El blog de 道


No-intencionalidad

La clave a la no-dualidad es la no-intencionalidad.

La meditación es no-intencionalidad.

¿Cómo es eso?

Shikantaza es solo sentarse, nada más.

A medida que la práctica de shikantaza madura, el practicante va obteniendo la capacidad de “dejar ir” todo lo que pase, sea lo que sea, durante su sesión. ¿Pero qué podría estar pasando mientras uno está sentado en silencio y penumbra?

Tus pensamientos, tus intenciones. Solo eso pasa durante la sesión.

Así pues la práctica de “solo sentarse” o “dejar ir” crea, incluso a menudo de forma ignorada por el practicante, la capacidad de vaciar de intención incluso los propios pensamientos. Mushotoku, que es típicamente traducido como “sin provecho (personal)”, debería ser entonces visto como “sin intención (alguna)”

Es también por eso que, aunque Hakuin es más radical, creo que sin kensho el progreso es muy lento (Hakuin afirma que imposible)

¿Por qué?

Porque el kensho o realización de tu naturaleza, es realizar que no eres tus pensamientos, es romper esa unidad identidad-pensamiento. Somos mucho más que nuestros pensamientos, tal como se explica en el mini-libro.

¿Y como nos ayuda eso en nuestro shikantaza?

Quizá ya lo estás intuyendo. Si nuestro shikantaza consiste en vaciar de intención nuestros pensamientos, ¡cuan difícil nos será eso si creemos que nosotros somos esos pensamientos!

Tras la maduración de kensho, el pensamiento puede ser visto en un nivel de identidad parecido al del ruido de una moto que pasa por la calle. Sin duda está ahí, sin duda es tenido en cuenta, pero no soy yo, puedo tomarlo o dejarlo.

En esta situación el shikantaza se vuelve básicamente un estado natural en que se deja pasar todo. Y lo poco que se aferre debe ser examinado para entender el origen de ese apego y ver a través suyo.

No-intencionalidad tampoco es distinto de wu-wei, pues la no-acción Taoista es simplemente acción no-volitiva, no-intencional. Eso significa básicamente “hacer lo que se debe hacer sin desear resultado alguno concreto”. Eso es vaciar de intención la acción.

¿Cómo sabré si en un pensamiento o acción hay intención?

Por la reacción corporal en forma de dukkha (sufrimiento, tensión, estrés, ansia).

(continua)


29 comentarios so far
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“Quizá ya lo estás intuyendo. Si nuestro shikantaza consiste en vaciar de intención nuestros pensamientos, ¡cuan difícil nos será eso si creemos que nosotros somos esos pensamientos!

Tras la maduración de kensho, el pensamiento puede ser visto en un nivel de identidad parecido al del ruido de una moto que pasa por la calle. Sin duda está ahí, sin duda es tenido en cuenta, pero no soy yo, puedo tomarlo o dejarlo.”

Muchas veces lo que desencadena esos pensamientos que no somos, son emociones que tampoco somos y a veces cuesta lo mismo o más desidentificarse de ellas que de los pensamientos del ego.

Por supuesto, esto tiene que estar siempre presente, no toda emoción, al igual que no todo pensamiento, viene del ego.

Algo básico, pero creo que a veces en los textos sobre el camino de la liberación se le puede llegar a dr un protagonismo excesivo a la mente, perdiendo así la dimensión integral del ser humano.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

“no toda emoción, al igual que no todo pensamiento, viene del ego.”

Todo viene de la misma fuente ¿no? una expresión integral con facetas infinitas en que emoción y pensamiento son las que nos tomamos de manera personal.

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Comentario por raquelsuma

Quisiera puntualizar que hay una diferencia sutil entre des-identificar y disociar, al menos en la forma en que intento usar ambos conceptos.

Es la diferencia entre “no soy yo” y “no es mío”.

Nadie cree ser su “mal de amores”, solo es un sentimiento que tiene, por tanto no hay necesidad de desidentificarse de ese sentimiento, puesto que nunca te has identificado con él: “No soy yo” pero “es mío”.

