El blog de 道


Por qué Buddha no estaba satisfecho con el octavo jhana
25/03/2019, 7:07 am
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Este texto es una traducción del inglés de un texto original de Anadi. Esta traducción la ha realizado, de nuevo, Juan y ambos hemos pensado que podría ser de interés mostrarla en el blog.

Hay que decir que este texto de Anadi refleja su opinión al respecto de los jhanas, y aunque no comparto todos sus planteamientos, encuentro de interés lo que comenta. De ahí que le pidiera a Juan si era posible publicarlo en el blog. Pues aquí está.


«Uno de sus estudiantes preguntó a Buda, ¿Eres el Mesías? 

«No», fue la respuesta. «¿Entonces eres un sanador?».

«No», replicó Buda. «Eres un educador entonces.» Insistió el estudiante.

«No, no soy un educador». «¿Qué eres entonces?» impaciente, preguntó el estudiante.

«Soy el despierto», manifestó Buda.

El budismo original, llamado Hīnayāna o Theravāda, posee dos propuestas principales a la meditación: la práctica de los ocho Jhānas y Vipassanā (visión). La mayoría de los maestros budistas tienden a enseñar únicamente Vipassanā. Existen varias razones posibles para esto. Una de ellas es que parece existir un cierto conflicto entre ambos enfoques, de los cuales Vipassanā ha sido el favorecido. Otra es que el conocimiento de cómo enseñar los ocho Jhānas se ha perdido, las instrucciones proporcionadas son bastante vagas y abiertas a la interpretación. Aunque pudiera también ocurrir que el mismo Buda presentara con frecuencia un sistema de enseñanza simplificado, combinación de las prácticas de Mindfulness (focalización) y Vipassanā (visión). Como añadido, la de alguna manera mitificada descripción de la vida de Buda, nos describe que él mismo alcanzó la iluminación no a través de la práctica de los Jhānas, sino mediante la contemplación de las causas del sufrimiento e impermanencia. Éstos han llegado a ser en consecuencia, los principales temas de meditación Vipassanā, y la práctica central del budismo Theravada. Sin embargo, lo que a menudo se olvida es que el mismo Buda usó los Jhānas para introducirse en la meditación, incluso durante su meditación final bajo el árbol de Bodhi.

«Jhāna» es la traducción palí del término sánscrito «dhyana» o meditación. Lo que no debe ser confundido con el término «Jnāna» que significa «conocimiento». Los ocho Jhānas son prácticas de absorción meditativa que Buda aprendió de los yoguis hindúes durante su búsqueda espiritual. No obstante, aunque los maestros hindúes enseñaron los ocho Jhānas a Buda, parece ser que su conocimiento y elaboración fueron preservados únicamente en el budismo y de aquí que hayan llegado a ser parte de su camino. De su primer maestro aprendió la cuatro Jhānas iniciales, los tres siguientes de su segundo maestro y de su último maestro el Jhana octavo y final. Todos los maestros quedaron impresionados de la rapidez de su realización, y todos le expresaron que nada más tenían que enseñarle.

Mas cuando Buda dominó los ocho Jhānas, se percató de que todavía no estaba libre del sufrimiento. Cuando emergió de la absorción meditativa, comprobó que nada había cambiado en realidad. ¿Por qué? Hay varias explicaciones posibles. Una teoría podría ser que aunque fue capaz de entrar en un estado profundo de absorción en la meditación, no pudo estabilizar este estado, no hubo similitud entre su meditación sentado y su actividad en el mundo. Puede ocurrir en la meditación que nuestra mente cotidiana se suspenda, por lo que experimentamos un sentimiento de liberación, pero tan pronto comenzamos a usarla de nuevo, retornamos a nuestra situación usual. Otra posible razón es que a pesar de ser capaz de alcanzar una meditación profunda, Buda no despertó a su yo real; adquirir la habilidad de suspender nuestra mente cotidiana no tiene nada en común con el despertar a quienes somos. Absorción y despertar son dos cosas muy diferentes.

