El blog de 道


El Sistema-mente v2020: El sujeto (II)
07/02/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

Algunos detalles finales sobre eso que solemos identificar como sujeto:

El apego o anhelo surgiendo en la consciencia genera la dualidad entre los contenidos de la consciencia, sean los que sean, que son el “objeto” de anhelo y la función que ansía esos contenidos (y que aquí llamamos sujeto), eso construye el teatro cartesiano comentado anteriormente.

Así que esa intención o anhelo, crea la dualidad percibida actualmente en tu mente por eso se ha mantenido la denominación de “sujeto” para hablar de todo esto que en realidad es la función que gestiona anhelos o intenciones.

Así queda establecida la dualidad perceptiva entre sujeto (que ansía) y objeto (del anhelo), lo que nos hace que parezca que hay un sujeto mirando algo exterior a él, pero eso no es más que una construcción de la mente para reflejar esa situación.

Por supuesto, lo repito, no hay sujeto real, cuando hablamos de sujeto siempre debemos leer “sujeto aparente” o simulado (como parte que es del teatro cartesiano). Es simplemente la forma en que la mente estructura la intención para ir hacia o para huir de un contenido de la consciencia y todas las acciones que de ello se deriva (emoción primero y luego acción).

En ausencia del sujeto (o la función de intención o anhelo, como desees llamarlo) la consciencia-qualias no tiene contrapartida y no se percibe dualidad o teatro cartesiano. La atención ya no es vista tampoco como un sujeto, sino como una función más que opera en ese campo de qualias.

Al legar al estadio de no-dualidad o Brahman pertinente, esto ya no pasa casi nunca, el teatro cartesiano está ausente por defecto y de forma natural, y por eso es mucho más fácil verlo, pues las pocas veces en que surge un ansía o rechazo de cierta entidad, el teatro cartesiano parece intentar reconstruirse en su forma dual, pero ahora ya es solamente visto como un “teatrillo” poco creible y el rechazo que genera tal forma mental es suficiente para que ese ansiar y rechazar sean vistos cada vez más como algo a evitar.

Y así se explican algunas frases zen como esta famosa, y muy acertada:

El Gran Camino no es difícil para aquellos que no tienen preferencias. Cuando ambos, querer y odiar, están ausentes todo se vuelve claro y diáfano. Haz la más mínima distinción, y el cielo y la tierra se distancian infinitamente. Si quieres ver la verdad, no mantengas ninguna opinión a favor o en contra. La lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le disgusta es la enfermedad de la mente.

– Jianzhi Sengcan (鑑智僧璨) en Hsin Hsin Ming (信心銘)



El Sistema-mente v2020: El sujeto (I)
05/02/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

El sujeto, teatro y ansias

Aunque todo lo que estamos hablando es sútil (y muy simplificado) llegamos al cénit de la sutileza y simplificación: el sujeto.

La piedra angular de muchos caminos espirituales…

Existen dos formas de ver al sujeto o dos sujetos posibles o mejo dicho, dos funciones a las que llamamos sujeto según el contexto.

Una de ellas es el aparente polo opuesto de los objetos, es decir de consciencia-qualia.

En realidad el polo opuesto de consciencia-qualia es estrictamente solamente la atención, no hay otro polo, pero es cierto que hasta muy avanzados en el camino espiritual, existe lo que hemos dado en llamar aquí “el teatro cartesiano” por inspiración de D. Dennett.

Es decir, que la configuración global de tu mente tiene el aspecto de un teatro en que hay un escenario donde pasan cosas que es la consciencia-qualia y un “yo” dentro de él, observando y reaccionando a ese teatro. Este “matrix”, pues es comparable a una realidad virtual (aunque no existe otra menos virtual), es lo que normalmente llamamos “nuestra vida”, aunque no hayamos salido de la mente ni por un instante.

Esa construcción mental dualista se deshace en Mahamudra en el paso del segundo al tercer yoga. No es que tu mente cambie muchísimo, simplemente se deshace la idea inatraplable de que hay ese teatro y la mente empieza a ser vista (por sí misma) como simplemente procesos que ocurren y no hay un sujeto inmerso en ninguna parte (o está repartido por todas partes, es lo mismo).

