El blog de 道


Las consecuencias
15/06/2019, 7:07 am
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Las consecuencias son inevitables.
El vértigo es la perfección de la belleza,
el invierno es peor que la primavera
y el verano lo mejor e incuestionable.

La fe es un grave sufrimiento,
es como amar a un extraño en vano,
que no se presenta por mucho que
uno llame, desesperado.

¿Por qué siempre conviene
alegrar a la gente?
También de vez en cuando
está bien… asustar un poco.

Las consecuencias son inevitables.
Tuyo es, solo, lo que no tiene dueño.
Olvidas poco a poco todos tus sueños
y recuerdas el amor inalcanzable.

Cada uno se dedica simplemente
a salvar su propio pellejo,
gastando la vida en viajes y festejos
haciendo planes, prestando atención a charlas sin sentido.

¿Por qué siempre conviene
alegrar a la gente?
También de vez en cuando
está bien… asustar un poco.

Las consecuencias son inevitables
la juventud no te acompañara
los próximos mil años.

Fiel a las imágenes eternas
pero constante en la contemplación.
Dispuesto como siempre a la acción,
al sacrificio y la recompensa.

¿Por qué siempre conviene
alegrar a la gente?
También de vez en cuando
está bien…

asustar un poco.



Entendiendo la situación kármica (y IV)
13/06/2019, 7:07 am
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La receta que apliques (el remedio, que dicen en el Tíbet) para crear una situación kármica propicia, marcará tu personalidad, que no deja de ser parte de tu condición kármica, de Alaya, recuerda que es lo que nos re-construye mentalmente cada mañana.

La persona, pasados los años no será igual si ha cultivado los paramitas (generosidad, amablidad…), que si ha decidido que siempre debe fluir con lo que pasa adaptándose sin resistencia, que si se ha convencido de que todo es un sueño y por tanto lo relevante es no implicarse emocionalmente en nada de lo que pase.

Serán tres personas diferentes pero las tres podrían haber establecido una situación kármica adecuada para su senda. Cada uno alineado con su doctrina de liberación (budismo, taoismo o hinduismo).

Como veis no hemos hablado hasta aquí de renacimiento ni de condiciones kármicas heredadas. Caso de que creas en ello hay que aclarar que, de nuevo, se suele hablar de esas condiciones en dos aspectos: de entorno e interiores.

Las de entorno son aquellas que afirman que has nacido en tal o tal forma, en tal o tal lugar debido a tu situación kármica. Nada que añadir, tampoco hay nada que cambiar aquí, sea cierto o falso “es lo que hay”, yo he nacido en España y he nacido así o asá, no hay mucho de lo que preocuparse en esto… ansiar o preocuparse por lo que no se es, es inútil.

Las “herencias” interiores (la herencia de Alaya), independientemente de si son realmente heredadas o solamente adquiridas en esta vida, pasan a gestionarse tal como hemos comentado. No hay diferencia alguna, debemos hacer lo mismo.

Así que, funcionalmente no hay demasiadas diferencias creas o no en el renacimiento. La forma en que debemos tratar la situación kármica es la misma.

Bien, ¿cómo afecta la condición kármica a la senda? Afecta en todo y para todo, pero comentamos dos aspectos bastante claros:

La primera. más inicial, es que tal como hemos dicho, la adquisición de prajna, el entrenamiento de la mente, el mindfulness, etc… dependen de un estado anímico adecuado, si no lo tenemos todo irá peor. Y la condición kármica construye ese estado anímico general.

La segunda, más tarde, es que al final todo esto “es tu vida”, es decir es justo lo que quieres cambiar. No la horita de meditación sino las otras 23.

Así que en última instancia el resultado final de la senda espiritual son las condiciones kármicas ideales gracias a una Alaya purificada y las herramientas adecuadas para mantenerla así (que surgen de prajna y entrenamiento de la mente).

Eso y no otra cosa es el tercer cuerpo de Buddha, el cuerpo de Buddha en el mundo: Nirmanakaya.

Gracias por leer.



Entendiendo la situación kármica (III)
11/06/2019, 7:07 am
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Por eso también se dice que el factor más relevante que Buddha definió para la liberación era (mal dicho) “haber oido sobre el Dharma”.

Pues ello introduce ese virus mental en millones de Alayas… y en algunas puede dar sus frutos.

