El blog de 道


Herramienta pedagógica
12/04/2019, 7:07 am
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Igual que muchas otras nociones budistas, como sunyata, cittamatra (o vijnaptimatra o yogacara) no es una excepción y es un herramienta pedagógica conveniente para la realización de determinado nivel de la senda.

– Mahayanasamgraha



Monte Hua shan
10/04/2019, 7:07 am
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Tinta china sobre papel de arroz sin fijar.
Monte Hua shan (montaña sagrada taoista).
Las arrugas se eliminan al fijar.



La necesidad de ir más allá del octavo Jhana
08/04/2019, 7:07 am
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Ahora que hemos explorado las complejidades de los ocho Jhanas, podemos finalmente entender por qué Buda no estaba contento tras haber dominado los mismos. La respuesta es bastante simple: la realización de los ocho Jhanas no va muy lejos, existencialmente hablando. El despertar del yo consciente es un hito importante para nuestra evolución y ciertamente un logro significante, pero no es libertad; el acceso a nuestra naturaleza pura todavía es muy estrecho y limitado. Este despertar no puede por sí mismo servir como un portal a la trascendencia, ya que para empezar el proceso uno tiene que tener acceso a la realidad universal. Entonces, alcanzar el octavo Jhana no nos abre al realismo del Yo soy y por tanto, no es extraño que Buda decidiera continuar su búsqueda interna de una más profunda realización. Su decisión final de sentarse bajo el árbol Bodhi hasta alcanzar una verdadera iluminación fue una expresión de su desesperación, conflicto interno y esfuerzos.

¿Qué ocurrió bajo el árbol de Bodhi? ¿Fue su contemplación de la cadena de origen y causas del sufrimiento lo que brindó la fruta de la emancipación como narra la leyenda? Parece bastante improbable. Virtualmente no hay relación entre su contemplación y la iluminación. La mente puede contemplar lo que desee por mil años, pero no nos llevará más cerca de la realidad. Este es el fallo de la visión meditativa. Es una pena que tanta gente mantenga la esperanza de que adquiriendo revelaciones en el reino de la ilusión serán liberados. Simplemente no va a pasar.

Así pues ¿cómo es que Buda alcanzó la iluminación si ni los ocho Jhanas ni Vipassana le condujo allí? La respuesta más probable es Gracia (7). Fue debido a la intervención divina que fue llevado a una más profunda dimensión de su ser interno, en la pura consciencia y más allá. Buda creó un sistema de enseñanza que no fue una representación directa de como el alcanzó la libertad y la iluminación. ¿Por qué lo haría? Porque no estaba seguro de cómo había ocurrido, ya que no parecía ser un resultado directo de sus esfuerzos conscientes por entender. Es frecuente que un maestro enseñe un camino que no recorrió. Cuando un águila se cierne durante mucho tiempo en el vasto cielo, puede llegar a olvidar los muchos senderos que tomó para llegar al mismo.

Bendiciones,
Anadi


Nota 7: Seguramente Anadi no esté de acuerdo, pero lo que él llama Gracia, es aquí simplemente nuestra inteligencia no-manifiesta trabajando, es decir nuestros procesos mentales inconscientes re-programándose para ofrecernos una vida menos samsárica. Y por tanto sí tiene una relación con vipassana (visión clara), pero no tal como esta se suele entender en Theravada, sino como inteligencia espiritual, es decir entender nuestra propia mente. Cuando nuestra mente profunda aprenda a salir del samsara, lo hará y recibiremos los frutos. Y por supuesto ni Buddha, ni Anadi, ni nadie, cómo él dice “está seguro de cómo ha ocurrido” pero de una forma tan ordinaria como tampoco sabemos ni “cómo caminamos”, al menos no en detalle ¿verdad?. Lo cual no significa que no podamos aprender a caminar… es una curiosa paradoja (aunque en realidad no, solo parece una paradoja debido a nuestras creencias erróneas) pero no podemos negarla, la vivimos cada día.

No sabemos cómo caminamos pero hemos aprendido a caminar.


Texto original:

http://anaditeaching.com/why-buddha-was-discontent-with-the-eighth-jhana/

Traducción al castellano de Juan.

Mil gracias y reconocimiento a Juan por esta traducción y por permitirme publicarla por primera vez en este blog.

 



Una perspectiva superior de los ocho jhanas (III)
06/04/2019, 7:07 am
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Progresamos hacia el sexto Jhana, la base de la conciencia ilimitada. ¿Qué ocurre aquí? Inicialmente, a fin de obtener una relación superior con el espacio-del objeto-no visto, el observador tiene que retirarse él mismo de la superficie de objetividad dirigiéndose a su base, lo que significa que tiene que abandonarse más profundamente en el yo consciente. Tras lograr absorberse en el yo consciente (aunque todavía reconociendo éste como su propia y pura subjetividad), el observador puede ir más allá de la percepción del espacio e identificarse con la misma percepción. Como explicamos anteriormente, el término «consciencia ilimitada» en realidad representa percepción ilimitada: el flujo de reconocimiento sin objeto que no está todavía asentado en la pura subjetividad.