Con el pensamiento es diferente, porque sí crees que es tu núcleo más central… lo que más podrías definir tomo “tú”. Si a alguien se le dice que elija algo como su núcleo más central, elegirá el cerebro como repositorio del pensamiento que cree que es.

Luego está la disociación, eso es el: “no es mio” y, creo (¡creo!) que no hay necesidad de disociarse de nada, mientras haya un “yo” los pensamientos son “mios” y los sentimientos son “mios”. Simplemente no soy yo.

Y nunca tienen por qué dejar de ser mios hasta que se vea a través de la ilusión de la existencia de un propietario, pero entonces tampoco es que dejen de ser mios, es que no hay nadie para argumentar tal cosa. Ni se niega ni se afirma tal propiedad. Tal cosa no es posible en ausencia de un “alguien”.

En mi experiencia, la mejor forma de trabajar con los sentimientos-dukkha es aceptarlos y acogerlos totalmente, R. Burbea incluso recomienda una práctica que realmente es muy interesante (¡probad!!!), que es intentar, no solo aceptar sino intentar “aumentar” el sentimiento negativo, verás que es imposible y que se reduce, porque la aceptación total de un sentimiento negativo, lo desarma.

Una vez desarmado su disolución física lleva algunos minutos, los que lleve al cuerpo eliminar la neuro-química que lo mantenía…

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Comentario por

“Con el pensamiento es diferente, porque sí crees que es tu núcleo más central… lo que más podrías definir tomo “tú”. Si a alguien se le dice que elija algo como su núcleo más central, elegirá el cerebro como repositorio del pensamiento que cree que es.

Luego está la disociación, eso es el: “no es mio” y, creo (¡creo!) que no hay necesidad de disociarse de nada, mientras haya un “yo” los pensamientos son “mios” y los sentimientos son “mios”. Simplemente no soy yo.”

Ésa es la cuestión que nadie cree que en su nucleo más central sea sólo pensamiento, si así fuera el pensamiento de “yo” estaría desprovisto ya no sólo de patrones emocionales del pasado, sino también de cualquier otro pensamiento, es decir, que no sería necesaria ninguna práctica, religión o camino de liberación y la realidad es bien otra.

De hecho, se puede hacer una prueba interesante y bien sencilla. Obsérvese a las mismas personas a las que antes se les ha preguntado por lo que creen, cómo actúan en su vida cotidiana y cada vez que hagan algo descuidadamente, apasionadamente, perezosamente, con rabia, con desagrado, etc, pregúnteseles por qué lo han hecho así, si la respuesta es -como cabe esperar-porque yo soy así dificilmente se podrá seguir afirmando que su problema está en que creen ser algo que no son o que deben descreer aquello que creen sobre la existencia de un sujeto, sino que el cambio debe ser integral afectando también a ese actuar inconsciente de los patrones creados por bloqueos emocionales del pasado, puesto que lo que se cree que uno es está intimimamente ligado con sus patrones, el sujeto es el atributo.

Otra cosa es que al verbalizarlo la mente preponderice el sujeto preguntándose por lo que es y deje el predicado o los atributos como posibles respuestas, otorgándoles así un status de contingencia frente a la esencialidad inherente que le da al sujeto, pero eso no es más que un juego del lenguaje, un engaño de la mente a la hora de analizar el problema, porque la cuestión es que aquel sujeto que nos separa de la fuente es precisamente un conjunto de patrones que se alimenta de emociones y pensamientos.

Si concluimos que hay un nucleo central, entonces estamos afirmando la existencia de un sujeto independiente. Y más aún, si afirmamos que ese núcleo está en el cerebro, entonces es posible que nuestras soluciones -o que éstas se tomen así- tiendan a sustituir una creencia por otra.

Igualmente ya dije, que ésto era algo básico. Solo se me ocurrió porque me sorprendí pensando las pocas veces que se mencionan las emociones o el actuar incorrecto como obstáculos frente a la cantidad de veces que sí se hace del pensamiento.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

A los aficionados a la neurociencia les puede parecer interesante este artículo:

http://www.eexcellence.es/index.php?option=com_content&view=article&id=857:executive-excellence-&catid=38:mano-a-mano&Itemid=55

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Comentario por

Leyendo el artículo se me ocurrió otra forma de exponerlo.

