El blog de 道


Enlightenment
23/08/2019, 7:07 am
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La sutil diferencia entre disociación y trascendencia (y II)

Como hemos comentado en los apuntes sobre el sujeto (hace cuatro días) solo puede gestionarse algo cuando “se ve”, es decir cuando adquieres un pto de vista más elevado que permita a la inteligencia ponderarlo (que no al intelecto), y eso si os fijáis es básicamente el significado literal de trascendencia tal como hemos visto.

Para ponerse “más allá”, una técnica posible es la disociativa, ciertamente, pero ya hemos visto sus peligros o peculiaridades. Además siempre implicará “atman” pues no puede haber algo “no mío” sin que quede algo que posee.

Sin atman nada es tuyo, ni no tuyo, no aplica. Por eso en el budismo aplican nada o muy poco técnicas disociativas. Lo cual no significa que no haya budistas aplicándolas erróneamente. Los hay.

Una técnica más indirecta y sutil que la disociación, es la auto-liberación, que es la técnica favorita budista Mahayana (Zen, Dzogchen y Mahamudra la usan bajo este u otro nombre). Casi se podría decir que a nivel práctico la auto-liberación es la gran propuesta Mahayana, igual que los Jhanas concentrativos más la visión vipassana lo son en Theravada.

Por auto-liberación entendemos detectar el surgimiento de aquello que queremos trascender y “dejarlo ir” de la forma más ecuánime posible, es decir, sin darle carga emocional alguna, como si no existiera. Sin darle importancia alguna. El valor de la práctica aumenta cuanto menor carga emocional se añada a la auto-liberación.

Durante el proceso no concluimos que el pensamiento no sea mío, ni lo contrario tampoco. Solo lo auto-liberamos. Según la propuesta doctrinal budista porque “está vacío” (cuestión también muy discutible, pero cada doctrina tiene sus axiomas).

Así pues, la auto-liberación es un continuo “intentar ponerse más allá” del pensamiento. Y este es uno de los trabajos claves del primer yoga Mahamudra o los inicios de Dzogchen o el famoso Zazen, y debe hacerse hasta que ocurra el “click” (habrán diversos clicks menores antes) y quedes establecido de forma natural “más allá del pensamiento” cada vez que estés mindful. De hecho estrictamente en los inicios nunca estaremos más allá de ese pensamiento, pero se construye el espacio que nos permitirá estarlo poco a poco.

En ese momento el yoga de no-conceptualidad podrá ser ejercido y consistirá solo en mantenerse mindful sin bloquear ningún pensamiento, mientras que el yoga anterior, el de concentración solo permitía auto-liberarlos todavía no nos permitía trascenderlos (quizá a veces en meditación profunda ocurra) sino que cuando aplicamos mindfulness los bloqueamos, paramos la cadena argumental de forma brusca.

Es importante recalcar que aunque el pensamiento casi con seguridad parará al ser auto-liberado (si no lo hace, mejor) el objeto de la práctica no es pararlo (eso sería una técnica concentrativa) sino justo lo contrario, auto-liberarlo con ecuanimidad y si no para, mejor. Eso sí, siempre recordad que la atención ha de estar presente (mente mindful), el gran riesgo de la auto-liberación es que a veces se confunde con dejarnos ir con nuestros pensamientos y eso es justo no-meditar, es justo lo opuesto a lo que se propone, es sumergirnos en ellos y perder todo pto. de vista sobre ellos.

Pero trascender sigue teniendo un problema teórico para un budista, porque si buscamos un pto. de vista superior, ¿quien lo busca? ¿atman? ¿quién observa?

La respuesta no-budista es la inteligencia, que no es un atman (armada con su herramienta favorita, la atención) y es por eso que en la doctrinas Mahayanas en mucho ptos parece estar hablándose de un atman, como cuando se habla de “la base” o el “fondo” o incluso el Dharmakaya. Pero no debe olvidarse que para el budismo todo eso no es eterno, es compuesto, no es divino, etc… Y lo que puede afirmarse con la experiencia es que tampoco es el sujeto del teatro cartesiano (mucho menos el pensador de los pensamientos).

Como puede intuirse (y también se trató en los apuntes sobre el sujeto) a medida que trasciendas elementos cognitivos y perceptivos, “lo que queda” como pto de observación más elevado, se reduce, se va volviendo más profundo y sutil porque debes ir “más atrás” mentalmente para adquirir ese pto de vista.

