El blog de 道


Un camino espiritual no-dual- Los inicios: de la mente reactiva a la mindful

Usaremos un pequeño mapa que se inspira en las diez fases de la doma del buey zen para explicar el progreso a través de los distintos estadios de este posible camino espiritual. Aquí están sus dos primeras líneas:

 

https://petitcalfred.files.wordpress.com/2018/01/3mentes-1.jpg

En nuestro mapa explicativo, la mente inconsciente se representa con el color rojo suave o rosa.

Y la mente consciente o mindful en amarillo.

El tamaño de las esferas pretende representar el tiempo que pasas en esa mente.

Es dudoso, que tal como pretende indicar la primera línea del gráfico, exista una persona que viva el 100% de su tiempo en la mente inconsciente. Sobretodo, porque como decíamos los aprendizajes complejos los hace la mente consciente o mindful, por tanto sin que esta se active aunque sea muy de tanto en tanto, parece difícil que una persona pueda ser funcional en nuestra sociedad.

Pero sí ocurre que antes del inicio del caminos espiritual esa mente mindful jamás se usa para evolucionar espiritualmente. Sino para temas puramente operativos mundanos.

Como hemos comentado antes, la mente inconsciente o reactiva es nuestro piloto automático. No es que tenga nada de malo, es rápida y consume pocos recursos, pero no facilita en absoluto la evolución, más bien al contrario, es una garantía de no evolución (ni espiritual ni del tipo que sea a nivel mental).

La mente inconsciente es aflictiva porque nuestros patrones automatizados de reacción son aflictivos. Ella no tiene la culpa, simplemente ejecuta el programa de Alaya, el programa que se ha ido construyendo a lo largo de nuestra vida y que nos dirige, pues inicialmente pasamos gran parte del tiempo en esta mente.

Si nuestro Alaya fuera perfectamente puro, nuestra vida inconsciente y reactiva (nuestra vida en la mente inconsciente) sería también pefectamente pura. Reactividad no implica nada más que reactividad… no tiene nada intrínsecamente malo.

Si nuestro almacén kármico (Alaya) posee patrones de reacción auto-destructivos y tremendamente aflictivos, así será nuestra mente inconsciente.

Y ella misma no puede cambiar Alaya. Para eso necesitamos la mente consciente.

Es por eso que el inicio del camino espiritual ocurre cuando, por algún azar (causas y condiciones realmente) se ha creado en Alaya una corriente que nos pide iniciar una evolución espiritual.

Y como tras leer u oír sobre espiritualidad, asumimos que debemos estar más conscientes de lo que hacemos, entonces la mente consciente o mindful empieza a aparecer más a menudo en nuestras vidas, porque revertir de la mente inconsciente a la consciente también es debido un patrón reactivo en Alaya. Cada vez que “recuerdas” que has de estar mindful, eso también ha sido Alaya.

Fíjate, mientras estamos en la mente inconsciente solo un patrón de reacción adecuado nos puede “enviar” a la mente mindful. Nunca lo hará la propia mente mindful pues no está (esta situación será similar con respecto a la mente despierta más adelante). Y para que la mente inconsciente o reactiva lo haga, tienes que haber creado patrones reactivos que provoquen eso…

Por eso hay quién usa anclas mentales o campanitas o notas personales para recordar que hemos de estar mindful. Es usar el mismo truco pero con anclas externas, pero Alaya hace lo mismo realmente… Y es mejor que lo haga Alaya, por eso no recomiendo las campanitas.

Con el tiempo, formal o informalmente se van estableciendo cada vez más anclas de ese tipo y eso nos enviará más a menudo a la mente mindful. Tú no te das ni cuenta pero lo haces. Quizá nunca estás mindful al despertarte y casi siempre lo recuerdas en la ducha. Si ocurre algo así, es que hay un ancla establecida en la ducha, pero no antes…

Es básicamente asociación, no de ideas en este caso, sino de un estímulos (la ducha) con una reacción (pasar a estar mindful). No diferente de lo que pasa cuando ves las llaves en la mesa antes de salir de casa y reaccionas para cogerlas (aunque en este caso puedes seguir en la mente inconsciente).

