El blog de 道


Realidad y sueño (y III)
14/06/2017, 7:33 am
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , , , , , ,

La realidad es como un sueño

El «como» es relevante y no conviene olvidarlo porque es la única diferencia con el postulado anterior.

Este postulado nos lleva a otra família de creencias, como antes, no solo a una. Pero que tienen algunos puntos en común entre ellas, como en el caso anterior. Veamos.

Aquí lo que se quiere decir es que la realidad no es tan sólida como nos parece (vácua diría un budista) y que comparte algunas de sus características, pero no todas, con los sueños.

Existen varias razones no excluyentes (es decir puedes aceptar una, otra otodas) que nos acercan a la idea de que la realidad que vives comparte ciertas características de los sueños, que se le parece un tanto…

Una es que toda percepción intrínsecamente es solo mente, da igual si estás soñanado o durante la vigilia, todo fenómeno sigue siendo solo mente, lo es durante el sueño y lo es también durante la vigilia.

Esta idea es una forma de contrarestar el postulado, evidentemente falso, pero sostenido por la humanidad casi al completo de que «si veo una manzana roja es porque ahí fuera hay una manzana roja». Lo cual es evidentemente falso incluso a nivel científico.

Que todo fenómeno es solo mente, es evidente y científico. Sin mente no hay colores. En el exterior puede haber noúmeno que llamamos «ondas electromagnéticas con diferentes longitudes de onda» (aunque esto es falso en cierta manera también como la cuántica va demostrando) pero eso está claro que no es un color. El color es una interpretación (de las muchas posibles) del noúmeno por parte de los sentidos y el cerebro.

La otra razón para decir que la realidad es como un sueño, es que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo de vigilia perdidos en nuestros pensamientos de futuro y pasado, que no dejan de ser ensoñaciones (lingüísticas básicamente, pero ensoñaciones) mientras hacemos el resto de cosas en un estado reactivo, de piloto automático, casi de zombie.

De esto también se ha hablado mucho en el blog, esa situación aporta una cualidad de «vivir en una ensoñación» a toda nuestra experiencia vital sin presencia…

Hay gente que, estando muy nerviosa, me ha dicho que ha conducido del trabajo, durante docenas de kilómetros, a casa sin ser consciente, ni poder recordar ni un solo instante del trayecto recorrido, ¿te ha pasado algo parecido alguna vez?

Otra razón, muy relacionada con la anterior seria la idea Mahayana de que nada, ningún supuesto objeto, tiene esencia de ser ese objeto. La moto no tiene esencia de moto en lugar alguno, el viento no tiene esencia de viento, el ser humano no tiene esencia de ser humano, etc… Es el postulado del budismo Madyamika, cualquier cosa es solo una entidad por designación, porque usamos palabras que las cosificacan, pero todo es compuesto y ninguna de sus partes contiene su esencia, ni del todo, ni en parte… porque tal esencia no existe.

Luego todos los objetos son vácuos de esencia, solo existen por y para  designación.

Esta falsedad intrínseca y primigenia de la objetivización (o conceptualización, es lo mismo) hace que todo el edificio conceptual por sofisticado o preciso que lo construyamos, tenga siempre los pies de barro.

Así pues la vida es como un sueño o una ligera ensoñación porque: todo lo que percibes es mente y se muestra solo para ti, y encima la mayor parte del tiempo estás perdido en tus ensoñaciones mientras te mueves por el mundo y esas ensoñaciones hacen referencia a objetos vácuos, existentes como tales solo por y para designación conceptual.

Dada esta frase:

Estamos todos sufriendo alucinaciones todo el tiempo. Es solo que cuando todos estamos de acuerdo sobre nuestras alucinaciones, eso es a lo que llamamos realidad.

-A. Seth

La teoría «la realidad es sueño» diría que esas alucinaciones no tienen nada detrás y son creadas por «algo» (llámale Brahman o lo que sea) solo para ti. Y que el “estar de acuerdo” solo es parte del sueño, ¡no hay nadie con quién estar de acuerdo! ¡nadie existe realmente! ¡es un teatro sin nada detrás!

Y la teoría de que «la realidad es como un sueño» diría que esas alucinaciones las provoca tu mente interactuando con el noúmeno, y por eso son 100% subjetivas (por ser mente) y por eso son coherentes con las de otros (por partir todas ellas del noúmeno y ser interpretadas por cerebros parecidos) pero que no apuntan a nada intrínsecamente existente.