Dicho todo esto, así puede entenderse mejor esta anécdota zen que para mi es una de las más brillantes:

El maestro estaba abanicándose bajo un árbol un caluroso día de Agosto. El discípulo llegó y preguntó:

  • Maestro, si el aire lo permea todo y llega a todas partes, ¿qué necesidad hay de abanicarse?

El maestro contesta:

  • Has entendido que lo permea todo pero no cómo llega a todas partes.

El discípulo replica:

  • Por favor maestro, decidme ¿cómo llega a todas partes?

El maestro se abanica.

El discípulo se postra.


Cuando alguien te vea meditando (o haciendo cualquier otra cosa) y te diga que todo está escrito y que por eso no sirve de nada hacer eso, puedes decirle:

Has entendido que todo está escrito pero no cómo se escribe.

Y, la respuesta es seguir meditando, claro…

Así pues, la doctrina de origen interdependiente budista (que excluye radicalmente el libre albedrío aunque haya budistas occidentales todavía a vueltas con el tema) no implica ninguna forma de fatalismo: Lo que no hagas tú nadie lo va a hacer por ti (y al revés, lo hecho por ti tiene consecuencias kármicas ineludibles).

Bien, ya hemos visto que las condiciones kármicas deben ser tenidas en consideración, que debemos alinear nuestros patrones de reacción (Alaya) con nuestra senda.

Pues pasa que no es que haya una sola respuesta a eso, hay múltiples, porque cada vida es diferente y porque hay muchas maneras de crear un caldo de cultivo apropiado para una senda espiritual, un entorno vital apropiado para esa senda. Por ejemplo:

  • El budismo te dirá que has de cumplir con los paramitas, si eres monje con el Vinaya y si eres yogui tántrico, con sus votos.
  • Si eres Taoista te dirán que has de fluir y no oponer resistencia al Tao (a lo que ocurre).
  • En Adv. Vedanta quizá te digan que has de ver todo como un sueño irreal, para que no te afecte emocionalmente, al más puro estilo “upaya-medio útil” aunque en esta doctrina se considera una verdad y no upaya.

etc…

(seguimos)



Entendiendo la situación kármica (II)
09/06/2019, 7:07 am
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Tu situación kármica ha de ser la adecuada para poder llegar a la sesión de meditación ya absolutamente centrado y en paz.

¿Sientes que eso ocurre? Si ocurre quizá ya tenemos una situación kármica bastante adecuada, pero si no ocurre, no olvides tu situación kármica porque es carencial (poco o mucho). Y esto suele ser lo más habitual.

Se suele decir que “es que no puedo cambiar mi situación kármica” pero eso es falso, normalmente lo que se quiere decir es “es que no puedo cambiar las cosas que me ocurren o mi situación familiar o laboral”.

Bueno, asumamos que es así (aunque algo siempre puede cambiarse), pero es que no es eso lo que se está pidiendo, lo que se está pidiendo es que “tus reacciones ante tu situación familiar o laboral cambien”. Y eso está algo más en tus manos, puede ser más fácil o menos, trivial o casi imposible, pero ahí está el reto, ante tí. Al menos entendamos bien el reto.

En el asunto de las condiciones kármicas a veces (más en Asia que aquí, pero pasa) se puede tender a caer en cierta forma de predestinación o fatalismo, es decir asumir que “esto” es así y no puede cambiarse. Lo cual es falso, claro. La ausencia de libre albedrío (que es obvia y que en Asia está más interiorizada) no implica el fatalismo.

El fatalismo es asumir que dentro de las causas y condiciones que mueven el universo, tú no eres una de esas causas o fuerzas, sino solo un resultado. Pero realmente, como el resto de fuerzas, eres resultado y causa. Por tanto tú eres una causa de tu propia situación kármica, y también una de las fuerzas que la cambian, por tanto no hay fatalismo que valga. Lo que haces o no haces es muy relevante.

Lo que hagas para cambiar tu situación es tan relevante y efectivo como otras cosas que “nos ocurren”. No más, pero no menos.

Y el origen de las acciones propias, está en Alaya. Ella es lo que hace que ante las mismas situaciones, diferentes personas reaccionemos diferente. Por ejemplo, si te convenzo de que no hay fatalismo que valga, eso queda en Alaya y a partir de ese momento tus reacciones kármicas variarán poco o mucho pero variarán. Y si no te convenzo, lo mismo pero en dirección contraria.

Así pues, el fatalismo es una forma de condicionamiento, la creencia en el libre albedrío es otra y sostener la postura intermedia (la comentada) es otra. En eso no son diferentes, en lo que son diferentes es en sus resultados.