Y de la mente mindful a la inconsciente normalmente revertiremos por absorción en un estímulo externo, incluyendo especialmente el intelecto que aquí siempre se considerará externo pues es percibido.

Seguimos



Un camino espiritual no-dual: la mente mindful II
22/03/2020, 7:07 am
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Así, ante esta dificultad y esas ventajas, se populariza el mindfulness moderno (aunque no es nada nuevo).

En el mindfulness actual, la propuesta es existir en este mundo desde la mente consciente, pero claro, si no podemos evitar ser absorbidos por el intelecto, ¿qué hacemos para lograrlo?

Pues atendemos a cualquier otro contenido.

La atención es excluyente. Si atiendes con fuerza a algo, bloqueas el resto. En cierta manera dedicamos muchos recursos a ese objeto de atención y eso hace que muchos otros procesos mentales paren por falta de recursos-mente.

Eso que se llama “estar presente o consciente o mindful o en el ahora”, consiste básicamente en atender contenidos no-conceptuales: lo visto, lo oído, lo sentido, lo que sea… de esa manera evitamos ser absorbidos, pues no dejamos surgir el contenido intelectual, el pensamiento. Lo bloqueamos. Estamos pues, practicando samatha en el día a día (pero muy superficialmente).

Es relevante ver que no trascendemos el intelecto, solo lo bloqueamos. Y si uno es sensible, se nota esa especie de contención. El yoga de focalización Mahamudra (el primero) basa todo su progreso en este bloqueo… por eso tradicionalmente se llama de concentración o focalización y aquí por dejarlo aún más claro lo llamamos de mindfulness.

En cierta manera es dar la espalda al intelecto para que no nos absorba. Eso basta para estar en lo que hoy día llaman “el ahora”. Pero como no podemos estar sin contenidos, lo debemos substituir por otros.

Es como aferrarse a un flotador para no hundirse.

En este caso el flotador son los contenidos no-conceptuales. La superficie es la mente mindful, y las profundidades la mente inconsciente. La gravedad que nos hunde es nuestro defectillo de ser absorbidos rápidamente por el pesado intelecto.

La práctica consiste entonces  en atender a contenidos no intelectuales permaneciendo en la mente consciente, y si se revierte a la mente inconsciente se detecta y se vuelve a atender contenidos no intelectuales.

Los contenidos concretos a los que atender no son lo más relevante aunque algunos nos ayudan más que otros. En meditación suele ser un contenido fijo. En el mindfulness diario, móvil, variado, cambiante… por eso es más complicado. Es fácil que el intelecto “se cuele” cuando cambias de un contenido a otro o cuando un evento externo llama en exceso tu atención y “olvidas” tu práctica.

Esa atención permanente evitando al intelecto se nota forzada. Y requiere esfuerzo, entendido éste como que “nos cansamos” y acabamos revirtiendo a la mente inconsciente absortos en un contenido intelectual. Y ahí descansamos… porque cansa menos nuestra ensoñación que conectar con la realidad.

Cansa igual que cansa estudiar… porque estamos haciendo, en el fondo, casi lo mismo.

Todas las prácticas espirituales que nos hacen evolucionar se basan inicialmente en permanecer en la mente mindful o consciente de forma continuada.

Todas. No hay excepción alguna. Si alguien busca un solo factor común a toda práctica espiritual útil, esa es la mente mindful.

O dicho de otra manera, cualquier práctica o minuto pasado en la mente inconsciente, no tiene un aporte espiritual claro. Puede tenerlo indirecto, pero no directo.

Por ejemplo, porque te des un golpe por ir despistado y decidas estar más atento en el futuro.

Pero sus beneficios no pasan de eso y en todo caso la decisión de estar más atento la tomó la mente mindful, que es la que se activa tras el golpe… y la ejecución de esa decisión también dependerá de ella…

Estar en la mente consciente ya es automaticamente “existir” y ser consciente de ello. No hace falta más. Es auto-evidente.

Pero ¿cual es el problema?

De nuevo: la incapacidad de la mente consciente para “existir” sin apegarse a un contenido mental.