18 comentarios so far
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Si he entendido bien la diferencia entre las dos posturas es la sensación de individualidad, pero ¿ está no sigue siendo “algo” sin esencia por si misma, otra creación más debo noúmeno y que llegado el momento hasta puede ser transcendida y/o desaparecer?
Un abrazo 🙏

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Comentario por ewilius

En realidad la diferencia entre las dos posturas tal como se plantean aquí es que la primera asume que no existe nada más que un sueño (es decir, nada), y la segunda asume que las cosas no existen tal como creemos que de alguna manera existen pero de forma diferente a como asumimos habitualmente, pero no son un sueño.

¿La sensación de individualidad puede ser trascendida? No sé, quizá. La pregunta es ¿para qué? De hecho la mayor parte de tu tiempo en realidad tú no tienes sensación de individualidad…

Creo que a veces se confunde la sensación de individualidad, que es eso, una sensación, un sentimiento, como la sensación de estar de pie o tumbado, con toda la construcción egoica y las teorías incorrectas de la mente (ignorancia que dicen en el budismo) que nos hacen sufrir.

Pero son cosas diferentes. Y solo lo segundo es causa de sufrimiento.

La sensación de ser, de individualidad, como quieras llamarla, no es problema y de hecho a menudo no está y sufres igual.

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Con tu permiso lo amplío: La sensación de ser o de existir o de individualidad, es uno de los caminos más efectivos de profundización interior. Es habitual en el camino Vedanta y en muchas propuestas de maestros como por ejemplo Muzika. Nisargadatta también la usó como práctica fundamental.

Digamos que es “un hilo” privilegiado para profundizar en nuestra subjetividad.

Su único problema es la dificultad de la transmisión de lo que realmente es esa sensación. De hacer entender realmente donde debemos reposar (para más adelante fundirnos con ello).

Esa sensación de ser, es obvia y evidente, pero cuesta captarla, no sé si porque buscamos algo más sofisticado, porque no tenemos las palabras correctas para expresar qué queremos decir, porque cualquier experiencia al final es intransmisible o porque realmente al inicio del camino espiritual esa sensación es muy débil y oscilante y no se encuentra…

Pero si se acierta con ella, es un camino muy efectivo, como lo fue en el caso de Nisa (tres años)

No es nada especial, es sentarse y “ser”, ir a la sensación de estar vivo y reposar en ella, sentarnos a ¡simplemente estar vivos y saberlo! (lo segundo es muy relevante) no perdernos en otros contenidos mentales, simplemente nos sentamos a estar vivos y saberlo. No saberlo como se sabe aritmética, sino saberlo como sabe un ciego que tiene los ojos abiertos, porque lo siente, porque no dejamos de confirmar continuamente esa sensación de ser, de estar, de ser una individualidad.

Con el tiempo se afinará nuestra percepción de esa sensación, y la capacidad de mantener ese objeto frente a la atención pura de forma continuada y consistente, y nos fundiremos con ella, y nos hundiremos en nuestro interior hacia situaciones de samadhi de las que salimos transformados.

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14-06- a las 12’28, momento cumbre, muchas gracias.

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Comentario por Fernando rodriguez corrales

Me alegro si ayudó 🙂

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“No es nada especial, es sentarse y “ser”, ir a la sensación de estar vivo y reposar en ella, sentarnos a ¡simplemente estar vivos y saberlo! (lo segundo es muy relevante) no perdernos en otros contenidos mentales, simplemente nos sentamos a estar vivos y saberlo.”

Qué maravilla ! y cuanto nos perdemos y alejamos de esto que comentas…siempre deseando…. siempre creyéndonos autores… siempre sufriendo…. creyendonos completamente seres permanentes….

Pararse y ser la Vida.

Sencillo y dificil ambas cosas, pero que con reflexiones como estos últimos posts ayudan a ir alcanzando cierta claridez para tratar de ser y ver la Vida.

Gracias.

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Comentario por piramider

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La ilusión de que somos un yo permanente es aplastante; al menos para los seres corrientitos como yo.

Pero detrás de esto no hay más que miles de procesos sin sujeto, deducidos estos, únicamente, por la lógica de una mente conceptual que, ya lanzada, reúne a todos en uno permanente, aportando la sensación hipnótica de existir individual y separadamente.