En el séptimo Jhana, la base de la nadidad, la presencia del observador en el yo consciente se vuelve progresivamente más sutil y transparente, pero sin lograr salir de escena. Se da cuenta del vacío inherente de percepción, pero todavía se aferra a él como objeto de experiencia. Primero crea un objeto salido del espacio, luego de la ausencia de espacio y ahora crea un objeto de la nada, fuera de la ausencia de percepción. Incluso aunque no está «observando», todavía observa la no-observación; está obsesionado con etiquetar sus experiencias. Cuando el observador repose en el yo consciente, de forma intuitiva podrá sentir algo previo a la percepción. No puede identificarlo tan solo estando atento, o tratando de contemplarlo – no puede identificarlo mediante la observación. Tiene que sentir la esencia del yo consciente, ese misterioso lugar en su corazón que existe antes de la percepción, el punto cero de la percepción – la base de la nadidad.

En el octavo Jhana, la base de ni percepción ni no percepción, alcanzamos la no conceptualización a nivel de yo consciente. En el cuarto Jhana fue el observador quien accedió a un tipo de experiencias no conceptuales, estén relacionados con placer o dolor (ecuanimidad); es una no conceptualización sensorial. Los cuatro Jhanas superiores no tienen tanto que ver con nuestro yo psicológico como con nuestra condición existencial interna. Los Jhana inferiores están involucrados más con placer o dolor, porque el observador sufre más y por tanto, busca una solución. Cuando se percata de que incluso el éxtasis o la calma son experiencias relativas (que son en realidad diversas formas de sufrimiento), se esfuerza por encontrar un refugio colocándose a sí mismo en «modalidad» más allá del placer o el dolor. Pero desde un punto de vista existencial, el observador no puede estar en un estado de ni dolor ni placer porque el sufrimiento es inherente a su fragmentada y superficial sensación de identidad.

Así que la no conceptualización del octavo Jhana se refiere primordialmente a la personificación, en una forma totalmente pura, de la base de nuestra identidad a nivel de yo consciente. Y de esta forma se ocupa de renunciar a cualquier rastro de objetivización causado por una presencia excesiva del observador y su capacidad de apartarse. El desarrollo de los cuatro Jhanas sin forma se refiere básicamente a dos cosas principalmente: la relación entre el observador y el yo consciente y la relación de éste último con la subjetividad pura.

El yo consciente y el observador no son diferentes yoes, son dimensiones diferentes del mismo yo (5). Desde luego, mientras no haya despertado el yo consciente, únicamente el observador está presente (como ocurre en los primeros cuatro Jhanas). Incluso si el yo consciente no está totalmente despierto, el proceso de los cuatro Jhanas superiores puede comenzar cuando uno tiene un cierto grado de acceso a su espacio interno; es posible que el yo consciente esté despierto energéticamente pero no existencialmente (6).

El despertar del yo consciente no elimina el observador. El observador no se convierte en el yo consciente. Cuando un árbol crece, hay un proceso de expansión de abajo arriba mediante el cual parte de lo inferir se transforma en la superior, mientras que otra parte permanece en su posición en la base. El despertar del yo consciente no elimina al observador, y es más, no garantiza que el observador vaya a ser transformado y se alinee con su subjetividad interna. Si ambos no se integran y unifican adecuadamente, el observador permanecerá fragmentado, previniendo al yo consciente de completarse (7). Esos dos aspectos de nuestra identidad son totalmente interdependientes.

Acceder al quinto Jhana significa que hemos entrado en la base del yo consciente. Desde y en dicha base podemos continuar el desarrollo. Nuestra evolución aquí es totalmente dependiente de la transformación del observador. Cuando más se entregue, más podremos personificar nuestro yo consciente, alcanzando la absorción en su subjetividad pura (la base de ni percepción ni no percepción). En la absorción del observador en el yo consciente, la función del mismo no se elimina, sino que alcanza una condición de transparencia. Y es entonces, cuando aparece el observador, que no opera fuera del yo consciente, sino desde él, mientras que desde su perspectiva mantiene una constante y continua relación de reconocimiento y entrega, con el yo consciente como su propia y más profunda subjetividad (8).

Seguimos


Nota 5: O simplemente diferentes modos de funcionamiento de la mente, como se suele decir aquí.

Nota 6: Es decir, sepas llegar a él pero no te reconozcas en él como tú mismo. Esto en realidad, es muy habitual.

Nota 7: De hecho esta situación es la más habitual y es la que provoca el síndrome de “lo tuve, lo perdí”.

