El blog de 道


La mente bicameral, el teatro cartesiano y el camino espiritual (III)
05/08/2019, 7:07 am
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El pensamiento es visto como propio (según Jaynes solo desde hace 3.000 años) y no como “lo visto” o “lo oido” que se ve como externo. Pero ese pensamiento también es elevado al teatro dual y por tanto “lo oímos”. Lo cual demuestra hasta que punto lo que ocurre realmente es que estamos compartimentados (fragmentados) porque sino ¿para qué iba a necesitar yo oirme a mi mismo, a mis propias ideas? Si ya son las mías… no necesito oirlas.

Estamos muy acostumbrados a ello pero es un tanto extraño. Cuando quieres caminar no necesitas “oirlo” o “soñarlo/verlo” para poder caminar… simplemente lo haces, cuando piensas… tampoco debería ser necesario oirte. A menos que…

A menos qué quién piensa, esté totalmente separado de quién coordina ese pensar con los sentidos y otros detalles.

Entendido que estamos fragmentados, todo empieza a ganar sentido… tal como dice implícitamente también el budismo Yogacara, por cierto.

¿Hay algo más dual (y desquiciado) que alguien hablandose a sí mismo? Pues lo hacemos todos… Y es por esto… porque no te hablas a “ti mismo” sino que estás viviendo en directo la comunicación entre dos funciones separadas de tu mente (Manas y Vijnan en este caso si usamos las palabras yogacara).

Así todo gana un poco de sentido.

Entonces los pensamientos se elevan al teatro dual que llamamos consciencia para ser revisados y gestionados junto con el resto de percepción, para tomar decisiones. Y eso es así porque provienen de “otra cámara”… Una a la que “tú” (el sujeto simulado del teatro cartesiano) no tiene demasiado acceso, por eso el pensamiento parece ir a su aire cuando quieres controlarlo. La capacidad de control del pensamiento por parte de ese sujeto del teatro es muy baja, porque no los genera directamente él (aunque los ve como propios).

De hecho es casi cero, los bloqueamos con trucos como la concentración en un objeto. Y más adelante los trascendemos, es decir somos capaces de no tomarlos en consideración en absoluto, pero no los controlamos y Manas no callará hasta que se integre completamente.

Lo más parecido sería a que se envían continuamente “sugerencias” verbales/simbólicas a ese teatro de titiritero con solo un muñeco (tú), para que se tengan en consideración junto con el resto de percepciones. Si una de esas “sugerencias” acierta con algo que activa Alaya, surge emotividad y eso dará alas a Manas para seguir con esa línea argumental. Si no será descartada.

Lo urgente ya ha sido tratado por los otros canales ya vistos (y no conscientes) pues este teatro es costoso de crear y todo le llega unas décimas de segundo tarde, luego no es útil para reacciones rápidas, así que por eso podemos ser indolentes y estar conduciendo o haciendo otras cosas y a la vez perdidos en las sugerencias de Manas.

Cuando se evaluó como se tomaban decisiones, se llegó a la demoledora conclusión de que las decisiones se tomaban, a veces, antes de que el supuesto sujeto fuera consciente de ellas. Este experimento dicen que dejó muy tocado el libre albedrío, pero la realidad seguramente es bastante más radical que esa ausencia obvia de control total por parte de la consciencia. (Experimento Libet)

Más adelante, en otro experimento neurocientífico se vió que aunque la decisión se tomaba “en otras cámaras”, el sujeto consciente era capaz de vetar esa decisión in-extremis si la veía errónea (y si llegaba a tiempo). Lamento no tener a mano enlaces o referencias a estos experimentos, en la wikipedia hay un buen resumen en la sección sobre el “libre albedrío“.

Este resultado es totalmente coherente con la idea de los dos circuitos de decisión y de que el segundo es más lento, pero más sofisticado y permite vetar decisiones (si llega a tiempo) que no son suficientemente inteligentes o sensatas vistas holísticamente. No es que las vete por ser “superior” o “más sujeto que el otro”, no hay jerarquías, sino simplemente porque llega después.

