El blog de 道


El ahora (y III)
19/10/2020, 7:07 am
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¿Es algo más? (aparte de una instrucción muy útil para llevarnos a un mindfulness correcto)

Sí, puede ser más, lo que ocurre es que en el siguiente ámbito igual ya no es una herramienta tan poderosa.

Primero veamos donde no es una buena práctica en absoluto (ni lo pretende).

Bueno, no sería una práctica de adquisición de prajna o sabiduría así tal cual, sin añadir más, aunque cualquier experiencia nos puede proporcionar sabiduría, tampoco para incrementar nuestras emociones positivas y hacerlas independientes de los eventos (del karma), tampoco mejorará nuestra ética, lógicamente, al menos no es una práctica directa para ello.

Si consideramos la meditación, sí podemos hacer una meditación de “residir en el ahora”, pero en este caso ya no es un vehículo especialmente mejor que los tradicionales.

¿Por qué? porque como hemos visto, realmente lo que hacemos es atender a los sentidos y precisamente, en meditación nos sometemos conscientemente a una notable deprivación sensorial, es decir nuestros sentidos están más tranquilos que nunca (excepto durmiendo).

Y como siempre, inicialmente, cuando más claro y burdo o grueso, sea el objeto de nuestra atención más fácil nos resulta, y al revés, cuanto más sútil, más difícil; así que residir en el ahora en meditación se nos hará más complicado que en el día a día, lo cual es paradójico pues uno se sienta a meditar justo por lo contrario, para facilitar la atención y la pacificación.

Será una práctica difícil, no más difícil que una práctica de no-acción, pero casi tanto como ella (que es la práctica reina, es decir no hace falta hacer nada más complicado que esto en todo el camino espiritual).

Así  pues sigue siendo útil en meditación pero ya no es tan ventajosa.

La ausencia de influencia sensorial nos puede llevar a dos lugares aceptables pero diferentes o directamente al despiste, que sería el lugar no recomendable.

El primero es que te concentres fuertemente en un sentido, sea el visual (incluso con ojos cerrados), el auditivo (incluso en silencio) o el táctil (el cuerpo). Los tres son válidos, si eres bueno en esto y perseveras, te llevarán a lugares diferentes pero bastante equivalentes a nivel espiritual. Eso a menudo se recomienda en otras doctrinas, por ejemplo no es raro que en zen te pidan que te concentres en el cuerpo y la postura, como substitutivo (lo sepan o no) de la meditación shikantaza real.

Estaremos sin embargo, haciendo una práctica concentrativa y por tanto nos llevará, en el mejor de los casos, a samadhis concentrativos (sin inteligencia activa), las ventajas y desventajas de esto, se han explicado cuando se trataron las meditaciones de no-acción. A esos samadhis sin inteligencia activa, se los llama tradicionalmente jhanas.

La otra opción es atender de forma algo menos concentrativa a la situación presente, quizá incluso casi ni atender, solo intentar “estar presente” o “estar”, residir de forma más pura en este ahora pero sin concentrarnos en nada concreto.

Algunos amigos del zen bien encaminados, ya habrán hecho el click y dirán “eso es shikantaza” (solo sentarse), efectivamente esto sería exactamente (al 100%) un intento de meditación de no-acción, que como hemos comentado es extremadamente difícil y por ello se acaba convirtiendo en un ejercicio de auto-liberación del pensamiento. Es decir, que nos perderemos en las fantasías por falta de un ancla (un objeto en el que concentrarse), y nos iremos al pasado o al futuro mentalmente, entonces lo tendremos que detectar y retirando todo interés al tema, auto-liberar ese pensamiento (dejar que se apague solo).

Es decir que “meditar en el ahora” ya no es tan concreto, no es tan entendible o fácil como “vivir en el ahora”, pero que de hecho ambas formas de “ahora” (meditativa y en el día a día) al final revierten justo, justo, sin diferencia alguna, en las formas de meditación ya conocidas tradicionalmente o en un mindfulness muy adecuado.

No hablamos (de nuevo) por tanto de diferencias sino de formulaciones lingüísticas diferentes para lo mismo, que si no se analizan en detalle nos pueden parecer muy diferentes.

Lo cual no retira ningún mérito a esa formulación, de hecho dado que “siempre es lo mismo” (o parecido) la formulación es fundamental, pues es lo que permitirá una mejor o peor transmisión de ese “lo mismo”. Será el factor diferencial.

Y por eso se habla muy sensatamente en el Tíbet de que todo esto solo son upayas, medios útiles.

Gracias por vuestro ahora.

Pero seguimos


1 comentario so far
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un momento insignificante, frágil, nada es mío

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