Ya se sabe y si no es así, en la entrevista de Damasio está muy claro, que no es en el cerebro donde descansa ese “yo” protagonista de gran parte de nuestros comentarios, sino en el sistema nervioso y en los patrones inconscientes que éste repite constantemente por cuestiones adaptativas, principalmente de supervivencia.

Luego nuestra no-intencionalidad no tiene como objeto solo aquello que creemos superficialmente, sino fundamentalmente a aquello que creemos inconscientemente. En esto la meditación, de cualquier tipo, juega un papel fundamental, porque acelera la posibilidad de cambiar la química y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso.

Llamésmole para ejemplificar la “paradoja del fumador”. Un fumador en un momento dado comprende que no es nada bueno para su salud seguir fumando, pero su comprensión ha sido superficial y aquellos mecanismos que su cuerpo había aprendido le siguen dominando: el cigarrito de después de comer, el de recompensarse cada vez que ha hecho algo díficil o que no le gusta, el de antes de hacerlo, el de cuando está aburrido, el de cuando está triste, el de cuando está contento, etc
Al principio lucha con ellos y emplea toda su fuerza de voluntad para afrontarlos, pensando que en cuanto pase el mono físico el trabajo estará hecho, pero en realidad lo que está haciendo es enfrentarse a su ego de fumador con su ego de no-fumador, y ya sabemos como suelen acabar éste tipo de batallas. En el momento que un acontecimiento aciago de la vida surja será la ocasión idónea para que toda la estrategia se derrumbe.

La única posibilidad que tiene un fumador de llevar su empresa a buen puerto es, darse cuenta, más allá de toda la comprensión intelectual de cómo funciona su sistema nervioso y de lo malo que es el tabaco, de que tiene que emplear todo su valor para confiar en que la recompensa no está en el futuro sino en el mismo acto de dejar de fumar.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Más reflexiones: la humildad, el entregarse a los otros (o a Dios), la compasión y todas esas “virtudes” te acercan a la no-dualidad precisamente porque eliminan tu intencionalidad siempre que se ejecuten sin esperar resultados, confiando ciegamente en que “todo estará bien”, por eso la entrega a “un poder superior” (como en el Nembutsu pero también en las religiones teistas) pueden ayudar a pesar de no incorporar prajna (sabiduria).

Te vacían del deseo de “algo para ti” y eso hace más fácil la no-intencionalidad siempre que no caigamos en el estrés de sufrir por “algo para los demás”, ese sería el mismo dukkha cambiado de disfraz.

De nuevo, esto no es una llamada a no ser compasivo, es una llamada a ser compasivo sin pretender arreglar el mundo, sin focalizarnos en el resultado. Yo no como carne porque no creo que deba comer carne, pero si convierto esto en una cruzada para salvar a todos los animales,o peor aún en una cruzada contra toreros o matarifes, el sufrimiento volverá a resurgir.

La idea de que este mundo es un sueño y nada de lo que ocurre es real, cumple exactamente la misma función (aunque con la contrapartida de desconectarte emocionalmente de la realidad de los sentidos), en este caso el efecto es que “todo te da igual” (pues es un sueño) y por tanto también se reduce la intencionalidad progresivamente.

De nuevo surge esa frase zen tan radical: “te pase lo que te pase, no es asunto tuyo” que cumple la misma función: No-intencionalidad.

Haz lo que debas, lo que pase no es asunto tuyo.

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Comentario por

Soltar la ansiedad por el resultado. Ese es el propósito no-propósito. Gracias por tu artículo.

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Comentario por Paulo C. Mesa H.

No es lo mismo emoción que sentimiento. Las emociones son animales, del cuerpo, los sentimientos, de la mente. Observen la naturaleza. Hay emociones en diferentes especies: asco, miedo, ira, placer…
Los sentimientos son exclusivamente humanos: amor, resentimiento, envidia, orgullo…
Y ambos, emoción y sentimiento, no son más que química en el cerebro.
No soy mis pensamientos. No soy mis emociones. No soy mis sentimientos. No soy.

