El blog de 道


Las emociones, los sentimientos y la senda espiritual (V)
28/09/2017, 7:46 am
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , , , ,

Últimamente leo mucho que se ha «descubierto» que la emoción es fundamental para el aprendizaje. Hay que emociar en las escuelas. Bueno, pues ahora ya sabemos por qué… Básicamente sin emoción no hay motivación para hacer nada… se sabe que incluso la toma de decisiones (que realmente no es más que otra forma de acción) depende de la emoción. Se sabe que la atención depende de la emoción, etc…

Bien, si la emociones nos mueven, está claro que para movernos en una dirección determinada harán falta emociones determinadas, y eso aplica igual en el camino espiritual, para caminarlo nos harán falta emociones que nos lleven por ese camino.

Así pues es un grave error pensar en el camino espiritual como un camino frío y sin sentimientos, o incluso un camino para erradicarlos. Esa es una gran receta para acabar abandonando ese camino espiritual o convertirlo en una rutina apática. Ese es uno de los riesgos de las doctrinas menos emocionales, más frías.

También es interesante ver que al principio, el camino espiritual puede estar movido por un sentimiento de huida de las emociones negativas. Es lo normal y comprensible, casi una bendición, realmente. No en vano algunas doctrinas, marcan su objetivo final en la liberación del sufrimiento (que es un sentimiento aunque muy genérico o una familia de ellos).

Pero si por el camino desaparecen también los sentimientos positivos, sin duda el camino acabará siendo abandonado. O quizá peor, convertido en una mera rutina sin vida, interés, ni emoción, apática igual que otras tantas en nuestras vidas, que hacemos como robots, porque son patrones repetitivos adquiridos sin apenas emoción.

Esta situación no debe ser rara para muchos. Es ese retomar el camino espiritual «cuando estoy mal» y ese darse cuenta meses después de que «se ha abandonado» porque la cosa ya no va tan mal…

Es posible ver que esa gran aportación del budismo Mahayana: la compasión infinita del Bodhisattva, el añadido de un sentimiento positivo que pueda perdurar tanto tiempo como sea necesario para que nuestra senda espiritual no se diluya en la ausencia de sentimiento. Hacemos lo que hacemos por algo, y ese algo es la compasión y amor por todos los seres sintientes, no porque me encuentre peor o mejor ahora y quiera cambiar eso, lo cual es eventual…

Otro sentimiento que se ha usado tradicionalmente, por ejemplo en el budismo tibetano, es el de lealtad y amor al gurú. Esta devoción cumple una función parecida.

Hemos visto, muy someramente, como el sentimiento puede vertebrar un camino espiritual. El equivalente emocional sería ver como la emoción puede reforzar una práctica concreta. Recordad que las emociones ocurren en el ahora y los sentimientos nos mueven en el tiempo.

Por ejmplo, no hace mucho leyendo un texto que me enviaron, una secta Theravada indicaba que estaban logrando muchos mejores resultados en el cultivo de Jhanas si en lugar de usar la respiración como objeto de la concentración se usaba Metta que a mi me gusta traducirlo como “cariño o ternura”. Bien, de nuevo, en el contexto de todo lo explicado hasta aquí ya es obvio por qué… ¿no?

De M. Ricard, asesor del D. Lama, se dice que es la persona más feliz del mundo, se dice eso porque se detectaron notables niveles de felicidad mientras meditaba y como objeto de la meditación usaba la compasión.

¿Quién no querría estar en su lugar?

¿Cómo se hace esto? Pues simplemente identificando la emoción positiva derivada de ese sentimiento, y manteniéndonos en ella. No hace falta más.

Por eso, para practicar Metta o compasión se nos pide a veces sonreir, pues se sabe que forzar la sonrisa activa los centros mentales de la felicidad que es una emoción. Una vez se desencadena la emoción fisiológica mínima, la chispa, nos basta mantenernos ahí centrados en ella, sumergidos en ella para potenciarla, viviéndola, disfrutándola sin ningún otro objeto que nos distraiga. Nos hemos de fundir en ella. Ser ella. Olvidarnos de todo excepto de que somos compasión.

De alguna manera nos entrenamos en ser felices.

(continua)


4 comentarios so far
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< Esta situación no debe ser rara para muchos. Es ese retomar el camino espiritual «cuando estoy mal» y ese darse cuenta meses después de que «se ha abandonado» porque la cosa ya no va tan mal… >

Esto bien podría ser un resumen de mi vida durante más de una década… 😉

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Comentario por ewilius

A veces el caminante ha de detenerse para ver, recuerdo un cuento de G Papini que ayuda a no perderse demasiado “El espejo que huye”. Es una enseñanza, espiritual o lo que sea, que nos empeñamos en olvidar. Es corto, si no lo has leido si quieres puedes hacerlo aquí
http://ciudadseva.com/texto/el-espejo-que-huye/
Un saludo

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Comentario por hapax

Muy bueno…

“Así pues es un grave error pensar en el camino espiritual como un camino frío y sin sentimientos, o incluso un camino para erradicarlos.”

“También es interesante ver que al principio, el camino espiritual puede estar movido por un sentimiento de huida de las emociones negativas.”

En la línea que comenta Ewilius, pasados muchos años me di cuenta que el camino espiritual también fue una forma de evitar las relaciones sociales… por incapacidad, madurez, timidez, miedo… Nos acercamos a ello con nuestra luz y también con nuestra sombra…

Gracias!

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Comentario por Jose

De nuevo hay que encontrar el equilibrio. Es muy difícil un progreso espiritual yendo de fiesta en fiesta o de debate acalorado en debate acalorado. Por tanto una retirada social es sensata.

Pero una huida social no deja de ser una huida. 🙂 Si especialmente nos cerramos a sentir y amar puede ocurrir lo que comentábamos de que encaremos el camino espiritual como un entrenamiento en frialdad, en distanciamiento y a veces de forma asociada acaba en egoismo. Todo como bien dices a menudo por miedo o incapacidad de gestión propia, no por maldad por supuesto.

Hay que estar atento a sentimientos del tipo “Este o esta persona me molesta en mi camino espiritual, esta situación me sobra en mi camino espiritual y debo eliminarla de mi vida, etc…”

Nadie ni nada sobra. En todo caso sobran esos sentimientos y falta aceptación y cariño.

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