El blog de 道


Las emociones en un camino no-dual, Principios de Tantrismo, chakras o centros
25/05/2020, 7:07 am
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Como siempre, en estos textos pretendemos dar una visión “amplia” de todas estas doctrinas y métodos, una visión menos sectaria, más realista e intentando mostrar sus dinámicas (para qué sirven y cómo funcionan), y no focalizamos en exceso en las prácticas o los detalles concretos, pues existen manuales completos sobre ello y hoy día están muy disponibles aunque antaño fueron esotéricos, por ejemplo de los seis dharmas de Naropa.

Hemos dicho que también el zen y el taoismo tienen ese puntito tántrico cuando tratan con el Hara. Este es el chakra “bajo el ombligo” y es conocido en toda forma de tantrismo pues es el chakra más relevante (rivalizando con el del corazón).

Ahora relacionaremos partes del cuerpo, como el Hara con energías-emociones-vientos, eso que llaman Chakras. Y eso no significa, que realmente se generen allí donde las sentimos (quizá sí, quizá no), recordad que nuestra propiacepción (el sentimiento de nuestro cuerpo, donde estamos o como nos sentimos) es también “virtual” es decir, construido en la mente. Cuando siento algo en el corazón, no sé qué está pasando en el corazón, lo único que sé seguro es que quién lo sitúa en el corazón es la mente (esté allí o no).

Hay muchas formas de activar los chakras (que es lo mismo que recuperar y amplificar las emociones), pero casi todas tienen algo en común: su base es llevar la atención a ese lugar.

Fácil ¿no? nos concentramos en esa zona del cuerpo y obtenemos unos resultados que no aparecen en otras partes del cuerpo. De ahí que desde hace milenios se hayan definido como “lugares especiales”, pues realmente no hace falta hacer mucho más que eso para empezar a sentir cosas.

Esto se puede facilitar, en los casos en que además podamos arrancar antes “una chispa” de emoción en esa zona pues hace más fácil la concentración, lo hemos visto hace unos días.

En Tíbet se realizan activaciones de este tipo con técnicas como es “Vase breathing” (no sé como se suele traducir), ejercicios diversos y otras, en Taoismo supongo que en el Chi-kung son expertos, etc… En todo caso fijaos, pasamos a que los preliminares son ¡fisicos! incluso artes marciales. Esto deja bien claro cómo estamos trabajando “elementos” muy diferentes a los de la meditación,

La forma de concentración en esos centros varía , por ejemplo en el Tíbet a menudo son muy concretas y se basan en visualizaciones, es decir imaginas “algo” en esa zona y eso te sirve como ancla, te facilita mucho la concentración. Típicamente se imaginan sílabas tibetanas en pequeñas esferas luminosas o de color. Pero incluso algunos maestros tántricos saben y a veces dicen en sus textos, que esto es opcional.

La visualización es un elemento muy relevante en el tantrismo tibetano y menos en otros. Hay muchos matices de una doctrina a otra.

Anadi, por ejemplo, que en su método considera indispensable que estén activados y abiertos los chakras de corazón y hara (pero no trata ningún otro), simplemente dice que en meditación has de “ser consciente de” esos centros (o el que estés trabajando), no hace falta una concentración intensa, puedes estar en tu meditación de no-acción y simplemente además, amplías tu atención al cuerpo pero no de forma concentrativa sino omni-abarcante (cuerpo y mente) y te relajas ahí, presente pero no concentrado, consciente de esos chakras pero no “mirándolos” con atención, sino siguiendo con tu práctica, de una forma bastante abierta.

En mi experiencia esta forma de hacer, es muy adecuada y ofrece resultados, aunque probablemente las otras también. Y se adapta bastante bien a meditadores mentales que vean el tantrismo con reticencia.

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Las emociones en un camino no-dual, Principios de tantrismo, introducción

Hablemos ahora algo de tantra, aunque solo rozaremos la superficie.

