El blog de 道


Intelecto, inteligencia, sujeto, consciencia y atención (V)
24/11/2016, 7:37 am
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Sobre la atención ya hay un texto bastante extenso en este blog, dada su relevancia para la práctica espiritual.

La  atención es un proceso mental meta-consciente, es decir que actúa sobre el campo de consciencia, seleccionando partes de esta y excluyendo otras.

La atención es la cualidad dinámica de la inteligencia que nos permite aprender de la consciencia (o en la consciencia), es decir modificar nuestros patrones de reacción y respuesta al mundo exterior (para mejor, si todo va bien).

La atención permite a la inteligencia observar, entender, cambiar y adaptarse. Y en cierta manera es la única expresión si no perceptible (pues estrictamente no aparece en la consciencia), al menos detectable de la inteligencia.

Un hecho anecdótico (o quizá no) de la atención pero que resulta apasionante es que: no aparece en la consciencia como tal pero es claramente perceptible cuando está y “dónde está mirando”. 

Es decir, como miembro del selecto club de lo no-nacido o no-manifestado que llamamos inteligencia no tiene forma alguna ni aparece en la consciencia. No es un objeeto de la consciencia.

Y sin embargo somos perfectamente capaces de “apercibir” (a falta de mejor palabro) cuando está presente y a qué atiende.

Es sin duda el eslabón perdido (y re-encontrado) entre lo manifestado y lo no manifestado.

Sin atención a la consciencia no hay aprendizaje (al menos no de alto nivel). Dime a qué atiendes y te diré qué aprendes… Por eso se decía en el texto sobre la atención que cualquier práctica sin atención no provoca cambios duraderos, no importa lo que vivas, no te va a ayudar a cambiar. No habrás aprendido nada de cualquier experiencia sin atención, con suerte quizá aprendas algo cuando la recuerdes más tarde con atención… eso es lo máximo pero ya será un aprendizaje de segunda mano, pues es sabido que la memoria no es demasiado fiable.

Así pues la atención es el método de aprendizaje holístico basado en los contenidos de la consciencia. Aunque ese aprendizaje de la inteligencia, al igual que el total de la inteligencia, nos es velado, no sabemos como aprendemos, pero sabemos que si atendemos, aprendemos… La inteligencia cambia sus patrones de reacción. Se adapta.

Sin atención no es posible cambiar nuestros patrones de reacción habituales, y eso, en referencia a los patrones de reacción aflictivos, es especialmente importante en espiritualidad. Por eso el mindfulness es tan importante (más tarde veremos qué es exactamente el mindfulness pero ya intuís que la atención es su base), pero más importante todavía es saber “para qué hacemos mindfulness” pues la atención aprende en determinada dirección.

No es lo mismo atender a una cuadro para memorizar todos sus colores que para disfrutar de su composición global ¿verdad?

La atención siempre es dirigida a un fin. Dirigida a un objetivo concreto, tal cosa como la atención no dirigida no existe (bueno, existe en samadhi, luego lo veremos). Cuando atiendes, atiendes para algo y eso en lenguaje budista es La visión. No es lo mismo que atiendas a tus procesos mentales para ver la ausencia de yo, que atender a tus procesos mentales para ver si alguno de ellos es, por ejemplo sobre fútbol… En ambos casos hay atención y aprendizaje pero los resultados de esa atención serán muy diferentes.

Y en general atendemos demasiado a nuestro intelecto (nuestra voz en la cabeza) y demasiado poco al resto…

Llegado a este punto ya podemos entender un fleco que dejamos en el primer artículo de esta serie: como el intelecto que no tiene conexión directa con la inteligencia ni con la acción puede  ayudar al ser humano a dominar el mundo.

Gracias a la atención, pues al tener esta disponibles en la consciencia tanto percepciones como conceptos (el intelecto aparece en la consciencia) puede aprender e incorporar patrones de reacción a la realidad basados en conceptos, como “lo redondo”.

Así pues la hipótesis es que el “lenguaje” se interioriza, se hace consciente y se convierte en lo que llamamos “pensar” (aquí intelecto) para conseguir que la atención pueda integrar conceptos (palabras, símbolos) junto con las percepciones (ver, oír…) y así dar un sentido conceptual al universo. Eso supone una ventaja notable para la inteligencia y por tanto por selección natural quedará rápidamente impuesto como parte de nuestro “equipo de serie”.

Vamos a verlo en detalle.

(continua)

 


2 comentarios so far
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Llegado a este punto ya podemos entender un fleco que dejamos en el primer artículo de esta serie: como el intelecto que no tiene conexión directa con la inteligencia ni con la acción puede ayudar al ser humano a dominar el mundo.

Esto no me queda muy claro…
El intelecto “reclama” autoría de las acciones, interfiere en las mismas y aún así no tiene conexión con la inteligencia…

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Comentario por ewilius

El intelecto “reclama” autoría de las acciones.
interfiere en las mismas

No, no lo hace. El intelecto es un resultado, no hace nada.

Le gusta a 1 persona

Comentario por




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