Una vez dicho esto y continuando con nuestra contemplación de los Jhānas, una razón considerablemente más sólida del porqué Buda no pudo encontrar paz mediante los mismos, comienza a ser evidente.

Muy pocos tienen una certeza real acerca de lo que significan los ocho Jhānas. Además, aquellos que ofrecen variadas interpretaciones de los Jhānas han demostrado por sí mismos un pobre entendimiento de la naturaleza integral de la conciencia. Por este motivo, el siguiente análisis procura extraer su significado, como también descubrir sus limitaciones con respecto al proceso de despertar. En general, podemos decir que dada la vaga naturaleza de las instrucciones dadas, un meditador no puede realmente conocer qué espera –o que se supone que va a lograr– mediante su práctica. Por vaguedad no nos referimos a que las instrucciones no sean detalladas, que lo son, sino que fracasan al no ofrecer herramientas prácticas para el despertar. La precisión y el detalle son engañosos, porque mayormente son intelectuales; las descripciones son más construcciones mentales que certeros vislumbres de la realidad interior. Sin embargo, considerando la antigüedad de dichas enseñanzas, podemos apreciarlas como esfuerzos para introducir la práctica meditativa como ciencia de la evolución.

Los ocho Jhānas están divididos en dos grupos: los primeros cuatro llamados con forma (Rupa Jhāna) y los cuatro últimos llamados sin forma (Arupa Jhāna). La razón de ser llamados con forma es porque utilizan la concentración en un objeto a fin de llevarnos más allá de la mente o bien inducir la condición de absorción, mientras que los cuatro siguientes, se refieren a meditación sin objeto alguno. En el siguiente análisis no profundizaremos en mucho detalle, porque los Jhānas son muy complicados y demandan excesiva energía mental. Tan solo ilustraremos los principios básicos de todos los Jhānas, primeramente en forma puramente descriptiva y con posterioridad con la intención de decodificar su significado interno desde el punto de vista de nuestra enseñanza.

Seguimos


36 comentarios so far
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Lo que no entiendo es por qué no consideró la base de consciencia del no-yo (no dualidad) un noveno jhana, distinto a los demás.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Hola Joaquín.

Es interesante distinguir realización de absorción, porque están relacionadas pero no son lo mismo.

Por ejemplo Mahamudra describe 4 yogas separados por tres realizaciones mayores.

Esas tres realizaciones las podríamos llamar X, Y, Z da igual, Aunque las dos últimas son no-duales-budistas (sin sujeto).

Pero ninguna está relacionada con ningún estado de absorción concreto, y por tanto con ningún jhana, que ni tan siquiera se cultivan en Mahamudra como tales.

Por eso el budismo no las relaciona (realizaciones con absorciones), ni la de no-dualidad ni ninguna otra.

La no-dualidad realizada en la segunda realización Mahamudra, puede ocurrir de mil maneras, pero no está asociada a ningún jhana concreto. Es decir, no por alcanzar ninguna absorción concreta se obtiene una realización X. Aunque atravesar jhanas puede ayudar a ello.

De hecho algunos textos budistas relacionan los jhanas pero con esferas de existencia (lugares donde se puede renacer), lo cual es muy curioso, pero no con realizaciones. Esa es toda la asociación que he encontrado.

Así que la realización no-dual no coincide con un noveno jhana, con ningún jhana realmente. Puede ocurrirte sin haber transitado ninguno o transitarlos todos cada día y que nunca pase.

Lo que sí ocurre en los jhanas, y por eso ayudan a la realización, es que en ellos vivimos estados de consciencia no ordinarios, algunos de los cuales coinciden bastante con los obtenidos tras realizaciones, de tal manera que ayudan a “verlas”, por ejemplo ya en el primer jhana puedes verte a ti mismo sin construcciones mentales (una mente “parada”) y eso ayuda a entender tu mente cuando está desprovista de intelecto y por tanto te ayuda a realizar la Yosoydad.

