El blog de 道


¿Para qué no sirve el mindfulness?
18/11/2020, 7:07 am
Filed under: Uncategorized

Bien, la virtud del mindfulness es, que nos permite, potencialmente, docenas de horas de práctica vipassana a la semana. Incluso inmersos en la actividad que nos demanda el mundo (aunque no sea fácil).

A eso renuncia quién no hace mindfulness. Casi nada…

Cada minuto de mindfulness tiene un doble valor: el que aporte nuestro intento vipassánico en realizar esa visión, y que ese minuto no estamos indulgiendo en pensamientos y acciones reactivas, samsáricas, y eso no solo los debilita sino que aporta cierta paz y calma. Esto último ocurre incluso con el mindfulness neutro, algo es algo…

Estoy convencido de que uno de los factores de éxito en la senda espiritual es esta práctica, seguramente más que la meditación formal. Y siempre lo digo cuando se me consulta… aunque a menudo el consejo parece caer en saco roto.

Os animo a ejercerlo. A cambiar vuestros hábitos y a comprometeros al 100% con la senda espiritual. Todo el tiempo. Cualquier otra solución será inoperante tarde o temprano.

No os sintáis frustrados por “despistaros”, ya veis que no es tan, tan importante no despistarse, no es un fracaso y no te va a llevar a la liberación el hacerlo perfecto. Simplemente ejércelo el mayor tiempo posible y no te agobies, pues si el mindfulness queda asociado a sufrimiento en lugar de a liberación, será abandonado o muy difícil de ejercer.

Pero ¿qué no nos permitirá ni el mindfulness más efectivo?

Bueno, pues no nos llevará a ningún samadhi (no por ahora) como sí lo hace la meditación sentada. La profundidad del samadhi nos aporta diversas virtudes que vimos en otros textos y eso no está en el mindfulness.

Habrá quién diga que además el meditar también calma y pacifica más, pero eso es efecto del aislamiento mundanal, sensorial. Lo mismo puedes obtener si mezclas mindfulness y aislamiento, por ejemplo quedándote en casa solo y en silencio para hacer tareas de limpieza al más puro estilo zen, de forma lenta, consciente e interesada, sin dejar demasiado espacio al intelecto durante horas, prueba. Quizá te sorprendan los resultados.

Esa sería la forma de mindfulness neutra típica del zen, hacer las cosas con consciencia, con cariño y sin prisas.

Sobre la lentitud: siempre, siempre, que estéis con una práctica que no domináis, no ya con esta sino con cualquiera: sed lentos. Todo os será más fácil.

¿Por qué? Bueno, supongo que al final todo es mente, y si hay más recursos en una cosa, no están en la otra. Si te mueves deprisa, tu mente ha de estar por más cosas cada segundo, y es más fácil perderse. Además, si te “activas” en exceso, es decir te aceleras o etsresas, el surgimiento del intelecto es mayor y más intenso, más absorbente, porque el cuerpo envía el mensaje de que tal cosa es necesaria: hay problemas y deben resolvese.

Pero sed cuidadosos, sobre el zen también hay muchos fuegos artificiales, o hechos que no aportan nada pero que suenan atractivos. Es el gran defecto del zen, es demasiado estético y a veces nos perdemos en la estética.

Por ejemplo esa anécdota donde, tras entrar, el maestro le pregunta al discípulo donde dejó el paraguas y éste al no saberlo, es reprendido. Naturalmente, si habéis entendido todo esto ya veis que eso no tiene relevancia alguna, no estamos buscando eso. De hecho, si estás atendiendo donde dejas las cosas, no estás atendiendo a otras cosas, como cual es tu esencia o quién eres, luego es un mindfulness inferior, neutro. Un ejercicio de memoria sin valor espiritual relevante. Así pues, es una anécdota tonta o como poco, engañosa.

Por contrastarlo, hay otra anécdota, también Zen (o mejor dicho, esta sí es Zen), que explica como se envió a un monje de un monasterio a otro, y por todo el camino el monte Fuji se mostraba en todo su esplendor. La anécdota en este caso es que el monje iba tan centrado en su mindfulness que preguntado al respecto no supo decir si había visto el monte Fuji o no… no se fijó.

No se puede estar por todo. 🙂

O sí, pero la omnisciencia es una característica solamente de los Buddhas.

De hecho “atender” o concentrarte, es excluir otros qualia de forma consciente. Siempre.

Y nadie está consciente de todo el qualia producido por su sistema nervioso, por suerte, ni siquiera cuando no se concentra en nada.

Una anécdota sobre ello ocurre cuando ves un insecto o te pica un mosquito y durante los siguientes minutos, al irse tu atención a evitar las picaduras de forma intuitiva, no cejas de notar picores por todo el cuerpo.

¿No estaban antes esos picores? ¿O es auto-sugestión?

Más bien es que, por suerte, todo eso, que está siempre, se filtra en condiciones normales. Solo al alertarte al respecto, empiezas a notarlo.

Por suerte…

Seguimos


6 comentarios so far
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Pasarse el rato excluyendo cosas condiciona a la mente a excluir todo lo que acaba dentro de su campo consciente. Con eso se logra el milagro del mindfulness: destruir la concentración de forma irreversible.
Así se logra acabar definitivamente con cualquier clase de avance y lo único que la mente ya discapacitada puede hacer es más mindfulness.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

De tu comentario se deduce que, una vez más y tristemente, no has entendido los textos…

Quizá ¿faltó atención?

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Comentario por

¿Los textos?
Para que le sirven los textos a un chaval que me viene desde Canadá a aprender jhanas y mientras ve que la gente las hace sin ningún problema él es incapaz totalmente y se vuelve con una frustración tremenda. Y así uno tras otro año tras año.
Lo primero que ya pregunto es si ha hecho mindfulness y si es así le ahorro el viaje.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

Bueno, es que básicamente esto es un blog y charlamos sobre sus textos, si quieres charlar sobre otra cosa, pues, creo que tienes un blog propio… o puedes buscar foros… te puedo apuntar algunos.

Vamos, que eres bienvenido, pero no para venir y lanzar exhabruptos que apenas tangencialmente tratan del tema como haces siempre y casi presumiendo de no haber leído lo que aquí se escribe y comenta.

No es que me moleste que uses este blog para difundirte y como plataforma publicitaria, pero al menos hazlo bien, con educación y tratando el tema que nos ocupa habiendo leído lo escrito y escribiendo sobre ello…

Tus comentarios que cumplan con ello, serán aprobados a partir de ahora (lo cual significa que los otros no).

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Comentario por

En relación a la práctica del mindfulness, creo que también es interesante (al menos a mí me ha parecido útil en muchos momentos), asumir que es una práctica que cansa, que agota. Al asumir ese cansancio como normal, curiosamwnte también me permitía disfrutar de aquellas cosas con las que disfruto; es decir, es importante no dejar de hacer aquellas cosas con las que uno goza: pelis, series, lecturas, naturaleza, sexo, conversaciones, etc etc etc… un disfrute consciente con periodos de descanso… no es necesario una vida monacal.
Cambiando un poco esa frase célebre de Picasso, al menos a mí me hace sentido… “que el mindfulness te pille, siempre que puedas, disfrutando”

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Comentario por jorgeyordy

El mindfulness cansa más o menos igual que estudiar una materia, porque viene a ser el mismo funcionamiento mental.

Luego es normal que tras dos horas estudiando uno se note algo mentalmente cansado. Es hasta recomendable hacer pausas.

Un abrazo

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