Así que rehaciendo la frase anterior, la mente consciente es aquella en la que “existe y sabe que existe, pero no puede solo-existir (o solo-ser)”

La misma y ordinaria mente consciente, si consigue desapegarse de todo contenido mental y “solo existir”, entonces es lo que aquí llamaremos la mente despierta. Que, por fin, es algo nuevo, algo que no tenemos de salida…



Un camino espiritual no-dual: la mente mindful (I)
20/03/2020, 7:07 am
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Es el segundo modo de funcionamiento mental que poseemos de salida.

Aparentemente salvo patología todos los poseemos.

El modo mental consciente o mindful se distingue del inconsciente notablemente.

Para empezar rompemos con la reactividad. Aunque tradicionalmente no se ha hecho foco en este aspecto creo que es el fundamental. Solo en el modo consciente podemos funcionar en el mundo sin seguir patrones de reacción ya aprendidos.

En realidad probablemente sirve inicialmente solo para eso, para poder cambiar patrones de reacción que no funcionan bien o que deben mejorarse.

Esa es probablemente su razón de existencia. Una razón meramente operativa. Pero ese modo de existir nos abre la puerta a cambios más trascendentales. A nuestra evolución interior.

Hace unos días dijimos que una maestra de mindfulness en la radio afirmaba que de partida, solo estabamos conscientes el 5% de nuestro tiempo.

Sin embargo, eso es raro, pues todos tenemos la sensación de estar y estar conscientes todo el tiempo.

Eso ocurre por un fenómeno mental muy interesante que yo llamo en broma el de “la luz de la nevera” y que nos sirve como ejemplo para ver como vivimos engañados respecto a como funciona nuestra propia mente dado que es muy difícil entenderse a uno mismo (ya sabéis, aquello de que la espada no puede cortarse a sí misma).

La luz de la nevera parece estar siempre encendida, pero eso es así porque cuando abrimos para mirar la encendemos, en realidad no está encendida ni el 5% del tiempo ¿verdad?

Ocurre lo mismo con nosotros.

Solo estamos conscientes (inicialmente) un reducido tiempo del día, pero siempre que algo nos lleve a querer confirmar si estamos conscientes, pasaremos al modo consciente. así que nos encontraremos conscientes de nosotros mismos.

Como la luz de la nevera, no es posible mirar si estás consciente y encontrarte inconsciente (por ahora).

Eso es obvio, porque el que mira es el mismo que el observado y si se mira conscientemente, se va a encontrar consciente (obviamente).

Y cuando es inconsciente, obviamente no es consciente de su inconsciencia. Sobretodo porque estás absorto en otros temas (sea tu intelecto o una película).

De ahí la sensación de “estar siempre conscientes”. Algo tan evidente que parece obvio y es falso…

Debemos entender que aquí por “consciente” no se quiere decir la capacidad de percibir fenomenología, eso obviamente no se pierde. Sino algo más sutil.

Aunque todos entendemos que cuando tachamos a alguien de inconsciente, no estamos diciendo que sea un vegetal, sino que como dice la RAE “que no tiene conocimiento de sus propios actos y sus consecuencias”. Incluso incluye otra acepción notablemente espiritual y poética: “Que ha perdido la facultad de reconocer la realidad”. Perfecto. La RAE lo clava.

Y en este caso ese “conocimiento” no es teórico, pues normalmente sí sabemos qué estamos haciendo, sino que es más profundo porque significa que has “olvidado” algo, en cada caso habrás olvidado aquello de lo que quieras estar mindful, típicamente estar mindful de no quedar absorto en el intelecto o de reconocer la Realidad como solo-mente, etc…

Bien, ¿para qué sirve inicialmente la mente consciente o mindful?”

Sobretodo sirve para aprender, ya lo hemos dicho. La inteligencia puede ejercerse de forma intensa en esta mente. Y eso nos permite modificar Alaya, cosa que hará que incluso nuestra mente inconsciente cambie. Nos permite modificar patrones reactivos.

Mientras estamos en la mente consciente nuestras reacciones no son guiadas totalmente por Alaya. No digo que no sean guiadas por Alaya en absoluto, lo que ocurre es que la inteligencia puede matizarlas, modelarlas y hasta vetarlas.