He oido argumentar que el samadhi de cesación (NIrodha) es nirvana, no sé si vale la pena entrar en ello, con ese argumento el sueño profundo cada noche sería nirvana, pero lo que sí es seguro es que el que se levanta del Nirodha samadhi no es un Buddha, a menos que fuera un Buddha ya cuando se sentó. 🙂

Y lo cual no significa que samadhi tras samadhi, algún dia se levante del cojín un Buddha, pero, no sé si es tu experiencia, paradójicamente en mi caso, ninguna realización ha ocurrido meditando. Ha ocurrido siempre cuando menos te lo esperas y no ha coincidido con el zafu.

Y tampoco ha coincidido que recientemente hubiera obtenido un nuevo nivel de absorción.

Todo ello, unido al hecho que el budismo no los relaciona, me hace pensar que no existe esa conexión “dura”, si existe relación de influencia (influyen en… o ayudan a…)

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En realidad, ni siquiera me parece acertado considerar jhana un estado de absorción, pues no lo es. Igualmente, me parece una barbaridad considerar el samadhi de cesación o cualquier jhana como algo análogo al sueño profundo o a cualquier otra fase del sueño, aunque las ondas cerebrales sean similares. Creo que eso indica un grave desconocimiento de jhana. Pero, no soy un ilustrado en la materia, sólo un practicante. Por otra parte, entiendo que muchas insights e incluso algunas realizaciones puedan suceder en situaciones cotidianas. Pero, no lo veo así en aquellas que requieren una rigurosa y calmada visión. Por supuesto, es muy difícil determinar qué es jhana y qué no, porque cada practicante le pondrá más o menos vipasana. Pero, para poder acceder a los jhanas inmateriales se ha de tener mucha vipasana, como con cualquier samadhi, por lo que en absoluto es un estado de absorción propiamente dicho.

De otro lado, por supuesto que se podrían relacionar realizaciones con jhanas, especialmente en el cuarto jhana, en el espacio infinito, en la nada, en la consciencia infinita y en la ni cognición ni no-cognición, pues alcanzar cada una de ellas y consolidarlas supone una realización determinada, aunque no esté escrito. Pero, consolidadas todas ellas y alcanzada incluso la cesación, en efecto, se puede seguir avanzando y descubrir la no-dualidad en todo su esplendor. Pero, entonces, el cambio de estadio es más contundente que los cambios entre las distintas bases de cosnciencia que se dan entre los jhanas inmateriales. Por ello, pienso que Buda lo podría haber considerado como un jhana diferente. Pero, a fin de cuentas, sólo son clasificaciones conceptuales de las experiencias.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

El estado de Jhana es facilísimo de identificar, sobre todo para un observador externo. El meditador cae en un estado en el que permanece sin respiración y se prolonga hasta los 15 minutos. Puedes hacerle la prueba del vaho del espejo. No respira porque tiene la gloria cerrada.
Y cuando surge de la absorción lo hace en un estado de desconceptualizacion y es incapaz de articular palabras. Su pensamiento queda en suspenso durante el día y solo piensa si quiere hacerlo. Por tanto solo existe el ahora, el pasado y el futuro son abstracciones desagradables.
Como veis, no es difícil de distinguir, y siempre es igual en todos los que las hacen con independencia de edad, sexo, nacionalidad o lengua. Igual.
Lo que llamais arupa Jhanas es un término inexistente en el dhamma del Buddha. Puede ser que os refirais a las Ayatanas (el nombre se parece) o esferas. Son estados en los cuales la conciencia se desprende de nama y de rupa igual que sucede en los devas.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

Hola Tomás.