Lo primero es que aquí consideraremos tántrico cualquier modelo de práctica que use las energías corporales (que hemos dicho que para nosotros son lo mismo que las emociones, por ejemplo gozo) para progresar en el camino espiritual y provocar cambios mentales.

Mientras que los modelos no tántricos (mentales, como el que se trata en este blog normalmente) funcionan justo al revés, es decir usan técnicas mentales, para provocar cambios mentales que finalmente pueden desembocar (pero también puede que no, lo hemos visto) en la activación de las energías corporales.

Fijaos como de nuevo aparece la “reversivibilidad” en todos los temas de la mente. Emoción cambia la mente y mente cambia la emoción.

El tantrismo tradicional incluye otras cuestiones que le son relevantes, como las visualizaciones en las fase de “generación” u otras, pero no trataremos aquí ese aspecto por no ser estrictamente emocional (aunque sí es indirectamente emocional).

Tantra significa solamente continuidad, es decir busca el objetivo de mantener la continuidad de una mente realizada o iluminada de cierto tipo, y sus orígenes son claramente hinduistas, es decir es una herramienta o medio útil, que puede usarse bajo diferentes posiciones teóricas y diferentes doctrinas (igual que la meditación realmente). De hecho se dice que los Jhanas eran hinduistas, pero en el hinduismo se perdieron y en el budismo se mantuvieron, de hecho a Buddha “le enseñaron” los jhanas, luego no pueden tener origen budista.

Todas las doctrinas clásicas dirán que “su meditación” o “su tantrismo” es claramente diferente, superior y acertado, cosa que no lo son los otros, pero en realidad son muy similares, difieren en matices y sus resultados también. Es otro caso ejemplarizante de como lo conceptual nos hace ver todo muy diferente, cuando luego se sientan y los practicantes hacen casi lo mismo. Pasa igual en meditación.

El tantra entendido ampliamente, o sus formas de hacer, no está solamente en el hinduismo o en el budismo tibetano, también está un poco en el taoismo o en el zen, aunque de forma mucho menos marcada. Pero, por ejemplo centrarse en el Tan Tien o Hara para obtener cierto samadhi, es tantrismo y de hecho el Hara es un Chakra (centro energético) muy conocido (de los dos más relevantes) tanto en hindismo como en budismo Vajrayana.

Así que si un meditador zen hace shikantaza, está realizando una práctica de no-acción mental, pero si se centra en el Hara y lo que de allí brota como emoción vibrante y energética, eso es un rudimento del tantrismo o un tantrismo rudimentario. En el Taoismo se practica también ampliamente sobre los centros energéticos.

Así en el tantrismo tratamos emociones totalmente o bastante disociadas de sentimientos, de forma directa, por eso parecen más energías que eso que normalmente llamamos emociones. Pero son lo mismo.

En el tantrismo también hay sentimientos propios, claro, como el gurú yoga (amor al maestro), la compasión tampoco se excluye, etc… de hecho son fundamentales porque como hemos dicho, son los “desencadenantes” de la emoción, pues son nuestro interruptor mental de las emociones.

Pero una vez desencadenada, se trata de forma aislada, no se le aporta componentes mentales. Y de hecho aunque se mantendrán esas prácticas de “sentimiento” en cuanto se puedan desencadenar de forma autónoma esas emociones-energía, se hará así, de forma directa.

El tantrismo no es que sea eso y nada más, incluye muchas más técnicas, por ejemplo el yoga del sueño (Nidra) y temas relacionados como la doctrina del cuerpo ilusorio, transferencia de consciencia, bardo… también visualizaciones (deidades y mandalas), todo ello también se considera tantrismo, y son básicamente ejercicio mental.

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Las emociones en un camino no-dual (modelo emocional)
21/05/2020, 7:07 am
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3. Purificado de emociones

Lo que parece un camino más completo y que da lugar a una forma de budismo, en mi opinión más madura y gozosa: eliminar las emociones aflictivas y mantener, hasta potenciar las no aflictivas (o algunas de ellas) cuidando de no crear apego, ansia por ellas.

