El blog de 道


¿Qué es esto? (Comentarios sobre la Talidad)
25/08/2022, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

A menudo hay una suposición subyacente de que lo que estamos experimentando ahora no es suficiente, es inadecuado, en el mejor de los casos, solo una pequeña parte de algo mucho más vasto.

Es totalmente cierto que esa visión se da en el budismo, aunque también es cierto que el budismo en su globalidad nunca ha dejado de ayudar a ello, hablando de Planos, Dioses y Devas, Tulkus, Dakinis, Bardos, Mara, Tierras puras, Fantasmas hambrientos, etc… La lista es infinita.

Estando de acuerdo con el autor yo lo redactaría al revés:

El budismo siempre ha contenido esos flirteos con eso que «no está aquí y ahora». Y no es que no estuviera también la otra tendencia en el budismo primigenio, la visión más minimalista puede verse ya originalmente en la famosa anécdota del Buddha, la flor y Mahakashyapa, que se considera como inicio del Zen y quizá inicio de esta tendencia más minimalista.

Así que me parece sostenible que desde el minuto cero ambas visiones han convivido en el budismo:

  • Una visión grandilocuente y barroca, sobrecargada de efectos sobre-naturales hasta límites mareantes, donde los Buddhas son seres con poderes increíbles y el universo es una explosión de misterios y seres especiales no convencionales y que podemos ejemplificar en sutras como el Avatamsaka o los de la Tierra Pura.
  • Una visión en que el que los Buddhas pasean entre nosotros y son meramente personas liberadas y sabias (aunque imperfectas), donde no ocurren hechos sobrenaturales y se adquiere una actitud de excepticismo clásico respecto a la visión anterior (ni sí, ni no). Sutras como el del Estrado o incluso algunos como el Lankavatara (parcialmente) o Samdhinimorcana podrían estar en esta categoría. Pero también sutras como el que nos revelaba S. Batchelor.

Quizá lo que sorprende al autor es que el Son (Ch’an/Zen) que fue en su momento una doctrina abanderada de ese «aquí y ahora» pueda revertir en la actualidad o desde un pasado reciente hacia planteamientos del otro tipo. Es cierto, es un cambio que puede ser sorprendente, porque los maestros Zen clásicos van en la dirección contraria.

El hecho de que se cite un sutta justo a continuación nos indica que esta corriente minimalista siempre ha existido, pero podrían citarse docenas de suttas que también muestran la otra visión. Por tanto creo que lo más sensato es entender que ambas visiones han co-existido siempre. Dice el sutta (dice el Buddha):

El ojo y las formas, el oído y los sonidos, la nariz y los olores, la lengua y los gustos, el cuerpo y las sensaciones táctiles, la mente y los dharmas. Esto se llama el todo.

Este sutta es el SN 35.23 del canon pali, y es un grato y breve descubrimiento (pues el sutta es solo eso que se cita, no hay más).

Está en él, ciertamente, el embrión del «aquí y ahora»  y que derivará en el concepto algo más sofisticado (pero compatible) del budismo Mahayana: El concepto de Talidad (thusness/suchness) o ese-idad o «las cosas tal como son».

Mi sensación es que Sŏn comenzó su vida en China como un rechazo explícito de un misticismo grandioso que había comenzado a filtrarse en el budismo. 

Bueno se confirma que por Sôn entendemos el Zen (Ch’an en China). Ciertamente creo que el Zen nace con «un rechazo explícito a un misticismo grandioso» al menos seguro desde Huineng (sexto patriarca). El Zen es una corriente que lo adopta o lo hace renacer, frente al  misticismo de mayor grandiosidad como podría ser alguno tibetano o de la Tierra Pura, etc…

Comentar de pasada que la tendencia a lo grandioso hace imposible la aparición de los Buddhas en este mundo pues nadie ha sido tan grandioso ni parece que lo vaya a ser como describen esos texto. Ponen el listón muy alto (no en capacidad de liberación sino en grandiosidad). Los únicos buddhas efectivos reconocidos sobre la tierra siempre surgen de las tendencias «no grandilocuentes», como el Zen. Así que la tendencia grandilocuente tiene un efecto secundario curioso: nadie es lo suficientemente bueno, perfecto o grandioso como para ser considerado un buddha. Así que es un budismo de mitificación de la budeidad (la coloca en un lugar inalcanzable).

