El blog de 道


¿Qué es samadhi? (II)
15/08/2020, 7:07 am
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¿Y entonces el samadhi? ¿qué tipo de absorción es? ¿qué lo diferencia de las otras absorciones?

Lo primero que lo diferencia es que existe por sus beneficios espirituales, es decir, si no tiene beneficios espirituales no será samadhi. Será absorción a secas.

Por tanto, en general un samadhi contendrá la ecuanimidad o emociones positivas, y no negativas. Y eso implica casi siempre o, inicialmente, ausencia de intelecto o bien “no hacer caso” al intelecto, es decir, trascendencia o no-contacto con el intelecto, o en función de tu madurez espiritual, bien pacificación para que se calme la mente y calle  o bien exclusión con una atención fuerte (concentratividad al estilo jhanas), o bien los afortunados con acceso a lo que aquí se llama mente realizada, pues no-apego al intelecto, etc…

A partir de aquí y siempre que mantengamos esto, pueden haber muchas formas de samadhi, por ejemplo si obtenemos uno mediante meditación de no-acción, dado que hemos trabajado el no apego a contenidos mentales hasta la absorción, quedaremos absortos en cierta forma de vacuidad, de ausencia de contenidos fenoménicos (al menos intelectuales).

Pero si uno alcanza un jhana mirando una flor durante tres horas, será un samadhi también, pero en este caso, ni escalada, ni película, ni vacuidad, será flor. Idem si usamos el gozo de algún chakra para lo mismo.

El samadhi se obtiene mucho más fácilmente (y las absorciones también) cuando “queremos estar aquí”. Mientras nos forzamos a estar aquí, por sutil que sea la intención, aún no es samadhi. Esa “naturalidad” del samadhi, de permanecer en él sin esfuerzo, será más fácil con una actitud emocional, y esto es relevante entenderlo. El samadhi es natural porque es donde quiero estar. Hasta que eso no ocurra, no habrá samadhi. También por eso es mucho más fácil obtener un samadhi “con gozo” que sin él. Y que los samadhis más mentales, como los jhanas de concentración en objeto, son típicamente muy áridos y costosos, pues muchos practicantes excluyen toda emocionalidad positiva.

Podríamos decir que el samadhi se obtiene cuando “renunciamos a todo lo demás” de forma consciente y clara o no tanto. Por eso en cierta manera nos ayuda a “renunciar al mundo”.

Aparte de eso, por supuesto antes hemos de construir la capacidad de atención sostenida (mindfulness) que nos permita llegar a este punto.

Esto no es que sea teóricamente imprescindible, pero raramente llegaremos a ese “querer estar en la vacuidad” sin entrenamiento previo.

No hay ningún impedimento teórico para que ocurra samadhi sin concentración previa. Eso sí, requeriría una mente muy pura (es decir, Alaya pura) para que, al no mantener mindfulness, Alaya no llenara la cabeza de pensamientos aflictivos en pocos segundos, que es lo que ocurre a la mayoría de mortales y nos impide llegar al samadhi.

De hecho ese samadhi espontáneo y natural es una prueba de gran madurez espiritual. Simplemente, te paras o ni eso, y entras en él instantáneamente. Podría verse el destino de todo camino Mahayana, forzando algo la situación, como la obtención de esa propiedad, un samadhi permanente o muy fácil, en todo momento y situación. Y eso convierte samsara en nirvana, aquí y ahora. A ese samadhi se le llama Sahaja en hinduismo y en Mahamudra a veces también.

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¿Qué es absorción? ¿qué es samadhi?
13/08/2020, 7:07 am
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Derivado de un comentario en julio respondiendo a Yordi y pensando en Felalo que me pide que no seamos tan complicados.

Así pues ¿qué es una absorción? ¿qué es un samadhi?

No es fácil encontrar una definición entendible por ahí, y en realidad no es tan complicado si renunciamos al, tan habitual (y tan liante), lenguaje épico de la espiritualidad.