Por si alguien está cercano a esos lares espirituales (soy consciente que al menos hay una persona) decir que primero se deshace la sensación de dentro-fuera (a mitad o finales del segundo yoga) y finalmente colapsa el teatro cartesiano que ya no tenía esa sensación de dentro-fuera (en el paso al tercero).

Es decir desaparece la forma de funcionar mental que llamamos “teatro cartesiano”. Y eso tiene un impacto muy relevante sobre lo que creemos ser y lo que creemos que es “nuestra” mente.

Pero dejando este sujeto de lado, existe otro elemento que se denomina “sujeto” a menudo, que se trata bastante en budismo, y que se relaciona en el modelo Yogacara con la séptima consciencia (Manas). Es aquello que ansía cosas y rechaza cosas, es decir, la fuente del desear-rechazar. O como decían en Yogacara el origen o contenedor de los conceptos de “yo”, “mi” y  “mío”. Y ellos lo llaman Manas.

Manas también se asocia al intelecto en general en el modelo Yogacara, pero aquí, en el Sistema-Mente aparecen por separado. Y eso es así, porque es evidente que el intelecto puede seguir funcionando aún cuando se deshace ese “sujeto” (y también el anteriormente visto).

En el Sistema-mente esta función de ansiar-rechazar es co-emergente a partir de las demás. Es decir, no es una función aparte en el Sistema-Mente (como sí lo es en el modelo Yogacara) sino que es simplemente una forma de funcionar de la mente que es aflictiva.

El sujeto aparece en la consciencia solamente como una sensación sutilísima: una intención. En lugar de sujeto podríamos haber hablado de intenciones o anhelos simplemente, pero he preferido usar la palabra sujeto por tradición espiritual.

Así pues el sujeto efectivo es una intención (de aferrar o rechazar) surgiendo en la consciencia (puede llegar a ser detectable). Y es una suerte que surja en la consciencia, aunque cueste detectarlo, pues si no surgiera en ella, no podría ser gestionado (por la atención).

Muchas meditaciones lo que nos permiten es reducir la cantidad de actividad mental presente (aquietar las aguas como decía Buddha) para poder percibir aisladamente ciertos elementos mentales que normalmente ignoramos por ser demasiado sutiles entre tanto ruido mental.

Al poder hacer eso, todo esto se nos irá volviendo progresivamente “más familiar” hasta que nos sea más sencillo detectar conscientemente en cualquier momento en que esté presente tal sensación. Es lo que hace unas páginas llamábamos “ampliar el campo de consciencia”.

Y si está presente en la consciencia y atiendes a ello, ¿qué puede pasar? ¡Bingo! puedes aprender sobre eso, es decir, puedes cambiar patrones de reacción de afecten a ese elemento mental concreto.

Y eso puede hacerse incluso con… sí, con el sujeto. Y eso es prajna.

Cómo curiosidad, decir que dado que este sujeto es la funciónde aferrar y rechazar, la ausencia de sujeto es la ausencia de aferrar y rechazar, o dicho de otra manera de cierta forma de no-intencionalidad, que es justo el concepto de no-acción taoísta (Wu Wei).

Al principio las intenciones muchos practicantes las detectan por cierta contracción incómoda en el plexo solar, una sensación corporal no demasiado agradable. Eso es la reacción del cuerpo a dukkha (al anhelo, a la intención), el estrés. No es la intención en sí sino su resultado inicial, aunque ya es un principio.

Pero incluso detectar esto solo es posible cuando el practicante ya tiene relativamente pocos anhelos. En la situación de partida habitual esa contracción está tan cronificada, que al estar siempre presente, ni la detectamos. O en todo caso detectamos solamente incrementos notables de la misma, cuando el estrés se hace más fuerte de lo habitual.

Seguimos



El sistema-mente v2020: La atención (y II)
03/02/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

La tan nombrada Presencia o el mindfulness, inicialmente no son más que la atención activada durante un largo tiempo, cosa que aunque te sorprenda no hacemos habitualmente nunca. Habitualmente la activamos realmente poco… solo es cuando se te pide estar “mindful” que empiezas a ver lo difícil que es, por falta de entrenamiento. Cansa.