Esto que puede parecer complicado, se hace simplemente siguiendo el camino anterior, pero añadiendo de forma expresa el cultivo de las emociones positivas o al menos de alguna de ellas. De tal manera que las demás vayan apagándose a la vez que las elegidas crecen.

Es interesante remarcar que el nexo pensamiento-emoción si se ha roto, se ha roto. Así que los pensamientos conceptuales “positivos” tampoco movilizan emoción positiva (o no demasiada), esa es una fuente de gran aridez, en el modelo anterior. Por tanto, en las fases avanzadas, deberemos cultivar esas emociones desde un punto de vista no-conceptual o directo. A eso a veces se le llama emoción no-dual (por ejemplo compasión no dual) o se le pone el prefijo Maha delante (p.e. Mahakaruna)

Las emociones positivas en muchos caminos espirituales vienen bajo etiquetas que nos pueden despistar, como en el caso de la devoción al gurú, que no es más que el cultivo de una emoción positiva de amor no sexual, o cuando los budistas dicen metta que no deja de ser amabilidad, cariño, delicadeza, etc… como cuando cogemos en brazos a un bebe, o karuna que es compasión como cuando alimentamos un gato de la calle, o piti, alegría, etc…

Pero de nuevo, ahora hablamos de emociones y por tanto no hablamos de lo que implica mentalmente ser compasivo, sino de “como se siente” tu cuerpo cuando emerge la compasión. Eso es lo que debe identificarse y tratarse en la práctica.

Muy someramente, las emociones se cultivan en base simplemente a rememorar el sentir esa emoción, y una vez la sentimos intentar mantenerla viva y sumergirnos en ella… Esto técnicamente es mini-tantrismo pero como es tan ligero, suele practicarse en muchas doctrinas y no se considera como tal.

En ese cultivo emocional pasaremos por diversas fases:

  • Re-descubrimiento. Primero, en algunos casos, no seremos ni capaces de arrancar la emoción propuesta (ha de ser una concreta), este es el punto más frustrante o confuso, pues no podemos practicar si no podemos hacerla surgir. A veces uno es tan ignorante que ni siquiera se da cuenta de que no surge emoción alguna. Incluso en nuestro día a día nos pasa, decimos que amamos a nuestra esposa, pero quizá  hace años que no surge ninguna emoción por ella. Es un sentimiento muerto. Sin emoción. Es un cascarón teórico-mental. Son creencias, ideas y rutinas. Pero no amor. Debemos en este caso estar atentos en el día a día para ver cuando y por qué nos emocionamos y cuales son nuestros disparadores emotivos para poder reproducirlos. Si ni aún así aparecen emociones positivas porque nos hemos cerrado mucho a ellas durante años (por cierto, el estrés y la prisa las inhiben en favor de la agresividad y el miedo), tendremos que iniciar un progresivo camino de vuelta trayendo a nuestra vida la emoción positiva que más nos encaje. Cualquier acción vale: desde adoptar un gato a irse a África a ayudar o simplemente hacer las tareas de la casa con cariño y delicadeza, como si cada gesto importase, como abrazamos a un bebé. Algunas emociones son más fáciles de arrancar porque tienen “truco”, como el ya famoso de forzar la sonrisa para arrancar una primera chispa de alegría. Otras no tanto o tendrás que encontrar tu truco… Esta fase es equivalente a cuando, en prácticas mentales, te dicen que estés mindful pero todavía no tienes muy claro que es eso. Aquí el problema a menudo es que todo el mundo cree que sabe de lo que le estamos hablando pero muchas personas adultas pasan por la vida sintiendo realmente muy, muy poco (bien dicho: emocionándose muy, muy poco). Emociónate.