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Comentario por marcos

No es lo mismo emoción que sentimiento. Las emociones son animales, del cuerpo, los sentimientos, de la mente. Observen la naturaleza. Hay emociones en diferentes especies: asco, miedo, ira, placer…
Los sentimientos son exclusivamente humanos: amor, resentimiento, envidia, orgullo…

Sí, en neurociencia ahora se suele usar esa terminología. Se explica bastante bien en el libro de A. Punset que se citó en el blog hace unos días.

La idea es que la emoción surge de forma casi instintiva como bien dices. Por ejemplo, oyes un ruido brusco y tu cuerpo inyecta adrenalina en sangre para prepararse para un ataque. En este proceso interviene como mucho el cerebro reptiliano (la amígdala). Nada superior y de hecho se produce la reacción a tal velocidad que no hay tiempo a que la mente superior tome decisión alguna y el proceso apenas es detectado por la consciencia

La interpretación, y modelado de esa emoción neuroquímica (emoción es, en latín, lo que nos mueve) por el neocortex (la mente conceptual y aledaños) produce lo que los neurocientíficos llaman sentimientos.

Es decir, dada la emoción te da por pensar… 🙂 🙂 🙂

Por ejemplo, una vez activada la adrenalina por el ruido, te giras y ves que un tio que te cae fatal te ha tirado un petardo a los pies. Eso te enfada, sientes enfado y odio hacia esa persona. Como además hay adrenallna en sangre probablemente surge una cierta intención violenta difícil de dosificar.

Y de hecho, si la persona se enfrenta a su enemigo, prolongará la emoción (adrenalina) en base al sentimiento que mantiene en su mente (odio). Así que ambas cosas se realimentan, no es que una vaya siempre delante de la otra. Un sentimiento provoca emociones y viceversa.

En cambio un animal con reducido neocortex salta ante el ruido pero no genera un sentimiento de odio que prolongue en el tiempo su adrenalina cuando ya se ha visto que era innecesaria. Simplemente se va.

Así pues, en nosotros también, habiendo suspendido el pensamiento conceptual, por ejemplo en meditación, la emoción aparece igual pero el sentimiento aparece muy reducido. Y puede sentirse como la neuroquímica corporal va volviendo poco a poco a su estado neutro después de la explosión.

De nuevo, esto son solo etiquetas para que los científicos se entiendan. Da igual si a esto lo llamamos emociones y sentimientos, o Emociones de tipo primario y Emociones de tipo secundario.

En ausencia de saber qué día concreto, alrededor de estas fechas, nació en las calles de Terrassa Tao.

Feliz quinto aniversario, Tao.

Feliz día de la rosa y el libro.

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Comentario por

Aunque me habia propuesto permanecer callado (aquí), al final mi “ignoracia”, mi “falta de paciencia” y mi “incontinencia”, es decir mis “tentaciones”, y aun sabiendo que me arrepentiré y que probablemente no se entienda lo que digo, me llevan a escribir de nuevo.

Se dice en la entrada:

“A medida que la práctica de shikantaza madura, el practicante va obteniendo la capacidad de “dejar ir” todo lo que pase, sea lo que sea, durante su sesión.”

La practica de shikantaza no madura. Shikantaza es shikantaza. No hay un shikantaza más maduro y un shikantaza menos maduro. El shikantaza de ayer no se puede comparar con el de hoy, mi shikantaza no se puede comparar con el de otro. Se puede, si acaso, profundizar en él, pero no medirlo. Lo que se mide pertenece al orden del yo, y si shikantaza pertenece al orden del yo ya no es shikantaza, será, en todo caso intentar moverse en sus cercanía, esfrozarse en comprender de qué va eso, pero no será (todavía) shikantaza. Sikantaza se practica o no se practica, simular o decir que se lo practica no es practicarlo.

Shikantaza no tiene que ver con obtener “capacidades” por parte del practicante. No se obtiene nada con shikantaza, obtener “capacidades” es cosa del yo, y shikantaza no sirve ni para “mejorar” el yo dotandolo de nuevas “capacidades” ni para convertirnos en otra cosa. Dejemos al yo lo que es del yo y a shikantaza lo que es de shikantaza.