Alaya funciona bajo observación. Libertad tutelada.

No es que en la mente inconsciente opines X y en la consciente no-X. Eso sería un tanto psicótico, no digo que no pueda ocurrir como patología pero no es esa la idea.

Pero en la mente inconsciente puedo pensar X, y en la mente consciente empezar a reflexionar y razonar que igual X no es un hecho tan seguro como parecía…

Y eso es fundamental para salir de nuestras propias prisiones mentales. Salir del Samsara.

Sin auto-crítica no hay salida del Samsara.

Auto-crítica entendida, no como una crítica a nuestros actos o pensamientos, sino a las creencias que los hacen surgir.

La mente mindful no es que sea solo la mente que hace mindfulness de libro, es también la mente que medita, que atiende, es la mente de los sueños lúcidos, es la mente que aparece cada vez que crees “estar consciente”, etc…

Es la mente en que la Inteligencia predomina sobre Alaya. Siendo la inconsciente justo lo contrario.

Recordad la diferencia entre inteligencia e intelecto, ¿eh? Aquí no hablamos en absoluto de intelecto.

La relación del intelecto con las dos mentes es la que podríamos esperar después de todo lo dicho:

  • En la mente inconsciente Alaya hace aflorar el intelecto reactivo del tipo que sea, igual que mueve nuestros pies y manos cuando conducimos. “El tipo que sea” significa el que según tus patrones reactivos adquiridos y las condiciones presentes sea pertinente. El que toque según Alaya.
  • En la mente consciente la inteligencia apenas piensa intelectualmente porque no lo necesita. Hacer surgir el intelecto es posible pero de forma “forzada” y ya se nota que innecesaria en la mayoría de los casos.

Hablemos del mindfulness ya que hemos llamado a esta mente mindful.

El mindfulness existe porque tenemos un problema de salida para permanecer en la mente mindful:

El intelecto nos absorbe con una fuerza excesiva y nos envía de vuelta a la mente inconsciente.

En cuanto surge el intelecto es raro no ser arrastrado por él y absorbernos. Y al ser absorbidos nuestra mente pasa al modo inconsciente-reactivo. Nos perdemos en nuestros pensamientos, en nuestro intelecto. Estar perdidos en nuestras fantasías es la mente reactiva.

Conseguir que eso no pase, es decir “ver el intelecto” y no ser arrastrado por él, es lo que realmente es la meditación de no-acción al respecto del intelecto. Y no es ninguna trivialidad. Es una de las formas de meditación más exigentes.

Eso es terriblemente difícil cuando no imposible porque incluso la mente mindful existe siempre asociada a un contenido mental. Es decir, por ahora, nuestra atención depende siempre de atender a “algo”, no puede atender a “nada”. Esa posibilidad la ganaremos más adelante.

Seguimos



Un camino espiritual no-dual: la mente reactiva
18/03/2020, 7:07 am
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¿Qué más no hay en esa mente reactiva o inconsciente?

En la mente inconsciente hay una inteligencia bastante rudimentaria.

En la mente inconsciente damos un paso atrás en cuanto a capacidad de la inteligencia… No es que falte totalmente, pues para ser funcionalmente reactivos también debemos tomar decisiones, pero en cuanto queramos aprender o hacer algo mínimamente complejo o nuevo, revertiremos a la mente mindful un ratito.

De hecho este revertir a la mente consciente para aprender es el escaso 5% que invierte una persona no espiritual en esta mente mindful.

Así que es posible que estudiantes o personas que estén en fases de aprendizaje pasen más tiempo en ella, pero por motivos utilitarios (aprender algo nuevo).

La inteligencia nos permite modificar Alaya. Podríamos incluso decir que aprender es solo eso: modificar Alaya.

Entonces, si la mente inconsciente es la atención absorta en un contenido mientras como robots funcionamos siguendo el programa dictado por Alaya y sin acceso apenas a la inteligencia. Y la inteligencia es quién puede modificar Alaya…

Entonces, repito, no es tan difícil ver porque ese es el estado samsárico por excelencia. Un ciclo sin salida. Un correr como hamster en la rueda… sin posibilidad de cambio.