Quién lea el primer bhumi del Avatamsaka sutra probablemente piense «nadie así ha pisado jamás la tierra» y es solamente el primer bhumi de diez…

Eso es a lo que volvemos, una y otra vez, cuando nuestra mente divaga hacia el pasado, hacia el futuro o simplemente hacia hilos no estructurados de pensamientos asociados. Volvemos a la inmediatez aburrida, contundente, íntima pero inarticulada: en otras palabras, lo que estamos viviendo en este momento”

Finalmente querría puntualizar un posible desvío que podría intuirse en las palabras de Stephen: el objetivo del budismo no es «la inmediatez», no es el aquí y ahora. Quizá de ahí viene que su presente lo sienta como «aburrido» (si es que quiere decir eso). Esa podría ser una desviación de este tipo de budismo confundiendo la Talidad con eso o incluso con la liberación. Estas son tres cuestiones diferentes y es aquí donde me alargaré un poco.

El aquí y ahora ya sabemos que es justo eso, poner nuestra práctica en estar aquí y ahora, y es liberador (parcialmente) porque nos protege de los sufrimientos del pasado y el futuro (siempre conceptuales) al evitarlos, inicialmente, por bloqueo. Es una forma de mindfulness neutro. No hay en ello nada que realizar por ser neutro y es básicamente una buena práctica neutra, aunque todas las que activen la mente mindful serán buenas prácticas.

La Talidad solo puede ocurrir aquí y ahora sin duda, pero no es solamente residir aquí y ahora, sino que es la realización de «cómo es la realidad aquí y ahora» a la que se llega por prácticas que deben estar teñida de «realidad», y esa realidad, para un budista, es la que explican los sellos de realidad budistas (Laksana)

Por tanto, ya no es que usemos un mindfulness neutro, sino que su práctica se basa en un mindfulness no-neutro, con prajna que aquí será un recordar los sellos de realidad budistas y por ello desembocará, si da frutos, en realizaciones concretas. Podemos tener variantes, por ejemplo contemplar la vacuidad budista (sunyata) o contemplar la propuesta yogacara (solo mente, solo qualia) y ambas pueden tomarse como equivalentes a efectos prácticos.

Esas son dos formas tradicionales Mahayanas de teñir nuestra práctica con prajna (sabiduría) y por tanto diferenciarla del «Aquí y ahora» neutro.

Si a eso sumamos las propuestas del budismo primigenio el foco será también el sufrimiento sostenido, la ausencia de sujeto nuclear y la impermanencia en todo lo que vemos.

Esos son los sellos de realidad budista, eso es como el budismo dice que es la realidad, y ver la realidad tal como realmente es, es justo lo que es Talidad. Y nada más. Pero tampoco nada menos.

Así una escuela budista con esa orientación minimalista te pedirá que tu mindfulness aquí y ahora incluya además la necesidad de recordar, reconocer y/o confirmar de forma sostenida esos sellos de realidad que hemos visto. Interpretar toda tu experiencia mindful en base a esos sellos. Eso transforma el mindfulness en una práctica vipassánica de horas y horas, cada día y de ahí surgirán los frutos en forma de realizaciones.

La Talidad por tanto es realizable. Y eso significa que no existe como tal en nuestra experiencia inicialmente, pero no porque falte algo, sino porque no interpretamos correctamente el Aquí y Ahora. Tampoco porque falte ir a otros planos o ver cosas que no veíamos antes. Sino porque lo que vemos y sentimos, lo interpretamos desde la ignorancia, incluso Aquí y Ahora. La Talidad es realizable (debe ser realizada) porque no la vemos inicialmente, vemos de forma borrosa, estamos confundidos o en terminología budista: hay ignorancia. Por ello esas realizaciones se consideran adquirir prajna (sabiduría) aunque las sentiremos más bien como cambios mentales (por ejemplo derrumbe del teatro cartesiano o la trascendencia del pensamiento intelectual, etc…).

Así pues existe una notable diferencia entre Talidad y un «Aquí y ahora» sin más. No hay que pasarse de frenada al respecto del «minimalismo budista» o acabamos en el McBudismo.

Más, el camino hacia la Talidad no es una cuestión de de blanco y negro o big bang, no hay una realización completa de la Talidad súbitamente (o si la hay, sería muy rara) porque hay diversos sellos y no uno.

Si hablamos de varios sellos de realidad (tres como poco en la doctrina que menos contempla) pues sus realizaciones casi siempre irán por separado y por tanto habrán varias realizaciones que nos acercarán a esa Talidad completa. De hecho en algunos modelos de progreso Theravada claramente marcan una etapa para realizar completamente cada uno de los tres sellos que contemplan. En Zen todo es más confuso y menos concretado (aunque en la doma del buey o los cinco rangos de Dongshan podemos intuir bastante como se realiza esa Talidad, esos sellos). En Mahamudra la realización de cada yoga podría (parcialmente) mapearse a un sello de realidad, etc…

En Mahayana en general se suele usar más la idea de «vacuidad del yo y vacuidad de los fenómenos» como dos sellos de realidad «simplificados» (Anatta y Sunyata) y que parecen suficientes para la liberación completa al ser realizados, y ese es el atajo que se usa. Lo cual nos lleva al último punto.