Y ese mismo proceso es el que hace extremadamente sutil la sensación de un sujeto hasta que finalmente ya no puede aplicarse, lo que queda observando es tan sutil y tan desprovisto de la complejidad de un sujeto que solo podría llamarse sujeto por insistencia doctrinal (y hasta el Adv. Vedanta le cambia el nombre a Brahman).



49
20/08/2019, 8:20 am
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El fuego está casi apagado y no queda nada por quemar
Agotados los pensamientos y las palabras
Usadas todos y todas ellas.

El fuego está casi frío y no queda nada por quemar.
Agotados los sentimientos y agotado el mundo.
Y todo lo que prometí, todo lo que intenté
sí, todo lo que hice, solo alimentaba el fuego.
Solía alimentar el fuego.

Pero el fuego está casi agotado
y no queda nada por quemar.
Nada por quemar.

Ni siquiera esto.

El fuego está casi muerto y no queda nada por quemar
Todo está acabado
y todo lo que prometí, todo lo que intenté
sí, todo lo que alguna vez he soñado, alimentaba el fuego.
Solía alimentar el fuego.

Pero el fuego está casi agotado.
Media vida allí.
Media vida en llamas.
Usando todo lo que he tenido para mantenerlo.
Por mantenerlo vivo.
Para mantenerlo vivo.

Pero no queda nada por quemar,
no hay nada que quemar
y el fuego está casi apagado.
Casi apagado,
casi apagado.

y no queda nada por quemar.

Parasamgate

二十八一千九百七十



La sutil diferencia entre disociación y trascendencia (I)
19/08/2019, 7:07 am
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Alguna vez por aquí usado el término disociación como algo negativo, y usamos a menudo el término trascendencia. A raíz de una conversación privada se me ha ocurrido aclarar algo ambos términos.

Primero trataremos la disociación.

En el caso espiritual al disociación es cualquier situación en la que consideramos como “no mío” (no me pertenece) algún proceso mental o incluso la acción.

En ese sentido, las doctrinas hinduistas y de atman pueden llevar a situaciones disociativas con mayor facilidad que la budista, porque para que algo no sea mío, debo haber un “yo” al que pertenezca o no, es decir ha de haber sujeto y en el hinduismo, está.

Así que en hinduismo sí que se usan técnicas potencialmente disociativas incluso de forma explícita, como por ejemplo cuando se habla de neti neti y se pretende que nos vayamos disociando de los contenidos mentales o la acción. Esa situación puede ser temporal y se busca su reconciliación más adelante, pero no dejan de tener cierto peligro si se convierten en una forma de vida, en lugar de una práctica temporal en busca de trascendencia. Sobretodo porque aquello que “no es mío” tenderé a asumir que no es mejorable o que no tengo responsabilidad sobre ello, de tal manera que se puede justificar potencialmente cualquier acción o pensamiento.

Cuando hablamos de ¿Quién piensa tus pensamientos? ya intentamos concretar que obviamente tú (como globalidad cuerpo-mente) piensas tus pensamientos, ¿quién si no? Por supuesto, de forma condicionada, pues todo es condicionado, pero eso no significa que no sean tuyos o que no puedan cambiar o que no seas responsables de ellos (aunque igualmente el universo se encargará de darte una respuesta a ellos y la llamaremos karma, da igual lo que pienses).

Un error habitual cuando se habla de condicionamiento, es confundirlo con fatalismo (es decir sacarte a ti de la ecuación determinista), lo cual es otro error notable. Que los pensamiento estén condicionados no significa que no puedan cambiar (por suerte). Obviamente si se crea una fuerte corriente en ti (en Alaya) para cambiarlos, lo más probable es que tal cosa vaya ocurriendo. De hecho si no cualquier propuesta ética no tendría sentido en un entorno fatalista pues sería incumplible.

El fatalismo suele acompañar a la disociación pues si mis acciones y pensamientos no son míos, ni los puedo cambiar, yo he venido a este mundo solo a sufrir sin posibilidad de cambiar nada. A menos que… a menos que me disocie también de mis sentimientos… y la pelota se va haciendo más grande…

En todo camino espiritual pueden haber fases o situaciones disociativas, lo relevante es tenerlas claras y entenderlas como provisionales, trabajándolas con prudencia.

Hablemos ahora de trascendencia. Por trascendencia entendemos la definición de la RAE que dice “ir más allá”. Y eso es trascender, es ir más allá.

