El blog de 道


Otro kensho de otro amigo
22/08/2020, 7:07 am
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No aporta en exceso, pero sé que algo aporta como factor de motivación y así veis también las mil descripciones posibles.

Otro kensho de otro amigo. Os presento a la mente realizada o despierta:


Desde que leí “Kensho II” (entrada en tu blog), me hice una idea conceptual clara de lo que es el despertar… no obstante quería investigar un poco si ese despertar es igual para todos, así que nada, me metí en google y empecé a hacer búsquedas. Me salieron algunos blogs y entre ellos uno que hace referencia a tu blog, se llama “el camino del despertar”.

Situación: eran las 21:30 mas o menos, estaba en el sofá con el portátil leyendo cuando llego a la frase “En otras palabras, no hay nadie, no existe un sujeto en realidad”, y en concreto a “no hay nadie”, algo me ocurrió. En ese momento capte (incorporé?) que en efecto no había nadie. Fue algo muy certero, de hecho sentí fisicamente algo raro, fue algo así como una sensación que recorrió el cuerpo, pero es algo dificil de explicar, no fue algo emocional, fue sentir que algo bajó… quizás fue la reacción al “darme cuenta”, que se fue a los pies… suena de locos, pero esa fue la sensación, que duro una fracción de segundo, justo con el darse cuenta.

Tras ello, me intento quedar con ese “descubrimiento no conceptual”, y poco a poco continuo con mi actividad (sigo leyendo, con la tele de fondo).

Unos minutos después, le doy al botón de la aplicación del televisor (cuento estos detalles porque es importante, creo para la pregunta que te voy a hacer al final) sale la aplicación y sin saber como, me quedo mirando fijamente una esquina del televisor, mi mente completamente presente, clara, consciente, expandida, era algo raro, como “si no pudiera salir de ese estado”, pero no había voluntad ni de quedarse ni de irse, solo la sorpresa del evento, una enorme claridad. Los pensamientos se disolvían, las preguntas que venían eran intentos vanos de entender, se volvieron pequeños, esos pensamientos eran tan poca cosa comparado con la conciencia que ya eran como susurros, que, repito, se disolvían y yo seguía consciente en un estado de quietud y cierta “plenitud” (en el sentido de que no había nada más que hacer, ni planteamientos de ningún tipo, ni discurso). No creo que fuera ningún estado de extasis ni similar.

Lo más llamativo fue esa conexión espontánea y sobretodo que me trascendía en el sentido de que yo no controlaba nada, pero me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo. No fue sostenido en la voluntad, porque lo gracioso es que la voluntad desapareció, o quizás, y ahora es interpretación mía en este momento, al no haber “yo” no había control posible (intelectual, pensado, etc).

Me quede en ese estado unos cuantos minutos, no se cuantos, pero diría que más de 10… pero igual me equivoco no lo tengo claro y no caí en intentar averiguarlo en el momento viendo la hora.

Esta experiencia pasó… quiero decir que más o menos todo esta como antes.

Al encontrarme con esto ya no se como interpretarlo porque es algo primero muy dificil de describir, y segundo, que no se si este tipo de cosas son meras experiencias mentales sin importancia, como cuando te ocurren ciertas cosas en meditación que son parte del camino, o si son indicativas de algo… ¿fue un mini-despertar?, una especie de Kensho cortito?, fue simplemente un estado de mindfulness intenso sin mas?…

Lo que si te puedo decir es que tal y como ocurrió no me había pasado nunca, que fue algo extraño pero a la vez “precioso”, sentir esa claridad, presencia o como se pueda nombrar a ese “vacío”… no se si experimenté por primera vez la vacuidad unida a claridad, como dicen en Mahamudra, no se si por primera vez experimenté la naturaleza de la mente…

Pero si que fue una experiencia, y no fue “fabricada”, quiero decir, que yo no estaba intentando hacer nada, simplemente ocurrió (aunque te describí el contexto porque es importante).

Si tuviera que distinguirla de otros momentos en los que de forma cotidiana estoy en un “estado de conciencia” (algo que de a poco con la meditación va pasando más a menudo), es, primero, en la intensidad de esa conciencia, en esta ocasión era una conciencia muy intensamente presente (si se me permite la frase). Otra diferencia, la sorpresa de que no había voluntad y la extrañeza de ello, no había forma de decidir si quedarme o no allí, simplemente estaba… no se como explicarlo mejor… y la tercera diferencia es que los pensamientos no tenían ninguna fuerza, captaba con sorpresa como se “disolvían”, pero no como cuando se van, sino porque eran algo sin fuerza, incluso que no llegaban a completarse como normalmente, la conciencia eran tan potente que parecía eventos lejanos, sin importancia…

Es todo lo que puedo explicar.


