El blog de 道


Entendiendo mindfulness bajo la perspectiva de la vacuidad (sunyata)
02/07/2020, 7:07 am
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Estoy haciendo vacaciones antes de tiempo pero Juan se empeña en traducir textos de gran interés y ¿qué podemos hacer sino publicarlos?

Hoy además de Rob Burbea. Un fragmento de su gran libro “Seen that frees” (El ver que libera). Muy recomendable.

Empezamos:


Mindfulness es una parte importante del camino, y se dice que siempre ayuda. Aunque la simple práctica es limitada en términos de la profundidad de cosificación que puede disolver, no obstante disminuye las construcciones mentales y expone parcialmente la cosificación. En este sentido es útil para entender la vacuidad. Comencemos por considerar dos aspectos cercanos y relacionados: mantenerse en contacto y atención plena.

Mantenerse en contacto

En cualquier momento, sin un mínimo de mindfulness, hay una tendencia general de la atención a ser absorbida en asociaciones, reactividad e historias que un simple estímulo (un vistazo, sonido, olor, sensación corporal, pensamiento o emoción, por ejemplo) desencadena. Este movimiento, el incremento de tal actividad mental complicada, y el consiguiente enredo de la atención constituyen los ingredientes de un nivel de actividad denominado “proliferación mental”. En contraste, cuando practicamos mindfulness, tratamos mayormente de mantenernos en contacto con nuestro
ambiente, es decir, mantener o retornar la atención a las experiencias básicas que aparecen con el contacto de las sensaciones de los sentidos. Por tanto, la práctica de mindfulness supone cierto grado en el arte de poner aparte o desconectarse de esos niveles de complejidad, narrativas basadas en uno mismo y discurso mental.

Esta proliferación mental puede ser igualmente entendida como amplificación, lo que implica esparcirse, extender algo. Es posible ver que esto es en realidad lo que ocurre cuando la mente se encuentra atrapada en dichas historias y asociaciones. La mente fabrica, construye, amplifica e infla en el mismo momento tanto la importancia de uno mismo como la importancia de algo más, una situación en la que la mente deviene obsesiva y fascinada. Y con frecuencia, tanto el yo como la situación enfatizada están seriamente limitados . Peor aún, las complicaciones generadas parecen alimentar de forma perniciosa más de lo mismo y este círculo vicioso se extiende para enredar a otros problemas y percepciones.

Seguimos



Crimen, sabotaje y creación
30/06/2020, 7:07 am
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Hay un enigma en cada semblante,
una aire distinto en cada actitud.
Hay un modelo tras cada costumbre:
rojo el izquierdo y el derecho azul.

Sé que se me escapaba la mitad de la realidad,
la veía aumentada a este lado de la ciudad.

Sigues tratándome como a un intruso,
con fecha de inicio y de conclusión.

Todo tan previsible permanece provisional
un invitado terrible a la mitad de la realidad.

Solo una interpretación:
el sabotaje de la creación.
Ahí se pierde mi intuición:
Crimen, sabotaje y creación.

Atravesaste la ciudad
y mil controles de seguridad
Atravesaste la ciudad
como si todo fuese a estallar.

Es la distancia que de vez en cuando
avisa del trance de la conclusión.

Te camuflaste ante el radar
te fuiste antes del final.
Te camuflaste a la entrada
dejando un rastro de ira.

Atravesaste la ciudad
y mil controles de seguridad
Atravesaste la ciudad
como si todo fuera a estallar.



Dalai Lama y deidades

Todos los elementos de una pintura religiosa tibetana tienen un valor simbólico. Estos símbolos sirven como ayudas para desarrollar cualidades internas en el camino espiritual. Se considera que las deidades mismas representan características particulares de la iluminación.

Por ejemplo, Manjushri encarna la sabiduría y Avalokiteshvara (Chenrezig) encarna la compasión.

Por lo tanto, el respeto a tales deidades tiene el efecto de respetar la sabiduría y la compasión, que a su vez funciona como una inspiración para adquirir esas cualidades dentro de nosotros mismos.


All the elements of a Tibetan religious painting have a symbolic value. These symbols serve as aids to developing inner qualities on the spiritual path. The deities themselves are regarded as representing particular characteristics of enlightenment.

For example, Manjushri embodies wisdom and Avalokiteshvara (Chenrezig) embodies compassion.

Paying respect to such deities therefore has the effect of paying respect to wisdom and compassion, which in turn functions as an inspiration to acquire those qualities within ourselves.

