El blog de 道


Alicia y el viento (y III)
24/12/2016, 7:02 am
Filed under: Cuentos propios | Etiquetas: ,

– Ahora me ves, ahora no me ves. Yo también soy viento. Debes saber que estar o no estar, ser o no ser, son solo cuestiones menores. La energía es la clave.

Y justo en ese momento desapareció para reaparecer con cuerpo y todo, tras Alicia, y resultó ¡¡que llevaba una túnica también granate!!!

La Reina preguntó:

– ¿Tú sabes donde encontrar al viento?, se me hace tarde y debo cortarle la cabeza.

– Oh, sí claro que lo sé, pero es esa una enseñanza secreta. Primero tenemos que hacer un ritual de iniciación.

– Te digo que se me hace tarde, gato… ¿quieres conservar tu cabeza? – dijo con una mirada preocupante…

– Se agradecería, desgraciadamente no puedo mostrarte como cortar la cabeza al viento si antes no hacemos una iniciación gatántrica. Para abrir tus chakras y todo eso, ya sabes, lo normal… Tras la iniciación secreta podrás cortarle la cabeza y liberarte por fin de él pero antes debo vendarte los ojos.

Alicia hacía rato que había desconectado de aburrimiento y parecía dormirse. Al oir eso apenas levantó un ceja.

– ¡No vas ni a tocarme un pelo, gato loco! – dijo la Reina de corazones.

Entonces Alicia notó algo que le hacía cosquillas.

– Mi Reina, creo que ha vuelto.

Y así era, se estaba levantando algo de viento…

La Reina miró a su alrededor con nerviosismo.

-¡Lo noto! ¡Pero no lo veo! ¡es invisible! ¡inatrapable! ¡no hay nada más misterioso en este universo!

Su escolta, que eran en concreto el cinco y el siete de picas, daban unos pasos atrás y miraban a su alrededor sorprendidos… La Reina se giró y salió corriendo hacia el palacio….

Alicia susurraba para sí misma: “la que lían por un poco de viento”.

Pero el viento soplaba y soplaba y soplaba cada vez más fuerte hasta levantar todas las hojas y las cartas, el cinco, el siete, a la reina, al sombrerero, los libros, el gato… y hasta a Alicia…

Todos y todas volaban por el aire…

La reina no paraba de gritar “¡¡que le corten la cabeza!!”, mientras el sombrerero volaba horrorizado intentando recoger sus retales de papel, y el gato de Cheshire ahora hacía posturas de yoga mientras flotaba y cantaba algo así com “ommiaupadmemiau“.

Alicia se tapó la cara con las manos mientras el viento la movía de un lado a otro del jardín, ahora ya en círculos, como en pleno tornado que se aceleraba y aceleraba… y antes de desaparecer en el cielo me pareció oir que decía:

– Dios mio, ¡cuánta paciencia!

Entonces desperté.

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4 comentarios so far
Deja un comentario

Estaba releyendo y …
Nada , que Felices fiestas , si no lo escribo me da algo Tao.

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Comentario por ewilius

Ja, ja. Igualmente. 🙂

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Felices fiestas y mucho amor

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Comentario por bernat

❤ 🙂

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