El blog de 道


Las neo-filosofías y el budismo (II)
06/05/2019, 7:07 am
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Os confesaré, que ni siquiera tengo claro que quieren decir con eso de que todos somos Buddha, pues si todos somos Buddha y no hay no-Buddhas, la palabra no contiene información, es equivalente a decir “personas”, todos somos personas. Ambos términos serían equivalentes, luego no aporta nada… ni dice nada usado de esa manera extensiva…

El problema de extender demasiado un concepto, es que, como todo concepto es discriminante, cuando ese lo abarca todo ya no discrimina y deja de servir para algo. Es inútil.

Si quieren decir “todos podemos llegar a ser Buddhas”, entonces su capacidad de redacción es pésima porque no es lo que están diciendo. Sería una frase indemostrable pero con la que podría estar de acuerdo el budismo, si se asume tiempo infinito y renacimiento, como hemos visto antes.

Al final, me temo que es solo un slogan vacío aunque atractivo y motivante… es lo que tiene la espiritualidad del siglo XXI… Pues como veis, mirado fríamente no tiene pies ni cabeza… no es que pueda ser falso o cierto, es que no dice nada concreto…

Otra forma de intentar entenderles es, que lo que quieren decir es que “ya eres uno con todo” o que “ya eres sin-yo” o “ya eres Atman o Anatman” o “ya eres Brahman” (un Jnani es obvio que no eres pues está liberado). Y eso lo confunden con Buddha, o bien no lo confunden pero han decidido que eso es ser un Buddha en su doctrina personal.

La respuesta a todo eso, de una persona sensata debería ser: “De acuerdo ¿y?”

Quiero decir que esa afirmación tiene el mismo valor espiritual que decir a alguien que sufre: “tú ya estás compuesto de átomos”.

¿Y en que me ayuda eso a resolver el problema del sufrimiento?

En poco realmente… estamos simplemente haciendo una afirmación filosófica o metafísica… nada más. Y por oírla o incluso mantenerla, incluso opinar que es cierta, no va a cambiar nada…

De hecho si ya eres “eso”, y aún así sufres, es obvio que no es “ser eso” lo que va a resolver el problema del sufrimiento, ¿no?. De nuevo vemos como se contrapone con fuerza una posición teórica con una práctica…

Existe una confusión recurrente entre lo que es realizar algo y lo que es “charlar al respecto de algo”. La diferencia es no-conceptual y es por eso que creerse algo conceptualmente no desencadena casi nunca una realización ni nos libera en absoluto de nada.

Es decir son afirmaciones, que aún siendo ciertas (las que lo sean), no tienen efectos prácticos.

El budismo va a estar de acuerdo con muchas de ellas, así está escrito. Pero no se va a quedar ahí, eso es solo el capítulo uno de sus manuales (estaría en la parte de “visión”).

Lo comentado, son posiciones conceptuales aceptables, visiones aceptables, pero solo eso. Y ya sabéis que el intelecto ayuda poco en este camino… no es que no ayude nada, es cierto, pero no te llevará muy lejos si no añadimos más ingredientes a la receta.

El problema adicional es que en estas neo-filosofías las expresiones se usan, no para indagar sino para lo contrario. como diciendo: “¿ves? ya eres no-dual, no es necesario que hagas nada, vete a casa y relájate”. Esta última instrucción es la única útil aunque muy insuficiente; existen muchas personas relajadas en este mundo y ninguna se convierte en Buddha de forma espontánea.

Y entonces, el sufrimiento causado por el espejismo, continua… Lo cual es normal, dado que no has hecho nada, todo sigue igual. Lo mismo te podrían haber dicho que estás hecho de polvo de estrellas (que es cierto) para intentar animarte.

Y aquí abro otro inciso, gran parte de los beneficios de estas técnicas modernas basadas en la escucha, son mera auto-sugestión. Que no implica que no haya beneficio alguno (como también lo produce el efecto placebo) pero un cambio espiritual es mucho más.

Podrás distinguir realización de auto-sugestión por diversos indicadores, esbozo algunos.

Las emociones positivas surgidas de la auto-sugestión casi siempre tienen sus causas claras (soy más feliz por tal cosa, por ejemplo porque me han dicho que ya soy un Buddha) porque para auto-sugestionarse uno ha de auto-convencerse de algo. El gozo de las realizaciones no siempre tiene sus causas claras hasta que nos inventamos una (hay gozo sin objeto. sin razón, incluso sorprende estar gozando y buscamos la razón).

Las realizaciones siempre implican cambios en cómo funciona nuestra mente. La auto-sugestión nunca. Quién ha pasado por una realización ya sabe de sobras a qué me refiero. Este punto es clave, porque este cambio es lo que permite seguir evolucionando, el resto (la experiencia puntual) es accesorio.