“La práctica de “solo sentarse” o “dejar ir” crea, incluso a menudo de forma ignorada por el practicante, la capacidad de vaciar de intención incluso los propios pensamientos.”

Con shikantaza los pensamientos no dejan de tener intenciones. Los pensamientos tendrán las intenciones que tengan, muchas, pocas, buenas, malas, agradables, desagradables, benevolas, asesinas, etc., pero no tienen que ver con shikantaza. Una cosa es shikantaza y otra son los pensamientos, las emociones, buenas o malas, pacificas o violentas, los pájaros, los claxons de los coches, la temperatura de la sala o el sonido del viento; en shikantaza está todo eso, pero todo eso no afecta a shikantaza. Eso es hishiryo (sin-pensar), que es algo diferente a fushiryo (no pensar), y no hay que confundirlos; pero para entender esta diferencia hay que practicar de verdad shikantaza, no especular sobre ello. Hay que entregarse a él por completo, sin ideas predefinidas, sin esperar nada tampoco. Shikantaza se practica sin pensar que lo que hacemos es mushotoku, sin ni siquiera pensar que lo que hacemos es shikantaza.

Shikantaza es algo muy simple, aunque ello no quiere decir que sea en absoluto fáci. De tan simple que es podemos pasar años sin entender que estamos ante algo verdadera y completamente simple; engañados y enfangados en el pensamiento, más o menos inconsciente, de que “bién, se trata de simplemente sentarse… pero en el fondo hay algo más, algo mejor, algo que sucederá mañana, algo más allá” En la práctica este error suele perdurar, en mi experiencia y en la de otros, entre 5 y 10 años. Pero en cualquier caso no es especulando como puede entenderse y realizarse qué es shikantaza… aunque tampoco es necesario, existen otras muchas prácticas: mas progresívas, más fáciles de entender, más satisfactorias para el yo. Que ni son mejores, ni son peores. No es necesario perder el tiempo dándole vueltas a algo que igual no va con nosotros ni tiene que ver con nuestras aspiraciones.

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Comentario por Roberto Poveda

Todo esto ya lo has comentado infinitud de veces… Roberto… Y ya sabes mi opinión y todos los lectores habituales del foro conocen ambas.

Si no te parece mal, no te volveré a contestar lo mismo de siempre pues seguro que quién esté interesado encontrará los anteriores comentarios clónicos con tu comentario y mi respuesta.

En todo caso lamentar, como hacía Carlos en tu blog hace unos días, que no te animes a escribir todo esto (y mucho más) en tu blog. Comentabas que lo considerabas proselitismo pero no veo cual es la diferencia si lo pones en tu blog o lo pones aquí…

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Comentario por

No es escribir sobre algo o comentar lo que otros han escrito a lo que me refería con proselitismo.

Como tampoco son irónicas mis palabras cuando hablo sobre la incomprensión de una práctica (como shikantaza) y digo que existen otras y que tal vez unas sean más apropiadas, comprensibles y accesibles para unos, mientras que para otros no son accesibles, o no en ese momento.

Yo de hecho no entiendo muchísimas de las prácticas que muchos budistas realizan, ni hay nada en ellas que (como practicante) me interese. Por ejemplo, no entiendo a que se dedican aquellos occidentales que practican el budismo tibetano, o no entiendo que el zen rinzai tenga nada que ver con el budismo, pero ello no quiere decir que puedan ser las prácticas elegidas y apropiadas para muchos. Solo que, para mi, están cerradas, excepto tal vez desde un punto de vista histórico, sociológico o intelectual, y no me mueven a caminar por ellas, a sumergirme como practicante en ellas, pero hay otros miles, tal vez millones, para quienes no son así las cosas

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Comentario por Roberto

El único plantamiento verdaderamente respetuoso es ¿qué es shikantaza para mi?. Este enfoque es el que no genera dukkha.