Parte del lío neurocientífico sobre “quién toma las decisiones” quizá pueda reducirse teniendo en cuenta la idea del circuito rápido no-consciente y el lento o consciente. Y renunciando a esa idea extraña del controlador único (extraña porque nuestra experiencia la desmiente cada segundo).

En realidad lo que trabaja la neurociencia no es si existe el libre albedrío o no (que es una cuestión metafísica y no neurocientífica) sino si la toma de decisiones es siempre consciente o siempre inconsciente o depende. Y la respuesta me temo que es “depende”, pero “toma de decisión” no implica libre albedrío. Por tanto la neurociencia, aunque lo diga, no está estudiando, por ahora, la existencia o no del libre albedrío.

Para ello debería demostrar que existe algún proceso cerebral no sujeto a causas pero coherente con la realidad presente (es decir con sentido, que no ocurre al azar pero tampoco es condicionado).

Contra el concepto de mente bicameral se ha argumentado que el cerebro no puede evolucionar tan deprisa (en unos miles de años) para producir cambios tan radicales como los propuestos, y eso sería cierto si se asume que esto ocurre por cambios genéticos y selección natural, pero mi opinión es que todo esto ocurre por plasticidad cerebral y es básicamente aprendido en cada generación.

Entonces este cambio, coincidiría con la aparición del lenguaje y la escritura (y no hace 3.000 años, aunque puede ser progresivo) porque la idea es que gracias a la educación, la escritura y el contexto cultural ya podrá mantenerse (o mejor dicho recrearse) de generación en generación casi cualquier tipo de aprendizaje.

Así cada individuo construye esta mente actual en cada generación durante su infancia debido a su educación (lenguaje y conceptos, especialmente el de “yo”).

Y seguramente todo niño pasa por una fase de mente bi-cameral (donde “oye” como externos los pensamientos) y luego los interioriza. Eso me recuerda mucho a como aprendemos a leer convencionalmente: al principio es casi inevitable leer en voz alta, y luego se aprende a interiorizar la lectura, no es que ya no leamos “en voz alta”, lo hacemos siempre, pero se ha interiorizado, solo nos oímos nosotros en forma de pensamiento ( y los demás no nos oyen).

Pues sería un proceso muy parecido y que se repite en cada niño.

Pero además, si la incorporación del lenguaje al teatro cartesiano es una cuestión de plasticidad cerebal, entonces otras configuraciones del teatro quizá son también posibles…

Esto puede parecer excesivo o que exagero lo plástica que pueda llegar a ser la mente, pero el hecho es que el camino espiritual también provoca cambios mentales comparables o más radicales a los vistos hasta ahora, y en unos años o décadas…

Luego tal cosa es posible.

Esto quizá no lo saben los neurocientíficos porque no siguen un camino espiritual fructífero. Pero lo sabe con seguridad cierta gente (quienes lo han vivido), y por eso quizá los científicos no lo contemplan, pero es un hecho, y no una hipótesis.

Seguimos


8 comentarios so far
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“Esto quizá no lo saben los neurocientíficos porque no siguen un camino espiritual fructífero. Pero lo sabe con seguridad cierta gente (quienes lo han vivido), y por eso quizá los científicos no lo contemplan, pero es un hecho, y no una hipótesis”
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Tiempo al tiempo. Cada vez son más los científicos que están accediendo a la vía budista. Por otra parte, muchos experimentos de neurocientíficos, como el famoso realizado por la Universidad de Wisconsin con el monje budista Matthieu Ricard (excientífico, por cierto) demuestra los beneficiosos y extraordinarios cambios cerebrales producidos por la meditación. Sus resultados se compararon con los de cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio. A partir, de ahí los medios de comunicación, deseos de buscar titulares llamativos, comenzaron a llamarle “el hombre más feliz del mundo”, y el buen hombre lleva con resignación (aunque no le agrada) esa coletilla desde entonces.

