El blog de 道


Tres definiciones para karma (I)

Me preguntaron por el karma y sus dinámicas.

El karma puede verse, al menos desde tres puntos de vista que, según el texto que estemos leyendo aparece solo uno de ellos o se mezclan.

Estas posibilidades podrían ser:

1. Karma como alguna especie de fuerza universal que recompensa o castiga las acciones éticas, tanto respecto a lo que te pasa en este mundo como afectando a tus renacimientos.

Este es “el karma” más habitual en budismo e hinduismo entendidos como religión. Y esta es el significado más usado para karma. Purificar el karma, en este caso, consiste en hacer “buenas” acciones y evitar las “malas”. Y ese purificar ayuda a renacimientos más auspiciosos y en general a un vida más plena.

Este karma que llamaremos ético plantea dudas interesantes. Si hago el bien a otro sin saberlo, ni tener intención ¿recibo recompensa? Si creo estar haciendo el mal pero resulta en bien, ¿recibo recompensa o castigo?

Pero hay otras incluso más complejas como ¿quién o qué o como se decide que está bien y qué mal? Eliminando los extremos éticos (por ejemplo matar por placer) la cosa no está tan clara, de hecho el budismo no define una ética concreta.

Pero es que incluso en los extremos éticos como “matar por placer” hay dudas. Para un vegano eso de “matar por placer”, es simplemente comer carne y para mucha gente no lo es en absoluto… Hay budistas que comen carne, lo cual esta aceptado en sus sociedades pero a mi me parece tremendamente cruel, por generar tanto dolor de forma gratuita. ¿Están realizando karma negativo o no? ¿quién lo decide, cómo y por qué?

¿Qué mecanismos o fuerzas en el universo realizarían tales acciones de recompensa y cómo? (el budismo no las describe en absoluto)

Es una opción que nos plantea muchas dudas no resueltas. Esta teoría parece pertenecer al campo de la fé: o crees o no crees en ella. Y si es una cuestión de creer, entonces no hay unas respuestas mejores que otras, será lo que tú creas que es…

Pero veamos otras definiciones de karma.

2. Karma, simplemente como el funcionamiento del origen-interdependiente. Podríamos llamarlo karma universal.

Es decir, que todo lo que te pasa depende de las acciones realizadas antes por ti, pero también por el resto del universo y esto no tiene valoración o dirección ética alguna mas que la que marquen las fuerzas ciegas del universo. Esta es una visión del karma básicamente científica y por tanto muy budista. No necesariamente materialista, nadie ha dicho que el origen interdependiente tome en consideración solo aspectos materiales. Caso que existan tomará en consideración inevitablemente también los aspectos no materialistas.

Pero el karma visto así, sí que borra de un plumazo “el juicio” ético sobre las acciones realizadas y también borra de un plumazo cualquier expectativa de recompensa, lo cual además es tremendamente adecuado para la no acción (Wu Wei) o acción no intencional. O para la compasión pura del budismo Mahayana. Hacemos acciones virtuosas esperando NO obtener recompensa. 🙂

En este caso el karma “es ciego” (éticamente). Es decir no recompensa ni castiga a nadie personalmente por sus acciones. Sino que el universo en su globalidad tenderá a ir en un sentido u otro en función de toda la red de Indra. En ese sentido es bastante menos dual que el karma ético que es bastante “personal” (distingue entre mi karma y el de otro) y por ello el primer karma visto antes, parece tener más sentido en doctrinas “con atman” (como el hinduismo) que en doctrinas “sin atman” como el budismo, donde realmente el karma ético y los renacimientos influenciados por él parecen encajados algo forzadamente.

Tampoco hay nada que demostrar en esta teoría, pues sabemos que el universo funciona así hasta donde hemos podido comprobar científicamente. Podemos creer que hay más fuerzas o substancias de las que contemplan los científicos, algunas no materiales, o creer que todo es lo material, pero la idea básica de que esas fuerzas sean las que sean mueven el universo es el razonamiento sensato de base.