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Comentario por raquelsuma

Hola Raquel, no entiendo muy bien que quieres decir con la pregunta “¿qué es shikantaza para mí?”. Plantear esa cuestión (para el practicante de shikantaza, no para quién plantea la pregunta desde fuera) es nuevamente reducir shikantaza a un “algo”: una técnica, un medio, una forma de alcanzar algo, etc. Es como si un místico cristiano (por ejemplo) se plantease: ¿Qué es Dios para ?, ¿para que me “sirve”?, ¿qué puedo yo conseguir de Él?; no estariamos ante un místico, estariamos ante un creyente mundano no ante un verdadero practicante de esa religión en lo profundo. Sería lo mismo que el futbolista cristiano que se persigna para que Dios le ayude a meter un gol.

En un camino espiritual verdadero el yo importa poco, por no decir nada. Shikantaza no es algo que se practique para conseguir algo para , se practica por abandono a ese estar simplemente sentados, aquí y ahora, en medio del universo, siendo uno con el universo, con un un universo al que no le falta nada, ni siquiera nuestro pequeño yo, egoísta y pequeño, también sin intentar entender nada, ni conseguir nada, abandonandose a esa simple sentada por puro amor. Normalmente, por lo menos en mi experiencia, pero también en la de otros de otras tradiciones (vease por ejemplo la experiencia en S. Weil de ser tomada por aquello que llama “Cristo”), para acceder a ello la voluntad de conseguir importa poco, es shikantaza el que te atrapa, no tu a él. Sin saber bien ni como, ni porqué, ni para qué, aunque esas preguntas, cuando esto sucede, importan más bien poco.

Pero como decía en un comentario anterior, esto no tiene porqué suceder siempre, y no a todos tiene que sucederles de la misma manera. Es más, ni siquiera existe manera de saber si es importante o valioso que esto suceda, excepto si de verdad te sucede. Se puede especular sobre ello, todo lo que queramos, pero la especulación en este orden de cosas no es algo importante.

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Comentario por Roberto Poveda

No hay otro punto de conexión a la realidad que el propio yo. Mientras nos digas a los demás cómo tenemos que tratar a nuestro yo pero no lo pongas en práctica con el tuyo, no habrá avance para ti. Ni siquiera que pasen 10 años.

Cualquier místico se preocupará por el mismo, Sí por saber qué es Dios para él no para el otro y eso se practica ahora, no aleccionando a los demás ni dando bonitos discursos.

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Comentario por raquelsuma

Gassho.
Tus comentarios ayudan.

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Comentario por marcos

¿Cuántos gatos somos habituales por éstos lados? ¿5 o 6?
¿Cuántas veces nos acabamos perdiendo en especualciones sobre la actitud o la comprensión de la práctica de cada cual en lugar de tener el valor de aportar algo propio, de compartir?

Me sorprende, me sorprendo de cómo a veces podemos -todos, yo el primero- escribir largos, complejos y profundos comentarios sobre la diferencia entre el sin-pensar y el no pensar para luego atascarnos y tropezar una y otra vez en la misma piedra de confundir el sin-actuar con el no actuar, el sin-hablar con el no hablar.

Me sorprende que se escriba un comentario para sugerir cambiar madurar por profundizar, con lo bastante “sinónimas” que son dichas palabras, para acabar en el último párrafo apuntando a que seguramente se adviertan ciertas cosas pasados entre cinco y diez años de práctica. Si ésto no es madurar hay algo en nuestro no-discernir que aún se ve bastante empañado por inercias.

Me sorprende que se recomiende no hablar ni especular sobre shikantaza, cuando en el Shobogenzo no se hace otra cosa que hablar (sin-hablar, mejor dicho, muy diferente al no hablar) de shikantaza.

Me sorprendería más aún si no fuera porque viniendo de quien viene creo que no hay más intención (intencionada en este caso) que gritar un gran NO ES ESO a su interlocutor, pero incluso el que grita tiene que aprender que algunos NO ES ESO se pronuncian y entienden mejor sin-gritar NO ES ESO.

Un fuerte abrazo para todos

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Comentario por Radamantis

Me sorprende que se escriba un comentario para sugerir cambiar madurar por profundizar, con lo bastante “sinónimas” que son dichas palabras, para acabar en el último párrafo apuntando a que seguramente se adviertan ciertas cosas pasados entre cinco y diez años de práctica. Si ésto no es madurar hay algo en nuestro no-discernir que aún se ve bastante empañado por inercias.

