El blog de 道


Realidad y existencia, conceptos vacíos (y III)
28/06/2017, 7:16 am
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , , , , , , ,

Ahora veamos lo mismo desde el punto de vista de un budista. Nótese que podríamos comparar con más doctrinas y seguramente las definiciones también serían sutilmente diferentes…

El budismo, sobretodo Maha/Vajrayana tiende a ser notablemente complejo ontológicamente y con matices entre escuelas, lo cual no ayuda a entenderlo. Pero sí hay unas bases comunes que nos pueden dar una idea de lo que se quiere decir por «real, no real, existente o inexistente» para el budismo.

Para un budista todo es impermanente, mutable (porque no creen en la existencia de atman/brahman).

Por tanto si definiéramos “real” como “aquello que no cambia” un budista debería responder: “nada es real”. Por tanto la definición de «real» vedanta queda vacía para ellos. No les vale para nada…. Porque una palabra vacía no sirve de nada, no transmite información, así que suele rellenarse con nuevos significados…

Por tanto la definición de realidad del budismo será diferente, o mejor dicho, el budismo en esto no ha hecho los deberes tan bien como el Vedanta y no tiene una definición canónica de “real”, así que podemos encontrar aún más desbarajuste y ninguna definición canónica que pueda acotarlo.

Podríamos decir que el budismo flirtea con el lenguaje y afirma que las cosas no son ni reales ni no reales, no existentes ni no existentes. En lugar de pactar una definición de real o existente concreta. La explicación de estas frases es lo más cercano a la definición de existencia del budismo.

De hecho no hace una definición de real porque todos los objetos, para el budismo, comparten la misma categoría de realidad, no hay unos más reales que ortos, todos son igualmente reales… o no reales según como se mire. Por eso no tiene sentido definir qué es real o existente, todos los objetos lo son… en cierta manera…. y en cierta manera no lo son…

Veamos pues que quieren decir.

Los argumentos para decir que algo es no existente o no real, podrían ser varios, y son los mismos que se usan para decir que la realidad es «como un sueño»:

  • Que los objetos cuando son percibidos, realmente son mente (por tanto son inexistentes objetivamente según la definición de la RAE en cuanto a su fenomenología)
  •  Que los objetos carecen de esencia propia, solo son objetos efectos de designación y son arbitrarios. Son partes recortadas arbitrariamente de la realidad por nuestra  mente. Por eso un objeto, en realidad puede contener infinitos posibles objetos que se solapan entre ellos: como un carro contiene ruedas, caja, pero la caja es también madera como la rueda, etc…
  • Que todo objeto es impermanente (coincidiendo aquí con el Vedanta)

Y de hecho los dos últimos puntos son dos de los tres sellos budistas (Tri laksana) así que el tema no es menor para el budismo…

¿Y cuales son los argumentos para decir que ese mismo “algo” es existente?

Pues podrían ser (desmontando los anteriores argumentos en el mismo orden):

  • Que la realidad aunque percibida por la mente, deben tener un fondo que hace que todos la vemos de forma coherente, es decir debe tener un fondo objetivo aunque su fenomenología (su representación mental) sea subjetiva. Lo que Kant (y ese nomenclatura usamos aquí) llama noúmeno.
  • Que los objetos, aún siendo arbitrarios y no teniendo esencia, son, pues están ahí (son trocitos desgajados arbitrariamente del resto, pero no dejan de ser trocitos de realidad).
  • Que los objetos aún siendo impermanentes, son, pues están ahí… eventualmente, ahora sí, quizá no mañana. Pero están.

Así pues más que una definición de lo que el budismo considera existencia, lo que tenemos es una explicación del por qué dice que «los objetos ni existen, ni no existen».

Pero fijaos, volviendo al inicio, cuando un budista dice que «algo no existe» se está refiriendo a los tres argumentos de nuestro primer bloque. Sería un error, grave de entendimiento, y generará confusión pensar que están diciendo que «no están ahí» o «que son un sueño» o que «desaparecen cuando no los miras».