 

  • Potenciación. Cuando seamos capaces de activar la emoción pasaremos a practicar como sostenerla en meditación. No hay mucho que hacer, simplemente nos hacemos presentes y conscientes de esa sensación y reposamos con ella todo lo que se pueda, sobretodo la sentimos, nos integramos con el sentimiento si es posible. No es una cuestión de observación, observar la emociones no las potencia, las reduce, sino de sentimiento consciente. Observarla cambia el foco de la emoción al observador y por eso la debilita. Mucha gente que afirma “reposar en el ser”, sobretodo en el neoadvaitismo, está haciendo esto (no todos, pero si algunos) y practicando con las emociones positivas en su corazón. Es además una buena práctica para aprender la diferencia entre observar y sentir, es más fácil que con el pensamiento. Pues una nos lleva a la dualidad y la otra lo contrario. Esta fase es equivalente al entrenamiento mental para estar atento/consciente en meditación de forma sostenida. Una vez hemos atrapado la emoción, no es necesario recurrir a ningún elemento mental, la práctica será básicamente emocional y lo menos mental posible. Nos centramos en la emoción y olvidamos el sentimiento, los pensamientos, la mente… En este punto muchas personas pueden llegar a ser capaces de obtener samadhis emocionales, en que la sensación de un sujeto desaparece del todo o casi sumergidos en la emoción.

 

  • Integración. El siguiente estadio de madurez ocurrirá cuando esa emoción empiece a aparecer ya en el día a día y a veces incluso sin razón (igual que los kenshos iniciales), aprovechemos entonces para mantenerla todo el tiempo que nos es posible. Nuestro corazón se está abriendo… La emoción ya no tiene objeto, surge porque sí, y para todos. En budismo a esa forma de generar emoción se le añade el prefijo Maha (gran), por ejemplo con Karuna sería Mahakaruna. Este punto es equivalente a cuando la persona se acerca a la primera realización y tiene flashes de no-mente durante el día, sin motivo aparente. Aunque en este caso, la realización mental es más espectacular. Pero esta es incluso más gozosa. Es en este punto que podemos empezar a entender qué es eso de transformar samsara en nirvana…

 

  • Entendimiento. Si tenemos una orientación vipassana y nos observamos atentamente, lo siguiente que ocurrirá es que entenderemos como surgen (prajna) y las podremos hacer surgir solo con nuestra intención. En casi cualquier lugar y momento. Para ello solo hará falta que el cuerpo no esté demasiado envenenado con las emociones negativas. En ese caso será imposible o tomará algunos minutos… Esta fase es equivalente al enamoramiento con los samadhis mentales. Muy gratificante pero también con cierto riesgo de volverte un adicto a este tipo de drogas internas. Es interesante llegar a este punto con un grado de madurez espiritual elevado. Obtener demasiada carga emocional positiva cuando no se es maduro en cuanto a sabiduría, es peligroso (igual que con los samadhis) y puede provocar un bloqueo permanente en forma de adicción al placer y al bienestar. En función de tu inclinación vipassana o samatha estas dos últimas fases pueden intercambiarse. De hecho esta fase puede ser opcional, se puede saltar de la anterior a la última y es posible que sea hasta prudente. Hay que tener cuidado con todo “control” de cualquier tema, pues lo ejerce alguien que “quiere cosas”, y eso es… bueno, creo que ya lo sabéis.

 

  • Consolidación. En la fase final, la emoción no se busca, está siempre, si no presente, en la frontera de aparecer en cuanto las condiciones inhibidoras, si se han dado, desaparezcan. La emoción simplemente se ha vuelto parte integral de nuestra presencia. Esto es equivalente a haber superado ya un yoga de forma completa, como cuando decimos que en el segundo, siempre que estemos mindful  siempre estaremos en la mente realizada. Pues ahora siempre que estemos mindful, estaremos generando emoción positiva. Esto es tal así, que incluso los, teóricamente, sentimientos negativos no tienen otro remedio que surgir como emoción positiva e incluso la tristeza se tiñe de positividad y amor por la vida. En este momento, si además hemos podido progresar mentalmente, es decir acercarnos al Dharmakaya, también podemos empezar a entender qué esto está contruyendo el Sambhogakaya, el cuerpo emocional de los Buddhas. Esta fase equivale a la realización de no-dualidad mental y ocurre en el mismo espacio mental.