Es decir es adquirir una perspectiva superior, alejada, de algo para poderlo entender o gestionar mejor. Un pto. de vista más elevado. Como en el meme ese en que un cilindro puede verse como círculo o como cuadrado, pero si nos elevamos y lo vemos todo en perspectiva, veremos que es un cilindro y que ambas cosas eran ciertas.

Todo camino espiritual es trascendente, hasta el punto que finalmente trasciende la realidad completa. Por eso Nisa decía que este es un camino solo para aquel que sea capaz de renunciar a absolutamente todo. En realidad la frase tiene truco (no sé si se debería revelar) pues en realidad renunciando a todo, lo trasciendes, y una vez trascendido ves que ya no es necesario renunciar a nada, así que no es necesario temer por esa frase.

Por ejemplo y volviendo al modelo Mahamudra, durante el segundo yoga se trasciende el pensamiento intelectual (completamente) y en el tercero el resto (que es básicamente percepción y emoción). Por eso en el cuarto ya eres Buddha.

Por si alguien quiere saberlo, en el primero solo construimos la capacidad para poder trascender el pensamiento en el segundo. Ese Despertar tan alabado, es básicamente eso.

Seguimos



Comprender y compartir (por Diego)
17/08/2019, 7:07 am
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Diego me envía un nuevo texto que quiere compartir con vosotros. Aquí va:


Ya hemos hablado otras veces del espíritu de la boddhichita: “El ardiente deseo de encontrar la iluminación para utilizarla en beneficio de todos los seres sintientes”. También hemos hablado de la importancia del estudio profundo de las enseñanzas para entenderlas en primer lugar desde el punto de vista intelectual (no se niega en el budismo la importancia de esta primera visión, como algunos malinterpretan) y luego ponerlas en práctica a través de la meditación formal y de la meditación activa, como me gusta llamarla, durante la vida diaria.

Pues bien, he reflexionado mucho sobre la manera de imbuirme en el espíritu de la boddhichita. Todos los aspectos de nuestra vida tienen que tener su “aroma”. Y voy a referirme al tema de estudiar profundamente las enseñanzas.

En su día cometí un error muy usual. Leer, leer, leer, ampliar mi cultura budista y el número de libros de diferentes maestros y diferentes escuelas. No era consciente de que por un lado estaba practicando la “gula intelectual”, acumulando más información de la que podía digerir. Por otro, constaté que esto encubría un acrecentamiento del sentido del yo, del “yo budista”, un interés personal, “manas” en su pleno esplendor.

Afortunadamente he comprendido que cuando se lee un texto no se está leyendo una novela. Los textos verdaderos son mapas que se deben estudiar en profundidad. Hay que leerlos y releerlos. Pero lo más importante, los debo estudiar para el beneficio de todos los seres sintientes. Los debo comprender en su esencia para poder transmitirlos -cuando se presente la oportunidad- a todos los que están intoxicados por los venenos del aferramiento, la aversión y la ignorancia (auto-engaño). No trato de comprender para “mí”, es la tendencia de la boddichita la que hace que aparezca este nuevo proceso que me ha llevado a esto. También os puedo asegurar, según mi vivencia, que esta forma de actuar multiplica el poder de comprensión ya que no hay manera más potente de aprender que tratando humildemente de enseñar.

No hablo, por supuesto, de practicar un proselitismo inocente. Hay múltiples formas de ayudar, sin necesidad de que “una mano se entere de lo que la otra hace”. Pero esa ayuda debe partir de la comprensión de la no separación, de la no existencia del “otro”, de que el sufrimiento y la insatisfacción vital nos une.

Cada cual puede interpretar o desarrollar la boddhichita según su visión, pero lo esencial es que no nos engañemos: sin compasión no hay sabiduría verdadera. Siempre debe estar presente el deseo de compartir y ayudar, desde la ecuanimidad, ya que sin esta última podíamos acabar superados por el abrumador sufrimiento que nos rodea. Avalokiteshva o Kuan Yin, boddhisatva de la Compasión, se representa algunas veces con múltiples brazos para ayudar, pero con ojos en cada una de sus manos para tener la visión, comprensión y mindfulness (sati) correcta.

Lo que he comentado se resume en el lugar donde estamos, el blog de Tao. Nunca podremos agradecer lo suficiente el tiempo que ha dedicado durante años para tratar de aportar claridad a otros tratando de aprender, a su vez, él mismo. Sólo podemos dar lo que tenemos.




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