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Comentario por Diego

-No me cabe la más mínima duda de que el cerebro es extraordinariamente plástico y adaptable. Cada vez más las evidencias científicas y distintos experimentos lo confirman. En algunos artículos que he leído (no tantos, y desvinculados de la espiritualidad) se da muestra de ello. Que alguien me corrija si ando errado, pero he leído que cuando se dañan ciertos circuitos neuronales, o conexiones, el cerebro establece nuevas conexiones, caminos alternativos. Sinergias creo que se llaman. Si lo pensamos un momento, el cerebro sigue siendo el mayor misterio y a la vez un reto mayúsculo, con un potencial tremendo.
-Muy bien observado lo de los niños. Los niños/as tienen una mente/conciencia mucho más integrada, descondicionada, espontánea. No se han identificado con Manas y por lo tanto “le oyen”. La parte que ve u oye todo eso no se siente involucrada, a semejanza de alguien que avance en el camino espiritual. Es mi opinión, pero pondría la mano en el fuego. La educación, como apuntas, los conducirá al redil.
-Sí, hablarse a uno mismo es desquiciante y desquiciado, aunque tantísima gente lo asume como un hecho normal o comportamiento coherente, lógico y natural. Por supuesto discrepo de esta visión. Es fuente y expresión de alienación, de dualidad interna que debe corregirse.

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Comentario por whatgoesaround

Y por supuesto, suscribo también lo que dices, o insinúas sutilmente (no tan sutilmente): no se trata solo de “leer artículos de divulgación científica”. Me estoy refiriendo a la plasticidad cerebral. Se trata también, aún más importante, de la experiencia propia y la práctica. Tampoco albergo dudas.
No me extraña, enlazando con lo de Diego: superada la conceptualidad, la confusión, la ignorancia, la búsqueda, el desorden y el sufrimiento… el cerebro y la mente generan gozo. La mente, o la conciencia si queremos, genera gozo… porque es gozo su verdadera naturaleza. Sat-Chit-Ananda. O Ananda para ser más precisos. De nuevo es mi punto de vista, habrá quien pueda discrepar y por supuesto en la mente caben millones de cosas más, hasta no alcanzado cierto desarrollo.

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Comentario por whatgoesaround

Sí, eso es, si todo el proceso espiritual (o buena parte) ocurre por plasticidad cerebral, y yo creo que es así, se deduce otro hecho que para mi es también evidente: no existe tal cosa como una liberación súbita. Ni siquiera se le acerca, Nunca la hubo y nunca la habrá. Ese mito debe ser descartado. Lo que sí ocurre son momentos puntuales en que cierto equilibrio se rompe y se completa un cambio importante, pero esos cambios de millones de neuronas llevan su tiempo.

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Comentario por

“No existe tal cosa como una liberación súbita”… ¿Ah, no? ¿Ni siquiera la… la… ? Pero… pero… ja ja ja, estoy haciendo broma. Pues esto me da muchas cosas que pensar, pues nunca me lo había planteado en esos términos. Siempre pensé que podían existir y existían liberaciones abruptas, importantes, aunque quizá no pudieran calificarse de totales y definitivas. Porque entonces la única liberación definitiva y total obviamente vendría a ser la última, cuando toda noción de yo y de sujeto se disuelve en la budeidad. Pero supongo estaremos de acuerdo en que pueden producirse cambios importantes, radicales, saltos cualitativos por decirlo así. Quizá todo entonces es cuestión de configuraciones mentales… y cerebrales. Pero… ¿estás seguro, seguro de lo que estás diciendo? Vamos a ver, lo que es seguro no existen, por lógica, son cambios abruptos, súbitos y radicales en la plasticidad cerebral. Está claro que eso es un proceso paulatino. Así que se puede decir que no existe un cambio en la plasticidad cerebral súbito y definitivo, a lo bestia, que nos lleve a la budeidad en un parpadeo. Pero no estoy tan seguro en cuanto a las realizaciones, pero claro, eso siempre ha sido una idea mía, así que no tiene más valor que una suposición o figuración. Pero supongo que no querrás o estarás estableciendo una equivalencia total y absoluta: cambios en la plasticidad cerebral = despertar espiritual total,, realización última, camino espiritual en suma. La última equivalencia aún podría ser posible, la del camino. Pero supongo que aunque la plasticidad sea importantísima e incluso indispensable, no es exactamente equivalente al despertar total, pues este debe implicar muchas más cosas. Ay, qué fatal me estoy explicando. Las realizaciones súbitas se producen (no digo que tú lo estés negando) y parecen no estar absolutamente vinculadas a lo estrictamente cerebral. Pero hablo por hablar, estudios empíricos harían falta. Cosa muy distinta es que haga falta una configuración cerebral estable para hacer esos cambios internos también estables.
Sí me parecen indiscutibles dos cosas:
-La meditación produce cambios seguros y verificables en cerebro,mente y conciencia.
-De todo ello se deduce que esto es un camino lento, invisible, paciente y constante (por la constancia).
Y no puedo evitar pensar en esta maravillosa reflexión:
«No pienses que no pasa nada, simplemente porque no ves tu crecimiento… las grandes cosas crecen en silencio».

