El blog de 道


La inmortalidad (El confinamiento)
13/01/2021, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

Lo escribí hace diez años y lo olvidé, ayer no sé por qué me vino a la cabeza, me pareció especialmente adecuado hoy día:


Z. se levantó como cada día, como tantas y tantas veces. El despertador valoró el momento y forma de despertarlo para minimizar riesgos en su salud. Automáticamente la temperatura de la habitación se adaptó a la vigilia.

Hoy se cumplían 130 años. 130 años. No era mucho para lo que conseguía el resto de la gente, pero en su caso le pesaba terriblemente. Él que había sido tanto y ahora, ahora era un cobarde.

Hizo algo de ejercicio monitorizado por todos los sistemas para evitar el menor impacto sobre su organismo y optimizar la mejora física.

Subió al último piso de la casa y miró el amanecer de invierno tras las casas. Casas aisladas, una tras otra, alejadas, colocadas al azar se perdían hasta el horizonte. No se veía a nadie.

Pensó en lo bonito que sería salir y disfrutar del aire fresco del exterior, soñó en visitar algún viejo amigo pero no se atrevió, podría resfriarse o podría caer un rayo o coger una enfermedad, debía ser prudente.

Recordó que además hoy era el día del mes en que le tocaba tomar la pastilla.

La pastilla. El mayor logro de la humanidad y su mayor condena.

Inventada ya hace siglos, detiene el proceso de envejecimiento humano, sólo es necesario tomarla una vez al mes y serás inmortal.

Bueno, inmortal no, porque nada te impide enfermar o sufrir un accidente o lesión crónica o una amputación o morir. Pero no envejeces.

¿Y quién va a arriesgarse lo más mínimo a enfermar o sufrir un accidente cuando lo que te juegas es la inmortalidad? Tienes un solo cuerpo que ha de durar para siempre, ¿cómo atreverte a dañarlo o ponerlo en riesgo por mínimo que este sea?

Recordó con nostalgia cuando era joven, incluso había sido escalador.

¡Qué locura de juventud! ¡qué héroe! pero hay que entender que entonces lo que estaba en juego era una vida breve, tremendamente breve, casi un suspiro. Valía la pena arriesgar para vivirla con intensidad.

Ahora las cosas han cambiado…

Sintió nostalgia de aquella época y mirando el horizonte intuyó formas esbeltas que le recordaron otros tiempos, el perfil de sierra de una montaña imposible.

¿Cómo se llamaba aquel lugar tan bello? Montserrat, creo, ¿cómo debe ser ahora? Tan cerca y a la vez tan lejos, quizá ya nunca lo visite de nuevo.

En fin, lo importante es seguir vivo. Se encogió de hombros, se tiró en el sofá y conectó una película en formato hiper-realidad. Para poder viajar lejos, si no con su cuerpo, al menos con su mente.

Hoy cumplía 130 años sin atreverse a salir de casa.


3 comentarios so far
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Efectivamente…..muy actual

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Comentario por Diego

Viendo el lado bueno, tendría mucho tiempo para la práctica del Dharma y una vez haya concluido el tercer yoga, tal vez lo de morir o vivir ya no sea tan relevante y decida “arriesgar” o simplemente quedarse en casa y disfrutar…
¿Dónde hay que firmar? 🙂

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Comentario por ewilius

Muy sensato 🙂

Por cierto, que nadie interprete con este cuento que animo a salir a la calle sin mascarilla o algo así. 😀 😀 😀

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Comentario por 道 貓的僕人




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