El blog de 道


Monólogo sobre la consciencia (III)
19/06/2021, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

No existe tal cosa como “la realidad última de las cosas”. Es importante entender esto. No al menos en tu experiencia presente o futura. Es otro ultimismo religioso que se ha de deconstruir.

En budismo a veces se asume que eso es la talidad, pero la talidad es “las cosas tal como son” y no ninguna realidad última.

En ese sentido mi “talidad” es diferente a la de una vaca por ejemplo. Es mi realidad, mi “las cosas tal como son”.

Porque, como sabemos, lo que ves, lo ha creado tu mente. Y ese es el mayor ultimismo al que vas a poder llegar. Ver lo que ves tal cual es, es decir mente, es “talidad”. Así que en realidad Talidad es “interpretar correctamente todas las cosas, es decir saber ver/entender/realizar las cosas tal como son”.

Luego tu realidad última es subjetiva y mente, luego no tiene demasiado sentido llamarla “realidad última”, mejor talidad.

Vives, tú, pequeño ser virtual que cree ser un “yo” dentro de una burbuja de qualia creada por tu mente, creyendo que es una realidad externa. Una simulación. Una simulación en que se simula el paisaje y… el sujeto. A eso lo llamas consciencia y crees que es todo. Incluso crees que es quién toma todas las decisiones, todo muy ilusorio y falso. Y encima ya lo sabemos con certeza… hay poco a dirimir hasta aquí…

Lo que ves lo ha creado tu mente, la forma más fácil de entenderlo es entendiendo que el color “azul” solo existe cuando hay ojos y mente, nunca antes. Podrás decir que existe la luz azul pero no es cierto, eso es una vibración electromagnética a 427-476 nm (o quizá ni eso según la mecánica cuántica). Tú no ves, ni verás nunca frecuencias electromagnéticas, tú ves colores porque esa es la forma en que tu mente “traduce” la vibración electromagnética.

Luego todo tu universo es interpretado, como decíamos anteriormente, de la misma manera que escribir “perro” no es lo que mismo que un perro. Ni se parecen…

¿Te enamorarías de las palabra “amada”? Nunca has visto realmente a tu amada, solo la interpretación que hace tu mente de ella.

¿Te apegarías a ella si pudieras realizar completamente esto que te digo? Técnicamente la belleza de tu amada es tan “tu amada” como la palabra perro es un perro… Osea, no lo es en absoluto.

¿Vamos a llamar a eso realidad última?

De la misma manera tu mente interpreta todo lo que llega a sus sentidos y lo transforma en qualia, representación interior para uso y disfrute de los procesos cognitivos conscientes (eso que llamamos “yo” cuando no ha sido realizada su talidad). Pero la realidad no es azul, ni verde, ni bella, ni fea. No tiene color. El color lo pones tú, tu mente. ¿Y luego te enamoras y te apegas a eso? Curioso ¿no?

Míralo así, tu cerebro recibe impulsos eléctricos de los ojos. Nada máss. Luego todo lo que te muestre deberá hacerlo a partir de esos impulsos eléctricos. Tu mente jamás “ha visto” nada que no sean impulsos electricos, no tiene más información ¿cómo va a saber como es la realidad externa? (si es que esa pregunta tiene sentido), luego siempre (no hay excepciones) inventa a partir de la electricidad que recibe, sin tener ni idea de lo que que hay en el otro extremo. Ese es tu mundo.

La realidad última, usando la palabra kantiana, es el noúmeno, si es que existe, es decir lo-percibido-antes-de-ser-percibido-por-nadie. ¿Y eso como es? Pues básicamente no es, porque no tiene características fenoménicas, dado que todas las características fenoménicas (color, tacto, olor) las pone tu mente.

Así curiosamente todo objeto, visto noumenalmente carece de cualquier característica fenoménica que le puedas asignar (y no hay características no fenoménicas en tu experiencia). No es fácil para nosotros, imposible de hecho, llegar a entender qué es eso.

Si carece de todas ellas, quizá podemos decir que es vácuo, o no tener ni idea de lo que es o no es, pero sigue siendo algo. Pues excita tus sentidos.

Resolver esta aparente paradoja es una fuente inagotable de sabiduría existencial.

Así pues, siguiendo a Berkeley, ¿hace ruido un árbol al caer si nadie lo oye?

Obviamente no.

Y de hecho tampoco hace ruido cuando alguien lo oye.

Lo único que puede “hacer ruido” es tu mente (parafraseando a Hui Neng). Los árboles no hacen ruido. Nunca. Ni cuando caen ni cuando no caen.

Continua


11 comentarios so far
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Interesante escrito para reflexionar, entre otras cosas, sobre la naturaleza del sufrimiento 🙂

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Comentario por Diego

El color lo pones tú, tu mente. ¿Y luego te enamoras y te apegas a eso? Curioso ¿no?

Lo mismo….con el sufrimiento

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Comentario por Diego

Forma -> Apego -> Sufrimiento. ❤

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Comentario por 道 貓的僕人

Hace unos días le daba vueltas a algo parecido.
Todo lo que percibo no es más que una especie de holograma creado por un cerebro, estoy dentro de la cabeza de alguien o algo y creo tomar decisiones ( como si fuese el enanito que controla un robot 😉 ).

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Comentario por ewilius

Eso es, solo que no estás… 😀

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Comentario por 道 貓的僕人

¿ La sensación de ser no cuenta como estar?

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Comentario por ewilius

Porque eres tú… 😀 😀 😀 😀

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Comentario por 道 貓的僕人

Jajajaja

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Comentario por ewilius

En un artículo sobre la Talidad, se enfatiza:

la Talidad aparece completamente cuando no haya interpretación de la realidad basada en conceptos e intelecto, ni tampoco basada en una visión dualista (teatro cartesiano) de fenómeno y sujeto.

Lo anterior marca el paso del segundo yoga (no conceptualidad) al tercer yoga mahamudra (no dualidad). También me lleva a la siguiente reflexión. Uno de los conceptos que hay que abandonar definitivamente es el de “iluminación” con toda la parafernalia que lo acompaña. Tácitamente, se interpreta que la iluminación implica estallido de fuegos artificiales, acontecimientos y/o visiones extraordinarias….y permanentes. El Budismo en general y el Zen en particular, apuntan a lo ordinario despojado de interpretaciones….la vida puede ser maravillosa cuando se deja de interpretar…..o, como se dice en el comienzo del Hsin Hsin Ming….”El Gran Camino no es difícil para aquellos que no tienen preferencias”.
Como diría una gran amiga mía, profesora, no es ni fácil, ni difícil….es “difácil” 🙂

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Comentario por Diego

“Las palabras, viajeras,
giran y bailan dulcemente,
deseosas de anunciarme
que toda realidad es poesía
y toda poesía, Amor.

El tiempo desapareció
en un instante;
disuelto en la Creación,
alguien pronunció mi nombre
y yo ya no estaba.

El templo con sus falsos dioses
ha caído.
Nadie hay por quien luchar,
nadie a quien defender.
Ni esperanzas ni desesperanzas.
Solo un espacio vacío,
donde el amor
puede suceder.

Sentado y en silencio
el mundo se ha resumido
a un punto
de absoluta luz
de irresistible pureza.
¿Dónde están los problemas?
¿Dónde quedaron los deseos?
¿Dónde ha quedado el yo?”

“Aquí no hay dos: Poemas del despertar” . Juan Ignacio Gilligan

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Comentario por Diego

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Comentario por 道 貓的僕人




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