El blog de 道


¿Quién piensa tus pensamientos? (I)
29/04/2017, 7:22 am
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En espiritualidad no es extraño leer frases del tipo: “los pensamientos no son tuyos”

También “tú no eres tus pensamientos”

Ambas frases aunque parecidas apuntan en direcciones bastante diferentes.

De hecho, aprovecho para decir que el no citar las frases de maestros de forma literal ha hecho un gran daño al entendimiento correcto de las enseñanzas. A veces cambiar una coma cambia el significado de lo que se pretende expresar. A veces mucho. Siempre que puedas, por bien que creas recordar una frase, si vas a expresarla con el nombre de un maestro como garantía, intenta certificar que es literalmente lo que él ha dicho. Si te es posible no cambies ni una coma.

Bien ¿tus pensamientos no son tuyos? Es una pregunta interesante, pero si respondemos que “no”, la pregunta que deberíamos ser capaces de responder justo a continuación sería ¿entonces de quién son o cómo se generan?

He llegado a leer de maestros (¡maestros!) que los pensamientos aparecen casi del azar, como si tuviéramos una antena que coge emisoras al azar cuando nos despistamos… con perdón… menuda tontería…

El pensamiento reactivo nos parece ajeno, es cierto, no queremos pensar ciertas cosas o no queremos pensar en absoluto porque vamos a meditar o por lo que sea, y de repente nos encontramos ahí, pensando justo sobre eso y recreándonos en esa fantasía mental, sea aflictiva o no.

En cierta manera la frase “los pensamientos no son míos” surge de forma natural ante tal falta de identificación son ellos, con esa situación… Si no me identifico con ellos, no los quiero, cuesta reconocer que sean míos.

Y sin embargo, todos, todos tus pensamientos tiene relación con tu vida, surgen en tu contexto vital de forma certera, y es más, surgen solo sobre temas que te preocupan, interesan, obsesionan, dan miedo, atraen, deseas, etc…

¿Ha surgido alguna vez en tu mente algún pensamiento que no tenga nada que ver contigo? Sería raro… y en todo caso anecdótico.

Así pues, aunque parece evidente que deberían ser míos, no me lo parece. ¿Por qué? ¿cómo puedo no querer pensar en algo y acabar haciéndolo?

Estas, de nuevo, son preguntas que debería hacerse toda persona interesada en su esencia, y no dejar que otros las respondan por ti sino averiguar tus respuestas por ti mismo.

La teoría del pensamiento como algo que se capta casi al azar de no sé qué espacio, no es de sentido común. Tú participas de alguna manera, por no decir totalmente pues solo aparece en tu mente aquello que rechazas o aferras. Aquello a lo que te apegas mentalmente de forma consciente o subconsciente.

Profundicemos en esto.

(continua)



¿Quién está allí?
23/04/2017, 7:45 am
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Un diálogo de Tung-Shan fundador de la escuela Zen Soto (Ch’an Caodong):

Tung-shan preguntó al monje: “¿De donde has venido?”

El monje respondió: “Del viaje a una montaña”

Tung-shan preguntó: “¿Y llegaste a la cima?”

El monje dijo que sí.

Tung-shan preguntó: “¿Había alguien allí?”

El monje dijo que no.

Tung-shan dijo: “Entonces no alcanzaste la cima”

El monje replicó: “Si no alcancé la cima, ¿como podría saber que no había nadie allí?”

Tung-shan dijo: “Había dudado de este compañero”

– Tung-Shan, 洞山良价 (807-869)



Seres fragmentados (PDF)
13/04/2017, 7:28 am
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Y como siempre, el fichero PDF, más fácil de leer y distribuir:

Seres fragmentados, Anatman



Seres fragmentados (y VII)
11/04/2017, 7:57 am
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Proseguimos y terminamos pues esto se ha alargado ya en exceso y solo pretendía ser un dibujo esquemático (y realmente lo es).

Estamos fragmentados y nuestra situación es desesperada, pues realmente no hay “nadie” aquí que pueda ayudar de forma consistente.

Pero vamos a suponer que hemos logrado establecer esa fuerte corriente interior de intención en ser íntegros y liberarnos. Eso, asúmelo, ocurre casi por azar, porque la vida nos ha llevado allí… pero da igual porque ahora una parte notable de nuestros pensamientos y acciones surgen en esa dirección y empezamos a acercarnos a la espiritualidad.

Ahora ya tenemos la intención o traza kármica en alaya y esta, aunque sin duda fluctuará, quizá tenemos suerte y alcanza un punto de continuidad suficiente como para iniciar una senda espiritual consistente.

Entonces ¿cómo integramos?

La consciencia (qualia) no actúa, el pensamiento no sabe arreglar su fragmentación, las intenciones no están alineadas sino enfrentadas unas con otras, el controlador estable no existe… la situación no parece muy halagüeña…

Tenemos apenas una sola herramienta para todo ello… Si sigues este blog igual puedes hasta responder tú, ¿cual es?

La atención.

No es que la atención sea el «yo». No volvamos a lo mismo. No lo son los pensamientos, no lo es la consciencia, no lo es la sensación de identidad y no lo es la atención. ¿Me dejo algún candidato tradicional?

La atención también está a veces y a veces no está. Pero cuando está, no hay fragmentación. Es interesante que compruebes eso.

Cuando hay atención plena, no hay fragmentación.

En cuanto te despistas, los fragmentos comienzan a campar a sus anchas…

Por eso solo hay práctica espiritual si hay atención.