Pero así se llega a una conclusión que tienden a negar incluso muchos científicos, así de arraigada está esa extraña entelequia: el libre albedrío quedaría excluido. Si para ti el libre albedrío es imprescindible entonces el origen interdependiente no sería tu teoría… Este karma no te aplica.

Y queda una tercera opción al menos.

(continúa)



Absorciones, jhanas y samadhi (PDF)

El mini PDF correspondiente:

Absorciones, jhanas y samadhi



Ideología
02/08/2018, 7:07 am
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Ideología en tus manos frías.
Ideología en tu mirada atroz.
Ideología en la gastronomía.
Ideología en los talents shows.

Ideología sin salir de casa.
Y cuando atraviesas el portal
ideología en los escaparates,
en cada esquina de cada ciudad.
Ideología en la semana santa
y en la semana del hogar.

Ideología en drogas de farmacia.
Ideología en el sexo animal.
Hay un crimen por cada pantalla.
Hay violadores en la red social.
Ideología el día de la madre
cuando hay motivos de sobra para llorar.

Ideología en la cafetería
de un nombre que no puedes pronunciar.
Sirven gin tonics de burbuja fina
y hay un cuchillo de despiezar.

¿Qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.
¿Qué?!, ¿qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.

Confeccionar postales a mano en mi casa en Montán
para la vigilia de San Juan,
vivir aislado embadurnado en tinta negra y papel de arroz
a salvo de la vida en mi rincón.

Pero oigo “¡ven!’, dicen “¡ven!”
y hay una pregunta crucial:
¿Quién es el ideólogo? repito.
¿Quién es el ideólogo?
de la marca Dios.

Ideología en Benicasim, Gandía, Barcelona y Benidorm.
Ideología dentro del Mad Cool
y en el festival aéreo de Gijón.

Dime si esto que siento
es amor, mi amor.
¿o es un reflejo de lo que podríamos sentir?

Se ha suicidado hoy un banquero
y es una orden lo debéis sentir.
Ideología en autobus de línea
entre de Luca y el Campillin.

¿Qué puedo hacer?
(tengo una conciencia y va a estallar).

¿¿Qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.
¿Qué?!, ¿qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.

Confeccionar postales a mano en mi casa en Montán
para el día de San Juan,
vivir aislado embadurnado en tinta negra y papel de arroz
en compañía únicamente de un gato.

Pero oigo “¡ven!’, dicen “¡ven!”
y hay una pregunta crucial:
¿Quién es el ideólogo? repito.
¿Quién es el ideólogo?
de la marca Dios.

Se habla hoy de macroeconomía
la ideología es una ecuación.
Ideología contra apología
a la muerte de un torturador.
Se libra una batalla cada día,
tenemos una sola vida
y hoy es el terror.
La ideología de los vencedores.
La conciencia es para el perdedor.

Ideología en tus manos frias y sobre todo en tu mirada atroz.

¿Qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.
¿Qué?!, ¿qué puedo hacer?
Tengo una conciencia y va a estallar.

Confeccionar postales a mano en mi casa en Montán
para la vigilia de San Juan,
vivir aislado embadurnado en tinta negra y papel de arroz
a salvo de la vida en mi rincón.

Pero oigo “ven”, dicen “ven”
y hay una pregunta crucial.
¿Quién es el ideólogo? Repito.
¿Quién es el ideólogo?
¿Quién es el ideólogo? Repito.
¿Quién es el ideólogo?

de Dios…



Absorciones: jhanas y samadhis (y V)

Más cosas.

Esto ya es hablar por hablar, que nadie se lo tome como absolutamente cierto, aunque tampoco es especialmente relevante, pero aparentemente los estadios de absorción son básicamente cuatro. Igual que los jhanas con forma (4) y los jhanas sin forma (4).