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Comentario por Codorníu

Eso es 🙂

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Muy agradecido por este trabajo.
Un abrazo.

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Comentario por Codorníu

Neti, neti… _/_

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Comentario por maikerutenshi

somos un yo,eso es valido y muy real.somos espiritu,cuya residencia es la realidad ultima.
tenemos diversidad a la vista y unidad en el fondo.las 2 cosas coexisten.
es el retrato del ser humano,millones de celulas individuales formando un rompecabezas,una unidad,llamada hombre.
solo unidad,uniforme,seria algo muerto y sin vida.
no existe sufrimiento como realidad profunda.
la vida es no dual,sin sufrimiento.
el sufrimiento solo es una actividad mental,es decir dual..
un ser sin mente,viviria y no sufriria,aunque tuviese un brazo o pierna cortada y sangrante.

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Comentario por yo

Añado “otra” teoría a la afirmación “la realidad es como un sueño” (entendiendo realidad como la percepción del mundo o el universo en estado de vigilia,  y sueño, como una serie o sucesión de imágenes y sucesos que se imaginan mientras se duerme y que se perciben como reales).

Decir que el universo que percibo es como un sueño implica que hay Un soñador, y que éste puede despertar del sueño.

Es relevante recalcar que hay Un soñador, solo uno, al igual que ocurre en los sueños nocturnos; por eso la analogía.
Durante los sueños, la percepción que tengo es que soy un personaje que se experimenta separado del resto de personajes y de cosas que aparecen en el sueño. Cuando despierto, sé que ha sido un sueño producido por mi mente, ¿pero cómo hace la mente para que parezca que soy una figura del sueño separada del resto si es todo una proyección de la misma mente? Es decir, ¿cómo una sola mente es capaz de crear la ilusión de que soy un cuerpo y no otros dentro del sueño?

En el estado de vigilia puedo pensar que son los sentidos, junto con el cerebro, los que crean la percepción y la experiencia de separación. Esto queda invalidado en los sueños, pues en ellos no hay orejas que oigan, ni ojos que vean, y no por esto dejo de percibir y experimentar separación. Los sueños me muestran que no son necesarios los sentidos para percibir. ¿Qué sueñan los fetos en el vientre de la madre? ¿ Qué sueñan los gatos recién nacidos antes de abrir los ojos?

Entonces, ¿cuál es el medio por el cual percibo y experimento?

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Comentario por Davids

¿cómo una sola mente es capaz de crear la ilusión de que soy un cuerpo y no otros dentro del sueño?

No te puedo responder al “cómo”. Esa es una respuesta que deberá dar la neurociencia si somos científicos o el dogma si somos religiosos.

Pero sí podemos entender la dinámica de todo ello.

La mente crea esa ilusión de separación, como bien dices, de igual forma en el día a día que en el sueño con sueños.

Esa ilusión de separación es solo otro componente mental más que puede estar o no estar, estar más desarrollado o menos etc…

Aislar esa componente identitaria, esa proceso mental o como quieras llamarlo es identificar al “Ser” tal como se pide tan a menudo en las meditaciones.

Cualquier estado de samadhi, de los muchos posibles, es realmente la existencia temporal o permanente sin ese proceso mental. Tan solo eso.

Por tanto no es una cuestión relevante.

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¿Cuál, o cómo es el sonido de una mano aplaudiendo? ¿Cuál, o cómo es el sonido de un árbol que cae si no hay nadie para oirlo?

Todos los estados de conocimiento, entendimiento, o discernimiento encuentran su origen en el pensamiento, son creaciones de la mente. Lo paradójico es que son necesarios mientras la mente sueña estar separada de su Fuente.

Las palabras no son relevantes. Darse cuenta de los obstáculos que impiden reconocer que estoy soñando es lo relevante.

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Comentario por Davids

Siguiendo con la analogia de los sueños y el estado de vigilia,  tanto en un estado como en otro se experimentan diferentes grados de conciencia (darse cuenta que es un sueño), hasta alcanzar el sueño lúcido o la iluminación.
Por lo general, lo que experimentamos en los sueños y en el estado de vigilia, es el contenido de la mente inconsciente, o ego. Desde ahí parece que seamos víctimas del mundo que percibimos y experimentamos sufrimiento. Darse cuenta del funcionamiento de la mente inconsciente y corregir el error, es lo que te acerca al sueño lúcido o iluminación, lo cual te libera del yugo del ego.
Cuando experimentas un sueño lúcido, sabes que “tú” moras en otro sitio y que lo que percibes es tu propia creación, y que nada de lo que ocurra en el sueño te puede afectar.
Cuando en el estado de vigilia te iluminas, el mundo, el universo (el sueño) se vuelven inofensivos, pues “tú” moras en otro sitio.