 

Hay que decir, que intuyo que este progreso emocional no va a poder ocurrir o será mucho más difícil, si en paralelo no hay la equivalente evolución “mental”.

Así que, llegado el momento adecuado, incorporar las emociones positivas completará la senda y podrá darle sentido al nombre “Gran vehículo” pues aunque suene algo frío hablar así de las emociones, os puedo asegurar que, al contrario que las fresas, las emociones cultivadas son tan maravillosas y reales como las espontáneas (o más).

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Las emociones en un camino no-dual (modelo ecuánime)
19/05/2020, 7:07 am
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2. Se erradican gran parte de las emociones, sean positivas o negativas.

Este caso también parece darse, y de hecho parece ser objetivo para algunas doctrinas, aunque no lo expresen de forma tan explícita.

Ocurre que la meditación más pura de “estar presente”, no-acción o de concentración u otras prácticas totalmente mentales, si no son complementadas tenderán a llevar a esta situación en la que, de camino a la ecuanimidad perfecta, eliminamos gran parte de nuestro universo emocional. Recordad que la práctica “reina” que aquí se describe y recomienda es de “perfecta ecuanimidad” (ni feliz, ni triste, trascendente).

En ese caso, haya atman o haya sido este superado ya por Brahman/Anatman (pues ahora sí es posible), la situación será de gran neutralidad. A este modelo de liberación sin amor, cariño, alegría, compasión, etc.. pero de paz y calma perfecta, es a la que en el blog llamamos a veces Hinayana o vehículo personal, por considerarse un vehículo inferior al siguiente (pero en este caso, nada que ver con el budismo primigenio o Theravada).

Hay personas que de forma natural no pueden evitar mantener vivos los sentimientos positivos, para esas personas este modelo puede ser completo dada su orientación kármica. Es decir, entrenas ecuanimidad pero no puedes evitar amar al universo, entonces eres afortunado… Y estás en el tercer modelo sin hacer prácticas emocionales. Excelente.

Este segundo modelo, incluso sin esas emociones positivas, es una situación mucho mejor que la de partida y más equilibrada que en el primer modelo.

Porque esta situación sí permite el paso a estadios no-duales y por tanto esta situación emocional ecuánime puede volverse estable y permanente.

Además nunca se erradican todas las emociones pues si fuera así nos quedaríamos quietos como una piedra casi todo el tiempo. Aunque es cierto que su reducción notable hace que nuestra necesidad de acción se reduzca a mínimos. Por eso hablamos de “casi todas” y nunca de todas, y es precisamente esa carencia emocional la que hace que algunos yoguis se diga que se dejan morir sin más… no sé si se puede llegar tan lejos, pero suena razonable que si se llegara ahí, la conclusión sería esa. Lo habitual será que no “haga nada” en concreto, pero no se deje morir, simplemente se deja llevar por los acontecimientos. Pero le costará motivarse, escribir un libro o cualquier otras actividad que requiera motivación. A veces esto se ve como “virtud” pues estamos acostumbrados a esas visiones del sabio que se va a la montaña a no hacer nada.

Los pratyekabuddhas (realizadores solitarios) también caen en esta categoría casi todos, pues en soledad, sin sociedad, las emociones son menos (y los sentimientos aún menos). A veces veréis que mantienen “la llama” amando a la naturaleza.

Normalmente se mantendrá además una emoción positiva básica pero relevante, que es apenas un reflejo del bienestar sentido, de nuestra fuerza vital, el simple placer de estar vivos, no se erradica, es este gozo vital más puro que se siente en el Tan T’ien y que de hecho puede alcanzar cotas muy elevadas, aunque también es cierto que es más “placer” que emoción. Lo veremos más adelante, cuando tratemos muy someramente el tantra.