Pero no es que, como parece decirse desde el otro extremo, cuando no hay atención se te lleven los demonios. Simplemente cuando no hay atención funcionas perfectamente bien en función de tu situación kármica (que no es otra cosa que  los automatismos mentales cicatrizados en Alaya). Si estos son de santidad, te comportas como un santo, si estos son de una persona colérica y rencorosa, te comportas como una persona colérica y rencorosa.

También es probable que se refirierieran a la ausencia de atención cuando se criticaba la “práctica” espiritual “pasiva”. Cuando las escuelas como la de Lin-Ji criticaban a los sacos de carne pasivos que estaban sentados todo el día en trance o cuando la maestra de Adyashanti le preguntaba si su práctica “estaba viva”.

No es que meditar sea problema alguno, ni siquiera para Lin-Ji, pero sin atención solo estás haciendo una especie de siesta aunque estés consciente. Quizá muy agradable pero no sería extraño que jamás notaras ningún cambio permanente ni se manifestará prajna alguno.

Inmerso en una práctica concreta, a lo que se atienda dependerá de cada caso, doctrina, etc… Aquí no estoy recomendando ninguna práctica concreta respecto a otra, ni siquiera que sea budista. Puedes atender a la respiración, a tus pensamientos, puedes mantener una atención móvil que dejes fluir hacia donde quiera (meons al intelecto), puede intentar mantener una atención abierta que cubra la mayor parte de tu experiencia consciente, puedes atender para ver los skandhas vacíos, o al lugar de donde surgen los pensamientos, puedes atender a sensaciones corporales como la postura o la sensación de ser, puedes atender al contaje de respiraciones, puedes atender a un punto concreto cualquiera del espacio excluyéndolo todo lo demás (concentración), puedes atender a una visualización creada por ti, como se hace en los vehículos tántricos, a un koan, puedes atender sentado o puedes atender caminando o puedes atender en tu día a día, etc…

Las posibilidades son muy, muy amplias y cada una de las atenciones comentadas corresponde a un tipo de meditación o práctica, pero el factor común es la atención. Y esta finalmente deberá tender a cubrir las 24 horas del día, no solo el tiempo de práctica formal.

La atención hará que haya cambios en la forma en que tu mente funciona como hemos explicado previamente. La ausencia de atención no. La ausencia de atención te condena al ciclo de repetición indefinida de patrones kármicos aflictivos (samsara).

Tampoco estoy diciendo que todas las meditaciones, con atención, sean lo mismo. No lo son. Igual que el cerebro no cambia igual si aprendes a jugar a los bolos o a tocar el violín, cada meditación genera diferentes cambios. Pero me supera por mucho poder describir que cambios generan todas y cada una de las posibilidades de meditación, que finalmente, son casi infinitas.

Llegado a este punto ya podemos entender un fleco que dejamos anteriormente: como el intelecto que no tiene conexión directa con la acción pudo ayudar al ser humano a dominar el mundo.

Gracias a la atención, pues al tener esta disponibles en la consciencia tanto percepciones como conceptos (el intelecto aparece en la consciencia) puede aprender e incorporar patrones de reacción a la realidad basados en conceptos, como “lo redondo”.

Así pues la hipótesis es que el “lenguaje” se interioriza, se hace consciente y se convierte en lo que llamamos “pensar” (aquí intelecto) para conseguir que la atención pueda integrar conceptos (palabras, símbolos) junto con las percepciones (ver, oír…) y así dar un sentido conceptual al universo.

Eso supone una ventaja notable para la inteligencia y por tanto por selección natural quedará rápidamente impuesto como parte de nuestro “equipo de serie”.

Vamos a verlo en detalle.

Esto puede parecer raro: la inteligencia hace surgir el intelecto en la consciencia, para escucharse a sí misma en un entorno más complejo y rico (la consciencia) vía la atención y así aprender de todo eso que en realidad lo ha generado ella misma.