En ambos casos, “tú” sigues percibiendo el mundo dual y el cuerpo, solo que ahora sabes que no puede pasarte nada, pues tu identidad reside “fuera” del sueño.

¿Y quién es ese tú?

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Comentario por Davids

El sueño lúcido es el surgimiento en el sueño de lo que en un artículo anterior llamábamos “observador o testigo consciente”. Es decir el sujeto del mindfulness tradicional. El que ya eres ahora, en cuanto paras y te haces presente.

No existe una relación evidente entre sueño lúcido e iluminación en cualquiera de sus acepciones. De hecho es relativamente fácil obtener sueños lúcidos y todas las personas que los “disfrutan” no están especialmente iluminados en ninguna de sus posbles acepciones. Puedes encontrar bastantes páginas o foros donde te explicarán como lograrlos. Y son bastante adictivos, pero no son iluminación alguna. Cuando despiertes nada habrá cambiado, excepto que echarás de menos volver a lograr uno. Habrá un  poquito más de sufrimiento en tu vida porque estarás apegado a un nuevo juguete.

Ahora bien, es cierto que hay un paralelismo entre ambas situaciones.

En el día a día, despierto  oscilas entre el observador inconsciente y el observador consciente, despertar es realizar otro estado o bardo, que aquí últimamente hemos llamado yo-consciente por llamarlo de alguna manera. Si se le quiere llamar Atman o Anatman o no-ego o lo que sea, pues vale también, son solo palabras…

En el sueño con sueños solo hay observador inconsciente perdido en una inconsciencia absoluta pues ni la realidad le llega desde fuera, así pues todo es inconsciencia auto-creada surgiendo.

El sueño lúcido ocurre cuando despierta el observador consciente en medio del sueño, ese que ya res cuando estás presente en la vigilia, por los métodos que sea. Y al ser consciente y no haber realidad externa sino auto-creada, puede manipularla. Pero no despierta necesariamente ese tercer bardo o estado que podríamos llaamar Atman o yo-consciente.

Los “Tu”es, todos ellos, son estados y procesos mentales. No hay un “tú”, hay multitud y ninguno es superior a otro intrínsecamente, y todos son procesos mentales en competición hasta que sean unificados. E incluso también hay procesos mentales “sin tú” y los llaman samadhis. El “tú” es simplemente una sensación o característica mental que puede estar presente o ausente.

Siguiendo con la metáfora del sueño. el despertar del yo-consciente, al igual que dentro del sueño lo hace el despertar del observador consciente abre nuevas posiblidades de libertad. Podríamos decir que crea una “realidad lúcida” siguiendo con el paralelismo. Esa realidad lúcida, no es modificable como en el sueño, marcando claramente que hay una diferencia entre sueño y vigilia, no son lo mismo. Pero aún no siendo modificable (no puedo volar aunque Despierte) esa realidad pasa a ser más libre que la anterior, pues la lucidez nos permite (progresivamente) liberarnos.

Lo que es observador consciente, inconsciente y yo-consciente, se explica aquí:

https://blogdetao.org/2017/08/05/identidad-pre-y-post-despertar-del-testigo-al-yo-consciente-i/

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¿Qué es exactamente un sueño lúcido? ¿Qué es exactamente la iluminación? ¿Se puede hablar o definir con precisión y exactitud de algo que es ilusorio, algo que es cambiante?

Todo lo que cambia se basa en la percepción,y la percepción se basa en grados; grados de diferencia.
Tanto el sueño lúcido como la iluminación no son un estado o experiencia concreta, definitiva o absoluta; se experimentan como un proceso gradual. Todo proceso consta de diferentes etapas o niveles, lo que demuestra que es cambiante, por lo tanto ilusorio.
Son procesos cuyo fin es conducir a la Unicidad que los trasciende todos. Durante el proceso, lo único que estoy haciendo es elegir en la mente la respuesta a la pregunta de quién o qué soy, hasta que no haya lugar, ni tiempo, ni mundo para las dudas.