Ese placer no deja de ser, quizá, la emoción positiva más rudimentaria (igual que el dolor aunque es básicamente percepción podría verse como la emoción negativa más rudimentaria).

Por supuesto también se mantienen esas pulsiones básicas que tienen hasta los lagartos de hambre, sed… probablemente es incorrecto no llamarlas emociones, pero por motivos pragmáticos las tratamos aparte (igual que el dolor) y no se cambian casi nada durante el camino espiritual.

Por ejemplo, el dolor no cambia, lo que cambia es su interpretación. El dolor “duele menos” no porque se sienta de otra manera (igual que vemos el color rojo siempre igual durante toda la senda espiritual). Sino porque se van deshaciendo las capas de interpretación hasta que pueda no ser aflictivo y sea visto como otra percepción más. Para ello tienes que haber superado y en mucho, tu apego al cuerpo, eso no es una trivialidad, lo veo lejos, pero el 16º Karmapa parece que lo hacía con una naturalidad impresionante.

Es un proceso diferente al de una emoción negativa en que sí aspiramos a que no surja.

Si lo queréis ver así, en el dolor nos tenemos que quedar en el nivel “disociativo”, es decir, me duele, pero me da igual. No podemos evitar que nos duela porque realmente es una percepción.

Igual que el calor o el frío en nuestra piel, que, no se si lo sabes, se detectan igual. Sí, frío y calor intensos (dolorosos) son la misma percepción, las distingues por el contexto y la interpretación (buscadlo como sensibilidad protopática). Es decir cuando el calor o el frío os duelen, realmente percibís exactamente lo mismo, estrictamente a ciegas no sabrías decir si te duele porque quema o porque hiela, ¿no es curioso?

Pero, dejando todo eso de lado, el practicante ecuánime tendrá el corazón cerrado. Y esto es así de forma metafórica y también física, porque las emociones que aquí llamamos positivas (excepto ese bliss), se sienten justo ahí, en el corazón.

Esta situación de pocas emociones, no es nada rara, por ejemplo, en el Zen, que es notablemente “mental” y una doctrina en que se trata poco el amor o la compasión, y no suele tener prácticas específicas al respecto. Apenas se nombra el corazón o el amor y se trabaja aún menos. Esta forma de budeidad árida (el nombre lo pone Buddha en el Sutra Shurangama) completada sí se considera budeidad o Arhant en nomenclatura Pali.

No es raro pues, que el Zen se centre bastante en el Hara y esa es su fuente de “gozo”, y no en todos los practicantes (hay escuelas que no trabajan el Hara).

¿Pero cómo se erradican exactamente las emociones? ¿cual es el mecanismo? ¿la dinámica? (eso que tanto interesa en este blog).

Pues como su surgimiento es básicamente mental, lo que ocurre es que rompemos el nexo entre pensamiento/sentimiento y emoción. Entonces el pensamiento/sentimiento “te dará igual” y como te da igual pues lo has visto como falso o irrelevante de forma profunda, pues no moviliza emoción.

¿Y cómo se rompe ese nexo? Pues cada vez que descartas un pensamiento como irrelevante, debilitas ese nexo para esa “cuestión”, sea la que sea.

La autoliberación de pensamiento (dejarlo ir sin hacerle caso alguno) es el debilitador del nexo, por eso se convirtió en la herramienta cumbre Mahayana. Tanto en Zen, como en Dzogchen y Mahamudra la usan, tanto si son conscientes como si no. Y de formas casi identicas, me sorprende que muchos practicantes ortodoxos no lo vean (pero no lo ven).