Los kenshos espontáneos, es decir la aparición de la mente despierta o realizada de forma espontánea (sin buscarlo) en el día a día (no meditando) pero sin estabilización permanente, corresponde a la fase mayor del primer yoga Mahamudra. Y esta fase concluirá dando paso al segundo cuando esa estabilizacion ocurra. Esa estabilización es equivalente al cambio identitario, es decir que “yo” paso a sentir que soy la mente realizada. Es decir auto-realización o despertar. Aunque en terminología Mahamudra es realizar la esencia de la mente. De hecho ken-sho siginfica literalemente “ver la natualeza búdica”.


6 comentarios so far
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Me parece muy interesante el comentario acerca de la desaparición de la voluntad sostenida por un yo. Esta ilusión de que hay un yo que actua esta profundamente hilvanada en nuestra psique y vivir esta experiencia rompe la continuidad de esa ignorancia. Me alegro mucho por esta aportación y por quien tuvo esta vivencia.

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Comentario por JuanV

Muy clarificador y motivante. Lo que me ha llamado la atención es que parece que, en principio, se experimenta como algo físico, no es como cuando resuelves un problema intelectualmente…

Un abrazo.

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Comentario por JL

Al final, ni una cosa ni la otra.

El efecto físico es variable de una persona a otra, yo no experimenté nada parecido a eso.

Lo que define un kensho son dos cosas. El entendimiento no conceptual (o efecto Eureka) de lo que significa esa vacuidad, atman, esencia de la mente o como se le guste llamar, es decir un aporte de prajna puro en ese ámbito y justo a la vez (porque es lo mismo) el acceso a la mente realizada o despiertar, que es justo vivir esa vacuidad o esencia. Eso define un kensho y luego ocurren muchas otras cosas asociadas que varían de persona a persona.

Lo primero es equivalente a la resolución de koans zen, pero para un koan muy concreto (¿quién o qué soy yo?). Mi crítica al Zen RInzai es que casi todos los demás son accesorios y se dedican a perseguirlos en lugar de estabilizar este.

Lo segundo es una experiencia que ya se ha obtenido meditativamente pero en ese ámbito no se ha vivido con ese esplendor. Y ahora se manifiesta fuera del cojín.

Así vemos como es la suma de prajna+samadhi.

Un abrazo

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Comentario por

me ha encantado cómo la narra, sencillo, directo, inocente incluso. Bello…

Gracias!

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Comentario por Jose

sábado, agosto 08, 2020
YO, OTRO

Se despierta y no soy yo, es otro, entre el horror vacui y la verdad a medias. Descubre la revelación del mundo y se siente decepcionado. Le faltan cosas. Se toca la nariz y me dice que, cuando ya no haya nada que decir, hay que evitar ser ingenioso y mucho menos volverse irónico. La ironía es vanidosa y molesta. Me acusa de ser una ficción. Ahora duda de su presente algo menos de lo que duda de mis recuerdos. No sabe si todo es falso, pero sí que todo a través de mí se falsifica. Excepto el sufrimiento, le digo. Cualquier atisbo de sentido lo toma por cantos de sirena. Ya no se fía de mi lucidez. Se para un momento y continúa: Distingo el mal solo porque no puedes ridiculizarlo. ¿Qué temes, sabiendo que eres mortal?, le pregunto. Temo la comparación contigo.

https://albordedelyo.blogspot.com/2020/08/yo-otro.html#more

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Comentario por Dos

La conciencia, conciencia de ser uno mismo, conciencia de saber, de estar y de haber. Fuera de su esfera lo desconocido, que no inexistente, no creado en ella se podría decir. Sin embargo “eso” ya puede ser o ya es y está y no está ahí, ahora invisible para mi, quizá para siempre o conmigo por siempre. La conciencia es todo, todo lo que podemos decir.

Y si traslado allá afuera mi interés, donde ella no me acompañe, ya no seré yo quien viva, no podré contarlo. No puedo volver de dónde nunca estuve.

Esperamos el camino mirando al mar de infinitos universos infinitos. La conciencia es pobre, es su mayor cualidad y tiene además el defecto de ser muy pegajosa, la..

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Comentario por hapax




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