El blog de 道


Las 3 mentes v2021: La mente mindful (III)
08/08/2021, 7:07 am
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Los contenidos concretos a los que atender no son lo más relevante aunque algunos nos ayudan más que otros. En meditación suele ser un contenido fijo, como una imagen mental o la respiración. En el mindfulness diario, móvil, variado, cambiante… por eso es más complicado. Es fácil que el intelecto “se cuele” cuando cambias de un contenido a otro…

Se han escrito ríos de tinta sobre lo anterior, los objetos de meditación se han idealizado, como la respiración, o el corazón o el hara dándoles propiedades casi mágicas o directamente fantásticas.

Ciertamente atender a lugares diferentes cambiará tu experiencia meditativa, e incluso es cierto que para ciertas prácticas concretadas deberás enfocarte en lugares concretos. Pero como norma general, para obtener los beneficios comunes de la meditacion da igual el objeto de concentración por mucho que se puedan escandalizar algunos. Igual que puedes probar con ojos abiertos o cerrados y notarás la diferencia pero, de nuevo, para obtener los beneficios comunes de la meditacion da igual.

Esa atención permanente evitando al intelecto se nota forzada. Y requiere esfuerzo entendido como que “nos cansamos” y acabamos revirtiendo a la mente inconsciente absortos en un contenido intelectual relativamente pronto.

Cansa igual que cansa estudiar… porque estamos haciendo, en el fondo, casi lo mismo.

Todas las prácticas espirituales que nos hacen evolucionar se basan inicialmente en permanecer en la mente mindful o consciente de forma continuada. El máximo tiempo posible.

En este caso todas sin excepción también las de no-acción. Y por eso inicialmente los detalles vistos antes dan igual. Como también la postura, que ha sido idealizada casi hasta el ridículo (o superándolo) en el Zen moderno. Lo que importa es estar mindful.

De eso también se deduce lo contrario, que cualquier práctica o minuto pasado en la mente inconsciente, no tiene un aporte espiritual claro. Puede tenerlo indirecto, pero no directo.

Por ejemplo, porque te des un golpe por ir despistado y decidas estar más atento en el futuro. Pero sus beneficios no van mucho más allá de eso y en todo caso la decisión de estar más atento la tomó la mente mindful, que es la que se activa tras el golpe… y la ejecución efectiva de esa decisión también dependerá de ella… sino no se hará nada nuevo. No cambiarás tus rutinas.

Pero si todas las meditaciones ocurren en la misma mente, ¿qué las diferencia?

La diferencia entre meditaciones, por ejemplo entre las del tipo samatha y vipassana es más sutil de lo que suele pensarse, y se basa en el hecho de si activamos nuestra inteligencia o no.

En la meditación de tipo Samatha enfocamos nuestra atención sobre un contenido mental (no intelectual) e intentamos excluir absolutamente cualquier otra cosa, y en ese “excluir” obligamos a que la atención bloquee a la inteligencia. No pensamos, ni intelectual, ni no intelectualmente. Cuando por falta de uso se “apaguen” ciertas partes de la mente, obtendremos samadhis que varían a medida que varían esas parte apagadas.

En las de tipo Vipassana, observamos de forma inteligente lo que ocurre (no intelectualmente, pues no usamos conceptos pero hay inteligencia observando, el famoso observador) . Inquisitivamente, queremos descubrir algo en ese objeto mental de nuestra meditación y eso lo hace el observador.

Quizá inicialmente, no se tiene la sensibilidad como para distinguir ambas situaciones y mucho menos para reconocer qué pasa. Es sutil, y mucha gente creo que está haciendo un tipo de meditación pensando que hace el otro, pero con el tiempo, se nota una diferencia clara entre ambas situaciones.

Todo esto no depende del objeto de meditación, no es que si te centras en la respiración hagas tal o si te fijas en el hara hagas cual. Lo relevante es lo otro, es más sutil, es si estás observando o no para captar cosas, con ánimo de detectar algo que te han dicho que has de realizar.

Siempre explico la diferencia invitando a que mires un dibujo de esos de “buscando a Wally” y lo hagas de dos maneras.

  • Manera 1: Busca realmente a Wally. Mira a ver si lo ves… observa atentamente… Busca.
  • Manera 2: Mira el dibujo concentradamente y sin buscar nada, solo concéntrate en no mover los ojos del dibujo. Concéntrate intensamente en el dibujo. Solo eso.

Son dos maneras muy diferentes de mirar el dibujo y la diferencia entre ambas es la comentada. En la primera te notarás “completamente presente y activo”, observando en silencio. En la segunda al poco te notarás desconectado o bloqueado, casi una auto-hipnosis. Lo que falta es la inteligencia. Y con el tiempo, si fuera bueno en ello, hasta desaparecería el observador momentaneamente (durante la sesión) y a eso lo llaman samadhi o incluso Jhana (y lo es).

La manera 1 es vipassánica (de visión clara). La manera 2 es samáthica (concentrativa o de pacificación).

Te recomiendo probar ambas formas repetidas veces e ir captando la diferencia entre tener activada la inteligencia o no… adquirir esa sensibilidad te permitirá entender mejor cada modo de práctica e ir directo a él sin confusiones.

Seguimos


1 comentario so far
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Hola!

Qué buen ejemplo.-

“Siempre explico la diferencia invitando a que mires un dibujo de esos de “buscando a Wally” y lo hagas de dos maneras.

Manera 1: Busca realmente a Wally. Mira a ver si lo ves… observa atentamente… Busca.
Manera 2: Mira el dibujo concentradamente y sin buscar nada, solo concéntrate en no mover los ojos del dibujo. Concéntrate intensamente en el dibujo. Solo eso.”

Las dos maneras desde mi punto de vista reflejarían la actitud interna cuando te vuelves hacia adentro. Incluso quizá no solo en meditación, sino también en vigilia, en el día a día, mientras nos encontramos inmersos en nuestras vicisitudes diarias.

Es decir, de qué forma se activa o no una capacidad indagatoria interna, lo más objetiva posible, con independencia de los eventos que ocurran “ahí afuera”. O dicho de otra manera, la capacidad de aprendizaje interno que, de la manera más impersonal posible, se hace de cada aparente evento que acontece “ahí afuera”.

Y dicha actitud interna llevarla por supuesto también a la meditación. Me refiero por tanto a una curiosidad que no se dirige hacia un “escaparate externo”. Toda la curiosidad, toda, se dirige hacia el mundo interno. Una curiosidad que es incondicional pues se abre a todo lo que surja… hasta que Wally emerja, pues con la actitud interna adecuada, ya solo será cuestión de tiempo.

Mientras estoy escribiendo esto me viene ahora lo importante que es la calma, la no tensión, para que la Inteligencia (función del Sistema Mente en términos del blog) tenga su espacio. Concentración es tensión. Creo que la Inteligencia tiene su espacio cuando la mente está lo más relajada posible.

Un abrazo

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Comentario por jorgeyordy




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