Entonces, cuando digo que el sueño lúcido se asemeja a la iluminación, me refiero a que ambas experiencias se perciben como un proceso con diferentes grados. En este caso, grados de conciencia.
En el estado de vigilia se experimenta mayormente el contenido de la mente inconsciente (o ego), y lo mismo ocurre en los sueños. No hay nada ni nadie de este mundo que sea totalmente inconsciente o totalmente consciente. Aquí, en lo ilusorio, en el mundo dual, todo son grados. Consciencia e inconsciencia son lo mismo en diferentes grados, y no existe la una sin la otra. Lo Absoluto no tiene grados. Si existiese algún estado en este mundo en el que uno es total y absolutamente consciente o inconsciente significaría que es real.

Los sueños se experimentan con diferentes grados de conciencia.
Aún estando experimentando un sueño en el que el  soñador es inconsciente de que sueña, éste contiene algún grado de conciencia, el cual se manifiesta en símbolos que el soñador pueda entender y asimilar. Desde este grado de conciencia se pueden ir subiendo niveles o etapas. 

El soñador se puede dar cuenta de que está soñando, pero no necesariamente despierta dentro del sueño (un grado más de conciencia). El soñador puede darse cuenta de que está soñando y despierta dentro del sueño, pero no necesariamente mantiene la lucidez en el sueño (otro grado más). El soñador despierta dentro del sueño, mantiene la lucidez, pero no necesariamente trasciende el sueño (  otro grado más). El soñador despierta dentro del sueño, mantiene la lucidez y lo trasciende, pero en realidad no hay ningún sueño ni soñador que se haya quedado dormido ( la percepción de grados desaparece).

Con la iluminación sucede lo mismo. En sí misma no es un estado particular, determinado o concreto, sino un proceso (al menos así lo percibo).
Iluminarse es dejar entrar luz (conciencia) en la obscuridad (inconsciente), hasta que se unifique la mente dividida (dual) y desaparezca la mente perceptual. Se le puede llamar iluminarse a cualquiera de esas etapas, aunque suele referirse por iluminación a la etapa en la que “despiertas” dentro del “sueño” .Al igual que en el sueño lúcido, éste es un suceso revelador en cuanto a experiencia, pues te das cuenta y reconoces a la mente inconsciente (ego) como propia; lo que percibes y experimentas es tu propia creación. Además tienes la certeza de que eres invulnerable al saber que tu identidad reside “fuera” del sueño; ocurra lo que ocurra en el sueño estás a salvo. Es una experiencia liberadora en cuanto que el miedo o la culpa desaparecen.

 Sin embargo, sigue habiendo un observador percibiéndose en un cuerpo. Y desde esa etapa, hasta que desaparezca total y definitivamente la percepción, también hay grados. Pues como decía, la iluminación no es un estado concreto, es un proceso. ¿Alguien puede decir exactamente qué es la iluminación? Claro que lo puede decir, pero eso no significa nada.  Para que algo sea exacto, ni tiene que cambiar, ni puede compararse. Llegar a ese estado es el propósito de la iluminación. En ese estado no hay palabras ni conceptos que lo definan, pues no existen las palabras.

Pero como decía al principio de la analogía, todo esto son teorías, conceptos. Las palabras no son la experiencia, ni el mapa es el territorio. Y cada cual se hace su propio mapa. Lo relevante es recorrerlo y no entretenerse demasiado por el camino, pues entretenimientos no van a faltar.

A propósito, también tiene su paralelismo la capacidad de manipular la forma del sueño en un sueño lúcido con lo que llaman siddhis o poderes mentales que se experimentan en el estado de vigilia. No es de extrañar que una vez la mente se libera del inconsciente afloren capacidades mentales que antes estaban ocultas (aunque no necesariamente). Habremos oído hablar de yoguis o monjes budistas que los manifiestan. En sí mismos no tienen ningún valor. El para qué o el propósito que se le da es lo relevante. Puedes usarlos o no, el para qué determinará si el proceso avanza o se estanca.
Jesús-Cristo mostró y utilizó esos poderes para ayudar a despertar la mente dormida, es decir, a sí mismo. Y dijo y sigue diciendo de que si tuviese fe, literalmente movería montañas. Y le creo. La cuestión es ¿para qué?

PD: Por cierto, Jesús no es más que un símbolo.

Saludos.

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Comentario por Davids




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