Sí, es raro, parece una teoría sin sentido, innecesariamente compleja. Pero tengo un argumento en mi defensa: Ocurre exactamente lo mismo con cualquier otra percepción.

Es decir, “el ver” es el resultado de un procesado mental complejo, es un producto ya muy procesado por la mente y en cierta manera totalmente acabado, no es solo un reflejo de la retina, se ha convertido en 3D la percepción de dos ojos, se han identificado objetos, incluso se han extrapolado (¡inventado a veces!) objetos y colores cuando procede, se ha eliminado el punto ciego del ojo (sigue ahí pero no lo notas)… y a pesar de todo ello también se hace surgir en la consciencia para, igualmente gracias a la atención poder aprender de forma coordinada con los otros sentidos (y el intelecto).

Ocurre lo mismo con todo lo que aparece en la consciencia. Nada de lo que surge en la consciencia es algo que no haya sido ya procesado (y creado) antes en algún lugar de la mente. Y sin embargo se vuelve a enviar a la conciencia (o convertir en qualia, como prefieras) para una coordinación final de alto nivel vía la atención.

Algunos experimentos neurocientíficos afirman que han detectado que el curso de acción se decide antes de que la consciencia lo tenga presente, ya lo hemos dicho pero otros estudios (de la competencia) también parecen haber visto que si le damos suficientemente tiempo, la decisión que aparece en la consciencia puede ser vetada por algún proceso de más alto nivel.

Esto que parece contradictorio: ¿decide o no decide conscientemente el ser humano?

Es absolutamente coherente desde esta propuesta, porque siempre hay dos canales de información funcionando, como con la vista, ¿recuerdas? Una canal no consciente y rápido y otro consciente y lento.

Por tano en las decisiones rápidas, no hay participación consciente, y en las decisiones lentas puede haberla.

Eso es coherente con la propuesta que aquí se hace de que la atención a no decide nada a bajo nivel pero tiene cierta capacidad de alto nivel de coordinar percepciones y si le da tiempo, para procesos lentos, vía la atención puede también decidir y actuar pues recuerdo que según esta propuesta la atención es, en cierta manera, la inteligencia mirando a la consciencia.

Así lo que ocurre es algo de este estilo:

La inteligencia puede tratar cualquier percepción y reaccionar a ella. Y de hecho lo hace a velocidades de vértigo, como cuando explota un petardo y saltas, sin que tal cosa pase por o aparezca en la consciencia. Usa el canal rápido no-consciente.

Pero para coordinar las diferentes percepciones entre ellas las tiene que hacer surgir en una pizarra multidimensional que llamamos consciencia y que es lenta (unas décimas de segundo según la neurociencia).

Una vez están ahí, todas disponibles en la pizarra (incluyendo al intelecto) es función de la atención (que es inteligencia) trabajar con ellas para, si hace falta, generar nuevas acciones o aprendizajes que se basan no solo en una percepción sino en una coordinación de muchas de ellas.

Volviendo a la práctica espiritual, entonces por ejemplo la atención en una práctica espiritual de tipo vipassana (de observación) es la inteligencia observando silenciosamente lo que pasa mientras practicamos e intentando confirmar una determinada “visión” (una teoría o creencia) sea la que sea en tu doctrina.

Podríamos decir que una vida de atención es una vida en la que todo evento es potencialmente una fuente de sabiduría, pues estamos siempre preparados para aprender, para entender lo que ocurre y cambiar la forma en que nos comportamos.

Parece que vamos teniendo casi todas las piezas, o mejor bloques, fundamentales de la mente, a efectos de práctica espiritual, en su sitio, pero aún queda alguna pieza.

Esa pieza es la razón por la cual sufrimos, así que no es una pieza en absoluto irrelevante, eso nos llevará al último elemento de esta serie: el sujeto.

 



El sistema-mente v2020: La atención (I)
01/02/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

La atención, el enlace de la consciencia y la inteligencia

La atención es un proceso mental meta-consciente, es decir que actúa sobre el campo de consciencia, seleccionando partes de esta y excluyendo otras.

