El blog de 道


Los diez estadios del Bodhisattva según Khenchen Thrangu Rimpoche

Pues aquí vamos de nuevo con una traducción de Juan, en este caso de un tópico avanzado, realmente de poca utilidad para quién no esté viviendo al menos en el primer estadio o Bhumi (o el Camino del Ver), pero en todo caso aquí va.

Es uno de los reflejos más aterrizados y realistas que he leído de un maestro budista contemporáneo sobre los susodichos diez estadios. Y proviene de una eminencia viva como es Khenchen Thrangu Rimpoche, maestro del 16º Karmapa nada menos.

Espero os aporte algo el texto.


Los diez estadios de los Bodhisattvas y el estadio de un Buda

Para escuchar la excelencia del Dharma, necesitamos una motivación pura y ésta motivación es la aspiración al despertar supremo por el bien de todos los seres sintientes. Aunque motivados hacia la consecución de la felicidad y beneficio para todos los seres, sin embargo, no tenemos la capacidad de conseguirlo en nuestra condición actual. Y debido a esta incapacidad es por lo estamos determinados a lograr la condición de un Buda. Para lograrlo, necesitamos incorporar la excelencia del Dharma a nuestra experiencia vital. Por este motivo, escuchamos dicha excelencia. Considerado bajo esta perspectiva, eleva tus aspiraciones y escucha:

Las Etapas de Meditación de Kamalashila comienzan con el cultivo de la compasión (1), continúan con el cultivo de la mente del despertar (Bodhi) y concluyen con una presentación de cómo llevar estas instrucciones a la experiencia mediante la práctica. De estas tres etapas, a continuación, trataremos con la tercera que tiene dos partes: cómo lograr estas instrucciones y el resultado de haber conseguido las mismas.

Durante el tránsito de este sendero gradual, empezaremos adquiriendo como conducta base la admiración, la consideración en alta estima del sendero, que incluye los Caminos de Acumulación y Preparación. Estos principios conducirán al practicante al Camino del Ver, que es seguida por el Camino de Meditación (2). Con la culminación de estas prácticas de meditación, el practicante adquiere la condición de un Buda completamente despierto, que ha destruido los dos obstáculos (3), que posee todas las buenas cualidades y que ha ido más allá de los extremos de existencia y paz, que son el último logro (4). Ya hemos tratado las vías de acumulación, preparación y la del ver (5). Esta tarde hablaré acerca de cómo un practicante viaja a través del camino meditativo y adquiere la condición de un Buda.

Seguimos


(1) Kamalashila es siempre lectura recomendada.

(2) Para una descripción de los cinco caminos tibetanos ver aquí. Es otro modelo, más simplificado de las grandes etapas de la senda.

(3) Aflicciones adquiridas y obstáculos innatos.

(4) El Buda ni existe, ni no-existe (como tú realmente) y no ansía la paz o el gozo más que el ruido o el dolor.

(5) Para los interesados, no he dicho que esto es un extracto del libro: “Essential practice” del autor comentado.

Nota adicional: La principal reflexión que me surge de esta parte, es que la actitud “emocional” del practicante, no es opcional, como a veces parece creerse o asumirse inadvertidamente. La actitud emocional del Bodhisattva al respecto del camino y todos los seres sintientes, será fundamental para acabar (con suerte) en una senda que fructifique en un vehículo individual o colectivo (Hinayana / Mahayana). No hay senda Mahayana sin esa actitud emocional.



El Sistema-mente: esquema resumen

Se amplía al picar.



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (I)

Consciencia-qualia, el espacio multidimensional

La palabra consciencia en castellano tiene un problema y es que apunta tanto a “lo visto” (la representación) como a aquello que procesa “lo visto” y lo entiende. Es decir a Samantabhadra y a Samantabhadri según terminología tibetana.

En inglés tienen las palabras consciousness y awareness, y eso les permite (si así lo acuerdan) asociar a cada palabra uno de los dos polos (objetos-sujeto) y poder distinguirlos.