La idea de que estamos atrapados en un ciclo enquistado del que no hay salida aplica totalmente.

Para empezar a salir del Samsara hemos de comenzar saliendo de esta mente, al menos durante algún tiempo de todo el disponible.

Cuando el budismo dice que vivimos “como en un sueño” también se refiere en gran medida a esta mente. Hemos dicho que esa mente es la misma que la de los sueños, y ver este paralelismo es el que nos hace sentir que cuando funcionamos en esta mente, estamos “cómo en un sueño”. Y así es. En vigilia, cambia cual es el origen de nuestras percepciones, pero poco más, De ahí que se sienta “el mismo aroma” onírico o de desconexión de nuestro aquí y ahora cuando estamos muy descentrados o absortos.

¿Y por qué existe la mente inconsciente si es tan nefasta?

Pura hipótesis: simplemente porque es bastante más eficiente que la mente “mindful”.

La mente mindful necesita más recursos-mente para funcionar, es más costosa y se nota, nos cansa. Igual que estudiar nos cansa (es la mente mindful también). Más tarde veremos por qué.

La mente inconsciente es como “el piloto automático”, simple y eficiente, no muy inteligente, no muy consciente de sí misma, pero rápida y eficiente. Recuerda que la selección natural nos lleva a ser mejores sobreviviendo, no necesariamente en otros aspectos.

Inicialmente, verás que si te aceleras o tienes mil cosas en la cabeza o estás haciendo varias cosas a la vez, es muy, muy difícil que no reviertas a esta mente inconsciente…

No es que sea imposible estar mindful de muchas cosas a la vez, pero no es fácil y hay que entrenarlo.

Verás que los llamados “hábitos zen” coinciden con consejos para no “salirse” de la mente mindful… no es casual, claro… hacer las cosas poco a poco, con consciencia, con cariño, en paz, una a tras otra y no a la vez, etc…

Sin embargo la mente inconsciente es tremendamente rápida y eficiente haciendo lo que ya sabe hacer… lo que ocurre es que no sabe aprender, no sabe reflexionar, no sabe ser coherente, no sabe cambiar, no sabe no sufrir, no sabe…

¿Qué es lo más importante que no sabe?

No sabe que existe. Por eso es inconsciente (de sí misma).

Aquí por “saber”, quiero decir el reconocimiento presente y efectivo de alguna cuestión ahora mismo.

Recordad que mindfulness viene de recordar…

Se dice que viendo la TV el cerebro trabaja menos que si le dices a alguien que no haga nada… ¿adivinas en qué mente estás viendo la tele?

Sí, claro… siempre… (bueno. siempre que te interese lo que ves). Ver la tele es la misma definición de estar absorto en toda su plenitud… y en este caso hasta Alaya descansa porque no ha de hacer nada concreto… estás parado y relajado. El robot no necesita ni de sus automatismos… Solamente estar absorto en una fantasía que ni tan siquiera has de crear tú.

Si notas que llevas tiempo queriendo cambiar muchas cosas en tu vida pero no eres capaz de lograrlo, sin duda pasas demasiado tiempo en tu mente inconsciente. Es un buen indicador de ello y esa es la consecuencia:

Prolongar el Samsara, la repetición inconsciente de patrones aflictivos.

Pero vamos a las buenas noticias, venimos de fábrica con “otro” modo de funcionamiento.

No hay que hacer nada, lo tenemos de salida. Es genial. Solamente pasa que lo tenemos algo (muy) desentrenado.

Podríamos discutir si este modo es algo exclusivamente humano o el resto de seres lo tienen en mayor o menor grado, yo apuesto por esto segundo. Pero lo que es seguro es que todos nosotros, aparentemente, lo tenemos.

Esa es la primera puerta para salir del Samsara: La mente consciente o mindful.

Pues echémosle un ojo.



Un camino espiritual no-dual: tus dos mentes.
16/03/2020, 7:07 am
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Actualmente en tu experiencia existen muy probablemente dos modos mentales muy diferenciados (contando que no has despertado) y es importante distinguirlos con claridad, porque eso ayudará muchísimo a entender las práctias y las transformaciones de la mente por las que se transita.