Ayatana no parece ser lo que comentas:

https://en.wikipedia.org/wiki/Ayatana

Arupa Jhana sí parece ser lo que comenta Anadi:

https://es.wikipedia.org/wiki/Arupajhana

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Comentario por

El término “arupa jhana” o jhanas inmateriales no existe en los suttas. Es un término hinayana que aparece en su abhidhamma. También para esta peña hay 5 jhanas…
Puede parecer chocante, pero es así.
Te invito a que encuentres un sutta donde aparezca ese término.
Gracias….

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

No he leído más barbaridades por línea en un solo texto. No hay quien lo agarre por ninguna parte. No dice ni una sola verdad.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

No se validarán más comentarios como este, Tomás.

Si quieres aportar algo, eres bienvenido.

Para faltar a otros, no.

Tu comentario es el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer, faltar a otros y aportar CERO valor desde tu punto de vista (es decir no decir nada útil, ni tan siquiera tu opinión sobre la materia).

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Yo creo que la gente que lee el blog es tolerante como tu y no debes preocuparte pues sabemos separar la paja del trigo. Por ejemplo, eres capaz de aguantarme a mí 😉 que a veces, no soy capaz de contenerme y suelto lo primero que se me pasa por la cabeza. A mi esto de los jhanas me suena a chino, pero en cambio eso de los cuatro yogas como camino espiritual me resulta fascinante. Sobre todo el segundo yoga de la sencillez o simplicidad (“no-conceptualidad”), realizar esto sinceramente está al alcance de muy pocos. Admiro profundamente la fuerza y la fragilidad de los que lo han hecho.

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Comentario por 2semanas

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https://ciudadseva.com/texto/simplicio/

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Comentario por perdido en el rio

Joaquin podrias describir al detalle como fue el estado mas elevado que alcanzaste, cual fue su duraccion y a que edad.

En hinduismo q es la corriente que tengo un poco por referente al estado mas elevado se le llama Nirvikalpa Samadhi, cierto ?

Con los ojos cerrados uno se hace uno con el universo y con dios, etc, la clasica experiencia mistica.

Saludos

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Comentario por Yor88

El estado más elevado que he experimentado es, para mi, el de no dualidad. Lo experimenté por vez primera a finales del 2002, junto con los distintos jhanas. Sin embargo, no lo diferencié como tal del resto del samadhi. Poco después lo diferenciaba con mayor precisión del resto de aspectos y realizaciones, sin embargo, aún no advertí la que es, para mí, su cualidad diferencial más importante y por la que lo considero el más elevado con respecto a las demás realizaciones y aspectos del samadhi: la de no dar cabida al ego y con ello al sufrimiento emocional. Ciertamente, entonces quedé un tanto eclipsado por el éxtasis, la alegría, la felicidad, el Yo y la vacuidad y no advertí la cabida del ego en todo ello, por lo que, quince años después, volví a sufrir. Tuve suerte, volví a confiar en la consciencia y, poco a poco, fui avanzando nuevamente en los distintos jhanas, (aunque, si se han de considerar absorciones, tal vez deba llamarlos estadios de samadhi y consiguientes realizaciones, para mi da igual), hasta que, hace unos meses, (tal vez un año, o incluso más) me adentré en un estado que no estaba descrito en ninguno de los ocho jhanas: el de no-dualidad. Comencé a experimentarlo primero por breves periodos de tiempo. Tras conseguir la cesación, la mente es clara y cristalina, sin que en esos momentos nada la enturbie, y la experiencia es un continuo flujo, como un inmenso río que observas pasar sentado en sus aguas, sin antes ni después. Aún así esa no es la no dualidad propiamente dicha. Cuando la experimenté por vez primera plenamente, fue como ver acercarse algo tan inmenso como el océano, poco a poco, hasta llegar a mí, y penetrar hasta en la última molécula de mi cuerpo y de mi ser. Fue algo impresionante, y distinto a los demás samadhis. Tuve suerte, y pronto consolidé más ese estado y advertí su gran cualidad de no dar cabida al ego y con ello al sufrimiento. Ahora la experiencia no es sólo que el río fluya en mi mente, sino que el río y yo, como todo lo demás, somos uno.

