El blog de 道


Absorciones: jhanas y samadhis (III)

El Zazen es una práctica que podríamos llamar pre-samatha o a medio camino de samatha y vipassana, pero eso no tienen nada de malo. Ahora lo veremos.

Aquí la aproximación es bastante diferente a la práctica concentrativa.

Aquí pretendemos “solo estar”, es decir estar presentes y calmados, por tanto cumplimos con la idea tras samatha al 100%, pero sin concentrarnos en objeto alguno.

Y eso último, estar presente sin centrarnos en objeto alguno, es tremendamente retador, muy ambicioso. Lograr eso es shikantaza.

Porque como hemos visto la mente mindful, inicialmente no puede estar sin un objeto mental: es decir si estoy presente, mindful, tengo que estar “concentrado” en algo (o atendiendo a algo). Siempre hay un objeto (un dharma) presente en mi práctica, o eso o me pierdo en la mente reactiva y unos segundos después me doy cuenta de que ya estoy haciendo la compra de mañana en el super.

Así Zazen es más duro que la concentración pues es un fracaso continuo, porque no puedes hacer lo que te piden, no puedes “solo estar”.

Y sin embargo es una práctica rey, ¿Por qué?

Pues porque apunta directamente a la mente realizada (y por eso también decimos que es un método directo). Y por eso le encaja el nombre de práctica-realización.

Al sentarnos a solo-estar, sin objeto al que aferrarnos, nos vemos obligados a quedar enganchados y luego descartar pensamiento tras pensamiento. Eso ocurre porque no nos concentramos en ningún objeto determinado y cómo no estar apegado a un objeto no nos es posible, pues vamos saltando de objeto en objeto continuamente y continuamente lo detectamos y lo descartamos para poder seguir intentando “solo estar”.

Continuamente intentas ser la mente realizada y fallas.

Por eso es duro. Y por eso es fácil “tirar la toalla” y concluir que zazen es “dejar los pensamientos a su aire” lo cual es tan falso como que  eso no es ni meditación. Lo mismo podrías tirarte en la cama a soñar… casi mejor… porque no puedes dejar a los pensamientos a su aire sin quedar atrapado por ellos. Lo siento, por ahora no te es posible. Así que es un zazen degenerado que no es mejor, ni diferente a tu situación en el día a día… Básicamente no sirve para nada.

Pero si vas calmándote mientras vas descartando pensamientos, cada vez surgirán menos. Esa es otra dinámica que se ha de entender: más calma, menos pensamiento reactivo. Esta es una regla universal, aplica en toda situación. De nuevo la tensión en exceso también será negativa en zazen. Pero es negativa siempre, en cualquier momento de las 24 horas del día.

Ese bajón del pensamiento reactivo comentado, no es perfecto ni estable, ni dura mucho, aunque sí que es natural y no forzado, así que permite “saborear” la mente realizada o algo que se le parece. Podríamos decir que es empezar a “atisbar el buey”. La diferencia con un jhana es que no estamos concentrados en objeto alguno. Sin embargo la situación no es de samadhi, es de no-conceptualidad, pero es la mente despierta o lo más cercano a ella que se pueda estar pre-kensho.

En este momento, si hay lucidez y te observas a ti mismo “solo-estando” con ánimo de reconocerte como esa presencia lúcida separada de dharma alguno, estarás uniendo vipassana y samatha, que es otra cosa que se dice que es shikantaza (la unión de vipassana y samatha). Solo como dato al aire, tras el primer Bhumi (tras el despertar) ya no hay vipassana y samatha como meditaciones diferenciadas, todas las meditaciones son la unión de ambos, como en shikantaza.

O dicho en tibetano, el camino meditativo, el del bodhisattva, ya no se diferencia en vipassana y samatha, es solo meditación. Por eso a veces se dice que la meditación real solo ocurre entonces.

Hay incluso una tercera posibilidad que también es muy válida y a la que también se le llama a veces zazen, que es eso que se llama “consciencia mirando a consciencia”, y que en realidad es atención atendiendo a si estamos conscientes o no (mirando si estamos en la mente mindful). En este caso, es una práctica concentrativa pura, aunque con un objeto de concentración muy sutil y especial. Este es el método recomendado, por ejemplo, por M. Langford en su famoso texto.

Es lo mismo que hacemos en toda práctica cada vez que “confirmamos” que todo va bien mirándonos interiormente pero en este caso de forma mantenida.

Es una práctica concentrativa y aplica lo dicho para ellas, pero quizá, es algo más eficiente para inducir los jhanas sin forma al usar un objeto tan sutil. Aunque también es algo más dificil de ejecutar. De nuevo, como el resto de prácticas concentrativas, se debe poner el foco en no generar exceso de tensión.

Saltamos. En Zazen entendido como hemos comentado inicialmente, no hay samadhi hasta pasar el kensho definitivo (el Despertar). Solo puede haber samadhi tras el kensho. Ese es otro factor que lo hace duro… no hay mucha recompensa inicialmente. Un trabajo duro, poco agradecido y que es fácil equivocar.

Pero zazen tiene otra ventaja, cada vez que descartas un pensamiento de forma ecuánime (sin aceptar ni, importante, rechazar) estás rompiendo o debilitando el apego a esos dharmas (es decir, a los objetos, cosas, o situaciones a las que se refería ese pensamiento). Por tanto zazen además sutilmente y de forma gradual también te está liberando de apegos y purificando Alaya.

Visto así podeis ver cuan árido es el zazen, pero también cuantas virtudes tiene también.

Añadir que Mahamudra en algunas de sus prácticas, es bastante similar a zazen. Explicado de forma ligeramente diferente, de una forma más pautada, detallada y añadiendo prácticas complementarias (la complejidad técnica tibetana, normalmente muy detallada, frente al minimalismo zen). Y también tiene prácticas vipassana.

Trataremos ahora una tercera posibilidad que es la meditación en el Ser hinduista.

(continua)


3 comentarios so far
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Por si sirve para exponer en algún momento en el blog, os recomiendo la lectura del libro: “Zazen”, de Katsuki Sekida. Creo que es, con diferencia de lo leído hasta ahora, imprescindible para entender bien Zazen desde el nucleo, que es la respiración. Un saludo 🙂

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Comentario por maikerutenshi

Un libro polémico e interesante. En su momento me gustó bastante.

Un abrazo

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Comentario por

En efecto en el Mahamudra o Dzogchen del Budismo tibetano, saltas de un objeto sensorial, la respiración, a un objeto mental, “inhalación, exhalación”. Posteriormente al espacio mental, de donde surgen los pensamientos. Cuando se detecta ese espacio, entre cada pensamiento, de descansa ahí sin rechazar ni aferrarse a los pensamientos. Como nubes en el cielo, vienen y van. Y luego se observa al que observa, pero “como una espada no puede cortarse a sí misma”, siempre estaremos observando a la mente que ya pasó.

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Comentario por Lameloide




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