Nota 8: Esto es, curiosamente, ni más ni menos que hacer shikantaza correctamente. Es decir cuando la mente realizada deja al “pensador” a su aire y puede observarlo dentro de sí misma.



Una perspectiva superior de los ocho jhanas (II)
04/04/2019, 7:07 am
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Así que un meditador puede intentar experimentar el fruto del primer Jhana y resultar frustrado porque ni siente éxtasis ni gozo. ¿Qué puede hacer? ¿Cómo puede ir más allá del éxtasis a fin de obtener la calma si en primer lugar no siente dicho éxtasis? El mismo problema es de aplicación a los tres Jhanas restantes –ninguna de sus condiciones es placentera en absoluto. Incluso se puede experimentar temporalmente cierta calma y ecuanimidad, pero debido a que esos estados no son confortables, y el observador en realidad está sufriendo, no es una calma verdadera ni una ecuanimidad real. La verdad es que una vez que la focalización se establece, y el observador deviene más en contacto con él mismo, debe mantener la desidentificación con esta incomodidad básica fruto de su limitada sensación de sí mismo. Inicialmente, el observador sufría debido a la inestabilidad de una mente caótica, ahora lo hace debido a él mismo. ¿Es esto realmente progreso? Tan solo este proceso es positivo si lo usamos para ir más allá del observador.

Siguiendo a los primeros cuatro Jhanas, que inciden en el desarrollo del observador, tenemos los Jhanas sin forma. ¿Qué significan estas cuatro etapas? ¿Qué debería realmente ser experimentado en ellas? Como ha sido comentado, el significado superior de los segundos cuatro Jhanas no pueden ser explicados dentro de las limitaciones del budismo corriente. Lo que en realidad refieren dichos Jhanas más avanzados es la experiencia del yo-consciente (3). En algunas tradiciones este yo-consciente es llamado «consciencia, percatación, advertimiento, vigilancia (awareness)» Esta cualidad de percatarse (awareness) no es consciencia, porque ésta ocurre en conjunción con el YoSoy universal (4). Esta cualidad (awareness) no tiene un YoSoy; tan solo posee una sensación de mí. En nuestras enseñanzas, preferimos usar el término «yo-consciente», porque refleja con mayor precisión la dimensión más profunda de esta percatación (awareness), que es su subjetividad. Yo consciente es prácticamente el primer nivel de pura subjetividad, la primera dimensión de nuestra verdadera naturaleza más allá de la mente (5).

En el quinto Jhana, la base del espacio ilimitado, se encuentra una morada más allá del observador pero sin comprender su significado – uno todavía no sabe quién es. Además, no se es consciente de la relación existente entre el observador y la base, que el yo consciente. Aquí, el yo consciente está presente, pero el observador no se ha sometido adecuadamente. Si tuviéramos que describir lo que aquí ocurre usando nuestro propio vocabulario, sería como sigue: «El observador contempla un objeto, y luego deja ir dicho objeto, mientras mantiene la continuidad de su concentración. Y como no hay nada que ver, mientras aún sigue «contemplando», dicha ausencia es percibida como una especia de vacío externo. Para que ese vacío se experimente en forma de espacio, el observador debe aposentarse en su base, que es el yo-consciente (6). La base del espacio ilimitado es una combinación del observador descansando sin reconocerse, por así decirlo, en el yo consciente, mientras simultáneamente identifica la ausencia de un objeto con la percepción del espacio».


Nota 3: A efectos de no complicarnos con las enseñanzas de Anadi, su “yo consciente” equivale con bastante aproximación a lo que aquí llamamos “mente realizada” (se refiere sobretodo a esta en el yoga de no-conceptualidad).

Nota 4: Esta frase es complicada de entender, lo que está diciendo es que ese yo-consciente, que es el sujeto del yoga de no-conceptualidad,todavía es un sujeto (separado del intelecto), todavía no tiene demasiado de no-dual, no está conectado con lo universal que es lo mismo dicho de otra manera (más poética), pues lo únido a todo el universo, es precisamente lo no-dual. Hay que avisar de que Anadi apuesta claramente por un Atman final y por eso incluso en estadios no duales habla de “YoSoy universal” que desde un punto de vista Anatman es una contradicción de términos obvia (o soy yo o no soy, es decir soy universal, pero no un yo)

Nota 5: Todo es mente, lógicamente aquí se refiere a nuestro intelecto. El yo-consciente es la primera dimensión o capa identitari más allá del intelecto, en terminología Anadi.

Nota 6: Al final el yo-consciente (mente realizada en este punto de no-conceptualidad) es poco más que el observador (la mente mindful) consciente de sí mismo y separado de cualquier objeto de percepción. Autónomo pero todavía reflexivo (se auto-evalúa y solo eso, ya es sufrimiento).




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