Respecto a la duración. Se trata de experiencias que al principio pudieron durar unos minutos, después horas y posteriormente se hicieron cotidianas.

Respecto a lo que me preguntas sobre el hinduismo, no lo sé, no estoy instruido en ello.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Aunque a veces nos hayan separado las palabras y los conceptos, tus metáforas me han hecho comprenderte mejor y sentirme unido a tí como dos gotas que se adentran en el océano. Gracias amigo

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Comentario por Diego

Ahora la experiencia no es sólo que el río fluya en mi mente, sino que el río y yo, como todo lo demás, somos uno.

Por eso Sotapanna significa ·”el que ha entrado en la corriente”. 🙂

Gracias por tu aportación. _/_

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Gracias.

En realidad ya entré en la corriente, hace unos 17 años, pero regresé. Ahora no tengo intención de hacerlo.

Saludos

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Comentario por joaquincarrizosa

Uhm, por entrar en la corriente en ese contexto budista (el Sotapanna) se entiende la corriente del Dharma. Es decir, es lo contrario del samsara que creo que es a lo que te refieres (por aquello de que no tienes intencoón de volver).

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En efecto. Entre en la corriente, pero regresé al dominio del ego. Ahora he vuelto a entrar, con la intención de no regresar.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Creo que la mente racional ordinaria, pobrecita, y por extensión el ego, tiende siempre a intentar explicar la realidad, la totalidad, aunque estas sean inefables, holísticas e inahaprensibles. Explicarlas de forma conceptual y verbal, y por eso volvemos a caer en la tentación de usar el lenguaje y el pensamiento, aunque hayamos llegado a “alcanzar” la observación total, la paz, el silencio, la disolución del yo y la fusión con el todo. Volvemos a esas pobres traducciones de la realidad, y porque volvemos a caer en las redes egóticas nos convertimos en cotorros pesadísimos para nosotros mismos. Ayer leí de cierto maestro budista unas reflexiones, o versos, no recuerdo, y venía a decir algo como “alcanzarás una claridad mental que no sabrás qué decir”. Ahí está el quid del asunto.

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Comentario por whatgoesaround

La entrada en la corriente es irreversible, eso es lo que tiene, aparte de tres efectos importantes: la disolución del yo, ver ridiculas las ceremonias y los ritos (te hace bastante asocial) y la duda, jamas vuelves a roer y roer inseguridades…y otros 70 menos importantes.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

No sé cómo esté documentado por las escrituras. En efecto, no sales de la corriente, al menos no del todo. Pero el ego sí que puede volver, y con el las inseguridades y el sufrimiento, y se ha de volver a disolver (por cierto, me parece un término mucho más acertado que “matar” al ego).

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Técnicamente, al menos con nomenclatura Mahayana, eso es, que las tendencias aflictivas en Alaya vuelven a reconstruirse al abandonar la senda.

Solo tras la budeidad estás libre, en teoría, de que se reconstruyan esas tendencias aflictivas hagas lo que hagas.

Hasta entonces es posible, pero no se pierde el “suelo” obtenido. Es decir, no se pierde esa realización. Pero hay un des equilibrio entre tus tendencias aflictivas y acción en el mundo, respecto a la mente realizada que vas a seguir poseyendo.

Pero hasta la budeidad sí que puede volver a contaminarse Alaya con patrones aflictivos nuevos o los anteriores. Da igual el estadio de realización que tengas.

Eso sería descrito con nomenclatura Mahayana el proceso que comentas.

Así la budeidad en realidad implica que ocurran dos cosas: todo un proceso de entrenamiento y adquisición de sabiduría para disparar realizaciones y todo un proceso de entrenamientos mental y ética para limpiar alaya de sus tendencias aflictivas.

