica propia o ajena, es pura imaginación. Ideación. La más destacada la de que haya un atman o yo integral decidiendo. Esa es tu naturaleza imaginada y es ignorancia. Tú ideación. No porque siempre sea absolutamente falsa (a veces sí), pero si suele ser aproximada y basada en creencias previas que pueden ser falsas.

Cuando ocurre que me pinchan y salto, incluso sin yo pensar nada, vemos actuar a nuestra naturaleza causal. Lo que hacemos (y pensamos) es debido siempre a causas y condiciones. Por tanto, postulando una naturaleza causal, Vasubandhu ya de salida desmonta esa idea exótica de que Yogacara es idealismo puro. No lo es. Existe la causalidad y es así como se mueve el universo.

Y alineado con Madiamikas, Nagarjuna y Buddha, y como decía Dogen, la naturaleza búdica es la ausencia de naturaleza (Anatta o Sunyata, lo mismo da). Y rechazamos la otra acusación a Yogacara que es que re-afirma objetos o cosas auto-existentes o existentes por sí mismos (no lo hace). Tu naturaleza en última instancia es vacuidad.

Re-leídos los versos con estas ideas en mente, deberían ser fáciles de entender.

«El eterno no existir» es Sunyata (la ausencia de entidades) y se afirma que es la naturaleza absoluta porque es lo que es inalterable (no cambia nunca ni para nadie o nada).

Luego le da la vuelta:

«¿Qué es su no-existencia? Consiste en que su esencia es la inexistencia de la dualidad»

¿Que implica sunyata si no hay identidades? que todo es no-dual.

Seguimos

 

 



¿Qué es Presencia?

Otro texto corto para intentar alinear significados que nos permitan hablar entre nosotros con coherencia.

El concepto de hoy es Presencia.

Se habla mucho sobre ella, especialmente en las últimas décadas. De nuevo no es un concepto budista que uno vaya a leer, no ya en los sutras, sino incluso en cualquier texto de maestros que no sean del siglo XX. No en budismo pero tampoco hinduismo, ni en otras doctrinas tradicionales. Es una palabra relativamente nueva en espiritualidad. Lo cual no es necesariamente malo (como tampoco lo era lo de «residir en al ahora«).

Quizá en este caso es un concepto sencillo, que no plantea dudas o quizá no, en todo caso vamos a revisarlo para que no haya confusiones cuando aparezca.

Obviamente ejercer la «Presencia» viene de Estar Presente. Esto no suena especialmente difícil de deducir.

Y este estar Presente, debe venir de estar en El presente que es lo mismo o similar que estar en El Ahora. Así que como referencia complementaria podéis leer los textos sobre «El ahora» que ya se publicaron.

Así que ya casi podríamos cerrar el texto pues Estar Presente es de la misma familia que estar en El Ahora, y eso ya vimos que:

«¿qué es residir en el ahora?» .

Dos cosas: la activación de la mente mindful (o del mindfulness si quieres) y la exclusión del intelecto o pensamiento o en general todo proceso cognitivo, de nuestro foco de atención. Porque al futuro y al pasado solo podemos ir mentalmente, con el pensamiento o la ensoñación.

Es decir, como siempre, atención y no dirigida al proceso intelectual. O al menos no a cualquiera de esos procesos que sea sobre pasado o futuro.

Bien, pero hoy vamos a aprovechar y añadir algo más, relacionado con «ser».

A menudo Presencia, se relaciona con ejercer una forma más clara o intensa nuestra ese-idad («ser») probablemente porque la palabra ha surgido en entornos de neo-escuelas que hacen de El Ser su concepto principal.

Y es cierto, pero eso no excluye que sea también lo citado anteriormente, de hecho es casi paradójico la de prácticas que en el fondo son iguales o muy parecidas, pero se conceptúan diferente y a veces se cree que son muy diferentes (mindfulness, residir en el ahora, presencia, retorno al ¿quién soy yo?, mente mindful en este blog, etc…). Es el típico caso de usar como definición de algo una u otra característica y no ver que varias son aplicables.

Al final como también pasa en meditación sentada hay muy pocas variantes reales de práctica (por raro que parezca), lo que las diferencia son otras sutilezas internas como lo que aquí llamamos «visión» o incluso más sutiles (entre ellas una visión no auto-reconocida), y a veces nada, solo el nombre y el poco interés en que puedan ser lo mismo que la práctica de la otra religión, pues eso igualaría demasiado ciertas doctrinas que se ven casi como «enemigas» y opuestas entre ellas. Luego sus prácticas han de ser muy diferentes… pero no lo son… 🙂

Todo ello puede ser consecuencia de dar demasiado relevancia a las prácticas, muy típico en occidente, en contra de la visión que suele ser el pariente pobre. La visión o principios que aplicas es lo que va a determinar tu camino y resultados si las prácticas son correctas (si son incorrectas no habrá camino).