Ja, ja, me alegra no ser el único que veía eso… 😀 creía que es que era demasiado susceptible 🙂

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Comentario por

Es complicado explicar las diferencias, pero usando el lenguaje acogiendome a la flexibilidad de sus posibilidades metafóricas diría que mientras que en el contexto de mi escrito uso madurar con resonancias, por ejemplo, al desarrollo cronológico humano; de manera que primero somos bebes, y no sabemos hablar, después niños y ya podemos hablar y caminar, después adolescentes y comienza el desarrollo sexual, etc. El uso que hago de profundizar es diferente, remitiendo a la caida libre en un pozo que no tiene fondo y que, aun definiendola como caida a falta de otra expresión, no sería una caida definida ni en metros ni en segundos, pues es un caer, un “profundizar”, más allá de las limitaciones de tiempo y de espacio.

De la misma manera hablar de entre 5 y 10 años es algo que uso de manera no cronológica, flexible. De la misma manera podría decir que el comprender shikantaza, que no es distinto a abandonarse a él, es algo instantaneo, cuyo tiempo es cero; o bien podría decir que el tiempo necesario para “aprender” a practicar shikantaza es igual a infinito, o como dirían los antiguos, requiere de innumerables kalpa. Es algo que quién lo entiende, lo entiende de manera instantanea, y a quién no lo entiende no hay explicación que pueda llevarle a entenderlo.

Sería un uso parecido al que hace el Mahayana del lenguaje.

El acceso místico, por lo menos en lo que al budismo concierne, es una acceso que no es medible con las coordenadas de este mundo, pues no es algo que pertenezca a este mundo (mundano). Lo que lo diferencia de otros caminos, como aquellos teístas, o puede que también el camino del vedanta advaita (aunque de este, en realidad, lo desconozco casi todo), es que tampoco tiene que ver con otro mundo, con un más allá.

Pd.: En realidad, y por ser honestos y proporcionar las apropiadas referencias por si a alguien le interesa profundizar en ello, cuando digo que shikantaza no es algo medible, pero que sin embargo podemos profundizar siempre en él, no son términos de mi invención, aunque yo los acoja y a mi me hablen, sino que la referencia la tomo de K. Uchiyama, un “enseñante” zen (o más bien un ejemplo de vida de práctica) que para mi ha sido decisivo.

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Comentario por Roberto Poveda

en el contexto de MI ESCRITO uso madurar con resonancias, por ejemplo, al desarrollo cronológico humano;

¿Y no te parece injusto juzgar el texto de otro, por la definición das tú al término? ¿no ayudaría más a la armonía hacer justo lo opuesto? intentar ponerse en el lugar del otro e intentar entender lo que te pretende comunicar ¿crees que esa crítica tiene sentido alguno realmente si no preguntas antes lo que el otro quiere decir por “maduro”?

¿No sería más comedido y amistoso simplemente decir “creo que donde dices madurar iría mejor profundizar, pero vaya, que es casi lo mismo, son matices…”?

¡Qué gran diferencia!

Más de lo mismo, rechazas de plano la idea de “no-intencionalidad” como casi pecaminosa pero repites una y otra vez la idea de “abandono”… más de lo mismo… porque vienen a querer decir casi lo mismo… pero parece que fuera como dice Radamantis, que ha de “ser que no” se diga lo que se diga… aunque estemos diciendo casi lo mismo.

No sé si es fijación por la palabras o necesidad de que lo que se diga en este blog sea falso…

Entendería que pongas en discusión la frase del Kensho, conozco tus ideas de “no-kensho”. Pero ahí no tengo duda alguna, no puedo dudar de mi propia experiencia… así que solo podría contestarte “cuando lo tengas, si lo tienes, lo verás”. Ya charlaremos entonces.

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Comentario por

También se dice que una flor madura y no por ello se cree que la flor crea que existe el tiempo sino que deviene, madura, profundiza, hace lo que tiene que hacer, florece.

