El blog de 道


Tipos de meditación (IV)

Bien, pasamos a tipos de meditación sin visión.

La madre de todas ellas es la mítica meditación samatha, de pacificación o concentración, lo primero es el resultado lo segundo la técnica.

No es una meditación exclusivamente budista, ha existido desde hace milenios y a Buddha le fue enseñada por místicos hinduistas.

Tiene poco misterio o complejidad sobre el papel porque su técnica es sencilla (que no fácil) concentración o atención absoluta sobre el objeto de meditación con exclusión de absolutamente todo otro objeto físico o mental.

Cualquier meditación que siga esa técnica podemos calificarla de samatha, independientemente de que además se le dé otro nombre.

Por ejemplo, en algunos casos he oido a practicantes zen hablar de la concentración en el TanTien o Hara. En ese caso, esa atención exclusiva al hara será meditación samatha independientemente de lo que crea el practicante o que se le dé otro nombre en esa tradición.

Lo que varía en una meditación samatha a otra es el objeto en el que nos concentramos y según cual sea puede hacer que los resultados que florezcan sean ciertamente muy diferentes.

Dado que la meditación samatha no es exclusiva del budismo, ni tan siquiera originaria de él, la encontraremos en otras doctrinas. Por ejemplo las meditaciones Advaita Vedantas, como hinduistas que son, suelen ser samatha, y con seguridad son casi siempre “sin visión”.

Por ejemplo una atención exclusiva e intensa al cuerpo, a la posición (también muy típica zen, a pesar de que muchos zenistas creen que no practican samatha) o a “la sensación de ser” son meditaciones samatha.

En algunos casos, “el reto” de algunas meditaciones samatha sutiles, no está tanto en la capacidad de mantener la concentración, que siempre va a poder construirse con el tiempo, sino en que el objeto de concentración sea tan sútil que no sepamos encontrarlo, o peor aún, que creamos haberlo encontrado pero no sea cierto. Por ejemplo, es un caso típico y suele generar bastantes preguntas y dudas, de las meditaciones Vedantas en “la sensación de ser”. Es decir, que lo difícil en este caso no es tanto mantener la concentración. que tampoco es fácil, como saber si estamos concentrándonos en la sensación correcta o no.

¿Y cual es el resultado de las meditaciones samatha?

Podemos hablar de dos, el que ocurre durante la sesión y el que ocurre después de la sesión.

Durante la sesión típicamente vamos a obtener estados alterados de consciencia o quizá mejor decir estados nuevos (para nosotros) de consciencia. Son apasionantes y adictivos, y suelen generar sensaciones notablemente agradables, lo cual tiene su virtud y su peligro. Los podemos llamar jhanas aunque en genérico prefiero hablar de simplemente estados de absorción o samadhi.

La virtud surge del hecho de que, un estado placentero nos va a motivar a volver a meditar más, con más frecuencia y profundidad. Somos animalitos y funcionamos por refuerzos positivos y negativos, por tanto no se puede, no se debe, despreciar el bienestar que provocan.

El peligro, es que, como cualquier otro refuerzo positivo, como ocurre con las drogas, nos volvamos adictos a ellos, y la ecuanimidad que ganamos por un lado la perdamos por el otro. Lo notarás si te pone de mal humor, te deja poco ecuánime, el no poder meditar un día o varios… Síndrome de abstinencia… O si sientes que lo único que desearías hacer en esta vida es estar ahí, absorto en tu mundo interior… Ese quizá es un objetivo Hinaya razonable (que no Theravada) es decir la cesación personal, pero desde luego no es la budeidad Mahayana.

Así pues, cuidado, algo de prudencia, la adicción a la meditación samatha puede convertirte en un individuo que ya no pueda, ni quiera funcionar en sociedad. Y eso pasa.

Más: estos estados de consciencia (temporales) son obtenidos por la profundización de lo que, a falta de un mejor nombre, en literatura espiritual a veces se llama “canal”, una canal, un túnel, que nos lleva cada vez más profundamente y más cerca de “la base” de nuestra mente o consciencia.

En ese profundizar hacemos que además el canal quede más abierto en el día a día, de tal manera que incluso fuera del cojín nos es más fácil acceder a parte de esos estados, aunque sea de forma más superficial y, por supuesto, siempre que mantengamos nuestra atención al menos parcialmente en nuestro interior. Eso hasta que el canal quede abierto completa y naturalmente, entonces se produce el cambio permanente de consciencia. Pasamos a sentir que “somos otra cosa”, algo más profundo que el intelecto ruidoso.

Otro tipo de “meditación” sin visión sería la basada en mantras. En este caso el budismo también la hereda del hinduismo y es una técnica muy anciana.

Podemos encontrar escuelas que usan mantras sobretodo en Tíbet, pero también es técnicamente un mantra la recitación que se hace en el budismo de Tierra Pura, el Nembutsu.

Puse anteriormente meditación entre comillas porque es discutible si tal cosa lo es, de hecho las propias doctrinas hablan a veces de ello como “un rezo”.

La verdad es que como no es un tema que domine, no profundizaré más, en todo caso si se considera meditación pertenecería a esta familia (sin visión) y su principal dinámica de transformación es el hecho de que el pensamiento intelectual queda totalmente en suspenso durante el rezo, y eso junto con el estímulo de oir y recitar el rezo produce un cierto efecto “samatha”, produce una situación de absorción (samadhi).

(continua)


2 comentarios so far
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En ese profundizar hacemos que además el canal quede más abierto en el día a día, de tal manera que incluso fuera del cojín nos es más fácil acceder a parte de esos estados, aunque sea de forma más superficial y, por supuesto, siempre que mantengamos nuestra atención al menos parcialmente en nuestro interior.

En la última parte dices que mantengamos la atención en nuestro interior ¿ en el objeto de nuestra meditación?

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Comentario por ewilius

En la última parte dices que mantengamos la atención en nuestro interior ¿ en el objeto de nuestra meditación?

Llegado el momento ni tan siquiera eso hará falta. Bastará con dirigir la mirada a tu interior y algo en tu consciencia cambiará. Porque en realidad el objeto, como estamos charlando en forobudismo no es “el portal” por decirlo de alguna manera. Es la “pala” con la que cavamos. El portal (está muy mal dicho ¿eh?) es el mismo para todos como no podría ser de otra manera y es nuestro interior, mirar en nuestro interior, no hace falta más.

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