Las realizaciones suelen sorprender en su aparición y en sus efectos. La auto-sugestión raramente (aunque dependerá del grado de ignorancia de ti mismo) pues es un efecto buscado. Ya dijo Nisa hace tiempo, que una garantía de que una realización es genuina, es que no se parece en nada a como creías que sería antes de que ocurriera.

Los cambios mentales de las realizaciones consolidadas son permanentes o en todo caso lleva años de indolencia revertirlos, pero el bienestar de la auto-sugestión raramente dura mucho. Y nunca dura para siempre. Está solo esperando al siguiente evento que te haga sufrir…

Cierro el paréntesis.

Seguimos



Las sensaciones (y V)
03/11/2017, 7:18 am
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También hay prácticas guiadas por emociones, y como la emoción incluye sensación en cierta manera trabajamos con sensaciones, por ejemplo de inmenso gozo, pero como la base es una emoción (por ejemplo Metta) tampoco las trataremos ahora en profundidad.

Pero en todos los casos la idea tras ellas es parecida: desencadenar la emoción como una chispa y fundirse con ella para hacerla crecer y asociarla de forma cada vez más intensa a nuestra propia presencia. De tal manera que en su estadio maduro, por ejemplo si trabajamos con metta, llegamos al punto en que : Ser, es ser metta. Estar presente, es estar presente con metta. Y ambas cosas son inseparables. Presencia y metta pasan a estar indisociablemente unidas.

Volvamos a la sensación de ser para acabar.

Es paradójico que la “idea de yo” queremos reducirla (o más bien matizarla) y la “sensación de ser” sin embargo, tal como aciertan algunas doctrinas es una tesoro a cultivar.

De confundir ambas cosas puede nacer un tremendo lio espiritual, pues como se ve el tratamiento que deberían recibir es antagónico. Y es habitual confundirlas porque realmente, como siempre decimos, la literatura espiritual es un desbarajuste notable.

La práctica sobre la sensación de ser o existir o estar o como queráis es una práctica especialmente interesante.

El principal problema para que esta práctica dé sus frutos, ya lo hemos dicho otras veces, es que el practicante sea capaz de identificar qué se quiere decir por la sensación de ser, qué, dentro de su mundo interior, cuando se observa a sí mismo, es la sensación de ser de estar, de existir.

Esto es paradójico como han repetido los maestros, pues es la sensación más obvia de todas. Nadie duda de su propia existencia… y no como teoría de la mente, sino de forma absolutamente directa. Estoy aquí y ahora.

El pienso luego existo de Descartes no es la base. Sin pensar también estás seguro de existir, ¿o no?

Más bien debería decirse:

Siento que existo, haya o no pensamiento presente, pero ¿de dónde surge esa sensación?

Bien, decimos que debemos identificar la sensación de ser. Pero es tan cercana a nosotros mismos, tanto, tanto que es básicamente “nosotros mismos” y por eso suele pasarse por alto o incluso, sin pasarla por alto concluimos que el maestro no puede referirse a “eso tan ordinario”. Pero sí, es eso y es ordinario. 🙂

La atención no puede llevarnos realmente a la sensación de ser. Al menos no inicialmente. Está incluso demasiado cerca de la atención para que pueda hacerse eso. Quizá por eso decir que “debemos identificar esa sensación” no es del todo correcto.

Solo puedes ser la sensación de ser. ¿No suena obvio?

Luego lo que debe aprenderse realmente es a ser de una determinada manera.

A sentir, a ser realmente un ser sintiente. Y nada más.

¿Y que se siente al estar consciente descartando todo estímulo sea externo o interno?

Se siente que uno es. Que existe.

Siéntete, siéntete a ti mismo una vez descartado todo estímulo sea interno o externo y ya está.

Eso es. Eso eres.

 



Las sensaciones (IV)
01/11/2017, 7:49 am
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Como siempre en estos textos comenzamos con lo téorico, sentando bases sobre lo que van a querer decir los conceptos y finalizamos en lo práctico. Vamos a ello.

Hemos visto que el trabajo sobre las sensaciones de forma vipassánica teóricamente ayuda al practicante budista a entender la ausencia de un yo nuclear en ellas y sin duda, de pasada la reducción de la identificación con el cuerpo y sus sensaciones.

De hecho, la técnica vipassana, en realidad, en última instancia, deshace totalmente la solidez de toda sensación o percepción en base a su observación quasi-microscópica.

Esa falta de solidez en toda sensación o percepción lleva al practicante al entendimiento de los skandhas como vacíos, no ya por su ausencia de yo-nuclear en ellos, tal como dice la ortodoxia, sino por su vacuidad intrínseca tal como también comparte la tradicion Theravada con la Mahayana y Vajrayana.