A estas alturas, ya se puede intuir que “el procesado” en este modelo, es la Inteligencia+atención (que veremos luego), así que reservaremos siempre la palabra consciencia para el otro polo: la representación.

Así que consciencia tal como la entendemos aquí es el conjunto de qualia de la neurociencia. Qualia (o qualias, da igual) es la palabra técnica para referirnos a la representación que aparece en la mente.

No es que la consciencia, tal como la definimos aquí, contenga o posea qualias, sino que es solamente qualias, es solo mundo interior auto-representado (de la mente y para la mente).

Incluso cuando hablamos de la consciencia como “espacio” estamos exagerando, pero es cómodo para expresarnos. Esa sensación espacial, por ejemplo como cuando oimos un ruido por la derecha, es construida, simulada. Pero a efectos de expresarnos sí que asociaremos el conjunto de qualias a un “espacio”.

Es decir es un conjutno de representación explícito, auto-visible (por tanto no dual, incluso ahora mismo, aunque no te lo parezca). Y no es otra cosa.

Esa es la definición que se usará aquí.

La forma de ver nuestros qualias es como el surgimiento autónomo de una manisfestación que puede ser o no ser procesada por los procesos cognitivos de la mente que vamos viendo.

Es decir, un ruido, te pase desapercibido o no, ha surgido en tu mente como qualia. Aunque no le hayas hecho el menor caso consciente, incluso aunque no tengas ni el recuerdo de que tal ruido se ha producido porque no has atendido a él y tu memoria no lo ha registrado.

En cierta manera, parece evidente que la mente genera mucho más qualia del que es capaz de procesar la inteligencia. Por eso no puedes estar atento a todo en todo momento. Así la atención también puede verse como la “selección” dirigida (intencional) de qué qualias son procesados por la inteligencia y cuales no. Pero me adelanto… la atención aún no la hemos visto.

Eso de no atender a qualias ocurre continuamente en tu experiencia, de hecho la mente es especialmente hábil para ignorar los ruidos, pero no es que no oigas, es que no escuchas. O dicho en nuestra terminología, no es que el qualia no surja, es que la atención no se dirige a él y por tanto la inteligencia no lo procesa.

Distinguir la sutileza entre oír y escuchar, es saber distinguir la sutileza de lo que en budismo a veces se llama “el contacto”. Hemos hablado sobre eso en el pasado.

Y cuando no escuchas (pero si oyes, pues no eres sordo), ¿cuál es el sujeto de ese ruido que se ha producido? ¿ninguno? ¿Y cómo podemos entender un ruido que aparece por y para sí mismo? ¿lo puedes imaginar?

La respuesta a esas preguntas definirá muchas cosas en tu camino espiritual si este tiende a la no-dualidad. La respuesta budista o de doctrinas no-duales será: no había sujeto porque el sujeto es una construcción mental y en ese caso estaba ausente. O mejor dicho ocupado en otras cosas…

Esta disyuntiva, por si te lo preguntas, es diferente a la de Berkeley cuando preguntaba si un árbol que cae, cuando nadie lo oye, genera ruido.

Obviamente no genera ruido, porque el ruido solo existe en nuestras mentes.

A partir de aquí los idealistas dirán que ni siquiera ha caído (hasta que lo mires).

Y los no idealistas dirán que no genera ruido, porque ruido es qualia y por tanto substancia mental (y ninguna mente estaba allí), sino que genera vibraciones en el aire. Pero ruido no genera en ningún caso, ruido solo genera tu mente a partir de los oidos.

Como decía Hui Neng (sexto patriarca zen) ante la discusión de dos monjes sobre si lo que ondeaba era la bandera o el aire, lo que ondea realmente son vuestras mentes.

