El blog de 道


Las infinitas capacidades del silencio
10/11/2014, 4:30 pm
Filed under: Descripcions | Etiquetas: , , , ,

Cuando uno acalla su diálogo interior, surge el silencio, sea este temporal o permanente.

Pero silencio es una palabra que se queda muy corta para expresar lo que en realidad es la mente no-conceptual, es decir es TODA nuestra mente menos el lenguaje consciente interior. A eso llamamos Silencio (o Presencia).

El hecho de que ese inmenso Silencio no pueda ser diferenciado por nuestro lenguaje (ni totalmente por nuestra consciencia) hace que cualquier práctica no conceptual sea terriblemente difícil, si no imposible, de comunicar de un ser a otro mediante el lenguaje.

Por ejemplo: ¿qué significa meditar sobre no-yo o no-dualidad o cualquier otro extremo?

Desde luego no significa hablar interiormente sobre ningún concepto relativo a esas ideas. Debe haber silencio, pero luego ¿qué hago?

¿Cómo explicar qué significa reflexionar sin palabras? Eso que a menudo llamamos “mirar”: observar, mirar inquisitivamente…

Es infinita la variabilidad de formas en que la mente en silencio puede trabajar, es por ello que cien personas pueden estar meditando aparentemente de igual forma, por ejemplo haciendo zazen, y obtener resultados totalmente diferentes. Pero es porque estaban meditando de forma diferente…

Consultadas todas ellas, todas ellas dirán que estaban “en silencio mental” (o lo intentaban) pero ¿se parecía en algo su práctica no conceptual? Probablemente no, las sutiles variaciones (sutiles porque no se pueden expresar en palabras no porque no sean evidentes) de ese silencio son infinitas.

Experimento mental sin número: silencios…

  • Relájate, cierra los ojos y concentrándote totalmente sigue tu respiración durante unas cuantas inspiraciones. Solo sigue la respiración, el objetivo es seguirla con el mayor detalle posible sin que nada interfiera.

Cuando te apetezca acaba el ejercicio.

¿Bien?

  • Ahora cierra los ojos y relajadamente intenta olvidarte de todo, hasta de ti mismo, como si quisieras dormirte, ves respirando y hundiéndote en ese confort tan agradable…

Cuando te apetezca acaba el ejercicio.

¿Bien?

  • Ahora, relájate cierra los ojos y concentrándote totalmente observa el espacio interior buscando encontrar un Yo, búscalo, búscalo con intensidad y penetración, sumérgete en ti mismo ¿dónde está? ¿en el sentimiento del pecho? ¿de la cabeza? ¿en el mirar? ¿en la oscuridad? ¿en el silencio? Busca, busca, busca.

Cuando te apetezca acaba el ejercicio.

¿Bien?

¿Estabas en todos los casos en Silencio mental? Sí.

¿La forma de meditar era absolutamente diferente? Sí.

Y los resultados también lo serán.


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