Y ya para acabar aunque menos relevante: no es lo mismo Talidad que Liberación. Aunque una Talidad completa es liberación potencialmente podría haber otras formas de liberación que no incluyan realizar esa Talidad por ejemplo por cultivo de los paramitas. Aunque en las doctrinas «minimalistas» comentadas (existentes o por existir) el método de Liberación completa sería la realización completa de la Talidad, pues sin duda es suficiente para ello.

Y nada más, gracias por leer.


9 comentarios so far
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Gran síntesis Oskar. Un milió de gràcies.

Para aclarar un poco más el planteamiento de este autor, un extracto de su libro «Budismo sin creencias», describiendo su visión de Shunyata:

«…….“Vacuidad” es un término confuso. Aunque se usa como una palabra abstracta, de ninguna manera denota una cosa o estado abstracto. No es algo que “percibimos” en un momento de introspección mística que se “abre paso” hacia una realidad trascendente escondida debajo del mundo empírico y misteriosamente apuntalándolo. Tampoco las cosas “salen” del vacío y se “disuelven” luego en él como si fuera algún tipo de material cósmico y sin forma. Éstas son algunas de las formas en que la vacuidad ha sido utilizada como una metáfora de consuelo metafísico y religioso.
“Vacuidad” es un término escueto y poco atractivo utilizado para cortar el anhelo de tal consuelo. Sin embargo ha sido irónicamente usado al servicio de esos anhelos. Shunyata (vacío) ha sido escrito como “el Vacío” por traductores que no notaron el hecho de que el término no está precedido por el artículo definido (“el”) ni ensalzado por una mayúscula, ya que ambos están ausentes en las lenguas asiáticas clásicas. De aquí hay sólo un salto a igualar vacío con nociones metafísicas como “el Absoluto”, “la Verdad” o incluso “Dios”. La noción de vacío cae víctima del propio hábito mental que pretendía combatir.
El vacío carece tanto de una existencia intrínseca como una vasija, un plátano o un narciso. Si no hay vasijas, plátanos ni narcisos, tampoco habría vacío. El vacío no niega que existan esas cosas; solamente describe cómo carecen de una realidad intrínseca, separada. El vacío no está separado de las experiencias diarias; tiene sentido sólo en el contexto de hacer vasijas, comer plátanos y cultivar narcisos. Una vida centrada en la percepción del vacío es simplemente una forma adecuada de ser en esta realidad cambiante, chocante, dolorosa, alegre, frustrante, asombrosa, terca y ambigua. El vacío es el camino central que conduce no fuera de la realidad sino derecho a su propio corazón. Es la huella en la que la persona centrada se “mueve”.
Nosotros también somos la impresión dejada por algo que estuvo aquí. Hemos sido creados, moldeados y formados por una increíble matriz de contingencias que nos han precedido. Desde el ADN derivado de nuestros padres al disparo de cientos de miles de millones de neuronas en nuestro cerebro al condicionamiento histórico y cultural del siglo XX, a la educación y crianza que hemos recibido, a todas las experiencias que hemos tenido y todas las decisiones que hemos tomado: todos han conspirado para configurar la trayectoria única que culmina en el momento actual. Lo que hay aquí ahora es la impresión irrepetible dejada por todo eso, que nosotros llamamos “yo”. Sin embargo es tan vívida y llamativa esta imagen que confundimos lo que es una mera impresión con algo que existe independientemente de lo que lo formó.
¿Qué somos sino la historia que continuamente repetimos, editamos, censuramos y embellecemos en nuestras cabezas? El ego no es como un héroe de película, inmune a pasiones e intrigas que remolinean a su alrededor del principio al fin. El ego es más bien como los personajes complejos y ambiguos que emergen, se desarrollan y sufren a través de las páginas de una novela. No hay nada con propiedades de cosa en mi. Soy más como una narración en desarrollo.
A medida que nos damos cuenta de esto, podemos empezar a tomar más responsabilidad por el curso de nuestras vidas. En vez de agarrarnos de nuestro comportamiento habitual y rutinas como un modo de asegurar este sentimiento del ego, percibimos la libertad de crear lo que somos. En vez de asustarnos de las impresiones, empezamos a crearlas. En vez de tomarnos con demasiada seriedad, descubrimos la ironía alegre de un cuento que nunca ha sido narrado en exactamente esta manera……»

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Comentario por Dídac

Muy buen texto también.