En la Presencia de las neo-escuelas el foco se suele poner en «ser», mientras que en el mindfulness se pone en la atención y en residir en el ahora se pone en el tiempo presente. Pero al final ocurre que esos factores conductores, nos llevan a la misma posición mental o muy parecida. Igual que en meditación samatha el objeto de concentración es secundario y las absorciones obtenidas se parecen.

Seguimos



¿Qué es Wu-Wei? (no-acción)
27/04/2022, 7:07 am
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Otro texto corto de la serie ¿Qué es? (por cierto el de Talidad es de los más leídos del blog)


Wu Wei es una expresión de origen chino, en concreto de uso en el Taoismo y que literalmente significa realmente sin-acción (無為/无为) aunque se suela traducir como no-acción.

A menudo también se relaciona el concepto con la ausencia de esfuerzo o con la idea de fluir, o no forzar.

La ausencia de esfuerzo la debemos interpretar aquí como la ausencia de la carga emocional que conlleva el esfuerzo por lograr algo y no como su parte física. Porque cansarnos físicamente, nos vamos a cansar igual pero no habrá desgaste emocional en Wu Wei, y ello será debido a la ausencia deseos y ambiciones, de resultado concretos. Cuando «hacemos por hacer», «hacemos porque sí» por el mismo gusto de hacer, el desgaste emocional está ausente. Es un hacer, libre de la esclavitud de lograr algo. Sin objetivos y no intencionalidad son otras formas de expresarlo y que también se usan en el blog. Y esa forma de encarar la acción es la que deriva en esa ausencia de esfuerzo o desgaste (emocional).

Fluir y no forzar son similares y se relacionan también con la idea de no ejercer un desgaste emocional excesivo. No nos forzarnos internamente por lograr nuestros objetivos y deseos, o bien fluir, dicho en positivo hace referencia a esa situación en que la acción ocurre de forma casi espontánea, tal como es tan habitual en el zen clásico. Esta espontaneidad en cierta manera es la «acción por la acción», como cuando un deportista de élite entra en el estado de flujo (muy habitual por ejemplo en escalada) y se olvida de absolutamente todo excepto la propia acción que está ejecutando (una forma de residir en el ahora). Ya no está pensando en ganar o perder, solo hay acción (física) sin acción (mental).

Y quizá también podrías decir que en Wu-Wei esa acción sin-acción podría decirse que es también acción sin-reacción.

Wu-wei expresa un estado interior sin reacción (emocional) a los fenómenos, estado de ecuanimidad ante ellos. Se podría decir estado de aceptación para entender lo que es, pero ese sería un estadio muy inicial, en realidad ha de ser de trascendencia.

Cuando ni la aceptación necesite ocurrir empezamos a entender Wu-wei. Igual que no aceptamos una noticia irrelevante, simplemente no nos lleva a reaccionar emocionalmente en absoluto. Aceptar todavía es una forma de acción (mental). Solo puede aplicarse Wu Wei a aquello que ha sido trascendido, superado completamente. Aquello que no nos aferra, aquello de lo que somos libres, aquello a lo que no estamos apegados.

Cuando en este blog decimos que las meditaciones Mahayana, como familia de meditaciones, a falta de otro nombre que las agrupe, son meditaciones de no-acción, de Wu-Wei, lo que queremos decir es que se basan justo en lo comentado, en la no-reacción, en la ecuanimidad. Y también en ese no-esfuerzo, en ese fluir, por eso una componente fundamental en toda meditación Mahayana es la ausencia de tensiones emocionales (físicas no importa demasiado), en Tíbet se destaca más ese aspecto que en el Zen japonés (siempre bastante más rígido) y siempre se nos avisa de no generar tensión en las sesiones de meditación. En Zen japonés la obsesión con la postura a veces lleva a ciertas rigideces mentales que no van a ser positivas.

Pero sobre todo lo que define una meditación Wu Wei, es siempre la menor reacción posible y la menor acción (mental) posible ante cualquier cosa que acontezca en la sesión. Basta con estar presentes y todo lo que añadamos es contraproducente para la sesión.

Por eso no nos concentramos en un objeto ni forzamos la atención, por eso si nos detectamos perdidos en un pensamiento no lo seguimos pero tampoco lo rechazamos o aborrecemos, no nos enfadamos o entristecemos por el fracaso, simplemente debe quedar auto-liberado por nuestra presencia, sin reacción alguna, con ecuanimidad absoluta. Como si no hubiera pasado absolutamente nada.