En cierta manera, además de ser nuestra herramienta para aprender, tiene esa propiedad maravillosa. Así, dicho más mal que bien, cuando atendemos decimos a la mente:

«Páralo todo. Mis recursos-mente se van a concentrar en este aprendizaje íntegramente».

En una sola línea, en un solo objetivo, la atención integra.

Eso nos va a ser tremendamente útil, de hecho es realmente la única salida del Samsara, sin atención todo se derrumba de nuevo, no es posible escapar de la prisión del Samsara.

No es que sea necesario tener una atención continuada sobre todo lo que ocurre, aunque esto si se puede lograr es fantástico. Sino que cada vez que atendemos, integramos un poquito.

Y cada vez que no atendemos desintegramos un poquito. ¿Quién ganará el pulso?

Al igual que en el experimento Molyneux donde “el ver” y “el tocar” se van integrando poco a poco a base de atención, dado que uno de ellos “el ver” aparece de repente y no está integrado con el resto de la mente, lo mismo ocurre con el resto de procesos mentales.

Solo un detalle más antes de dar por cerrado este burdo resumen, el entrenamiento mental (basado en la atención) tiene dos dimensiones siempre y su carencia en una de las dos dará resultados incompletos.

Una de ellas es el día a día con prácticas como el mindfulness, atención durante el día. Y ahora ya sabemos por qué.

La otra quizá no es tan evidente y es ¿por qué necesitamos meditar?, la razón para ello es que nuestra fragmentación no ocurre solo en la superficie, sino que ocurre también en capas muy profundas de nuestra mente, por tanto, habrá que, como un buzo bajar a esas profundidades (baja la atención, obviamente) a integrar también ese abismo.

El practicante de solo-mindfulness tiene ante sí una batalla para toda una vida porque o bien logra (que parece viable) estar atento las 24 horas del día, o en cuanto flaquee su atención, del abismo de su mente resurgirán tendencias des-integradoras. Y eso es así porque si no medita no integra las capas más profundas de la psyque.

Para finalizar, la propia atención irá adquiriendo diferentes matices de sutileza a medida que se produce esa profundización de tal manera que se vuelve una herramienta a la vez más transparente pero también más omni-abarcante

 



Seres fragmentados (VI)
09/04/2017, 7:47 am
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Podemos abrir un paréntesis para hablar de ética, esa gran incomprendida en espiritualidad.

Primero, entiende la distinción entre ética y moral. La ética es personal, la moral es social.

La moral no se tratará aquí, pero es razonable ver, que para poder convivir en sociedad sin generar sufrimiento en otros, se deban respetar unas mínimas reglas, incluso en un foro de Internet. 🙂

Si vives aislado no necesitas moral.

A nivel espiritual, la moral es simplemente la de la sociedad en la que estés, tan sencillo como eso. Esto me recuerda la anécdota en que preguntaron a un maestro zen como “se conducía según el zen”, el maestro respondió: “¿Conoces las normas de circulación de tu país? ¿sí? Pues no necesitas más…”

Pero pasemos a la ética que es notablemente más relevante espiritualmente hablando.

La ética real, la de verdad, la realmente personal, es la creación de una corriente mental de integridad en Alaya (es decir, profundamente en nuestra mente, incluso en nuestro subconsciente). Una corriente de unidad para que no haya fragmentación entre nuestros principios y nuestras acciones.

Es decir, es la auto-promesa profunda de alinear creencias, valores, pensamiento, palabra y acción.

Así pues nos indica una dirección de unificación mental. Desde nuestros valores más profundos y casi inadvertidos para nosotros mismos, hasta la acción.

Por eso en el sendero octúple se habla de correcto pensamiento, palabra y acción pero no se dice «qué es correcto».

Ni falta que hace. Porque además va a ser diferente en cada caso. Y ni tan siquiera tiene por qué ser estable en el tiempo para la misma persona. La ética cambia…

Así pues la ética apela a la integridad, por eso por aquí usaremos la palabra integridad en lugar de ética. Creo que es más claro y está menos cargada de la idea de “lo bueno-lo malo”.

Y se apela a la integridad porque estamos fragmentados, claro. Sino no haría falta, obviamente.

Pero esa es solo la dirección, todos sabemos lo difícil que es ser íntegros… no es fácil porque, siendo fragmentados, el que realiza la “auto-promesa” de ser íntegro, no es más que un pensamiento fugaz, no es controlador alguno… un pensamiento fugaz que pronto es reemplazado por otro, y que en pocos minutos ya ni recordamos… y volvemos a comportarnos como siempre…

Y entonces decimos “ay, ¡qué débiles somos!!”

Y no es una cuestión de fuerza, es una cuestión de fragmentación mental.

Así pues estamos fragmentados y para integrarnos carecemos del poder de continuidad para, siquiera, aunque parezca que queramos (y deberíamos querer pues es la única manera plena de vivir), poder vivir de forma íntegra.

Dado que no hay un controlador ¿quién podría liberarme? ¿quién puede ayudarme a ser íntegro si no hay un controlado aquí dentro?

La situación parece desesperada. Esa pregunta no es trivial y detrás de ella está muchas prácticas espirituales que hoy consideramos “folclore” como el “gurú yoga” o la devoción. Pues hasta que se cree una fuerte corriente profunda de intención de integridad, una promesa de liberación lo suficientemente fuerte para que cale profundamente, hasta que ocurra tal cosa, nuestra situación es la de un tronco en la corriente de un arroyo. Por muy bien intencionada que sea…

Cerramos el paréntesis.

(continua)




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