Entonces son 8 ¿no? (y hay quién habla de 12)

No, porque son básicamente los mismos cuatro pero vividos desde diferentes situaciones (o mentes como se dice por aquí):.

En los 4 jhanas con forma (rupa jhana) nos hace falta un objeto porque quién los atraviesa es la mente mindful y ya hemos visto que la mente mindful siempre necesita un objeto mental para existir.

Los 4 sin forma (arupa jhana) ocurren sin objeto, es la propia mente realizada la que los atraviesa, por eso no necesita objeto.

¿Y desde la mente reactiva? ¿se atraviesan esos 4 jhanas de alguna manera?

Sí, y se llama ¿lo adivinas? dormirse. 🙂

Así que es importante darse cuenta de que “quién” atraviesa los estados de absorción es casi más importante que los propios estados de absorción, pues cada día tú ya atraviesas los 4 estados de absorción y alcanzas Nirodha Samadhi (cesación) y lo llamamos sueño profundo, luego emerges de él y sin conectar todavía mente con sentidos o cuerpo, tienes sueños (fase REM). Ese es el ciclo completo del sueño cada noche, que se repite cada pocas horas. Y sin embargo no tiene virtud alguna para ti. Porque lo relevante es que esos estadios los atraviesa la mente reactiva o inconsciente, y eso no nos sirve para aprender nada.

Otros maestros modernos, como Anadi, por caminos completamente diferentes también han llegado a la conclusión de que hay cuatro niveles de absorción. Por ejemplo Anadi los denomina: pure rest, no will, state of absence, and diamond mountain (4). Y también explica que esos cuatro niveles se atraviesan de diferente manera en función de diferentes prácticas pero siempre hay cuatro niveles de absorción.

Si recapitulamos lo visto antes, cuando hablábamos de Prajna, vimos que el Despertar es la aparición de la mente realizada.

Y ahora decimos que los niveles de absorción son cuatro y que lo que cambia para llegar a otras absorciones más profundas es que quién los atraviesa es la mente despierta y no la mindful o concentrativa.

Ahora, por fin, tras largaros tanto rollo puede empezar a verse porque hace falta ambas cosas: prajna y entrenamiento mental: vipassana y samatha.

Ambas dimensiones son necesarias y completan la senda. Si falta una de ellas, habrán resultados parciales.

Finalmente Nirodha samadhi, que a veces se llama el noveno jhana, no es estrictamente samadhi. Es cesación.

Nirodha samadhi es el estado en que la consciencia está ausente también (en cualquiera de sus tres mentes), viene a ser como sueño profundo inducido semi-consciente.

Y por tanto no es samadhi según la definición aquí propuesta, porque no hay presencia clara (no hay claridad), igual que dormirse no es samadhi.

No hay dualidad entre sujeto y objeto pero no por unión de ambos, sino por ausencia de ambos.

Tampoco hay memoria de tal evento, solo la sensación de que “estaba o algo ha estado presente durante ese tiempo”. Es decir más bien una pseudo-memoria de que “eso pasó”. Supongo que no hay memoria, porque no hay nada que registrar…

Para los más sensibles a las palabras, si se quiere llamar samadhi, llámesele, no hay problema, pero hay que ser conscientes de sus características y como dijo un notable monje Theravada: “allí no hay nada que aprender”. Así que es más fruición que práctica.

Ya por acabar, y por si no ha quedado claro, sin práctica exclusiva (meditación o cualquier otra, sea sentado o tumbado, pero no de pie) no hay absorciones. Este mensaje va especialmente dedicado a quién mantenga planteamientos de no-práctica o solo-mindfulness (en el día a día). En esas condiciones es inútil esperar absorción alguna (pero el Despertar es posible).

Y creo que eso es todo por ahora.



Absorciones: jhanas y samadhis (IV)

Aquí hablamos de una meditación samatha basada en un objeto muy concreto: la sensación de ser, de existir, de estar.