Quién está presente no piensa reactivamente (en el primer yoga), eso no es posible y no hace falta hacer más, luego no hace falta hacer nada además de estar presente. Tu presencia siempre, siempre, desde el minuto cero, va a auto-liberar cualquier reactividad mental automáticamente (de ahí auto-liberar) y sin que hagas nada. Y lo que se te pide, es que justo no hagas nada más. Absolutamente nada más.

Ese minimalismo en la reacción a lo que ocurre es Wu wei. Por eso es: sin-reacción.

Más adelante Wu Wei aún será más fino, cuando hayas visto tu verdadera naturaleza, pensamientos y presencia podrán convivir sin problemas, el pensamiento ruidoso ha sido trascendido, y entonces la meditación de no-acción consistirá en ni tan siquiera auto-liberar pensamientos, solo estar presente ante ellos y dejar que se calmen solos. Esta es también la descripción del Shikantaza maduro y no es casualidad pues es también meditación Mahayana/de no-acción. Y es entonces y no antes cuando se empieza a entender que es solo-ser.

Más adelante, cuando hayas realizado tu esencia completamente (terminología Mahamudra) ya solamente podrás estar presente siempre y empezará el trabajo de existir «sin reacción» durante las 24 horas del día. Fluir continuamente.

Contenido relacionado:



No-dualidad Mahayana vs. no-dualidad Advaita Vedanta
25/04/2022, 7:07 am
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Escrito del miembro de DharmaWheel llamado Krodha (originalmente en inglés):

El puruṣa de Vedanta es «no-dual», sin embargo, tiene una existencia transpersonal, homogénea, existe incondicionado ontológicamente. Lo que significa que Advaita es una no-dualidad substancial y reductiva a un Uno.

Mientras que nuestra naturaleza en Dzogchen [en budismo Mahayana en general] es epistemológica, personal, heterogénea y libre de los extremos de existencia y no existencia. Esto significa que nuestra naturaleza en Dzogchen es insustancial y una no-dualidad no reductiva.

Una no-dualidad ontológica es donde todo se reduce a una única sustancia que existe sola por sí misma. Por ejemplo, el puruṣa Vedanta es «no-dual», sin embargo, es transpersonal, homogéneo  y existe incondicionado ontológicamente. Lo que significa que la Advaita es una no-dualidad substancial y reductiva.

Por otra parte, una no-dualidad epistemológica es simplemente el reconocimiento de que la naturaleza de los fenómenos está libre de los extremos duales de existencia y la no-existencia, por lo tanto es «no dual». Esto es una no-dualidad no reductiva, ya que no deja nada a su paso, no hay X sobrante una vez que se reconoce la naturaleza de los fenómenos.

En una no-dualidad epistemológica, la naturaleza de un fenómeno no condicionado [dharma] y su naturaleza no nacida [dharmata] son ​​en última instancia, ni lo mismo, ni diferente, por lo tanto son «no-dual», porque la idea errónea de una entidad no condicionada es un subproducto de la ignorancia, y por lo tanto dicha entidad, para empezar, nunca ha llegado a existir. […]. Y darse cuenta de este hecho sólo requiere del cese de la causa para el surgimiento de la idea errónea de una entidad no condicionada, es decir, el cese de la ignorancia. Si dharmins y dharmata no fueran no-duales, entonces sería imposible reconocer la naturaleza de los fenómenos por nacer ya que en la naturaleza quedaría otra entidad no condicionada. […]

¿Se entiende?



Historias de un gato (¿?)
23/04/2022, 7:07 am
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Estaban en su casa, bajo el cielo y viendo crecer los cítricos sin más, con una taza de té para cada dos manos y el visitante preguntó al cuidador:

  • No me queda claro cuando hablas de Hinayana y Mahayana, ¿podrías aclararlo?

Claro. Hace tiempo oí este relato y de nuevo lo repito:

El monje llevaba kalpas sin número esperando el momento. En un estado de quietud y calma absoluta sobre su cojín veía acercarse la iluminación lenta pero inexorablemente.

En ese momento su queridísimo gato blanco se acercó al cojín donde meditaba y maulló lastimeramente.

Tanto tiempo sin recibir ni una caricia de su amo… Se restregó contra sus piernas cruzadas…

Una apenas perceptible duda invadió por un momento la mente del monje y debido a ella, milagrosamente la realidad se desdobló.

El monje Hinayana siguió meditando un segundo más y obtuvo la iluminación,  y penetró el Nibbana. Cerró los ojos y ya nunca le preocupó nada más.

El monje Mahayana se detuvo, bajó la mirada y acariciando cariñosamente a su gato el tiempo se detuvo, el espacio desapareció y entendió el Nirvana justo en ese momento. Abrió los ojos y ya nunca le preocupó nada más.

Esa, esa, justo esa, es la diferencia, dijo el cuidador .




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