Existen diferentes niveles de atención, igual que podemos ejercer más o menos fuerza con una mano, aparentemente podemos ejercer más o menos atención a cualquier qualia o conjunto de qualia existente (y solo a los qualia) descartando el resto de ellos.

En cierta manera se percibe (y la neurociencia opina igual) como si pudiéramos dedicar más o menos recursos-mente a atender. Podemos ejercer una atención suave o intensa, y notamos como eso hace que se movilice y canse nuestra mente más o menos.

Puede o puede no haber atención pero no puedes atender a dos cosas a la vez. Es como enfocar la mirada, puede estar enfocada en un sitio u otro o desenfocarla del todo (con cierta práctica), pero no puedes enfocar dos espacios a la vez.

Lo cual no significa que no puedas hacer dos cosas (o seis) a la vez, son cosas diferentes. Pero la atención solo estará en una de ellas o… en ninguna… y cambiará de una a otra muy deprisa, eso es observable.

De todo esto se deduce (quizá te parezca una obviedad pero prefiero ir paso a paso) que podemos hacer cosas y las hacemos continuamente, sin prestarles atención. Porque solo atendemos a una cosa.

Entonces, si podemos hacer las cosas sin prestarles atención. ¿Para qué diantres debe servir la atención?

Demos la vuelta a la pregunta.

¿Cómo se hace una cosa sin prestarle atención? Aplicando lo que la mente ya sabe hacer de antemano. Hemos aprendido algo y ya podemos hacer eso sin atención y junto con otras mil cosas, por ejemplo charlar mientras patinamos.

No podemos hacer, sin prestar atención, algo nuevo, algo que aún tenemos que dominar como se hace, aprender a hacerlo.

Entonces parece que empezamos a verle el sentido a la atención. Esa focalización de recursos-mente, que además no es infinita y se cansa (como se agota cualquier cosa) permite, quizá entre otras cosas, aprender.

No puedes hacer nada nuevo sin prestarle atención, por eso no aprendes en clase si no atiendes, o incluso puedes leer y no enterarte de nada si no estás atento (normalmente es porque te pones a fantasear y tu atención va allí).

Cuando quieras aprender a patinar verás que estás muy, muy atento a todo, pero cuando sepas patinar, será como caminar, la atención ya no será necesaria y disfrutarás del aire en tu cara…

La atención es focalización, pero puedes focalizar en algo conceptual (leer, atender en clase) o no conceptual (aprendiendo a patinar).

Entonces, la atención es la cualidad dinámica de la inteligencia que nos permite aprender, es decir modificar nuestros patrones de reacción y respuesta al mundo exterior (para mejorarlos, si todo va bien).

La atención permite a la inteligencia observar, entender, cambiar y adaptarse. Y en cierta manera es la única expresión si no perceptible (pues estrictamente la atención no aparece en la consciencia), al menos detectable, de la inteligencia.

Un hecho anecdótico (o quizá no) de la atención, pero que resulta apasionante, es que no aparece en la consciencia como tal pero es claramente perceptible cuando está dónde está “mirando” y con qué intensidad.

Como miembro del selecto club de lo no-nacido o no-manifestado que llamamos inteligencia, no tiene forma alguna ni aparece en la consciencia. No es un objeto de la consciencia.

Y sin embargo somos perfectamente capaces de “apercibir” (a falta de mejor palabro) a qué está atendiendo.

Es sin duda el eslabón perdido (y re-encontrado) entre lo manifestado y lo no manifestado. Y por eso la atención es un elemento fundamental.

Sin atención a la consciencia no hay aprendizaje (al menos no de alto nivel). Dime a qué atiendes y te diré qué aprendes… Eso lo saben bien quienes tienen cerca alguien con déficit de atención…

Por eso se decía en el texto sobre la atención que cualquier práctica sin atención no provoca cambios duraderos, no importa lo que vivas, no te va a ayudar demasiado a cambiar.

No habrás aprendido nada de cualquier experiencia sin atención, con suerte quizá aprendas algo cuando la recuerdes más tarde con atención… eso es lo máximo, pero ya será un aprendizaje de segunda mano, pues es sabido que la memoria no es demasiado fiable.

Así pues la atención es la herramienta de aprendizaje basada en los contenidos de la consciencia (basada en qualias).