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Comentario por

Se disuelve el yo desde el momento que ves que no hay yo, que no eres más que un conjunto inmenso de procesos paralelos que se envían mensajes entre sí. Ninguno es yo, todos aparecen y desaparecen, pero todos es eso que dicen yo

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

Se disuelve el yo desde el momento que ves que no hay yo

Estoy de acuerdo. En ese sentido se comenta siempre por aquí que prajna (sabiduría) es el factor desencadenante de las realizaciones. Quien retira esos obstáculos cognitivos.

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Comentario por

Aunque entiendo perfectamente a Joaquín, con su hermoso y explicativo comentario, y con sus metáforas, diría (para llevar también la contraria) que en verdad siempre estamos dentro de la corriente. Quizá la diferenciación sería si “la mente racional, limitadora y cotidiana, usual del común de los mortales” lo sabe o no lo sabe.
También en una línea similar podría rebatir las reflexiones iniciales de Anadi, antes de entrar con los jhanas, sobre la meditación. Meditar a mi entender no es “suspender la mente cotidiana”, sino observarla, observarlo todo.
También te entiendo a ti con tus apreciaciones, pero muchas veces tengo la sensación de que el budismo, principalmente, mapea en exceso la realidad y el “camino”. Mapear conceptualmente, claro. De ahí que se preste a debate y diferentes interpretaciones.

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Comentario por whatgoesaround

Dice Joaquin:
“Fue como ver acercarse algo tan inmenso como el océano, poco a poco, hasta llegar a mí, y penetrar hasta en la última molécula de mi cuerpo y de mi ser”
Una de mis vivencias fue muy similar. Un proceso de fusión o desaparición en un océano de consciencia (luz), paz, …impresionante e indescriptible que penetró en la “última molécula de mi cuerpo y de mi ser”.
Ya que estamos profundizando ¿Habéis tenido una vivencia similar que posteriormente se haya consolidado de alguna manera cambiando radicalmente vuestra forma de interpretar la realidad? Tao, sé que por supuesto la has tenido pero.. ¿podrías transmitir si alguna vivencia ha tenido una aroma similar?
Obviamente, partiendo de la base de que:
1) Tratamos de describir procesos cuya descripción es muy difícil porque podemos estar utilizando diferentes palabras para una misma idea o al contrario, la misma palabra para reflejar ideas diferentes.
2) Es necesario utilizar metáforas porque la imagen que transmiten (al igual que las parábolas) pueden ser mejor transmisora del mensaje.
Un abrazo a todos

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Comentario por Diego

luz de atención constante: MEDITACIÓN JHANA

(Entrevista a Tina Rasmussen)

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Comentario por whatgoesaround

“Samatha utiliza el funcionamiento inherente de la conciencia para liberarse a sí misma”.

Qué bueno.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Si te soy totalmente sincero, no leí la entrevista entera, entera, pero casi. Dice cosas interesantísimas y muy sensatas. Ahora he leído esa parte en concreto.

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Comentario por whatgoesaround

Esto de los Jhanas ha resultado tener más jugo de lo que aparentaba. Coincido con lo enfatizado por Joaquin. Hoy precisamente aplicaba una técnica para hacer desaparecer el sonido de un track invirtiendo la onda y cuando he leido este artículo, me ha venido a la mente exactamente la misma técnica que se utiliza tanto para la mente como la conciencia, viniendo a ser lo mismo: invertir la atención, de forma que si es suficientemente intensa y prolongada, hace colapsar la mente/conciencia e ir más allá. ¡Es que es física mental pura!

Yo diría que estamos en pañales, o hemos perdido el conocimiento, en cuanto a la descripción de los procesos mentales/concienciales en el desarrollo espiritual, y que hay parámetros objetivos y funcionales para alcanzar estos estados. Se hace necesaria una actualización de las enseñanzas tradicionales.