Veamos que son y en qué se diferencian.


Una absorción es la situación en que la mente queda atrapada en un contenido fenoménico cualquiera. Queda tan atrapada, tan interesada en él, que no “ondea” en absoluto, es decir, no se dedica a nada más. Se queda quietecita para todo lo demás, y eso lo hace de forma sostenida. Es decir durante un tiempo mínimo que puede variar de persona a persona.

Cuando esa situación es natural y sin esfuerzo, cuando la mente ha quedado “bloqueada en sí misma”, tenemos una absorción.

Cuando “nos esforzamos” por mantenernos en ese contenido, estamos todavía fuera de la absorción, es cuando estemos cómodamente estables y sin esfuerzo absortos en ese contenido, tendremos la absorción.

En cierta manera la absorción ocurrirá cuando “queremos” estar en esa situación, hemos dejado de ansiar estar en otra, cualquier otra, sea cual sea. Entonces se vuelve fácil y natural, estamos absortos. Se necesita cierta forma mínima de emocionalidad para entrar en una absorción, sea del tipo que sea.

Ver nuestra película favorita y que pasen dos horas como si nada, es una forma de absorción. Escalar, tan exigente y arriesgado, puede absorberte, etc… de hecho cualquier deporte puede hacerlo (y lo llaman fluir/flow y es nada menos que una ligera absorción en el día a día).

Así pues una absorción, estrictamente es neutra en cuanto a beneficios espirituales, dependerá de qué absorción concreta, tendrá o no tendrá algún resultado espiritual o incluso será contraproducente.

Porque, de hecho, cuando el mundo pasa ante ti porque estás perdido en tus pensamientos, también estás absorto. Es una absorción, y puede ser muy intensa, como cuando Einstein pensando en sus cosillas iba paseando de vuelta del trabajo y acababa en su anterior casa, iba tan absorto que no recordó ni que ya vivía en otro lugar (es una anécdota suya).

Y si en lugar de eso estás absorto en pensamientos que te hacen sufrir, también es una absorción. Estás en tu pequeño infierno particular y a menudo no nos resulta fácil salir de él y recuperar el mindfulness.

Para distinguir las absorciones con valor espiritual se creó otro concepto: samadhi.

Entonces ¿qué distingue el samadhi del resto de absorciones mundanas?

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Los doce eslabones del origen interdependiente (y V)
11/08/2020, 7:07 am
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10. Existencia, voluntad de ser (sujeto)

Aquí hacemos una pirueta mental.

Esta cadena afirma que la construcción de esos apegos construye nuestra voluntad de ser, de existir en el tiempo. Es decir, construimos una imagen de continuidad en el tiempo para poder cumplir con nuestros apegos (que están en el futuro).

Dado que ahora mismo no tengo mi objeto del deseo, trabajaré para tenerlo mañana: dice la persona. Ese tipo de construcciones mentales crean la existencia y voluntad de ser, de continuidad temporal.

En ausencia de apegos y de voluntad de ser en el tiempo, uno vive en el mas absoluto ahora y el sufrimiento no podría surgir.

Ya se ha dicho muchas veces en este blog que lo que llamamos sujeto, al menos el que hace sufrir, es un cúmulo de apegos y rechazos, una gran montaña de basura Fraggel que parece existir pero no tiene substancia dentro. Esta cadena está de acuerdo (implícitamente).

Faltaba añadir que para eso hace falta tiempo, que construyamos la idea del tiempo en nuestras mentes. Y eso es existir (como ser ficticio estable, en una mente siempre cambiante).

Vease Uji de Dogen (Existencia-tiempo) para una visión zen del mismo concepto mucho más sofisticada.

Por tanto, podríamos decir que en este punto hemos creado o reconstruido un “yo” que es la idea de entidad concreta que permanece en el tiempo para lograr su deseos.