Es decir, las técnicas vipassana no solo “vacían de yo” las percepciones, sino que las vacían completamente. Y de hecho, ese vaciado último es realmente lo que produce sus frutos y no tanto el ver que no hay yo nuclear en, por ejemplo, el oir o en la respiración, cosa que es bastante evidente.

Casi nadie cree que “el oir” tenga yoidad… pero el poder ver experimentalmente el sonido como algo vacuo y solo como mente vibrando, es tremendamente relevante.

Es decir, las técnicas vipassánicas al estilo Goenka deshacen la solidesz de las sensaciones y con ello abren la posbilidad de una nueva dimensión de desapego a su respecto.

Cambiamos ahora de tercio a una práctica radicalmente diferente pero también guiada por las sensaciones. En este caso por una sola sensación: la sensación de ser.

Esta práctica es de origen hinduista y ha sido adoptada con interés por muchos maestros modernos. Y es tambien una de esas prácticas a menudo poco definidas y que dejan al practicante a menudo despistado sobre lo que debe hacerse.

Lo primero que debemos decir es que existe “la sensación de ser” y “la idea de yo”. Y son cosas radicalmente diferentes.

Lo primero es tal como dice: una sensación.

Lo segundo es también tal como dice: una idea, o mejor una creencia o como suele decirse por aquí, una teoría de la mente o si lo quereis aún más budista es parte de Alaya, nuestro almacén kármico. Es decir una conclusión a la que se llega, sea para afirmarla o negarla, en base a experiencia, inteligencia, sabiduría…

No profundizaremos demasiado en “la idea de yo” puesto que no es una sensación, pero baste con esbozar que una creencia falsa se rebate con sabiduría experimental (no-conceptual). Por tanto quién pretenda librarse de “la idea de yo” solo en base a samadhi tiene por delante un largo y potencialmente poco productivo camino.

Ocurre exactamente lo mismo, y creo que debería atacarse antes, la idea de que “yo soy mis pensamientos”. De nuevo tratamos con una teoría de la mente y debe cambiarse o descreerse en base a sabiduría experimental (prajna no conceptual). Detalles al respecto hay en el mini-libro sobre la presencia, que por cierto ahora ya, pasados algunos años cada vez me parece más necesario que sea actualizado.

(continua)



Absorción vs. introspección (y IV)

Más detalles.

Se tiende a potenciar el samadhi sobre prajna, y las razones son claras, el samadhi ofrece una sensación notablemente placentera casi desde el principio, mientras que la meditación introspectiva no lo hace tanto. Así que el practicante suele pensar que “acierta” con ella y no con la otra. Parece tener sentido que el camino a la budeidad debe ser un camino de gozo incremental.

También hay que decir que las fronteras entre ambas prácticas no son estrictas sino difusas:

Mientras estamos absorbidos también aprendemos/entendemos sobre nuestra naturaleza, sin duda.

Y una práctica de introspección formal tiene componentes de absorción aunque sean ligeros y en todo caso también entrena nuestra atención que es fundamental para la absorción.

También es cierto que cualquier experiencia incluye entendimiento/prajna. Es casi imposible no ir adquiriendo sabiduría en absoluto aunque solo hagamos prácticas de absorción… Aunque va a depender de nuestra inclinación mayor o menor a “observar” lo que nos pasa y sobretodo, repito porque se olvida, de tener presente “la visión”.

Así prajna y samadhi son interdependientes. Es recomendable cultivar ambos para evitar que aparezcan carencias que limitarán el camino a la liberación.

A veces oímos de ciertos practicantes (más advaitas que budistas) que no consiguen captar qué deben hacer para reposar en el Ser, que no identifican donde reposar. Sería un caso de falta de entendimiento/prajna para lograr absorción (en el Ser). A menudo ese reposo sin forma queda substituido al menos inicialmente por una absorción en la sensación corporal de ser o existir, que es un objeto más de la consciencia y que puede generar un gozo comparable al del reposo sin-forma, como también lo hace casi cualquier absorción con-objeto.

El gozo  o bienestar, esa vibrante energía positiva que nos invade en esos casos, es el sentimiento base de nuestra naturaleza, basta retirar completamente las preocupaciones mentales durante unos minutos para que surja. No es necesario nada para ello, solo hay que retirar lo que sobra. Tan fácil y tan difícil.

También tal como hemos dicho no parece posible cultivar un jhana sin forma por mucho esfuerzo que pongamos si no sabemos reconocer “lo sin forma”, sería un caso similar al anterior pero con terminología budista… Simplemente no sabemos como hacerlo… En estos casos el practicante se concentrará/absorberá en algún contenido sutil de su consciencia hasta que pueda realizar su esencia y comenzar el samadhi sin forma.