Salu2

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Comentario por JuanV

Hace años (en el 2004), cuando hice mi gran viaje interior, publiqué un libro destinado especialmente a gente con problemas de pánico y otros problemas de ansiedad. Evité, en gran medida, describir con detalle experiencias místicas, por no confundir a los posibles interesados, pero alguna de gran transcendencia sí que la narré:

“…aquella mañana comencé mi práctica con la intención de hacerla como hasta entonces la había hecho: concentrándome en la respiración y en la entrada y salida del aire por la nariz, hasta que llegara a ese momento en el que yo consideraba que podía ser al que se referían cuando se hablaba de “una imagen mental o señal”. Así lo hice, y llegado a ese estado de calma y concentración, comencé a fijarme en un punto concreto de la imagen mental que surgió ante mí. Lo hice con una potente atención, similar a la que había empleado tantas veces para que no me sorprendiera alguna de mis sensaciones temidas causándome pánico durante las exposiciones, y con el mismo interés que lo hacía cuando una de ellas surgía y me preguntaba insistentemente: “Si, pero… ¿qué es? ¿Cómo es?”. También empleando todo mi conocimiento intuitivo para no dejarme despistar por nada mientras acometía aquella empresa. En pocos minutos fui entrando en un estado de atención y concentración cada vez más potente, al tiempo que parecía ver como me adentraba en distintas antesalas del infinito. De repente todo pareció calmarse por completo, y una inmensa alegría y felicidad invadían todo mi ser. Me resultó una sensación familiar; parecía como si ya hubiese estado allí antes, tal vez al comienzo mismo de mi vida. Me pareció, quizá por la posición tumbada e inmóvil que tenía, así como por la cesación de los acontecimientos y fenómenos que cotidianamente me acompañaban, que hacia allí me dirigía mientras pasaba por la vida. También me pareció estar justo en el extremo opuesto al pánico, en una enorme alegría y felicidad. Unos minutos después abrí mis ojos, reflexioné un poco y fui corriendo a contar a mi mujer lo que me había sucedido, intentando describirle aquel maravilloso momento que acababa de vivir, difícilmente comparable con ningún otro de los que había vivido a lo largo de mi vida. Le conté que me pareció estar viendo la línea del tiempo; de la eternidad; de dónde venía y hacia donde iba. Que, lejos de parecerme horrible, me parecía maravilloso, y, sobre todo, que aquello era justo la antítesis del pánico.
Nunca imaginé que podría experimentar tanta felicidad concentrada en un momento dado.”

Extraído del libro “Del Pánico a la Alegría”

Un saludo.

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Comentario por joaquincarrizosa

Has producido serotonina y anandamida y posiblemente dopamina. Esto es parte de lo necesario para la primera jhana. Lo malo es que no lo has hecho conscientemente, sino como la flauta del burro, por casualidad. Y mediante las nimittas que es un método horroroso porque sale cuando sale.
Ya pasé por ahí desafortunadamente…
Para la primera jhana hacen falta otras dos.
En mi método lo que tú hiciste se hace en la primera sentada y no debe llevar más de media hora.

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Comentario por Mahābrahmā Sahampati

“Yo diría que estamos en pañales, o hemos perdido el conocimiento”… no soy un entendido en estos temas, para nada, pero lo que dices es más que posible, me da bastante esa sensación. Y el resto de tu párrafo igual: parecen ciencias o técnicas muy precisas sobre esos funcionamientos, procesos o experiencias, y describirlo con exactitud, y transmitirlo, no es nada fácil.

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Comentario por whatgoesaround

Buenos dias
Si lo que dice Joaquin esta en lo cierto, el mismo abandono su condicion de mortal hace años para pasar a convertirse en un Dios
Un Dios del Samsara aclaro, sujeto a futuras reencarnaciones, tenganlo en cuenta.

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Comentario por Ricardo

Lo que digo es cierto, pero, peino algunas canas y me duelen los huesos, como a cualquier otro.

Un saludo

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Comentario por joaquincarrizosa

Buenos dias
Seriais tan amables de definir lo q es un Dios del Samsara ??
Los dioses nacen ya dioses o vienen a este mundo como mortales y posteriormente devienen en dioses ??

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Comentario por Ricardo




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