  • 14º Dalai Lama


Deidades, mandalas y cuerpos (y II)

La vacuidad y la conciencia pura nos permiten hacer esto. La visualización de deidades puede parecer artificial, y así se reconoce (1), pero la realidad de que creamos nuestra propia versión de la realidad es ampliamente aceptada, es bastante razonable. Percibimos el agua como algo para beber, un pez como algo donde vivir. Percibimos el mundo ahora como impuro, pero pudiéramos verlo también como puro, que está más cerca de la verdad si uno considera su naturaleza esencial. Las divinidades son formas que muestran la inmanencia de Buda en todo. Las diferentes formas con las que nos relacionamos con las divinidades son maneras con las que nos relacionamos con nuestras experiencias. En este sentido, la práctica de la meditación con divinidades es una hábil estratagema para debilitar nuestro erróneo y cotidiano sentido de una realidad sólida y movernos un poco más cerca de un modo de percepción más real. (2)

La matriz natural de sentimientos y percepciones cotidianas pueden ser consideradas de forma diferente mediante esta práctica con deidades. Por ejemplo, si el deseo aparece, lo hace como deidad y nos relacionamos con ella o con nosotros mismos de esta forma. La deidad comparte algunas características familiares con el deseo, tiene la misma energía, pero es por su naturaleza una manifestación pura, carente de complicaciones egoicas. El proceso por sí mismo muestra que la naturaleza esencial del pensamiento neurótico no es otra que la naturaleza de Buda, sea cual sea su revestimiento. Al usar de forma creativa formas que nos recuerden la pureza innata, el error habitual de considerar los pensamientos y emociones impuros se transforma.

Esto no significa que las deidades tántricas son meramente abstracciones, formas simbólicas representando algo diferente que dichas deidades. Esto sería un concepto dualista. Son formas de iluminación, y parte intrínseca de la naturaleza de Buda. Son parte de la conciencia integral. Dimensiones diferentes o manifestaciones de este principio de iluminación, son de otra forma llamados cuerpos (kaya). La división más común habla de tres cuerpos:

  • El cuerpo de realidad (Dharmakaya) es la naturaleza real última, más allá de todo concepto. La naturaleza de Buda se refiere a lo mismo cuando no está ofuscada por los velos fortuitos de los seres sintientes. Aunque sin forma en sí mismo, este cuerpo de realidad se manifiesta espontáneamente en formas beneficiosas para los seres, de igual modo que la consciencia intrínseca resplandece naturalmente desde la vacuidad. Sus manifestaciones son denominadas cuerpos con forma (rupakaya).
  • El cuerpo de éxtasis (Sambhogakaya), tan solo visible a aquellos que han alcanzado una sublime realización.
  • El cuerpo de emanación (Nirmanakaya), la manifestación del Buda a las percepciones normales. (4)

Se enseña que la práctica de visualizar deidades planta, en el momento de la iluminación, la semilla de nuestra manifestación posterior en cuerpos para el beneficio de los seres. Esto es por lo que el aparentemente procedimiento simple de aprehender la vacuidad, la naturaleza refulgente de la mente no es suficiente. El cuerpo de realidad podría ser el resultado de dicha realización. Pero, en cierto sentido, sería vacuidad sin forma, y únicamente resultaría en un logro que no sería accesible al resto de los seres en los que permanece escondido. Esa es la función de las manifestaciones con forma ya que todavía es necesario trabajar con el mundo fenoménico, forma y vacuidad inseparables.    

  • Jamgön Kongtrül  (traducido por Juan)

(1) Quién asume que las deidades tibetanas son tomadas como “reales” por los meditadores, no tiene ni idea de tantrismo. Así que la crítica habitual al budismo tibetano como degenerado por contemplar dioses, es ridícula y fruto de la ignorancia. Sería algo ridículo suponer que “todo es mente”, hasta lo más creíble, y los dioses, precisamente, no, no son mente, son reales :). Nótese sin embargo, que el pueblo llano tibetano sí puede y suele, tomarlos como reales o casi.

(2) La trascendencia de todo lo fenoménico es un pre-requisito a la budeidad, pero distintas escuelas usan distintas estrategias para ello. Cuando decimos que “todo es un sueño o como un sueño” o “todo es mente”, estamos usando una estrategia equivalente a esta, aunque sea diferente. En tantrismo se usa el sueño y las ensoñaciones (y visualizaciones) para este debilitamiento de la realidad percibida como algo sólido u objetivo y por tanto deseable o detestable.

Dado que lo importante es que la estrategia sea convincente, recomiendo usar la que apele más a nuestra inteligencia. Ese es el único criterio que hace a una técnica mejor que la otra: Tú. Y podemos olvidarnos de su realidad o no realidad metafísica o científica, pues todo ello son upaya (medios útiles). Cuantas discusiones y pérdidas de tiempo se ahorrarían si se entendiera esto.

(3) Otra forma equivalente de verlo: Dharmakaya es la sabiduría y modificaciones mentales adquiridas durante la senda, por eso todo el resto deriva de ese cuerpo, Sambhogakaya son las experiencias internas de los Buddhas, sean gozo, visiones o cualquier otra experiencia interna que tengan, Nirmanakaya es justo el otro lado, la visión externa que da un Buddha a los demás. Su apariencia en este mundo y sus enseñanzas, la acción externa.

Y se llaman “cuerpos” porque el Buddha no tiene “un centro”, “un yo”, por tanto se ven claramente como funciones diferenciadas. Unos emanan de otros (es decir, existen porque existe el anterior), pero no hay un “líder” y el Buddha es la suma de todos ellos.