Así pues la carencia de prajna limitará samadhi, pues es imposible obtener un samadhi “sin forma” (los únicos samadhis, realmente) sin haber actualizado (reconocido o hecho efectiva) mínimamente nuestra naturaleza.

No es raro que ese sea el punto de bloqueo de grandes meditadores que no ven progreso.

Pero también ocurre al revés, si solo cultivamos el entendimiento (prajna), no profundizaremos y no depuraremos nuestros patrones aflictivos acumulados durante eones en Alaya. Nuestra sabiduría y entendimiento serán lúcidos pero los frutos de esas realizaciones no serán experimentados en toda su profundidad, y ese entendimiento no será “vivido” completamente pues alaya no será depurada.

Seremos un individual “despierto” superficial, atado todavía a sus condicionantes kármicos y sin continuidad en su ecuanimidad. Probablemente tampoco surja compasión, ni amor por el resto de seres sintientes.

Esta situación tampoco es extremadamente rara, podemos intuir en ella, en mayor o menor grado, a muchos neo-maestros  que propugnan la “no práctica”.

Es en este paradigma donde surge el problema de la “disosciación”, argumentos del tipo “hay sufrimiento en mi cuerpo-mente pero no me afecta porque yo no soy eso”.

Pero no, no es esa la propuesta final ni advaita ni budista, la propuesta de budeidad o de Sahaja samadhi propuesta es mucho más ambiciosa que esa gran capacidad de disociación que pasamos a tener cuando rompemos la identificación con nuestros pensamientos y cuerpo físico.

No es lo mismo realizar no-conceptualmente que nuestra realidad es sin “yo”, que además fundirnos (samadhi) totalmente en nuestra naturaleza búdica. Quién se ha sumergido ahí, nunca emerge sin haber cambiado completamente.

Así de la unión de prajna y samadhi surge el camino firme a la liberación, la carencia en alguna de las dos dimensiones solo podrá ofrecer frutos parciales. No despreciables, pero parciales.

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Absorción vs. introspección (III)

Bien, ahora nos ponemos con la introspección. Recordemos que es una forma de adquisición de sabiduría trascendental (no conceptual).

El ejemplo por antonomasía, porque es fundamental en el budismo, sería “darse cuenta” de que no hay “yoes” o entidades, especialmente dentro tuyo (realización de anatman o entrada en la corriente).

Eso es la visión. Ese palabro tan poco entendido y menos utilizado… Es decir, aquello que estamos buscando entender.

La introspección “por sí misma”, sin objetivo, no tiene sentido y no lleva a lugar alguno. Siempre que hagamos introsprección (investigación) tenemos que tener una visión que nos diga qué estamos buscando. Si no sabes para qué estas haciendo una meditación de introspección, entonces estás solo pasando el rato observando… como quién se asoma al balcón a ver la gente pasar…

Carecer de visión es como que te pongan delante una sopa de letras y te quedes mirándola sin más… si no te dicen que ahí hay palabras y has de buscarlas nunca encontrarás nada…

La visión primordial que debe resolverse, es al respecto de tu identidad más allá de tus pensamientos (a eso y solo a eso está dedicado todo el primer Minilibro).

En el ámbito de la introspección existen también aproximaciones graduales y directas.

Un ejemplo de introsprección gradual sería la propuesta tradicional Theravada de observar todos y cada uno de los skandhas hasta convencerse de que están vacios y sin “yo”. De esa investigación (ahora ya sí, con visión clara sobre qué investigar) surgirá gradualmente el convencimiento de la ausencia de “yoidad” intrínseca.

Un ejemplo de introspección directa, sería la propuesta de auto-indagación en el ¿Quién o qué soy yo?. No es que este método sea más o menos rápido (error habitual al pensar en doctrinas súbitas o directas). No lo es. Simplemente no funciona por “eliminación” gradual sino por reconocimiento directo de esa presencia que somos.

No es que la introspección sirva solo para realizar anatman (la ausencia de yoidad), pero esta es la realización fundamental para “romper” el espejismo y empezar nuestra sadhana “desde la otra orilla” (por ejemplo con la absorción sin forma).

El curriculum de koans Rinzai sería un ejemplo de propuesta de práctica introspectiva orientada también a otras realizaciones aparte de la de Anatman. Por ejemplo la separación sujeto-objeto o la interconectividad universal.

No sé si ya se va intuyendo por qué el budismo propone una doble práctica prajna-samadhi (más sila, que es fundamental para crear el campo de cultivo propicio, aunque no sea una práctica meditativa).

(continua)




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