Este proceso cubre de forma completa los dos primeros yogas Mahamudra y cuando concluyan, el pensamiento reactivo conceptual ya no podrá movilizar emociones. Quedará la emocionalidad no-conceptual. En el primer yoga el trabajo es de hormiguita, debilitando nexo a nexo, tal como hemos visto y a la vez incorporando el prajna, la sabiduría necesaria para que finalmente algo haga click y pasemos al segundo yoga al nacer la mente realizada. En este segundo ya no debilitamos idea tras idea, simplemente consolidamos la mente “que puede estar más allá del pensamiento” hasta que se haga permanente y la mente reactiva sea absorbida en esta, o mejor dicho hasta que ambas se mezclen en una, y ese es el evento que nos envía al tercer yoga.

Para los más eruditos, esta rotura del nexo pensamiento-emoción es exactamente lo mismo que explicamos como “el problema del contacto” hace unas semanas, lo mismo pero descrito en detalle y con términos Yogacara (Cittamatra).

También entendiendo esta dinámica podemos ver por qué sin “Despertar” y paso al siguiente yoga, el proceso de liberación podría llevar eones, es un trabajo demasiado lento. Y el Despertar requiere prajna (entendimiento)… Es por eso que un camino espiritual sin prajna no es suficiente.

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Las emociones en un camino no-dual (modelo disociativo)
17/05/2020, 7:07 am
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1. Las emociones negativas no cambian notablemente durante el camino espiritual.

En ese caso, dado que hay emociones intrínsecamente aflictivas, venenos, entonces, la liberación efectiva y total es imposible. Puede ocurrir disociación cuerpo-mente pero no liberación completa. Este modelo es más habitual en el neo-advaitismo o caminos Vedanta no completados.

Aunque también en practicantes budistas, pues el budismo se ha contaminado, incluso entre maestros aparentemente respetados del “reduccionismo” de la doctrina de atman. Y digo que es reduccionista en el budismo porque el budismo apunta a un estadio ulterior (o que habitualmente aparece posteriormente en una senda budista). Amén, que como veremos ahora, en este modelo, la liberación en “el Samsara”, es imposible.

Podemos rompernos en dos hasta el punto en que nos sintamos realmente mal a nivel corporal y nos veamos mentalmente más allá de ello, pero desde luego el cuerpo lo va a sufrir, no queda liberado.

Es un camino necesariamente de Atman, en el que debe haber un polo “sujeto” que sea capaz de inhibirse del resto de lo que ocurre para residir más allá. Para disociar siempre hace falta un sujeto por un lado y el resto por otro, dos polos.

En Brahman/Anatman esto no es ni tan siquiera posible porque no hay un “sujeto”: el dolor eres tú, el estrés eres tú, el amor eres tú, lo visto eres tú y el sujeto ese que se inhibe de todo ello no está por lugar alguno…

Así que una situación aflictiva que se rechace, directamente bloqueará (o reenviará) al practicante en Atman, lo expulsa de Brahman/Anatman, pues el cambio a Brahman mientras hayan tendencias en Alaya hacia las emociones negativas se vuelve imposible, de hecho es una fase bastante difícil de gestionar de la estabilización de Brahman/anatman pues implica prácticamente casi la liberación. Poca cosa.

El quinto bhumi budista del camino del Bodhisattva se llama el “Difícil de dominar” (Hard to master) y si el mapeo propuesto aquí con los yogas de Mahamudra, es correcto, corresponde justo con el primer nivel del tercer yoga, es decir, es difícil de dominar porque es el primer nivel no-dual y emocionalmente la purificación ha de ser elevada… Aunque quizá el más difícil de dominar es el Bhumi cero, es decir todo lo que ocurre antes de cualquier realización. Lo siento.

O dicho de nuevo al revés, en el paso a Brahman/no-dualidad deberán gestionarse esas emociones aflictivas o este paso será imposible completarlo. Por ello no es recomendable disociarse demasiado de ellas, es un camino sin salida no-dual, es decir que es un camino dual por mucho que lo profundices.