Por eso se dice que Alaya es nuestro almacén kármico, cosa que solo tiene sentido si entendemos que las condiciones kármicas son básicamente internas y no externas. No porque lo externo no nos influya, claro que nos influye, es más, nos define. Sino porque todo lo externo solo se convierte en condición kármica cuando cambia Alaya (sino no). Así que solo se convierte en condición kármica cuando se hace interno, y por tanto lo interno es nuestro ámbito de cambio y lo externo no tanto.

Por externo e interno aquí solamente se quiere decir Alaya o no-Alaya. No más que eso realmente.

Lo externo podrá o no podrá cambiarse pero lo que pueda cambiarse de ese exterior, que es lo único que nos interesa, dependerá en gran manera de nuestra actitud interna para ese cambio. Por tanto volvemos a lo mismo. Las condiciones kármicas efectivas (las que pueden cambiarse) o son internas o serán cambiadas por cambios internos. Camibadas en Alaya, y por eso Alaya y condiciones kármicas es casi equivalente o equivalente.

(Seguimos)



Entendiendo la situación kármica (I)
07/06/2019, 7:07 am
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La situación kármica es otro pariente pobre de la espiritualidad occidental, quizá porque la orientación asiática de su gestión (de como se gestiona la situación kármica) es vista como “folclore” en el mejor de los casos y como “mera ignorancia” en el peor.

Además la situación kármica es invisible, y como es invisible, a menudo no la tenemos en cuenta.

Dos personas meditan cada día juntos, una progresa y la otra no, y eso no sabemos por qué ocurre. Así que buscamos los factores que puedan influir, como la postura, el maestro, la doctrina, la meditación, etc…

Pocas veces oigo a alguien investigar la situación kármica. Porque entonces oiríamos preguntas del tipo, ¿llevas una vida adecuada? ¿te expresas adecuadamente? ¿piensas en lo adecuado? (tres ejes del sendero óctuple, es decir un 37,5% del total), ¿pasas el día mindful? ¿pierdes la ecuanimidad a menudo? ¿te enfadas, odias, criticas, ansías?

Eso no suele preguntarse mucho por aquí y son preguntas que cada vez se oyen menos en espiritualidad en general. Cómo si se asumiese (se asume) que meditar adecuadamente es todo lo que hace falta.

Incluso cuando a alguien cercano le ocurre algún evento supuestamente espontáneo, tendemos más a reflexionar sobre si existe eso del azar en la espiritualidad que sobre las causas que realmente lo provocaron. Hasta ese punto las influenciales condiciones kármicas son ignoradas.

Así que este factor nos es notablemente invisible, quizá incluso alguien creerá que irrelevante.

Pero si preguntásemos (o si pudiéramos saber, pues las respuestas no siempre son exactas) quizá nos sorprendería descubrir cuánto influye todo esto, especialmente al inicio, en lo que los tibetanos llaman los caminos de acumulación y aplicación (antes de todo despertar o realización).

No meditará igual alguien que sufre porque no sabe qué comerá mañana que alguien que está trnaquilo porque tiene garantizado su sustento de por vida, ni alguien en un proceso difícil de divorcio que alguien enamorado y correspondido, alguien que trabaja con humildad y constancia felizmente que alguien que continuamente maltrata a sus compañeros y solo piensa en medrar, alguien siempre amable que alguien en continúo enfrentamiento verbal con el resto del mundo, alguien que piensa casi solamente en los principios del budismo, que alguien que apenas piensa en ellos, pues tiene demasiadas cosas en la cabeza, alguien enganchado todo el dia al móvil que alguien que lo usa puntualmente como herramienta útil que es, etc…

Todas esas condiciones, a menos que la persona nos sea muy cercana, nos son desconocidas. Incluso preguntando normalmente no obtendremos respuestas claras pues para casi todos nosotros, lo que hacemos es “lo normal”, ni bueno, ni malo (o no demasiado de lo uno ni de lo otro). Es solo cuando vemos y comparamos, cuando percibimos como de diferente viven sus vidas las personas.

Y todas esas condiciones son más que fundamentales para nuestra senda.

Fíjate que inicialmente casi todos meditamos para “relajarnos” o al menos reducir algo esa presión que sentimos que la vida ejerce sobre nosotros. Eso ya te ha de dar la pista de que tu situación kármica no es adecuada, no se medita para eso, no espiritualmente.

Es al revés.

(Seguimos)




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