El blog de 道


Un buscador espiritual: el pequeño saltamontes

Existe un determinado perfil de buscador espiritual que parece ir saltando continuamente de maestro en maestro, de lectura en lectura, de doctrina en doctrina. Podríamos llamarlo el saltamontes.

Tras esa forma de proceder, bastante extendida, siguen subyaciendo creencias del tipo “lo que está bien y lo que está mal”. Y por tanto, se crea una corriente de juicio que se dedica a valorar cada maestro, texto o doctrina para ver “si está bien”, “si es correcta”.

La creencia es que hay “una doctrina buena” y “el resto falsas”, incluso a veces se investigan en detalle las experiencias de despertar ajenas para intentar encontrar el patrón, “el truco”, aquello que ha hecho que esa persona despierte y que si descubro, voy a poder reproducir y despertar. O se busca una y otra vez el maestro ideal, y solo se encuentran personas ordinarias, como tú y como yo, nadie tiene un aura de luz, ni flota en el aire y se sigue buscando…

Y cuidado, es cierto que hay que tener un gran sentido común discriminante para poder huir de charlatanes, ilusos y estafadores. Eso, desgraciadamente hace falta y también es un bien escaso.

Y también es cierto que no todo vale, no toda doctrina se aplique como se aplique conduce de forma segura a la liberación ni mucho menos. Este otro extremo, el dogmatismo a-crítico, el fanatismo, es otro pozo espiritual…

Por mucho que busques “nunca vas a encontrar el truco o la certeza” porque no existe. Puedes buscar eternamente…

Haciendo el símil con ir en bici, es como si uno se pasara el día viendo expertos ciclistas por la tele y leyendo manuales de como ir en bici, a ver si encuentra “el truco” para mantener el equilibrio.

Una vez al mes, coge la bici y durante unos minutos prueba a ver si le va mejor. Y como no ocurre así, descarta lo visto hasta ahora como falso y sigue buscando…

Evidentemente así nunca va a aprender a ir en bici.

Siempre es un riesgo elegir un método para aprender a ir en bici y dedicarse a seguirlo de forma exclusiva, porque puede no ser el mejor… cuesta elegir, pero no te queda otra opción…

Lo que olvidamos con facilidad es que la teoría realmente útil para el camino espiritual, no es que no exista como se dice a veces, pero es mínima. El camino espiritual ocurre de forma vivencial, debes vivirlo. Es una vivencia, es caminar, es otra forma de vivir esta vida… Los maestros y doctrinas solo te indican someramente hacía donde caminar.

Nadie aprende a ir en bici desde la teoría. Y nadie camina una senda espiritual sin caminar…

Y no hay trucos, al menos nada que pueda aplicarse de forma general.

Busca si has de buscar, hasta que la propia búsqueda se agote, pero nunca, nunca, nunca, retrases ni un segundo de la vivencia del camino espiritual a la espera de encontrar “la doctrina”, “el maestro” o “el truco”. Porque eso es justo lo contrario a seguir un camino espiritual. Equivócate mil veces, pero caminando, no parado… quizá algún día verás con claridad que todas esas equivocaciones eran progreso…

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Li llevaba muchos días caminando por empinadas laderas desérticas hacia Shangri-La, no sabía cuanto faltaba pero la intuía cerca. A un lado del camino de pronto vio a un malvestido anciano sentado con los ojos cerrados en medio de la nada. Paró ante él y le preguntó:

  • Anciano, ¿falta mucho para Shangri-La?

El anciano abrió los ojos como emergiendo de otro mundo y tras una larga pausa simplemente dijo:

  • Camina –  e hizo un gesto en dirección al camino con la mano.

Li se irritó un poco con la respuesta. Insistió:

  • Anciano, sé que debo caminar todavía, pero ¿no podríais orientarme?
  • ¡Camina! – fue de nuevo su única respuesta.

Li contuvo las ganas de decirle cuatro cosas al anciano y con un suspiro siguió caminando.

Cuando se había alejado unos diez pasos del anciano oyó a su espalda:

  • Llegará en unas tres horas, joven.

Entonces Li se giró y dijo secamente:

  • Muchas gracias, pero ¿por qué me contestas ahora y no al principio?
  • Porque hasta que no te vi caminar y cual era tu ritmo, no sabía cuanto tardarías en llegar…

Cuando al atardecer Li llegó a Shangri-La y comentó el encuentro, le dijeron el nombre del anciano: un tal Lao Zi.

Cuento tradicional apócrifo.


6 comentarios so far
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Que buena entrada, gracias 🙂

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Comentario por maikerutenshi

Tú, que me miras con buenos ojos. 🙂

Muchas gracias, apreciado amigo.

Un abrazo

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Comentario por

” no hay que visualizar nada, solo hay que asirse al sentido de existencia que siempre está ahí acompañándonos, ni siquiera hay que entender algo tan simple, tanto que hasta parece una broma pesada que se hayan levantado filosofías y tradiciones entorno suyo. Nada hay que buscar y nada hay que encontrar.”

Es un parte de un párrafo del libro “Hundiéndome en mí mismo” dicho por un tal Shri Satguru Parameshwar Maharaj. …Imagino que el punto de partida empieza ahí.

A mí me sirven los textos de Edji Muzika que tienes en traducciones y que una vez me recomendaste. A partir de ahí ya solo me queda practicar y caminar.

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Comentario por bernat

Buen libro, el de Parameshwar, algún dia podemos charlar de él. Además casi totalmente coherente con los postulados de Ed Muzika, por tanto dos buenas referencias.

Dices bien. Solo queda caminar. 🙂

Un abrazo

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Comentario por

Gracias y un abrazo fuerte

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Comentario por bernat

Bonita entrada, gracias.

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Comentario por El Zen de las cosas




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