Fijaos que incluso la definición más antigua (Theravada) coincide con la propuesta Mahayana: el yo/sujeto surge justo tras el establecimiento de apegos, es básicamente un cúmulo de ansiar-rechazar.

La famosa no-dualidad sujeto-objeto se basa en una realización previa (o que suele realizarse antes en el budismo Mahayana) y que por aquí llamamos el colapso del teatro cartesiano. No confundir con esto.

En Mahamudra el colapso corresponde al final del segundo yoga y la desaparición del sujeto como se entiende aquí, al final del tercero.

11. Renacimiento

Dado que se ha construido un “yo”, este está sujeto a renacimiento.

Esto puede verse de forma amplia, como el renacimiento budista, basado en karma y de vida a vida pasando por el bardo pertinente.

O de forma mental como el surgimiento de ese “yo” en cada una de nuestra situaciones vitales.

El caso más radical y evidente de “renacimiento” vital, es cuando tras resetearnos cada noche, nos despertamos y nuestro “yo” habitual renace.

Quién ha tenido alguna experiencia aunque sea breve y parcial de “no-yo” o incluso solamente de sujeto no-conceptual, sabe lo que es sentir que ese “yo” reaparece. Y el sufrimiento inherente que conlleva.

12. Sufrimiento, vejez y muerte

Lo que no ha nacido, no puede morir (concepto budista Mahayana de no-nacido/unborn), concepto tan díficil de entender porque ataca de forma directa al corazón de lo que creemos ser. No podemos entender aquello que no sea “una cosa” o un “yo”, y lo no-nacido, no lo es.

Lo que cree que sí ha nacido, sí cree que puede morir.

Derivado del surgimiento de un “yo” se deriva el sufrimiento, la vejez y la muerte de “algo” que en realidad no existe como tal (pero lo parece).

Parafraseando a Dogen en Uji, la primavera no se convierte en verano. La primavera tampoco muere, ni nace. Porque primavera es una idea arbitraria sobre el paso del tiempo que no tiene una realidad intrínseca, es inventada por la mente del hombre.

Gracias por leer.



Los doce eslabones del origen interdependiente (IV)
10/08/2020, 7:07 am
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7. Sensación, Vedana

Es la emoción básica obtenida de nuestra experiencia sensorial.

El contacto (6) nos permite el procesado de “lo visto” y eso generará una posible respuesta de sensación positiva o negativa (o incluso dolor o placer). Por ejemplo: abrimos los ojos y hay un bello gato durmiendo a nuestros pies. O vemos que son las 10am en el reloj y vemos que vamos dos horas tarde al trabajo, etc…

Vedana por tanto, es emocionalidad básica en nuestro diccionario. Que no sentimiento.

Cuando digo emocionalidad básica, me refiero a que las emociones que se contemplan aquí inicialmente serían de placer, dolor, atracción, rechazo, miedo, etc… es decir muy básicas. Cuando hablamos de ellos, dijimos que la neurociencia reconoce apenas diez, algunas fuentes aún menos (seis).

Si no hay respuesta emocional también pararía aquí la cadena, estamos viendo algo emocionalmente neutro (por ejemplo una pared o todo negro).

8. Deseo

Si hay emocionalidad, hay deseo (a veces), es decir un ansia por hacer algo o huir de algo o… Un ejemplo sería que al ver al gato eso me genera una emoción amorosa y el deseo de acariciarlo. Aquí este deseo debe verse más como una intención, no estrictamente como definimos deseo aquí normalmente que se parecería más al punto 9.

La emoción nos mueve hacia el gato… que para eso sirve…

Los puntos 7, 8 y 9 son muy parecidos y se distinguen en sutilezas, y a menudo se mezclan al intentar explicar los 12 eslabones, pero son sutilmente diferentes.

Pero esa sutileza es importante pues explica frases como la de Naropa “El problema no es el disfrute, el problema es el apego”. Es decir, que para Naropa el punto 7 no es problema, no es dukkha, no es sufrimiento. El punto 8 y el 9, sí.