-Buda-

Seguro que el rollazo que te he soltado tú lo sintetizas en dos frases.

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Comentario por whatgoesaround

Lo que sí ocurre son momentos puntuales en que cierto equilibrio se rompe y se completa un cambio importante

Eso son las realizaciones 🙂

Un abrazo

PD: No sé si lo he resumido bien en dos frases o falta…

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Comentario por

Míralo así.

Han de pasar dos cosas:

Que mediante el proceso de adquisición de autoconocimiento (prajna) ocurran las pertinentes realizaciones que cambian la configuración de tu mente y aquí, en este texto, hemos jugado con la idea de que lo que cambia es el teatro cartesiano (y lo hace). Para eso es inevitable cierta brusquedad, no tanto por el proceso, que es gradual sino porque tu “darte cuenta” debe ser puntual. Es como ser obeso e ir adelgazando, es progresivo 100% pero solo un día te mirarás en el espejo y te “darás cuenta” y dirás “por fin me veo delgado”. Sobretodo si te miras poco a menudo 😀
Dos, ese nuevo teatro no-cartesiano (pues es teatro porque la fenomenología no es intrínsecamente nada más que mente) debe “depurarse” para limpiar sus reacciones aflictivas. Esto también es prorgesivo y ocurre en paralelo y es lo que determinará (lo otro no) que tipo de “persona realizada” serás, si te parecerás a Nisa, a Ramana, a Hui Neng, pasando por Milarepa… Todos diferentes y todos liberados.

PD: Lástima, son muchas frases 🙂

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Comentario por

Gracias, me valen estas explicaciones, son más sintéticas que lo expresado antes. Vale, en tus y mis últimos comentarios nos hemos ido un poco hacia la parte física, funcional, somática… cambios en el cerebro y su plasticidad. Ese es solo un aspecto, pero quería comunicar la idea que no es necesariamente todo, es obvio. Después está toda la otra parte, puramente mental y a la que vuelves con acierto: el teatro, sea cartesiano y después ya no. Me convence y me ha gustado especialmente esta observación: que el darse cuenta sí que puede ser más abrupto, brusco, repentino. Es como un abrir los ojos, o la comprensión. Lo cual no quita que en ese evolucionar silencioso de la inteligencia no manifiesta se está produciendo un proceso que no vemos, lento. Es ir integrándose en esa inteligencia no manifiesta, justamente eso me parece ese proceso de despertar, y que conllevará cambios en la plasticidad y funcionalidad.
Por cierto, “romper” me parece un verbo importante en esto de la espiritualidad. El otro día sentado en una silla me vino esta idea, certeza y palabra a la mente. Igual que decías que debemos romper con la cadena de razonamientos dejando de apuntar en esa pizarra mental…
¡Abrazos!

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Comentario por whatgoesaround




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