Recordad que cada yoga puede practicarse y refinarse hasta el infinito, pero no es necesario hacerlo una vez obtenida su realización asociada, de hecho no es recomendable hacerlo, porque te mantiene en ese yoga. Así hay personas que seguramente tienen un minfulness mucho más sólido sin haber tenido una realización que otros que ya la han tenido.

Y no habrá dicha permanente hasta que desaparezcan las emociones negativas, porque la dicha, gozo, alegría ¿lo adivinas? son emociones positivas y esas no estarán siempre, pues no podrán estar en ese cuerpo que está sufriendo emociones negativas… No es posible sentir emociones positivas y negativas a la vez. No es posible sentirse bien y mal a la vez…

Puedes ver esta situación como la de un individuo con un super-mindfulness (de hecho lo es). Es decir una coraza muy completa para nuestra mente, pero fuera, en el cuerpo, sigue la guerra. Aunque se siente de otra manera cuando se ha consolidado, y se le llama Atman sobretodo porque ha roto la conexión con el intelecto cuando hay mindfulness.

Es decir que en realidad hay dos estadios en que se puede disociar, uno pre-despertar que es lógicamente peor, más duro y menos liberador, de hecho es la disociación tal como la entiende la psicología, y otro post-despertar que es el Atman de muchas filosofías.

A partir de aqui solo hablaremos del segundo caso (Atman) pues el primero no se puede considerar un camino espiritual, sino un sistema de defensa psicológico no demasiado recomendable.

Luego el individuo en Atman no podrá, globalmente, sentirse bien de forma estable y permanente. Así que como mucho, ese cuerpo oscilará (como todos antes de empezar la senda) entre bienestar y sufrimiento mientras ese “atman” se coloca más allá (ecuánime mentalmente, solo mentalmente). Pero los infartos, úlceras de estómago o demás trastornos emocionales, ocurrirán igual si han de ocurrir. Y a poco que flaquee la presencia, esas emociones negativas se trasladarán en expresiones externas negativas (enfados, quejas, mal humor …). Esto es relativamente habitual y observable.

Y como el individuo seguramente ya puede obtener samadhis, buscará la liberación “más allá” de este mundo. En este caso hablamos de un vehículo inferior que no resuelve el samsara sino que encuentra un nirvana temporal fuera de él.

Habrá quién diga que el cuerpo es falso o irrelevante o que no existe, etc… pero hay que tener en cuenta que la aflicción solo ocurre en el cuerpo (da igual si existe o no, ocurre allí), es ridículo hablar de sufrimiento sin cuerpo…

Esto puede sonar extraño porque siempre hemos dicho que el sufrimiento es mental, porque realmente el desencadenante es principalmente mental (aunque no exclusivamente conceptual) pero los pensamientos “no nos duelen”, lo que ocurre es que generan emociones negativas y eso es lo que es percibido como sufrimiento. Si no se desencadenan emociones negativas en el cuerpo, no hay sufrimiento. Da igual lo que pienses. Eso lo saben bien los practicantes avanzados, no hace falta ser un Buddha para experimentarlo.

Así que es algo inocente esa afirmación disociativa de “solo sufre mi cuerpo” o “mi cuerpo sufre pero ¿yo? no”. Bueno, sí, cómo le pasa a todo el mundo, solo sufre su cuerpo… es lo que sufre… ¿qué otra cosa va a sufrir?

La frase construida de forma algo más sincera es, como en cierto chiste, “sigo sufriendo como siempre o casi, pero he logrado que no me importe”. Es decir, lo que se ha logrado es romper la espiral de “me siento mal porque me siento mal” que tan habitual nos resulta inicialmente.

Al menos ahora solo “se siente mal” y no se añade nada más a esa situación prorrogándola, de tal manera que en un tiempo (minutos) el cuerpo puede volver a su situación neutra si no hay más eventos aflictivos. Y hay que reconocer, que aunque esa situación no es perfecta, seguramente es mucho mejor que la de partida…

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