En esa línea Thusness decía:

• Emptiness is not a substance
• Emptiness is not a substratum or background
• Emptiness is not light
• Emptiness is not consciousness or awareness
• Emptiness is not the Absolute
• Emptiness does not exist on its own
• Objects do not consist of emptiness
• Objects do not arise from emptiness
• Emptiness of the «I» does not negate the «I»
• Emptiness is not the feeling that results when no objects are appearing to the mind
• Meditating on emptiness does not consist of quieting the mind

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Comentario por 道 貓的僕人

Un texto más «retórico» y otro más «científico» y exhaustivo…
Thanks

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Comentario por Dídac

Nagarjuna compara emptiness con una serpiente venenosa: una criatura peligrosa pero fascinante que se desenvuelve con elegancia en los terrenos más difíciles. Mientras que el que la “realiza” sabe exactamente cómo cogerla, el que no lo hace será mordido y morirá.
Como se ve, Nagarjuna el filósofo de shunyata es muy estricto con los fundamentalistas de shunyata….los califica de enfermos irrecuperables, potenciales víctimas del veneno de la falta de conocimiento, etc etc. Aunque el diría: “El que avisa, no es traidor” . El Nagarjuna de Ecija diría: “Manolete, si no sabes toreá pa qué te mete”
Hablando de serpientes, también se le atribuye al mismo Buddha en el Sutra de la Serpiente, lo siguiente:
“…..Estas personas han estudiado con la intención de hacer alarde de su conocimiento en los debates y no de practicar para alcanzar la liberación. Animadas por tales motivos, quedan aprisionadas en la forma y no reciben el verdadero significado de las enseñanzas. Conocen numerosas dificultades, soportan pruebas inútiles y se agotan en una pura pérdida.

Estas personas se parecen a un hombre que intenta atrapar serpientes en la naturaleza. Cuando ve una grande, tiende la mano para atrapar su cuerpo y así, ella se vuelve y le muerde la mano, o la pierna o cualquier otra parte del cuerpo. Capturar una serpiente de esa manera no aporta nada, al contrario, no puede provocar más que desgracia. Esto es porque este hombre no conoce el arte de atrapar serpientes. Una persona que no estudia el Darma inteligentemente, es parecida. No sabiendo cómo estudiar, puede comprender lo contrario de lo que se enseña. Sin embargo, una persona inteligente sabe cómo aprender hábilmente a la vez la letra y el espíritu de un sutra. Así, no caerá en contrasentidos. No estudia con el objetivo de hacer alarde de su conocimiento o de discutir con otro. Lo hace con el objetivo de encontrar el camino de la liberación….”

Muy socorridas las serpientes para las metáforas. Gracias K. por introducirnos al “arte de atrapar serpientes”.

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Comentario por Dídac

¡Muy interesantes estos comentarios y citas!
La de Thusness de «Emptiness of the «I» does not negate the «I»», deja claro que la huella de Nagarjuna está muy presente. Seguramente cuando T. la escribió, Nagarjuna descorchó una botella… lo que no se sabe es si esa botella estaba medio llena, medio vacía, «completamente vacía», o «ni vacía ni no-vacía». 🙂
Memes aparte, no sé si sucederá o no a otros, pero cuanto más se profundiza en vacuidad (y no de un modo teórico), más necesidad percibo de «karuna» en sí misma, desde un modo complementario y hasta necesario, pero especialmente como «corrector del apego excesivo de ese shunyata» serpenteante que comenta Dídac.

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Comentario por JM

Muy cierto, totalmente de acuerdo.

La compasión y las emociones positivas son el remedio contra la enfermedad de la vacuidad. Es por eso que no son opcionales en Mahayana…

Un abrazote.

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Comentario por 道 貓的僕人

…cuanto más se profundiza en vacuidad (y no de un modo teórico), más necesidad percibo de «karuna» en sí misma

No podría estar más de acuerdo. Diría que la compasión sería el resultado de la verdadera comprensión de shunyata como interrelación, interacción, múltiple condicionamiento….

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Comentario por Dídac

Compasión como «corrector del apego excesivo a la vacuidad» y quizá como único camino de vuelta al mercado.

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Comentario por jorgeyordy

Esta mañana me corté un dedo en la mano izquierda. La mano derecha corrió presta a ayudar, espontáneamente, sin dudarlo, sin planteárselo, sin saber lo que es la compasión, sin conocimiento de que estaba ayudando, no entendía de vacuidad pero tenía interiorizado que el dolor de la otra mano era también su dolor, que el dolor del cuerpo era también su dolor…..no se planteaba estar sana al margen de los otras partes no separadas, su comprensión era autoluminosa, autoevidente.

Pdta: Esto no tiene en cuenta el síndrome de la mano ajena.

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Comentario por Dídac




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