En este caso la dificultad (o la variabilidad en los resultados) es saber qué debe estar tomando el practicante como “sensación de Ser” porque estrictamente esta no existe (Ser no es una sensación) como tal, por tanto el practicante debe estar usando otra cosa y en función de cual use, pasarán cosas ligeramente diferentes.

Por ejemplo, si seguimos los consejos de Edji Muzika (hay una traducción aquí) lo que estamos es buscando un objeto emocional (una emoción) e intentamos mantener nuestra presencia/atención en él. Esa emoción puedes ser amor, compasión etc… Si es así, esta meditación es exactamente la misma, que la meditación en Metta budista. Curioso ¿no?

Hay muchas formas de saber si ese es tu caso. Por ejemplo si sientes la famosa sensación gozosa en el pecho que es donde sentimos esas emociones. De lo cual puedes deducir que también era la meditación favorita de Ramana… pero no de Nisargadatta…

La meditación en emociones positivas, la llames como la llames es casi lo contrario al Zazen, no solo no es dura sino que es casi adictiva (o sin el casi) y sus beneficios son bastante diferentes. Veamos.

Lo primero es la realimentación positiva, tendemos a querer volver a hacer lo que nos produce bienestar, por tanto esta familia de meditaciones son más fáciles de mantener en el tiempo porque cuando empieza a surgir la emoción positiva, el cuerpo querrá volver y volver a ella. Así que querremos meditar, nos atraerá volver a sentarnos de nuevo, porque ahí estamos muy bien.

Ese es también su peligro, claro. Que llevemos demasiado lejos nuestro desencadenamiento de neurotransmisores placenteros y solo queramos hacer eso el resto de nuestra vida… eso pasa… en cierta manera podemos decir que ese es el vehículo “menor” budista (Hinayana), el ser capaz de mi propio nirvana particular y al resto de les den. 🙂

Paréntesis.

Quizá esta no es una definición muy ortodoxa de Hinayana, pero tal como se usa aquí la palabra, el vehículo individual no es una cuestión de doctrina sino de actitud. Si buscas tu liberación personal, da igual si haces zazen, samatha, vipassana o te consideras Theravada, Zenista o Gelugpa, eso es Hinayana, porque es un vehículo individual (solo para ti).

Cerramos el paréntesis

La combinación de “genero bienestar químicamente” y además como estoy concentrado no hay conceptualidad, lleva a una profundización notable y probablemente más rápida de la meditación, el samadhi o jhana se puede obtener antes. Y es más placentero (no es solo mental, todo el cuerpo brilla de gozo).

Como con zazen, si cuando aparece la no-conceptualidad no forzada (los pensamientos callan de forma natural) rompemos brevemente la concentración en la sensación positiva y nos observamos para identificarnos como lo que somos en ese momento, estaremos uniendo samatha y vipassana.

Y al contrario, si perdemos hasta la presencia sumergidos en ese mar de gozo, pasaremos a estar en un trance. Aquí distinguimos trance de samadhi por la ausencia de “presencia”.

El trance no tiene la posibilidad de aportar casi ningún prajna, o casi ninguna sabiduría. Es solo disfrute. Una borrachera agradable e inútil. Peor aún, inútil y adictiva. Podríamos decir que la parte negativa de esta meditación es justo esa: apegarnos a ella y que eso bloquee todo progreso y nos convierta en poco más que adictos a meditar.

La post-meditación en estas meditaciones en emociones positivas también suele ser más larga gracias al estado ligeramente intoxicado de bienestar en que podemos situarnos. Recordad que ya vimos que las emociones perduran en el tiempo porque son química que tarda en consumirse.

Bien, esta es solo una posibilidad de la meditación “en la sensación de Ser”, es su vertiente emotiva.

Pero hay otros practicantes que eligen otros objetos como “el Ser”, una opción es que decidan que esa meditación es sentarse a “solo Ser”, y entonces básicamente estarán haciendo lo que en budismo es zazen, que ya hemos visto qué dinámicas sigue.

(continua)




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