Este “ Gran espejo” de la espiritualidad clásica (espejo que realmente no refleja nada) que llamaban a la consciencia-qualia de forma bastante inocente, es todo nuestro mundo interior, toda percepción sea del tipo que sea.

Si lo percibes “es qualia” y “es consciente”. Es decir toda experiencia sea interna o externa es qualia.

Por ejemplo: el intelecto es qualia y es consciente porque “aparece”. La inteligencia ni es qualia ni es consciente porque “no aparece”, no se ve por sitio alguno y sin embargo sabemos que existe porque percibimos sus resultados en forma de qualia.

La consciencia es la creación (no el reflejo) de un universo a partir de los sentidos internos y externos, añadiendo además algo un poco diferente: el intelecto, que ya hemos visto. La sexta consciencia que dicen los budistas. El sexto tipo de qualia (simplificando).

Todo ello crea nuestro universo interno (interno sobra, pues no hay otro en tu experiencia, pero ayuda a entendernos) formado por percepciones, intelecto, memorias, sensaciones, emociones, etc… cualquier cosa que percibas, sientas, veas, notes, etc… es consciente y es qualia.

El por qué existe la consciencia, es un misterio para todos (científicos y místicos). Hay creencias, pero no hay nada claro.

Aparentemente podría hacerse todo procesado mental conocido, sin que aparecieran qualias, sin que surgiera esa representación explícita.

Esa es la llamada teoría neurocientífica de los zombies, seres sin representación interna alguna pero aparentemente podrían ser totalmente “normales”. ¿Existen tales personas? No sé sabe… aparentemente no… aparentemente todos tenemos representación interna ¿o no?

Un ejemplo de procesado “zombie” es la inteligencia (ya vista), que trabaja constantemente (y mucho) pero que no aparece por lado alguno, solo aparecen sus decisiones y acciones…

¿Por qué en cambio aparece el resto?

Seguimos



La vida en el horizonte de sucesos
15/02/2018, 7:07 am
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Donde lo individual toca lo universal
sin ser ninguno de ellos.

No el hogar del Buddha sino el propio campo búdico.
No el hogar del Jnani, sino el Jnani mismo.

El sabio no es que viva en
el horizonte de sucesos.

Sino que es
el horizonte de sucesos.

En un extremo la persona,
en el otro lo absoluto.

Recorrer ese camino entre extremos
es espiritualidad.

En un lado lo manifestado
en el otro su origen.

Recorrer ese camino entre extremos
es trascendencia.

El jnani ve lo manifestado
allí, tan lejos, tan onírico…
Cómo una perla brillante en la distancia.

Y siente la atracción de lo absoluto
con la fuerza de un agujero negro
infinitamente dichoso
pero en el que nada puede ser.

En esa singularidad, en tierra de nadie,
el tiempo ni existe ni no existe
el espacio ni existe ni no existe.

Da un paso más allá del horizonte de sucesos
y desaparecerás.

Da un paso alejándote
y eres samsara.

Entre ellos la eterna y continua
disolución de la individualidad.
Sin desaparecer nunca del todo.

Eternamente llegando al límite
como eternamente cayendo, pero sin tiempo
y sin moverse en absoluto.

El último aliento
de la existencia
congelado eternamente.

Y sin embargo vivo.

Es la vida
en el horizonte
de sucesos.

Es la vida
en el filo
de un cuchillo.

Bajo del vagón y me dirijo al trabajo mientras termino de escuchar la canción en el ipod.



Absorción vs. introspección (y IV)

Más detalles.

Se tiende a potenciar el samadhi sobre prajna, y las razones son claras, el samadhi ofrece una sensación notablemente placentera casi desde el principio, mientras que la meditación introspectiva no lo hace tanto. Así que el practicante suele pensar que “acierta” con ella y no con la otra. Parece tener sentido que el camino a la budeidad debe ser un camino de gozo incremental.

También hay que decir que las fronteras entre ambas prácticas no son estrictas sino difusas:

Mientras estamos absorbidos también aprendemos/entendemos sobre nuestra naturaleza, sin duda.