Lo mismo que hemos hecho para vedanta y budismo puede hacerse y debe hacerse para cualquier dogma antes de sacar conclusiones. Es decir, saber de qué estamos hablando, que significan las palabras que usamos en ese dogma.

Así pues, lo que es importante es conseguir despegarnos de la adicción a las palabras como algo sólido, no lo son, son extremadamente mutables, y subjetivas. Y esa adicción hace los debates tremendamente complicados cuando no imposibles. Aparte de que te separa de “las realidad tal como es”.

Por cierto, por si te lo preguntas ¿acaso no existe una definición de lo que es real que sea «la buena», la de verdad, la definitiva? aquella en la que estaremos todos de acuerdo.

Pues no, no existe tal cosa.

Sería como preguntar: de todos los cuadros que se han pintado de la torre Eiffel, cual es el bueno, el definitivo…

Tal cosa no existe, ningún dibujo de la Torre Eiffel pertenece a una categoría de realidad superior a cualquier otro… son solo símbolos…

Solo símbolos.


5 comentarios so far
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Estamos entrando en los argumentos Nagarjunianos (véase “Fundamentos de la vía media”) que dan razones más allá del concepto general de lo que “es” o “no es” y qué tipo de adjetivo otorgarle. La cuestión es que en general el budismo no busca más allá del momento presente. Creo que es la clave del asunto, sin querer dilucidar o expresar la cuestión, vivir ese momento presente con energía pero sin “carpe diem” es el budismo en sí mismo. Todo lo que salga de ahí es sumamente positivo si lo agarramos con las pinzas de, como bien dices. la relatividad.

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Comentario por maikerutenshi

Me parece vital: “Que los objetos aún siendo impermanentes, son, pues están ahí… eventualmente, ahora sí, quizá no mañana. Pero están.”

Por otra parte creo que dado que el acceso al léxico del lenguaje en el cerebro está vinculado más a su función cotidiana que a otra cosa (gato está más “cerca” de perro que de tigre, mesa está más “cerca” de golpe o comida que de árbol y madera), nos acerca de inicio más fácil a una definición de objeto funcional (supervivencia por tanto) que a una más ontológica o trascendente.

En ese sentido a mi entender, prefiero empezar por el modo de análisis que aquí se muestra, que perderme en lo ambiguo del símbolo… y enredarme en el lenguaje del que quería salir o no consensuar como se cita una definición compartida, por limitada que sea.

Muchas gracias…

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Comentario por Jose

Por ahora, este humano corrientito que creo ser, no se relaciona con la realidad sino con su representación.

Me gusta el ejemplo de las pinturas de la torre Eiffel, porque la representación no creo que sea única para todos.

La diversidad de representaciones depende del “yo-que-creemos-ser-cada-uno-de-nosotros” (Espronceda, dixit con otras palabras); que, a su vez, es una representación del Yo Real, Ese desconocido.

Mi conclusión: Mientras sigamos creyendo que somos lo que no somos no hay nada que hacer al respecto.

Y si alguna vez recibimos la gracia de “conocer” lo que verdaderamente somos, al mismo tiempo “conoceremos” esa Realidad tan escurridiza a la que ahora intentamos aproximarnos sin éxito.

Muchas gracias…

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Comentario por Codorníu

Hay una cuarta vía: todo es real, más allá de que sea más o menos subjetivo, permanente o impermanente, con existencia propia o no, producto de la mente o no…

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Comentario por ewilius

Esta definición, al igual que las otras es válida, pues todas son arbitrarias. Y puede haber una quinta, una sexta… Todas igual de válidas.

Ninguna es mejor que la otra… simplemente si usas esa, habrá que concretarlo cuando charlemos.

La pega con esta propuesta es que te obliga a establecer “categorias de realidad”, pues sino tendrán la misma categoría ontológica tu pensamiento sobre un tigre que un tigre devorándote…

Entrarías en las paradojas de algunas doctrinas solo-mente que afirman que si algo puede pensarse existe. Y por tanto todo existe…

Pero eso te lleva a afirmar que existen las vacas con quice patas y demás… por eso te obligar a establecer categorías de realidad. O acabarás en un caos onírico argumental (todo es argumentable, pues si lo he pensado existe…)

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