A no ser que uno divida la práctica formal del resto de su vida, cosa que no creo que sea el caso, tendrá a bien colegir que si bien en la sentada no existe una posible medición desde lo temporal, en nuestra práctica fuera de la sentada si hay -y de hecho tiene que haber- una observación del debido cumplimiento del Óctuple Sendero. Es aquí donde encaja perfectamente la palabra maduración, puesto que es evidente que hay transformaciones aunque nunca se haya perseguido el objetivo de transformar nada. De hecho, son muy abundantes en el Mahayana las metáforas con árboles, flores y frutos.
Más aún si se entiende que la práctica sentada no está por encima ni es algo superior a ninguna otra actividad que pueda acometerse, sino un vértice más del mencionado Sendero.

Quitando las cuestiones semánticas sobre connotaciones generales y personales, yo creo – aunque puede que me equivoque- que es posible evitar muchas discusiones de entrada si uno no presupone la incomprensión y el error en el otro sólo porque no sea afín a una concreta terminología monástica, puesto que, a fin de cuentas, TODAS las vías místicas practicadas con honestidad conducen al completo abandono y entregarse. Que sea completo antes o después es sólo una cuestión de maduración 😉

Un abrazo fuerte para ambos

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Comentario por Radamantis

… -¡Ciegos e insensatos felinos! ¿No está escrito, y no lo he sabido siempre, y mis padres antes que yo que lo que llueve cuando elevamos al Cielo súplicas y plegarias son huesos, y no ratones? … Grrrr … 🙂 …

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Comentario por El Agua China'o

¡Guau!

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Comentario por Radamantis

… Ummm,

… ¿Quien ha visto un gato que ladra?,
y además como un poco impresionado,
hay algo en todo esto que no me cuadra
o el pobre está loco o se ha Iluminado …

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Comentario por El Agua China'o

Roberto Póveda dice: “Plantear esa cuestión (para el practicante de shikantaza, no para quién plantea la pregunta desde fuera) es nuevamente reducir shikantaza a un “algo”: una técnica, un medio, una forma de alcanzar algo, etc. ”

Estás muy confundido. Para clarificar en las enseñanzas Advaita se distinguen dos niveles muy claros y que ayudan a no cometer el error en el que estás.

El convertir la practica en hacer algo, se hace a nivel del ego cuando se está ilusionado con él. El no convertir la práctica en un hacer sólo ocurre a nivel absoluto cuando ese ego ilusorio se ha visto como tal y lo tienes calado. Si no has calado al ego, el no convertir en un objetivo la práctica puede hacer de uno un arrogante ego muy errado que ni siquiera se mejora, lo que a nivel mundano se convierte en fuente de sufrimiento para unos y otros.

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Comentario por raquelsuma

En realidad no pretendía polemizar con nadie, ni todavía menos juzgar otras prácticas, sino tan solo clarificar y clarificarme en relación a la única práctica que conozco y que me ha arrebatado desde el principio; por si hubiese alguien leyendo, aunque no comentase, interesado también por esta.

No pareciendo que sea así, me disculpo si mis comentarios os han parecido fuera de lugar en este sitio y vuelvo a mi silencio aquí. Dejo de alterar vuestra armonia, y pidiendo disculpas de nuevo, os doy las gracias por haberme aguantado.

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Comentario por Roberto Poveda

“No pareciendo que sea así, me disculpo si mis comentarios os han parecido fuera de lugar en este sitio y vuelvo a mi silencio aquí”

No, de eso nada.

Si no hemos elegido ser ermitaños -ni reales, ni virtuales- no podemos comportarnos como rocas solitarias, más bien somos cantos rodados que con cada intervención vamos puliendo, a la vez que pulimos a otros de manera concomitante, las aristas y bordes que más nos dañan y dañan a otros.

Considero personalmente que tus aportes son muy valiosos. Más allá de pequeñas discrepancias semánticas o cuestiones formales a la hora de intervenir, todos vamos madurando al participar y escuchar las participaciones de otros.
También aquí está el Buddha.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Reblogueó esto en Yogay comentado:
Interesante opción la de rebloguear y que mejor que esta interesante publicación para estrenar aplicación 🙂

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Comentario por BadaYoga




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