En realidad uno de ellos es notablemente más dominante que el otro, pero ambos son absolutamente ordinarios, así que cuando los definamos no mires buscando nada especial. Son tus estados ordinarios habituales, lo único que ocurre es que quizá aún no has percibido que en tu vigilia hay dos estados mentales muy diferenciados.

A estos estados, los llamaremos:

  • Mente reactiva o inconsciente.
  • Mente consciente o mindful.

Un dia oí a un coach decir en la radio que pasamos solo el 5% de nuestro tiempo conscientes (antes de empezar a entrenar el mindfulness).

No sé de donde sacó el dato, pero suponiendo que se acerque a la realidad (es posible que sea incluso menos), podríamos decir que una persona sin intereses en su mente o en espiritualidad, pasa cada día algo menos de una hora en el modo consciente de funcionamiento y algo más de 15 o 16 en el reactivo o inconsciente, y eso sin contar el sueño con sueños, que es también modo inconsciente o reactivo a menos que tengas sueños lúcidos (por eso no nos damos ni cuenta de que estamos en un sueño, por extraño que sea el mismo, eso es ignorancia).

Ese reparto temporal solo cambiará con entrenamiento.

Pero ¿para qué sirve cada modo? ¿por qué usamos tan poco tiempo el modo mindful? ¿qué son esos dos modos? ¿qué aportan y de qué carecen? ¿qué funciones del sistema mente implican?

Hablemos de inconsciencia y reactividad.

Como ya comentamos, nuestra situación de partida es que pasamos, si no todo, casi todo nuestro tiempo en esta mente. Incluso durante los sueños…

Esta mente tiene diversas características, vamos a repasarlas.

Como hemos comentado anteriormente otro buen nombre para describir esta mente también sería “absorta”, pues eso es lo que la define, su incapacidad para salir de determinada forma de absorción casi permanente, de la que solo sale como el buceador a respirar (con la mente mindful) algunos minutos al día.

El nivel de absorción (o atención, si quieres) de esta mente en los contenidos mentales (qualia) es tal que realmente no hay casi nada más en ella.

Es una mente basicamente reactiva y sin apenas sensación de autoría. La autoría siempre la imputamos después.

Por ejemplo como cuando conduces al trabajo sin darte ni cuenta de los movimientos de tu cuerpo porque estás absorto en los pensamientos planificando el día. Durante la conducción tu sensación de ser el autor de la conducción era cero, pero luego es imputada.

Con los años se me ha hecho tremendamente curioso que “la sensación de ser” o “de autoría” o “de identidad” se afirme en algunas doctrinas como algún tipo de “ultimismo” o “eternalismo” cuando es tan variable, parcial y fragmentada como el caso visto.

De hecho convertir esa sensación en permanente y global es un indicador de ser espiritual altamente evolucionado. Pero es una situación claramente construida con entrenamiento y no pre-existente. Lamento ser tan terrenal pero el pensar que está siempre es una gran muestra de falta de “visión clara”.

Lo que ocurre es que cuando estamos en ella tampoco sabemos eso (que estamos actuando como robots). Somos capaces de saber tan poco, que no sabemos ni si estamos o no, si nos sentimos presentes o ausentes. Y mientras estás en tu sueño de vigilia, por ejemplo intentando resolver un problema futuro dentro de tu cabecita.

Solo tras cierta evolución espiritual uno empieza a ser capaz de “recordar-sentir” que mientras estuvo en ella, no había apenas sensación de identidad o autoría.

En esa mente somos como robots funcionando siguiendo su programa.

Y nuestro programa, el programa que nos mueve se llama en budismo…

¿Te animas a acertarlo?

Se llama Alaya. Alaya determina como piensas reactivamente, como conduces automáticamente, etc… Alaya es el desencadenante y conductor, pero todas sus intenciones de acción mental o física son mediadas por un mínimo de inteligencia que las ejecuta.

Realmente hace un buen trabajo ¿no?

Seguimos




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