Aunque ese aprendizaje de la inteligencia, al igual que el total de la inteligencia, nos está vetado, no sabemos cómo aprendemos, pero sabemos que si atendemos, aprendemos… La inteligencia cambia sus patrones de reacción. Se adapta.

Igual que podemos leer una página de un libro despistados y no enterarnos de nada, así es una vida sin atención. Aparentemente vives, pero realmente como dicen en el zen “echamos nieve a un pozo de agua”. Apenas nada queda y nada cambia.

Sin atención no es posible cambiar nuestros patrones de reacción habituales, y eso, en referencia a los patrones de reacción aflictivos, es especialmente importante en espiritualidad.

Por eso el mindfulness es tan importante (más tarde veremos qué es exactamente el mindfulness pero ya intuís que la atención es su base). Y más importante todavía es saber “para qué hacemos mindfulness”, y es porque hacemos que la atención aprenda en determinada dirección.

No es lo mismo atender a un cuadro para memorizar todos sus colores que para disfrutar de su belleza sin mayores complicaciones ¿verdad?

En ambos casos atendemos a un cuadro pero lo que hacemos será muy diferente. Por eso es bastante naive cuando una instrucción de meditación es simplemente “estar atento”.

No es que sea mentira, es simplemente demasiado poco concreta. Está ejerciendo su atención el meditador samatha y también el que hace vipassana,  el que hace shikantaza y el que simplemente está mindful en el trabajo.

¿Cuáles son pues las diferencias? ¿por qué son prácticas diferentes?

La atención en nuestra vida ordinaria, siempre está dirigida a un fin.

Dirigida a un objetivo concreto, tal cosa como la atención no dirigida no existe (bueno, existe en samadhi, luego lo veremos). Normalmente, cuando atiendes, atiendes a algo y para algo y eso en lenguaje budista es La visión.

No es lo mismo que atiendas a tus procesos mentales para ver la ausencia de yo, que atender a tus procesos mentales para ver si alguno de ellos es, por ejemplo sobre fútbol… En ambos casos hay atención y aprendizaje pero los resultados de esa atención serán muy diferentes.

Y en general, en nuestro día a día, atendemos demasiado a nuestro intelecto (nuestra voz en la cabeza) y demasiado poco al resto…

Seguimos



El Sistema-mente v2020: Consciencia-Qualia (y II)
30/01/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

Existe una patología neurológica muy interesante que es la visión ciega. En esa patología el enfermo afirma estar ciego a pesar de no tener defectos en los ojos, pero sometido a ciertas pruebas puede determinarse que sí ve.

¿Entonces?

En el cerebro aparentemente hay dos canales de procesado de la visión, es algo curioso, ¿por qué dos?.

Este tema ha sido tratado en mayor detalle en otro texto ad-hoc pero baste con decir ahora, que pareciera como si uno de esos canales fuera muy rápido y no manifiesto o inconsciente (“zombie”) y otro más lento y manifiesto.

Este segundo sería el que percibimos como consicencia-qualia del ver.

Y es este segundo sería el que tiene dañado la persona con visión ciega, pero como mantiene el otro, puede seguir viendo sin “ver”, aunque relamente su capacidad de ver no es perfecta, ha quedado reducida, se limita a poder esquivar obstáculos y otras funciones relativamente básicas pero ¿no es apasionante?

Cambiamos de tema.

Es habitual asignar a la consciencia ciertas capacidades de acción pero como bien afirma el Vedanta Advaita con su concepto del no-hacedor tal cosa no es así.

Ese espacio multidimensional formado por qualias de diferentes tipos y que llamamos consciencia, no “hace” nada concreto, solo muestra. Son qualias, son mera representación.

Pero algo aporta… lo veremos pronto.

El por qué surge la consciencia como algo representativo (qualia) es un misterio por ahora como hemos dicho, pero el para qué sirve la consciencia se ha hecho más claro con el tiempo y puede abrir los ojos el experimento Molineux.

Este experimento demostró, gracias a ciegos de nacimiento que fueron curados, que “el ver” recién adquirido por el ex-ciego debe sincronizarse con los otros sentidos como el tacto, antes de poder integrarse.