9. Apego

El apego se distingue del deseo (aquí emoción) en que ocurre incluso en ausencia del objeto del deseo.

Es decir, el apego es una huella en Alaya formada por nuestro deseo o intenciones. Al tener intenciones y deseos creamos huellas en Alaya y eso es lo que hará que tengamos apegos continuamente.

Por tanto aquí lo que estamos diciendo es que creamos huellas en Alaya que nos llevaran a ansiar los objetos del deseo.

Es decir, construyo un sentimiento hacia el gato, quiero acariciarlo, quiero que esté, que exista…

Debido a ello, cuando no esté, sufriré. Eso son las marcas en Alaya.

Podemos decir que el punto 8 es el establecimiento de la huella en Alaya y el 9 su activación posterior.

Seguimos



Los doce eslabones del origen interdependiente (III)
09/08/2020, 7:07 am
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4. Nombre y forma

Es decir, dado que ya tenemos consciencia, existe la posibilidad de percepción de formas y asociadas a ellas, nombres (aquí conceptos).

Lo que se pretende expresar es que “el ojo ve” (físicamente) o incluso, en un paradigma de “realidad intrínsecamente existente” (tal como sostiene por ejemplo la doctrina Theravada) sería simplemente la presencia de esa realidad existente (montaña y ojo existen y por eso hay formas).

Hay que decir que una de las diferencias fundamentales entre el budismo primigenio y el Mahayana, es que para el primero, “lo exterior existe” pero el budismo Mahayama adopta una postura intermedia (existe en ciertas maneras, en otras no, pero tu percepción de ello siempre es mente pura).

Por tanto para el primero esta fase es casi “física” y para Mahayana sigue siendo mente en su mayor parte.

Es decir, este eslabón ocurre porque “existe algo más allá de nosotros”, sea lo que sea eso y lo que signifique ese “nosotros” pues depende de cada filosofía.

Por ejemplo, hay la forma de un gato blanco a mis pies en cuanto abro los ojos por la mañana.

5. Los sentidos (las seis sajnnas)

Seis en el budismo, pero serán los que tú quieras siempre que también incluyas al intelecto percibido. Se usa la palabra Sajnna que también es conocida en el blog.

Aquí ya no se habla de los sentidos físicos (forma), se habla de qualia. De la representación que aparece en nuestra mente. Sajnna es qualia. Son lo mismo. En este caso el “mapeo” es 100% coincidente.

Por tanto aquí se dice algo tan sencillo como que si abres los ojos (punto 4) y hay algo que ver, acabarás viendo (punto 5). Surgirá qualia. Surgirá la representación interna del universo a la que todos llamamos “lo visto”.

En este punto ya se han reconciliado ambas ramas del budismo, pues ambas saben que esto sí es mente. Siempre.

Vamos despacito pero es que el budismo es extremadamente detallado.

6. Contacto

Otro viejo conocido del blog: el contacto. Un concepto budista apasionante.

El contacto es el encuentro de Sajnna (5) y Vijnana (3), es decir entre qualia e inteligencia. Entre Samantabhadra y Samantabhadri (en tibetano en postura de coito).

Es decir, no es suficiente con que haya “lo visto”, para ver. Es necesario eso que llamamos el contacto. Si fuéramos un ordenador sería equivalente a decir que no es suficiente que los datos lleguen, hay que procesarlos.

Solo en este momento podemos decir que “vemos”, es decir procesamos “lo visto”. Este punto es relevante porque algunas doctrinas como Yogacara, afirman que este es el punto ideal para romper esta cadena que estamos revisando y así no llegar al punto del sufrimiento. Esta propuesta está detrás de casi todas las doctrinas Mahayana aunque no lo parezca (Zen, Dzogchen y Mahamudra, incluidas). Y todas ellas, tienen prácticas para ejercer la ruptura de ese contacto.

Recordad que es una cadena, lo cual significa que la ausencia de cualquier elemento la rompe y no se llega a su final.

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