Y una práctica de introspección formal tiene componentes de absorción aunque sean ligeros y en todo caso también entrena nuestra atención que es fundamental para la absorción.

También es cierto que cualquier experiencia incluye entendimiento/prajna. Es casi imposible no ir adquiriendo sabiduría en absoluto aunque solo hagamos prácticas de absorción… Aunque va a depender de nuestra inclinación mayor o menor a “observar” lo que nos pasa y sobretodo, repito porque se olvida, de tener presente “la visión”.

Así prajna y samadhi son interdependientes. Es recomendable cultivar ambos para evitar que aparezcan carencias que limitarán el camino a la liberación.

A veces oímos de ciertos practicantes (más advaitas que budistas) que no consiguen captar qué deben hacer para reposar en el Ser, que no identifican donde reposar. Sería un caso de falta de entendimiento/prajna para lograr absorción (en el Ser). A menudo ese reposo sin forma queda substituido al menos inicialmente por una absorción en la sensación corporal de ser o existir, que es un objeto más de la consciencia y que puede generar un gozo comparable al del reposo sin-forma, como también lo hace casi cualquier absorción con-objeto.

El gozo  o bienestar, esa vibrante energía positiva que nos invade en esos casos, es el sentimiento base de nuestra naturaleza, basta retirar completamente las preocupaciones mentales durante unos minutos para que surja. No es necesario nada para ello, solo hay que retirar lo que sobra. Tan fácil y tan difícil.

También tal como hemos dicho no parece posible cultivar un jhana sin forma por mucho esfuerzo que pongamos si no sabemos reconocer “lo sin forma”, sería un caso similar al anterior pero con terminología budista… Simplemente no sabemos como hacerlo… En estos casos el practicante se concentrará/absorberá en algún contenido sutil de su consciencia hasta que pueda realizar su esencia y comenzar el samadhi sin forma.

Así pues la carencia de prajna limitará samadhi, pues es imposible obtener un samadhi “sin forma” (los únicos samadhis, realmente) sin haber actualizado (reconocido o hecho efectiva) mínimamente nuestra naturaleza.

No es raro que ese sea el punto de bloqueo de grandes meditadores que no ven progreso.

Pero también ocurre al revés, si solo cultivamos el entendimiento (prajna), no profundizaremos y no depuraremos nuestros patrones aflictivos acumulados durante eones en Alaya. Nuestra sabiduría y entendimiento serán lúcidos pero los frutos de esas realizaciones no serán experimentados en toda su profundidad, y ese entendimiento no será “vivido” completamente pues alaya no será depurada.

Seremos un individual “despierto” superficial, atado todavía a sus condicionantes kármicos y sin continuidad en su ecuanimidad. Probablemente tampoco surja compasión, ni amor por el resto de seres sintientes.

Esta situación tampoco es extremadamente rara, podemos intuir en ella, en mayor o menor grado, a muchos neo-maestros  que propugnan la “no práctica”.

Es en este paradigma donde surge el problema de la “disosciación”, argumentos del tipo “hay sufrimiento en mi cuerpo-mente pero no me afecta porque yo no soy eso”.

Pero no, no es esa la propuesta final ni advaita ni budista, la propuesta de budeidad o de Sahaja samadhi propuesta es mucho más ambiciosa que esa gran capacidad de disociación que pasamos a tener cuando rompemos la identificación con nuestros pensamientos y cuerpo físico.

No es lo mismo realizar no-conceptualmente que nuestra realidad es sin “yo”, que además fundirnos (samadhi) totalmente en nuestra naturaleza búdica. Quién se ha sumergido ahí, nunca emerge sin haber cambiado completamente.

Así de la unión de prajna y samadhi surge el camino firme a la liberación, la carencia en alguna de las dos dimensiones solo podrá ofrecer frutos parciales. No despreciables, pero parciales.

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