El blog de 道


Empezando de cero (II)
04/12/2021, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

Así pues, no es factible la felicidad permanente porque nuestro mecanismo emocional intrínsecamente la evita. La neutraliza, la vuelve el punto neutro.

También podemos verlo como una forma de adicción a esas substancias endógenas que son casi como drogas, en que rápidamente creamos tolerancia a cierta dosis y se vuelve «lo normal», si nos retiran dosis sufrimos y si nos la añaden disfrutamos. Pero son las variaciones en nuestra dosis lo que importa, y no cuanto de ello tenemos.

Es decir, tanto felicidad como sufrimiento son siempre relativos a nuestra situación y por eso siempre van a ocurrir, a menos que nuestra situación sea tan estable como la de un muerto o salvo patologías que rompan este mecanismo.

Por otro lado incluso las dosis de felicidad y sufrimiento son relativas.

Si nuestra vida es muy tranquila, pequeñas variaciones emocionales nos parecen relevantes y provocan estados emocionales que a otros pueden parece casi desproporcionados, por eso la solución no es buscar un entorno más tranquilo, pues a menos que lo puedas mantener perfecto para siempre, las mínimas oscilaciones emocionales te molestarán más que a nadie. Te has vuelto muy sensible a las oscilaciones emocionales. Un gruñón.

Y lo contrario también ocurre, en una vida que sea una montaña rusa emocional, los pequeños detalles no te afectan, bastantes problemas tienes… Te acabas volviendo aparentemente insensible.

El resumen, muy einsteniano, sería que a nivel emocional todo es relativo, y dado que el sufrimiento es la variación sobre ese estado relativo base que continuamente se reajusta, en su punto medio y que también se reajusta en las dosis que necesita en función de tu entorno, entonces es imposible evitar la aparición de sufrimiento reiteradamente y de forma continuada hagas lo que hagas y te pase lo que te pase, y entonces acabamos más o menos donde empezó Buddha.

Eso es así porque, como se suele decir, la naturaleza (vía la selección natural) no está interesada en tu felicidad, sino en que te reproduzcas y tus genes se transmitan, y para eso has de moverte, y la forma de moverte son las emociones. La naturaleza no te quiere parado, pasivo y satisfecho, sino en movimiento, luchando por sobrevivir, compitiendo y transmitiendo tus genes, y si has de sufrir para que eso pase, no es problema alguno (para ella).

Pero tú quieres estar tranquilo y satisfecho.

Dada esta situación, las doctrinas que pretenden erradicar el sufrimiento deben cambiar esta dinámica emocional, y eso es lo que hacen por diversos medios.

Pero antes de hablar de eso, podemos hablar de como todo esto, siendo probablemente común con todos los animales superiores, es mucho peor en el ser humano debido a su capacidad intelectual, ese regalo envenenado, pero que a la vez es también la llave que ofrece la solución.

Seguimos


5 comentarios so far
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La práctica sirve para inmunizarte de las emociones sean las que sean.

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Comentario por Tomás Morales

La sutileza es que no queremos inmunizarnos de «las que sean», sino de las aflictivas.

Si no te vuelves una piedra…

Y de hecho las no aflictivas se potenciarán pues son la verdadera alegría de existir.

Ese es el modelo Mahayana. El modelo primigenio (Hinayana, por concretarlo aunque sin pretender ofender a nadie) tiende más a argumentar, con matices, en tu línea. Pues al anular también las positivas, queda poco interés en existir y por eso su fruición es cesar. Mientras que la fruición Mahayana es seguir volviendo a ayudar compasivamente.

Un abrazo Tomás.

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Comentario por 道 貓的僕人

La biología nos impulsa a sobrevivir, a continuar la transmisión genética….»El gen egoista» como escribía Dawkins.

Pero aparece el caballo de Troya de la sensación de ser, del sentirse vivo , de la «alegría sin objeto» de la que hablaba Jean Klein. Si recordáis la Ilíada, era por la noche cuando el gran caballo de madera se abría y se desplegaba el ejército griego que cogía por sorpresa al troyano. De la misma manera, en la noche de la quietud de la mente se despliega ese eco, ese perfume de lo inefable que nos hace iniciar la búsqueda de la Paz Profunda cuando el ejército de las inercias biológicas descansa.

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Comentario por Dídac

No puede estar mejor explicado: no estamos «diseñados» para ser felices sino para sobrevivir. Tampoco hay un diseñador.
No hay una finalidad en la evolución de los seres vivos. Somos lo que somos, un producto de la evolución natural, de la contingencia y el azar y por mucho que se quiera encontrar algo trascendente detrás de todo esto, solo será especulación insatisfactoria. Salir de la ignorancia parece doloroso, pero comprender cual es nuestra verdadera naturaleza, que somos unos primates complicados, es liberador. Por eso el Budismo es tan inteligente: se ocupa del Cómo dejando de lado el Por qué o el Para qué. Empezando por separar lo que es necesidad de lo que es deseo.

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Comentario por Xylocopa

Correcta la aportación 🙂 No hay un diseñador, esa parte del texto parecía indicar que la naturaleza es un diseñador pero ocurre tal como dices.

Buenas reflexiones. 🙂

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Comentario por 道 貓的僕人




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