Podrían llamarse simplemente dimensiones, y entonces quedaría algo del tipo: las tres dimensiones del Buddha son el perfecto entendimiento de su mente (o de la mente) no-dual, la liberación perfecta de toda forma de emociones negativas (amén de acceso a procesos mentales vetados al individuo común) y comportamiento mundano alineado con todo lo anterior. Así puede verse como de la primera dimensión emana la segunda y de ambas la tercera..



Deidades, mandalas y cuerpos (I)
24/06/2020, 7:07 am
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Seguimos con las traducciones de Juan del mismo libro, en este caso se profundiza en qué es realmente un Mandala o por qué se usan deidades en el budismo tibetano, ambos aspectos han sido tremendamente malinterpretados por aquellos que no conocen demasiado bien el tantrismo tibetano, creo que esta aclaración será muy útil. ¡Gracias Juan!


Se puede concebir la vacuidad de forma lógica cuando la realidad independiente de un yo o cualquier otro fenómeno no puede ser hallada (1). Puede experimentarse directamente a través de la meditación o cuando la mente mora sin ideas de existencia, no existencia, o ambas o ninguna (2). La vacuidad permite el resplandor de esta conciencia primordial o clara luz sin impedimento alguno. En la experiencia, no es una vacuidad carente de algo, sino un conocimiento, una prístina cognición, una cualidad luminosa que es la verdadera naturaleza de la mente que puede experimentarse cuando los velos de los conceptos y emociones han sido disipados. Esta experiencia es referida con frecuencia como la clara luz o resplandor e igualmente como “compasión”. No es otra cosa que vacuidad, ya que sin ella nada ocurre. Es la consciencia radiante que es primordialmente pura y la base de toda manifestación y percepción, la naturaleza de Buda.

Esta naturaleza de la mente ha estado siempre ahí y nunca ha sido corrompida o alterada, tan solo cubierta de confusión. Como tal, es la base de la práctica espiritual, como también su objetivo y resultado. Tantra es denominado el vehículo del resultado porque su procedimiento es descubrir dicho resultado en nuestro interior. Buda no puede encontrarse fuera del estado intrínseco de nuestra propia mente. En la división tradicional de base, camino y fructificación, la base es la verdadera naturaleza, la fructificación su descubrimiento y el camino aquello que es necesario para llegar a ello.

Ya que cada aspecto de nosotros mismos es intrínsecamente puro (3), el camino puede emplear cualquier método para traernos de vuelta a nuestra propia naturaleza. Las divinidades usadas en las prácticas tántricas son una manifestación de esta naturaleza pura. En cierto sentido existen como método para minar nuestras patéticas proyecciones de nosotros mismo y nuestro defectuoso universo, una forma de conexión con nuestra verdadera naturaleza. Al mismo tiempo, ellas son dicha naturaleza.

Debido a los complejos procesos involucrados en engendrar y mantener un sentido de yo sustancial y un mundo a nuestro alrededor, hemos perdido contacto con nuestra naturaleza básica. Se explica con frecuencia que la naturaleza vacía de la mente es interpretada como un yo, mientras que la clara luz o resplandor es proyectada externamente como un mundo separado, externo, de otros (4). En la medida en la que aumenta la confusión, los conceptos de dualidad, sentimientos de apego y aversión, y las consecuentes acciones kármicas y cicatrices se perpetúan. A esto se denomina existencia cíclica y está caracterizada por el sufrimiento. Pero la naturaleza esencial de la vacuidad y claridad nunca ha estado ausente.

Seguimos


(1) Es decir, no debemos olvidar que Sunyata no tiene que ver con cosas vacías físicamente sino con cosas o seres sin entidad intrínsenca, es decir compuestos incluso identitariamente (lo que crees ser). Nunca se debe olvidar.

(2) Esto en realidad es una mente sin discriminación presente y no estrictamente sunyata pero en el budismo tibetano se mezclan a menudo.

(3) La posición del tercer giro de la rueda del dharma es que en cierta manera ya somos puros por tener la naturaleza búdica (Tathagatagarbha). Sin embargo, no es la postura de los otros dos giros, donde deberemos purificar. Pero por purificar también cada giro quiere decir algo diferente, en el primero es una purificación ética, en el segundo es una purificación mental (eliminar ignorancia) y en el tercero no hay purificación explícita pero si hay re-descubrimiento.

(4) Lo que aquí se llama “naturaleza vacía de la mente” en el Sistema-Mente se llama inteligencia (no-manifiesta y por tanto invisible) y lo que aquí se llama “clara luz” es la base de todo qualia. Quizá con esta comparativa se entiende mejor lo que se está diciendo. Siguen siendo los dos polos aparentes de la percepción (Samantabhadra y su consorte Samantabhadri si los queremos ver como deidades tibetanas).

¡Ah! Las notas no son de Juan, son mías.




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