Igual se entiende mejor con un ejemplo: a esas personas se les enseñaba algo redondo, y luego con los ojos cerrados les decían que palparan algo redondo y luego algo cuadrado y que dijeran si lo que habían visto anteriormente era lo uno o lo otro. Una trivialidad ¿no?

Pues no pudieron responder. Ninguno de ellos. No podían en el 100% de los casos.

Qué raro ¿no? Con lo obvio que es para ti.

Pero ellos todavía no sabían qué aspecto visual tenía “el tacto redondo” (tacto que sí conocían desde niños), lo tuvieron que aprender.

Eso significa que no hay “una consciencia” sino múltiples dimensiones diferentes que hay que sincronizar con la ayuda de (¿aciertas?) la inteligencia.

La consciencia es pues, ese espacio de alto nivel multi-dimensional donde se coordinan las diferentes dimensiones-percepciones-qualia (internas y externas) junto con el otro bicho raro: el intelecto. Para crear una realidad sólida integrada. Es decir pasamos de una situación de diversas dimensiones desconectadas (lo visto, lo oido…) a un espacio integrado que reconocemos como “mi mundo”, tanto externo como interno.

Y al añadir el intelecto, esta será además una realidad conceptualizada (es decir, donde se han asignado “etiquetas” conceptuales a las percepciones-qualia sincronizadas).

Es un entorno lento por ser de alto nivel, se sabe que los fenómenos muy rápidos son gestionados por el cerebro (o inteligencia si quieres) pero no da tiempo a que sean considerados de forma consciente. Y por eso nos parecen “ajenos a nosotros”.

Como cuando explota un petardo y saltas automáticamente, ¿has decidido saltar tú? Difícil respuesta… tan difícil como decidir qué se quiere decir por “tú” (por “yo”).

Tal como explica el experimento Molineux, para obtener una idea holística de “lo redondo” ojos y manos (visión y tacto) deben coordinarse, entender que ambas percepciones aplican al mismo objeto. Eso es ver y coordinar que “el tocar redondo” aplica a lo mismo que “el ver redondo”. Esta coordinación implica un espacio de procesado y coordinación de percepciones, de alto nivel y eso es la consciencia o el espacio multidimensional de los qualia, por no usar tanto esa palabreja tan manida.

La presencia allí también del intelecto, de “lo conceptual” permite asignar conceptos a agrupaciones de percepciones, por ejemplo “el ver redondo” y el “sentir redondo” se asocian además al concepto verbal “lo redondo” y así se va construyendo nuestro universo… el universo personal no es solo una serie de percepciones puras, es una serie de percepciones interpretadas, coordinadas y a las que se les ha dado un sentido conceptual como objetos y conceptos, percepciones agrupadas con un significado.

Así pues el aprendizaje holístico, integrado, el aprendizaje que surge de integrar diversas percepciones más (en el caso humano) el intelecto, en cierta manera, parece ser la razón de la existencia de ese espacio consciente formado por qualias heterogéneos, o al menos es una de sus utilidades: es en ese espacio que llamamos consciencia donde se produce esa coordinación de altísimo nivel.

Otra idea más: uno no debería ver la consciencia como un espejo sino como un mar.

No solo porque no refleja nada o incluso porque todas las olas (percepciones-qualia) están formadas por la misma substancia global (mente). Sino porque además no es una superficie sólida, a medida que entrenes la atención y calmes la mente verás a mayor profundidad, verás cosas que antes no podías ver… que estaban sumergidas…

Así pues el espacio mental que llamamos consciencia, es ampliable (y ese no es un dato en absoluto irrelevante). El campo de consciencia es ampliable con entrenamiento-atención.

Pero si la consciencia es solo el espacio y no hace nada ¿cómo aprendemos exactamente? ¿quién “usa” la consciencia si esta es solo una “representación”, como una pizarra de alto nivel y hemos dicho además que el intelecto no piensa? ¿quién coordina?

Eso nos llevará al siguiente elemento: la atención.




A %d blogueros les gusta esto: